Cepo Quotes

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Toda relación intensa entre seres humanos está plagada de cepos y si se quiere que dure hay que aprender a esquivarlos.
Elena Ferrante (La niña perdida (La amiga estupenda, #4))
—A la gente —Geralt volvió la cabeza— le gusta inventarse monstruos y monstruosidades. Entonces se parecen menos monstruosos a sí mismos. Cuando beben como una esponja, engañan, roban, le dan de palos a su mujer. matan de hambre a su vieja abuelilla, golpean con un hacha a la raposa atrapada en el cepo o acribillan a flechazos al último unicornio del mundo, les gusta pensar que sin embargo todavía es más monstruosa que ellos la Muaré que entra en las casas a la aurora. Entonces, como que se les quita un peso de encima. Y les resulta más fácil vivir. —Lo recordaré —dijo Jaskier al cabo de un rato de silencio— Sacaré unas rimas y compondré un romance sobre ello. —Componlo. Pero no cuentes con grandes aplausos.
Andrzej Sapkowski
Kublai [Kan] pregunta a Marco: -Cuando regreses al Poniente, ¿repetiras a tu gente los relatos que me hacer a mi? -Yo hablo, hablo -dice Marco- pero el que me escucha solo retiene las palabras que espera. Una es la descripcion del mundo a la que prestas oidos benevolos, otra la que recorrera los corrillos de descargadores y gondoleros del canal de mi casa el dia de mi regreso, otra la que podria dictar a avanzada edad, si cayera prisionero de piratas genoveses y me pusieran el cepo en la misma celda que a un escritor de novelas de aventuras. Lo que dirige el relato no es la voz: es el oido
Italo Calvino (Invisible Cities)
La paradoja es que «la obra es el cepo[868]»: aunque la prima donna haga pucheros y el crítico despotrique, en ella arde el verso de las palabras, el acto culto, una breve pero intensa fusión que los soñadores llaman realidad, y los realistas, ilusión: una vislumbre interior[869] similar al vuelo de las aves
Sylvia Plath
¡Abran! Lo soportaré todo: los cepos, las tenazas, el plomo derretido, las pinzas, el garrote, todo lo que quema, todo lo que desgarra; quiero sufrir normalmente. Antes cien mordeduras, antes el látigo..., todo antes que este sufrimiento interior, este..., este fantasma de sufrimiento que roza, que acaricia y que nunca hace demasiado daño.
Jean-Paul Sartre (a porte chiuse)
Ningún cepo puede torturarme – mi alma – en libertad – debajo de este hueso mortal teje uno más audaz – No puedes serrucharlo – ni atravesarlo con la espada – dos cuerpos – hay – ata uno – el otro vuela – El águila de su nido no se aleja más fácil – y gana el cielo  que lo que tu podrías – Excepto que seas tu propio enemigo – la prisión está en la conciencia – así como la libertad.
Emily Dickinson (111 Poemas (Spanish Edition))
Ya no, ya no, ya no me sirves, zapato negro, en el cual he vivido como un pie durante treinta años, pobre y blanca, sin atreverme apenas a respirar o hacer achís. Papi: he tenido que matarte. Te moriste antes de que me diera tiempo… Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios, lívida estatua con un dedo del pie gris, del tamaño de una foca de San Francisco. Y la cabeza en el Atlántico extravagante en que se vierte el verde legumbre sobre el azul en aguas del hermoso Nauset. Solía rezar para recuperarte. Ach, du. En la lengua alemana, en la localidad polaca apisonada por el rodillo de guerras y más guerras. Pero el nombre del pueblo es corriente. Mi amigo polaco dice que hay una o dos docenas. De modo que nunca supe distinguir dónde pusiste tu pie, tus raíces: nunca me pude dirigir a ti. La lengua se me pegaba a la mandíbula. Se me pegaba a un cepo de alambre de púas. Ich, ich, ich, ich, apenas lograba hablar: Creía verte en todos los alemanes. Y el lenguaje obsceno, una locomotora, una locomotora que me apartaba con desdén, como a un judío. Judío que va hacia Dachau, Auschwitz, Belsen. Empecé a hablar como los judíos. Creo que podría ser judía yo misma. Las nieves del Tirol, la clara cerveza de Viena, no son ni muy puras ni muy auténticas. Con mi abuela gitana y mi suerte rara y mis naipes de Tarot, y mis naipes de Tarot, podría ser algo judía. Siempre te tuve miedo, con tu Luftwaffe, tu jerga pomposa y tu recortado bigote y tus ojos arios, azul brillante. Hombre-panzer, hombre-panzer: oh Tú... No Dios, sino un esvástica tan negra, que por ella no hay cielo que se abra paso. Cada mujer adora a un fascista, con la bota en la cara; el bruto, el bruto corazón de un bruto como tú. Estás de pie junto a la pizarra, papi, en el retrato tuyo que tengo, un hoyo en la barbilla en lugar de en el pie, pero no por ello menos diablo, no menos el hombre negro que me partió de un mordisco el bonito corazón en dos. Tenía yo diez años cuando te enterraron. A los veinte traté de morir para volver, volver, volver a ti. Supuse que con los huesos bastaría. Pero me sacaron de la tumba, y me recompusieron con pegamento. Y entonces supe lo que había que hacer. Saqué de ti un modelo, un hombre de negro con aire de Meinkampf, e inclinación al potro y al garrote. Y dije sí quiero, sí quiero. De modo, papi, que por fin he terminado. El teléfono negro está desconectado de raíz, las voces no logran que críe lombrices. Si ya he matado a un hombre, que sean dos: el vampiro que dijo ser tú y me estuvo bebiendo la sangre durante un año, siete años, si quieres saberlo. Ya puedes descansar, papi. Hay una estaca en tu negro y grasiento corazón, y a la gente del pueblo nunca le gustaste. Bailan y patalean encima de ti. Siempre supieron que eras tú. Papi, papi, hijo de puta, estoy acabada.
Sylvia Plath (Ariel)
Moreira iba a retirarse, pero fue detenido por don Francisco, que, llamando al soldado de la partida que con él representaba allí la justicia (rara justicia), lo hizo meter en el cepo, esta vez de cabeza, por desacato a la autoridad. Moreira se dejó poner en el cepo sonriendo, porque sabía que pronto había de llegar la hora de su desquite, y sufrió las insolencias y aun los golpes del amigo Francisco, sin pronunciar una sola palabra.
Eduardo Gutiérrez (Juan Moreira)
Y me trajisteis aquí para contar las estrellas, para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena. Éste era el contrato. Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados, a cargar un fusil y a escribir en la oficina de un juzgado. Me trajisteis aquí para cantar en unas bodas y me habéis puesto a llorar junto a una fosa.
León Felipe
prendiendo a Pablo y a Silas, los condujeron al juzgado ante los jefes de la ciudad; 20 y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan nuestra ciudad, son judíos; 21 y quieren introducir una manera de vida, que no nos es lícito abrazar, ni practicar, siendo como somos romanos. 22 Al mismo tiempo la plebe conmovida acudió de tropel contra ellos; y los magistrados mandaron que, rasgándoles las túnicas, los azotasen con varas. 23 Y después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel, apercibiendo al carcelero para que los asegurase bien. 24 El cual recibida esta orden, los metió en un profundo calabozo, con los pies en el cepo. 25 Mas a eso de media noche, puestos Pablo y Silas en oración, cantaban alabanzas a Dios; y los demás presos los estaban escuchando, 26 cuando de repente se sintió un gran terremoto, tal que se meneaban los cimientos de la cárcel. Y al instante se abrieron de par en par todas las puertas; y se les soltaron a todos las prisiones. 27 En esto despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, desenvainando una espada iba a matarse, creyendo que se habían escapado los presos. 28 Entonces Pablo le gritó con grande voz, diciendo: No te hagas ningún daño, que todos sin faltar uno estamos aquí. 29 El carcelero entonces habiendo pedido luz, entró dentro; y estremecido se arrojó a los pies de Pablo y de Silas. 30 Y sacándolos a fuera, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para salvarme? 31 Ellos le respondieron: Cree en el Señor Jesús, y te salvarás tú y tu familia. 32 Y le enseñaron la doctrina del Señor a él y a todos los de su casa. 33 El carcelero en aquella misma hora de la noche llevándolos consigo, les lavó las llagas; y recibió luego el bautismo así él, como toda su familia. 34 Y conduciéndolos a su habitación, les sirvió la cena, regocijándose con toda su familia de haber creído en Dios. 35
Félix Torres Amat (La Sagrada Biblia (Spanish Edition))
it is my responsibility, along with Cepos’s, to lead the charge from the front.
Eva O'Hare (Claimed by the Alien General (The Brides of Rakesh #3))
Ela, lambida de vaidade e tédio no cepo torto dele se enroscava chupando-lhe a seva como um remédio que lhe conservasse pra toda a vida a saúde da bolsa que mimava como a uma rainha por si parida.
Geraldo Paiva (O êxtase da perversidade: o pequeno livro vermelho do erotismo (Vozes que a noite sepultou 1) (Portuguese Edition))
Conoce  a tu presa,  y  elígela con cuidado. No pier- das tiempo en la caza menor: los conejos que caen en la trampa, el visón preso en el cepo perfumado. Desafío es placer.
Robert Greene (Guía rápida de El arte de la seducción (Biblioteca Robert Greene))