Choso Quotes

We've searched our database for all the quotes and captions related to Choso. Here they are! All 10 of them:

You asked why I’m tough. I’ll tell you. It’s because I didn’t have someone to guide me, so I had to make all my own mistakes.
Gege Akutami (呪術廻戦 16 [Jujutsu Kaisen 16])
Whether they're superior or inferior, older brothers are role models for their younger brothers. If the older brother takes the wrong path, the younger brothers can avoid it. And if I take the right path, my little brothers can follow behind.
Gege Akutami (呪術廻戦 16 [Jujutsu Kaisen 16])
Do you think you can leave here alive after trying to hurt my little brother?
Gege Akutami (呪術廻戦 16 [Jujutsu Kaisen 16])
An older brother who takes the wrong path shows their younger brothers to avoid it. And if I take the right path, my little brothers can follow behind.
Gege Akutami (呪術廻戦 16 [Jujutsu Kaisen 16])
You asked why I'm tough. I'll tell you. It's because I didn't have someone to guide me, so I kept making mistakes. Nonetheless, I must walk ahead of my little brothers. That's why I'm strong.
Gege Akutami (呪術廻戦 16 [Jujutsu Kaisen 16])
Historically, Buddhist monks hoping to detach themselves from lust and curb their desire for permanence would meditate on the form of a rotting corpse. Known as the nine cemetery contemplations, the meditation would focus the different stages of decomposition: “(1) distension (choso); (2) rupture (kaiso); (3) exudation of blood (ketsuzuso); (4) putrefaction (noranso); (5) discoloration and desiccation (seioso); (6) consumption by animals and birds (lanso); (7) dismemberment (sanso); (8) bones (kosso); and (9) parched to dust (shoso).
Caitlin Doughty (Smoke Gets in Your Eyes: And Other Lessons from the Crematory)
Decomposition was just another reality of death, a necessary visual (and aromatic) reminder that our bodies are fallible, mere blips on the radar of the vast universe. That reminder of our fallibility is beneficial, and there is much to be gained by bringing back responsible exposure to decomposition. Historically, Buddhist monks hoping to detach themselves from lust and curb their desire for permanence would meditate on the form of a rotting corpse. Known as the nine cemetery contemplations, the meditation would focus the different stages of decomposition: “(1) distension (choso); (2) rupture (kaiso); (3) exudation of blood (ketsuzuso); (4) putrefaction (noranso); (5) discoloration and desiccation (seioso); (6) consumption by animals and birds (lanso); (7) dismemberment (sanso); (8) bones (kosso); and (9) parched to dust (shoso).
Caitlin Doughty (Smoke Gets in Your Eyes: And Other Lessons from the Crematory)
 Ahora pienso que podrás entender mejor lo que últimamente preguntaba al informarme de si era opera­ción propia de cada cosa aquello que realiza ella sola o ella mejor que las demás.  Lo entiendo  dijo , y me parece que ésa es, efec­tivamente, la operación propia de cada una.  Bien  dije ; ¿te parece que hay también una virtud en cada una de las cosas a que se atribuye una operación? Volvamos a los mismos ejemplos: ¿hay una operación propia de los ojos?  La hay.  Y así, ¿hay también una virtud en ellos?  También una virtud.  ¿Y qué? ¿No había también una operación propia de los oídos?  Sí.  ¿Y, por tanto, también una virtud?  También.  ¿Y no ocurrirá lo mismo con todas las otras cosas?  Lo mismo.  Bien está: ¿acaso los ojos podrán realizar bien su operación sin su propia virtud, con vicio en lugar de ella?  ¿Qué quieres decir?  preguntó . Acaso hablas de la ceguera en vez de la visión.  De la virtud de ellos, sea cual sea  dije yo ; porque todavía no pregunto esto, sino si se realizará bien su ope­ración con su propia virtud y mal con el vicio contrario.  Dices bien  respondió.  ¿Y del mismo modo los oídos privados de su virtud realizarán mal su propia operación?  Bien de cierto.  ¿Ponemos, en fin, todas las demás cosas en la misma cuenta?  Eso creo.  Vamos, pues, adelante y atiende a esto otro: ¿hay una operación propia del alma que no puedes realizar sino por ella? Pongo por caso: el dirigir, el gobernar, el delibe­rar y todas las cosas de esta índole, podríamos atribuírse­las a algo que no sea el alma misma o diríamos que son propias de ésta?  De ella sólo.  ¿Y respecto de la vida? ¿No diremos que es operación del alma?  Sin duda  dijo.  ¿No diremos, pues, que existe una virtud propia del alma?  Lo diremos.  ¿Y acaso, oh Trasímaco, el alma realizará bien sus ope­raciones privada de su propia virtud o será ello imposible?  Imposible.  Fuerza será, por tanto, que el alma mala dirija y go­bierne mal y que la buena haga bien todas estas cosas.  Fuerza será.  ¿Y no convinimos en que la justicia era virtud del alma y la injusticia vicio?  En eso convinimos, en efecto.  Por tanto, el alma justa y el hombre justo vivirá bien; y el injusto mal.  Así aparece conforme a lo argumento  dijo.  Y, por otra parte, el que vive bien es feliz y dichoso, y el que vive mal, lo contrario.  ¿Cómo no?  Y así, el justo es dichoso; y el injusto, desgraciado.  Sea  dijo.  Por otro lado, no conviene ser desgraciado, sino di­choso.  ¿Qué duda tiene?  Por tanto, bendito Trasímaco, jamás es la injusticia más provechosa que la justicia.  Banquetéate con todo eso, ¡oh, Sócrates!, en las fies­tas Bendidias di dijo.  Banquete que tú me has preparado, ¡oh, Trasímaco!  observé yo , pues lo aplacaste conmigo y cesaste en lo enfado. Mezquino va a ser, sin embargo, no por lo culpa, sino por la mía; y es que, así como los golosos gustan siempre con arrebato del manjar que en cada momento se les sirve sin haber gozado debidamente del anterior, así me parece que yo, sin averiguar lo que primeramente considerábamos, qué cosa sea lo justo, me desprendí del asunto y me lancé a investigar acerca de ello, si era vicio e ignorancia o discreción y virtud; y presentándose luego un nuevo aserto, que la injusticia es más provechosa que la justicia, no me retraje de pasar a él, dejando el otro, de modo que ahora me acontece no saber nada como resul­tado de la discusión. Porque no sabiendo lo que es lo justo, difícil es que sepa si es virtud o no y si el que la po­see es desgraciado o dichoso.
Plato (La República)
Sorry, but you didn't love your brothers... And I can't understand that.
Gege Akutami (呪術廻戦 16 [Jujutsu Kaisen 16])
los nuevos discursos de las industrias de la felicidad y el coaching empresarial habrían revestido los grue- sos barrotes del capitalismo industrial para hacerlos seduc- tores y deseables, y nosotros estaríamos contentos de vivir dentro de ese mundo lujoso y resplandeciente que ya no sería una jaula, una «férrea envoltura», sino algo así como un palacio brillante y fastuoso donde, sin dejar de estar encerrados, encorsetados en unas lógicas de poder que nos son ajenas, podríamos ser de igual modo libres y di- chosos como nunca antes lo habíamos sido. En palabras de Marzano, para quien el dorado de la jaula es solo una capa de pintura interpuesta, una forma de falsa conciencia que oculta a los sujetos las fuentes de su explotación, «la gestión empresarial consigue convencer a los individuos de que, para ser ellos mismos, necesitan ser productivos, eficaces, rentables, etc. Su autenticidad se desarrolla en y por el trabajo
Eudald Espluga (No seas tú mismo. Apuntes sobre una generación fatigada)