Toque Quotes

We've searched our database for all the quotes and captions related to Toque. Here they are! All 60 of them:

O toque de alguém, dizia ele, é o verdadeiro lado de cá da pele. Quem não é tocado não se cobre nunca, anda como nu. De ossos à mostra.
Valter Hugo Mãe (O Filho de Mil Homens)
- ¿Cómo sabe una si está realmente enamorada de un hombre? - Eso es fácil. Sólo querés estar con él, sentir su presencia, mirarlo, olerlo. Querés que te toque y tocarlo. Cuando lo ves aparecer, te emocionás tanto que te duele la boca del estómago. Pensás en ese hombre día y noche. Te dormís pensando en él y te levantás pensando en él.
Florencia Bonelli (París (Caballo de fuego #1))
No me hables, si quieres, no me toques, no me conozcas más, yo ya no existo. Yo soy sólo la vida que te acosa y tú eres la muerte que resisto
Jaime Sabines (Recuento De Poemas, 1950-93 (Spanish Edition))
Primero no toques las agujas de tu corazón. Segundo domina tu cólera. Tercero y más importantes, no te enamores jamás de los jamases. Si no cumples estas normas, la gran aguja del reloj de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo.
Mathias Malzieu (La Mécanique du cœur)
Ao toque adormecido da morfina Perco-me em transparências latejantes E numa noite cheia de brilhantes, Ergue-se a lua como a minha Sina.
Fernando Pessoa
Ni su mantra, ni su cordura y desde luego no su suerte, pudieron ayudarlo contra el suave toque de ese angelito demoníaco.
Lissa D'Angelo
Abrázame como si fuera el objeto más frágil que un toque de pluma pudiera romper.
Tatjana Ostojic
El Top Ten de Razones Porqué Virgen Val Apesta” 10. Me llamó hombre—de—un—solo—éxito. 9. No aprecia el encantador sobrenombre que le di. 8. Me hace escribir blogs estúpidos sobre ella a las cuatro de la mañana. 7. Alienta a la gente a que no tenga sexo. 6. Me mandó a volar cuando le pedí salir. 5. Está enamorada de un idiota. 4. No responde ninguna de mis llamadas. 3. Le gusta coquetear con esa política de mira—pero—no—toques. 2. Toqué un maldito concierto sólo para ella y ni siquiera vino cuando dijo que lo haría. (¡Eres una mentirosa!) ¿Y la razón #1 de por qué la Virgen Val apesta? Porque la deseo de todos modos.
Kelly Oram (V is for Virgin (V is for Virgin, #1))
—Los humanos no hablan humano, Marco—explicó Lord Loring—. Tienen tantos idiomas que ni siquiera se entienden entre ellos —comentó con un toque de reproche en su voz.
P.C. Cuéllar (El Cristal de la Guardiana (Meridia #1))
No te voy a decir que todo irá bien porque seguramente sea mentira. Pero ahí estaré para abrazarte cuando toque los días malos
Defreds (Sempiterno)
Que eu possa explorar cada curva dos teus desejos e deixar uma marca no teu afeto, com o beijo do meu amor.
Suman Pokhrel
No obstante, la vida también se resume en sentir; lo bueno, lo malo, lo que te toque. Sentir mucho, intensamente, hasta que te desgarre por dentro. Y en ese aspecto, yo con mis veinticuatro años, me siento como si ya hubiera vivido demasiado.
Neïra (Valiente Vera, pequeña Sara)
Nunca está de más un toque de fantasía en la realidad.
Martín Balarezo García
O toque de alguém, dizia ele, é o verdadeiro lado de cá da pele. Quem não é tocado não se cobre nunca, anda como nu. De ossos à mostra. E amar uma pessoa é o destino do mundo.
Valter Hugo Mãe (O Filho de Mil Homens)
Eres mía ahora. Mientras camines en la Tierra me perteneces. Nada puede hacerte daño. —Oí un toque de humor en su voz. —Es prácticamente imposible hacer daño a lo que la Muerte protege.
Abbi Glines (Existence (Existence, #1))
Y a lo mejor esto constituye la más grande virtud del hombre, su toque divino. El último de los atorrantes de Flores es más interesante que una estrella, solamente porque su comportamiento no es predecible.
Alejandro Dolina (Crónicas del Ángel Gris)
-¡Te amo, Sandokan; te amo como nunca mujer alguna amó sobre la tierra! Sandokan la acarició dulcemente y sus labios besaron los dorados cabellos y la nívea frente de la joven. -¡Ay de quien te toque ahora, que ya eres mía!
Emilio Salgari (Sandokan: Le tigre de Malaisie)
Não há nada que toque menos uma obra de arte do que palavras de crítica: elas não passam de mal-entendidos mais ou menos afortunados.
Rainer Maria Rilke
Me ofrece una sonrisa de una dulzura tan genuina, con el toque justo de timidez, que hace que me sienta muy cerca de él.
Suzanne Collins
Y quizá, aunque eso nunca lo sabremos, vuelva a ser visible para todos nosotros, para todos los que alguna vez hemos mirado pero no hemos querido ver, para los que hemos preferido girar la cabeza hacia otro lado, para los que hemos hecho del MIENTRAS NO ME TOQUE A MÍ, ESO NO ES PROBLEMA MÍO nuestra filosofía de vida.
Eloy Moreno (Invisible (Spanish Edition))
He'd shoved his toque and mitts into the sleeve of his parka when he'd come in the night before, and now, thrusting his right arm into the armhole, he hit the blockage. At a practiced shove the pompom of the toque crowned the cuff followed by his mitts, like a tiny birth.
Louise Penny (A Fatal Grace (Chief Inspector Armand Gamache, #2))
A bondade é um rico manancial, que brota lágrimas ao toque da menor comoção.
Júlio Dinis (A Morgadinha dos Canaviais)
Puede que Park la hubiera paralizado con su magia ninja, con su toque vulcano y estuviera a punto de engullirla. Seria alucinante.
Rainbow Rowell (Eleanor & Park)
Todo aquel a quien toque Eros se convierte en poeta, aunque antes fuera extraño a las musas.
Platón (The Symposium)
At a small table, sitting very upright, was one of the ugliest old ladies he had ever seen. It was an ugliness of distinction- it fascinated rather than repelled. She sat very upright. Round her neck was a collar of very large pearls which, improbable though it seemed, were real. Her hands were covered with rings. Her sable coat was pushed back on her shoulders. A very small and expensive black toque was hideously unbecoming to the yellow, toad-like face beneath it.
Agatha Christie (Murder on the Orient Express (Hercule Poirot, #10))
La mesa se interponía entre ellos. Tatiana pasó al otro lado. —Shura —dijo en voz baja—, por favor, deja que te toque. —No. —El capitán se apartó. Naira volvió a asomar la cabeza. —¿Está la cena preparada? —Casi, Naira Mijailovna. —Miró a Alexandr—. Dijiste que no te marcharías hasta arreglarme —señaló—. Arréglame, Shura. —Tú misma me dijiste que nada de lo que hiciera arreglaría lo que está mal dentro de ti. Bueno, me has convencido. ¿Dónde están mis cosas? —Shura...
Paullina Simons (The Bronze Horseman (The Bronze Horseman, #1))
Suzanne trabaja media jornada. Odia a su padre. Y se odia a sí misma por no plantarle cara. Se lamenta de todo. —Pero adoro a Melinda —dice—. Es el toque de belleza en medio de tanta fealdad.
Markus Zusak (I Am the Messenger)
Ni todos los que se llaman caballeros lo son de todo en todo: que unos son de oro, otros de alquimia, y todos parecen caballeros, pero no todos pueden estar al toque de la piedra de la verdad.
Miguel de Cervantes Saavedra (Don Quijote)
Eres increíble y hermoso, y a veces, quiero poner mis dientes en ti, sólo para verte sangrar. Quiero saber a lo que sabes. Quiero dejar mis marcas en tu piel. Quiero cubrirte con mi olor hasta que huelas como yo. No quiero que nadie te toque alguna vez de nuevo. Te quiero. Cada parte de ti.
T.J. Klune (Wolfsong (Green Creek, #1))
Porque é que vos é tão fácil acreditar que é possível o vosso corpo precisar de uma alma para sobreviver, mas não o contrário!? Porque é que também não é óbvio que a vossa alma precisa do vosso corpo? Que são os vossos sentidos que a alimentam? As imagens que os vossos olhos vêem; os cheiros cativados pelo vosso nariz; os sons vibrantes concedidos pelos ouvidos; a magia do toque… sem eles, individualmente e no seu conjunto, a vossa alma definha como nós definharíamos sem a vossa fé.
L.C. Lavado (O Diabo dos Anjos (Ed. Beta))
Usted sabe que si tenemos en nosotros cualquier cosa que nos duele, tratamos de evitar que nadie se acerque y la toque. Creo que esta explicación funciona también con el alma, no solo con nuestros cuerpos.
Louisa May Alcott
O Antonino disse à Isaura que amasse. Que amasse, pelos dois, o pescador, que dele cuidasse como quem cuidava do importante destino do mundo. O toque de alguém, dizia ele, é o verdadeiro lado de cá da pele. Quem não é tocado não se cobre nunca, anda como nu. De ossos à mostra. E amar uma pessoa é o destino do mundo
Valter Hugo Mãe (O Filho de Mil Homens)
No era posible que su deseo hubiera sido escuchado. Cosas así no sucedían, eran imposibles. Parecía monstruoso incluso pensar en ello. Y, sin embargo, allí estaba el retrato, con un toque de crueldad en la boca.
Oscar Wilde (El Retrato de Dorian Gray)
Quiero que me toque otra vez. Quiero sentir sus manos, suaves como nubes, pero temo que al tocarme haga estallar los siete mil billones de billones de átomos que componen mi cuerpo y me disperse por el universo.
Rick Yancey (The 5th Wave (The 5th Wave, #1))
Ciertos toques aquí y allá eran vagos indicios de símbolos y estímulos latentes que, si hubiésemos tenido otro trasfondo mental y emocional y un sistema sensorial totalmente diferente, habrían tenido un profundo significado para nosotros.
H.P. Lovecraft
De partida, un cuerno. Menuda partida. Si te toca en el lado de los peces gordos, desde luego es una partida, lo reconozco. Pero como te toque en el otro lado, donde no hay ningún pez gordo, ¿qué tiene eso de partida? Nada. De partida, nada.
J.D. Salinger (The Catcher in the Rye)
É a primeira vez que lhe toca na pele nua. A reacção no ar é imediata. Uma corrente súbita de energia tonificante e luminosa ondula através da sala. O candelabro começa a tremer. A sensação que passa vertiginosamente pela pele de Marco é intensa e profunda, iniciando-se no ponto onde a palma da mão se encontra com a dela, mas alastrando-se a partir daí, numa distância maior e mais profunda
Erin Morgenstern (The Night Circus)
Uno de los primeros recursos propios del escritor profesional que Isabella había aprendido de mí era el arte y la práctica de procrastinar. Todo veterano del oficio sabe que cualquier ocupación, desde afilar el lápiz hasta catalogar musarañas, tiene prioridad al acto de sentarse a la mesa y exprimir el cerebro. Isabella había absorbido por ósmosis esta lección fundamental y al llegar a casa, en vez de encontrarla en su escritorio, la sorprendí en la cocina afinando los últimos toques a una cena que olía y lucía como si su elaboración hubiera sido cuestión de varias horas.
Carlos Ruiz Zafón (The Angel's Game (The Cemetery of Forgotten Books, #2))
Yo creo que saltaste, Maga. Y ahora estás en el aire. No te va a tranquilizar que te diga que abajo no hay piedras, porque la sensación de saltar al vacío es insoportable. Solamente cuando toques algo de agua vas a estar más tranquila. Vos tomaste una decisión. Y te felicito por eso, porque ya no estás cómoda en el puente. Bancá el vacío ahora.
Magalí Tajes (Arde la vida: ¿Hasta cuándo vas a tener miedo? (Spanish Edition))
Está gastada, es suave y desprende un olor a algodón limpio y a suavizante, con un ligero toque a champú de coco, un aroma que ella acabará asociando a Henry.
Victoria Schwab (La vida invisible de Addie LaRue)
Las máquinas pueden hacerlo casi todo. Lo que no significa que deban hacerlo. A veces es más importante el toque humano que la automatización. Más importante para el humano, me refiero.
Neal Shusterman (Gleanings (Arc of a Scythe))
El control de las mujeres y sus descendientes ha sido la piedra de toque de todo régimen represivo de este planeta. Napoleón y su «carne de cañón», la esclavitud y la mercancía humana, una práctica eternamente renovada: ambas encajan aquí. A quienes promueven la maternidad forzosa habría que preguntarles: Cui bono? ¿A quién beneficia? A veces a un sector, a veces a otro. Nunca a nadie.
Margaret Atwood (El cuento de la criada)
Sempre nos rimos do modo como namoraram os meus pais, verdadeiro estilo romântico, cheio de pudor e meninice, sem muitos toques, mais a brincar aos cucos na janela do que encarados sem equívoco.
Valter Hugo Mãe (Contra mim)
El lunes encajaremos con todos los moldes que nos proponen. Los haremos compatibles aunque parezcan contradictorios. Así como nosotras: flexibles y adaptables. Dejaremos de pelear, dejaremos de rebelarnos. Seremos como hay que ser, como Dios manda o como mandan el cine y la televisión, las canciones de amor y las revistas de moda, los libros feministas y los manuales de autoayuda. Y así...así nos querrán. ¿Cuántos años pasamos con el redoble de ese régimen marcial repicando en nuestras cabezas? ¿Cómo empezaron nuestros anhelos de perfección, la sumisión expresa a todos los dictados? No sé como funcionabas tu entonces, pero no había más que ver tu incesante actividad para saber que también vivías a toque de silbato, el silbato de "tengo que hacer más, tengo que ser más
Najat El Hachmi (El lunes nos querrán)
- Acho que a conheço de algum lado. Tenho essa sensação. - Claro - disse ela, farta de ouvir aquilo. Mas quando olhou para ele, sentiu a mesma coisa. - Vou tocar agora - informou Korda, apontando para o palco com o polegar. - É músico? - Sou. Quer que toque alguma coisa especial? - Poderia tocar uma música chamada Tears? - Do Django? Claro. Gosta dessa música? - Para ser sincera, não a conheço. Mas sinto que devo forçar o destino.
Afonso Cruz (A Boneca de Kokoschka)
Aura vestida de verde, con esa bata de tafeta por donde asoman, al avanzar hacia ti la mujer, los muslos color de luna: la mujer, repetirás al tenerla cerca, la mujer, no la muchacha de ayer: la muchacha de ayer - cuando toques sus dedos, su talle - no podía tener mas de veinte anos; la mujer de hoy - y acaricies su pelo negro, suelto, su mejilla pálida - parece de cuarenta: algo se ha endurecido, entre ayer y hoy, alrededor de los ojos verdes; el rojo de los labios se ha oscurecida fuera de su forma antigua, como si quisiera fijarse en una mueca alegre, en una sonrisa turbia: como si alternara, a semejanza de esa plata del patio, el sabor de la miel y el de la amargura. No tienes tiempo de pensar mas: (47)
Carlos Fuentes (Aura)
Es un secreto a voces que los intelectuales de biblioteca y los hombres que se pasan la vida rodeados de palabras, de textos, pueden experimentar con especial intensidad las seducciones de las propuestas políticas violentas, particularmente cuando tal violencia no toca a su propia persona. En la sensibilidad y la visión del maestro carismático, del absolutista de la filosofía, puede haber más que un simple toque de sadismo vicario (La lección, de Ionesco, es una macabra parábola de esto).
George Steiner (Heidegger (Fontana Modern Masters))
-No necesitas gastar cada momento del día protegiéndome ahora. Se supone que debo ser tu compañera, no tu carga, y si eso es todo lo que voy a ser para ti, entonces no quiero estar aquí nunca más. Quiero que me ames. Quiero ansiar venir aquí cada otoño. Quiero que el invierno sea mi estación favorita porque puedo pasarla contigo. Así que dime si eso va a suceder, Henry. Dime que las cosas van a mejorar, que no vas a pensar en Perséfone cada vez que me toques. Dime que vas a amarme tanto como la amas a ella, y que no voy a pasar el resto de mi eternidad estancada en la comparaciónde los recuerdos de mi hermana.- Silencio. -Por favor,-le susurré.-Te lo ruego. Si tú no lo haces...Si tú no lo haces, me voy a ir. Y no quiero decir solo por el verano. Voy a dejar el Inframundo, y no voy a volver.-
Aimee Carter (Goddess Interrupted (Goddess Test, #2))
Last Night’s Moon," “When will we next walk together under last night’s moon?” - Tu Fu March aspens, mist forest. Green rain pins down the sea, early evening cyanotype. Silver saltlines, weedy toques of low tide, pillow lava’s black spill indelible in the sand. Unbroken broken sea. — Rain sharpens marsh-hair birth-green of the spring firs. In the bog where the dead never disappear, where river birch drown, the surface strewn with reflection. This is the acid-soaked moss that eats bones, keeps flesh; the fermented ground where time stops and doesn’t; dissolves the skull, preserves the brain, wrinkled pearl in black mud. — In the autumn that made love necessary, we stood in rubber boots on the sphagnum raft and learned love is soil–stronger than peat or sea– melting what it holds. The past is not our own. Mole’s ribbon of earth, termite house, soaked sponge. It rises, keloids of rain on wood; spreads, milkweed galaxy, broken pod scattering the debris of attention. Where you are while your body is here, remembering in the cold spring afternoon. The past is a long bone. — Time is like the painter’s lie, no line around apple or along thigh, though the apple aches to its sweet edge, strains to its skin, the seam of density. Invisible line closest to touch. Lines of wet grass on my arm, your tongue’s wet line across my back. All the history in the bone-embedded hills of your body. Everything your mouth remembers. Your hands manipullate in the darkness, silver bromide of desire darkening skin with light. — Disoriented at great depths, confused by the noise of shipping routes, whales hover, small eyes squinting as they consult the magnetic map of the ocean floor. They strain, a thousand miles through cold channels; clicking thrums of distant loneliness bounce off seamounts and abyssal plains. They look up from perpetual dusk to rods of sunlight, a solar forest at the surface. Transfixed in the dark summer kitchen: feet bare on humid linoleum, cilia listening. Feral as the infrared aura of the snake’s prey, the bees’ pointillism, the infrasonic hum of the desert heard by the birds. The nighthawk spans the ceiling; swoops. Hot kitchen air vibrates. I look up to the pattern of stars under its wings.
Anne Michaels
Se ha dicho que en literatura lo bello es verdadero pero lo verdadero en literatura es solo verosímil, y entre lo verosímil y lo verdadero hay una distancia enorme. Esto por no hablar de lo bello, que es algo de lo que nunca se debería hablar: lo bello debería ser la reserva natural de la literatura, el sitio donde lo bello prosperara sin que la mano de la literatura lo toque jamás, y debería servir de recreo y consuelo a los escritores, puesto que la literatura y lo bello son cosas completamente diferentes o tal vez la misma, como dos guantes para la mano derecha
Patricio Pron (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan)
- Es evidente que la razón de que hayas perdido el juicio de esa manera es habernos visto bailar juntos a lady Calpurnia y a mí. - ¿No estás exagerando un poco? - No lo creo, Gabriel. Has aterrorizado al pianista, has despedido al profesor de baile y has conseguido que nuestra hermana saliera huyendo a su habitación, sin mencionar esa insinuación de que no me estaba comportando como un caballero. - ¿Pretendes hacerme creer que no coqueteabas con ella de una manera impropia? -el tono de Ralston tenía un toque de testarudez. - ¿Coqueteando? Si. ¿De manera impropia? No.
Sarah MacLean (Nine Rules to Break When Romancing a Rake (Love By Numbers, #1))
Quiero arena e historias y un cielo nocturno despejado. Quiero mirar fijamente a unos ojos grises y pálidos llenos de amor y con ese toque de maldad que tanto ansío. Quiero saber lo que me dijo en sadhese, hace año y medio, cuando bailamos en el Festival de la Luna en Serra. Quiero que Elías Veturius vuelva.
Sabaa Tahir (A ​Sky Beyond the Storm (An Ember in the Ashes, #4))
Genya se había quitado las botas y se había recogido el cabello caoba en un moño. Tenía una manzana a medio comer en una mano y un libro en el regazo; el símbolo solar de su parche refulgía. Parecía una bella gallarda pirata sacada de las páginas de un libro, un toque de caos en el ordenado y minucioso mundo de David.
Leigh Bardugo (Rule of Wolves (King of Scars, #2))
A quarta-feira amanhecia quando olhei pela janela. Nas pontes, as luzes cintilantes já haviam empalidecido. O sol nascente parecia um pântano de fogo no horizonte. O rio, ainda escuro e misterioso, cortado pelas pontes que tomavam uma coloração cinza e gélida, com um toque cálido do sol que ardia no céu. Ao percorrer com o olhar a multidão de telhados, com as torres e os campanários das igrejas que se elevavam sobre Londres em um céu invulgarmente claro, o sol nasceu e foi como se tivessem retirado um véu do rio, e milhões de fagulhas explodiram na superfície das águas. Também foi como se tivessem tirado o véu que me encobria, e me senti forte e bem-disposto.
Charles Dickens (Great Expectations)
—Y cuando me enamore —empecé a decir— levantaré una montaña que toque el cielo, y entonces mi amante y yo tendremos lo mejor de los dos mundos: la realidad, bien firme bajo nuestros pies, y, al tiempo, la cabeza en las nubes, con todas nuestras ilusiones aún intactas. Y la hierba purpúrea creará todo en torno a nosotros, y tan alta que nos llegue a los ojos.
V.C. Andrews (Flores en el ático (Dollanganger, #1))
En palabras de Benny Hinn: «Él [Jesús] que es justo por elección, dijo: “La única manera en que puedo detener el pecado es volviéndome pecado. No puedo pararlo solo por dejar que me toque; el pecado y yo debemos convertirnos en una sola cosa”. ¡Escuchen esto! Él, que es de la naturaleza de Dios, se hizo de la naturaleza de Satanás cuando se volvió pecado» (Benny Hinn, This Is Your Day, TBN, 1 diciembre 1990). De manera similar, Kenneth Copeland enseñó: «La justicia de Dios se hizo pecado. Él aceptó la naturaleza de pecado de Satanás en su propio espíritu. Y en el momento en que lo hizo, clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Usted no sabe lo que pasó en la cruz. ¿Por qué cree que Moisés, instruido por Dios, levantó la serpiente en ese palo en lugar de un cordero? Eso solía molestarme. Le pregunté: “¿Por qué querrías poner allí una serpiente, la señal de Satanás? ¿Por qué no pusiste un cordero en ese palo?” Y el Señor me dijo: “Debido a que era una señal de Satanás que estaba colgada en la cruz”. Y agregó: “Yo acepté, en mi propio espíritu, la muerte espiritual; y la luz se apagó”» (Kenneth Copeland, «What Happened from the Cross
John F. MacArthur Jr. (Fuego extraño: El peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa (Spanish Edition))
Harper se acercó a mí con un propósito en la mirada, y con un último vistazo hacia Art, cruzó. No vi el dolor y el miedo que había sufrido durante todos esos años. No la vi aterrorizada, y tampoco vi la pesadilla que había sido su estancia en el hospital psiquiátrico. Lo que vi fue cómo su padre la cogía y se la subía a los hombros mientras ella le señalaba la ruta a seguir a través de los árboles que había en la parte trasera de la propiedad. Vi a su perro, un golden retriever llamado Sport, que le lamió los dedos hasta que ella no pudo soportar las cosquillas. Y vi el primer beso que le dio Art. Ella estaba en el instituto, viendo uno de los partidos de baloncesto en los que él participaba. Art se había lesionado y estaba en el vestuario. Harper corrió a ver cómo estaba. Estuvo a punto de desmayarse al ver el enorme bulto del brazo que tenía sujeto al costado, donde el hueso casi atravesaba la piel. Art se había tapado los ojos con el otro brazo para ocultar su angustia. Harper se acercó y, antes de que se diera cuenta de lo que ocurría, él le rodeó la cabeza con la mano y tiró de ella hasta que sus labios se unieron. Y luego cruzó. Ese toque romántico, la agonía del amor perdido, fue mi perdición.
Darynda Jones (Fourth Grave Beneath My Feet (Charley Davidson, #4))
A veces es necesario que un amor solo nos toque a quienes lo vivimos. Es algo que aprendí de los fracasos. Eso y que no quiero amores grandes, pasiones desmedidas y emociones por encima de lo humano. Quiero amar pequeñito, bien, bonito. Quiero que la pasión solo me desborde la boca de tanto beso, mordisco y gemido, y que las emociones sean siempre manejables para entender lo que siento y, así, sentirlo más. A veces creo que nos engañan. El amor no tiene que ser duro ni doler; el amor tiene que mecernos, hacernos reír y ser hogar. De quienes me digan que eso es aburrido, me rio yo en su cara. Aprenderlo me hizo madurar y entender los errores que había cometido.
Elísabet Benavent (Seremos recuerdos (Canciones y recuerdos, #2))
No estaré nunca más dispuesto que ahora. »El cura le bendijo mientras hablaba y le bendijo de nuevo cuando se levantó, sin dejar de rezar, y le tendió un crucifijo para que lo besara, y don Ricardo lo besó y luego se volvió y le dijo a Pablo: “No estaré nunca tan bien dispuesto como ahora. Tú, cabrón de mala leche, vamos”. »Don Ricardo era un hombre pequeño, de cabellos grises y de cuello recio, y llevaba la camisa abierta. Tenía las piernas arqueadas de tanto montar a caballo. “Adiós —dijo a los que estaban de rodillas—; no estéis tristes. Morir no es nada. Lo único malo es morir en manos de esta canalla. No me toques —dijo a Pablo—. No me toques con tu fusil.
Ernest Hemingway (Por quién doblan las campanas (Spanish Edition))
Lembro-me de estar destroçada, de te ter arrancado de dentro de mim a ferros e, ainda assim, um braço teu ficou para trás. Lembro-me de abrir o meu diário em papel, furiosa porque tinha jurado que não escreveria nem mais uma linha a teu propósito, e escrever «durante o dia, bano-te do meu pensamento, mas todas as noites, é a teu lado que me deito, e nos teus braços que adormeço, e é a minha mão que agarro, fingindo que é a tua». (… ) Mas não é de ontem, quando abro a cama, peço-te que te chegues para lá. Deito-me e imagino que estás lá, cansado, extenuado de um dia de trabalho, quase sinto a tua respiração na minha nuca. Imagino que me dizes tudo aquilo que eu queria ouvir, mas não me alongo nisso, é mais íntimo ainda, o que queres ouvir de alguém é mais do que o que esperas dessa pessoa: é o segredo de quem és, de como és e do que queres da vida, na sua voz (…) Encho o peito de ar, subo, subo, subo, amo-te amo-te amo-te, sei-o tão bem, sei até que é para sempre, embora faça figas para que não seja (…) Não posso não posso não posso imaginar que o ar me vai fugir outra vez, que a qualquer momento os meios de informação vão trazer até mim aquele género de notícia que quase me mata - foram ao cinema, saíram juntos, comeram-se, foderam-se, falaram-se - eu disse quase, porque não matou. É verdade que foram muitas lágrimas, muitas reformulações de planos de vida e castelos de cartas a vir por aí abaixo, o jogo virou, e eu perdi. Uma vez mais, e os escritos pararam: o meu diário ficou a branco, o espaço virtual onde nos escrevia acabou com uma nota lúgubre na qual anunciei a minha morte. Estive de luto por mim mesma, estive sim. Doía-me o peito como me dói agora, ao recordar, a falta de ar, o choro compulsivo, os pensamentos sombrios, desesperados, como se nunca mais o sol nascesse no oriente e eu nunca mais o provasse, o sentisse nas costas, como se o mundo tivesse acabado ali, pelo menos o meu tinha, o assombro, os sentimentos, todos baralhados, como se me devesses alguma coisa quando não devias, como se me tivesses dado motivos para te amar tanto quando não me deste, como se quisesses o meu amor e depois o tivesses rejeitado, quando nunca o quiseste. E eu fechei as portas do meu recinto, pus panos negros nas janelas, anunciei que não estava. As pessoas bateram-me à porta, esconderam-me verdades que teriam acabado comigo naquele momento, compraram-me chocolates, secaram-me lágrimas com rosas. morri ali, é a verdade. (…) Mas a fé, a minha maldita fé de quem não acredita em deus e canalizou toda a sua crença nas causas impossíveis, deu-me ar, e mais ar, e subi a montanha, talvez nunca a tivesse subido tanto, julguei que via tudo lá de cima, tudo: falavam em auras, ao nosso redor, falavam na nossa perfeição, enquanto dupla, diziam que «não podia ser de outra forma», que «não se pode estar assim tão enganado», que me amas, imagina só a dimensão da loucura geral, que me amas mas que não tens espaço para mim, e eu, com o peito de cheio de ar, cheguei ao topo e comecei a voar (…) Já sonhaste alguma vez que caías? Eu já, é uma dor na boca do estômago, como se tudo te fugisse, como se o teu corpo se desmantelasse, como se o mundo inteiro implodisse para dentro de ti e soubesses que ias rebentar, ao mínimo toque de um objecto, de um elemento que não o ar, vais rebentar. Estou à espera que venham as abelhas, as orquídeas, os pés descalços na terra húmida, um livro, uns óculos, um copo vazio na mesa-de-cabeceira, e me faça explodir. Entretanto (…) vou imaginar que não estou a cair, que tal? Ao invés (…) vou deitar-me na minha caminha quentinha e imaginar que as tuas pernas se entrelaçam nas minhas e me aquecem os pés gelados e a tua voz, sonolenta, diz: “boa noite, dorme bem”, para eu poder responder-te também – “dorme bem, meu amor”.»
Célia Correia Loureiro