Olvido Recuerdo Quotes

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Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado...
Julio Cortázar
El olvido es una especie de animal pequeñísimo que te va royendo lentamente los recuerdos hasta que desaparecen. Hoy, por eso me fijo mucho más en todo, para no olvidar absolutamente nada.
Benito Taibo (Persona normal)
Es el recuerdo, no el olvido, el verdadero invento del demonio
Ray Loriga (Tokyo Doesn't Love Us Anymore)
Daba igual cuánto intentáramos alargar una despedida. Hay un momento en el que se pronuncia la última palabra; un momento en el que las manos, los labios o las mejillas se rozan para no volver a hacerlo nunca más. Un instante en el que las miradas se cruzan sabiendo o sin saber que será la última vez que lo hagan. Y después... después solo quedarán los recuerdos y el olvido.
Javier Ruescas (LIVE (PLAY, #3))
Cuando una persona ha significado mucho en nuestras vidas, para bien o para mal, y se ha ido, no debemos tratar de encerrarla en el olvido, porque el olvido tiene una puerta que se abre cuando menos lo esperamos y nos lanza los recuerdos como caballos salvajes que nos patean el alma. Aprenda a domar el recuerdo de esa muchacha. Los recuerdos domados no lastiman...Supongo que algo, bonito, digno de recordar, le habrá dejado...
Claudia Celis (Donde Habitan Los Angeles)
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. La primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta. La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que <> es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
La felicidad está hecha de una sustancia tan liviana que fácilmente se disuelve en el recuerdo, y si regresa a la memoria lo hace con sentimiento empalagoso que la contamina y que siempre he rechazado por inútil, por dulzón y en últimas por dañino para vivir el presente: la nostalgia.
Héctor Abad Faciolince (El olvido que seremos)
Así como la muerte definitiva es el fruto último de la voluntad de olvido, así la voluntad de recuerdo podrá perpetuarnos la vida.
José Saramago (All the Names)
Rezonga que no has rezongado, perverso estropicio achacoso. Cuánto tiempo en ti he gastado, ¡oh, soliloquio tedioso! Ronquido de mi quimera, rey de linaje mohoso. Entre bostezos te halagas, ¡bufón de atavío pomposo! Fuiste antaño tan amable, tan zalamero y meloso, que así lograste engañarme, ¡gusarapo pegajoso! Yo hubiera bien apostado, sopa de trapo verdoso, que eras un troll reencarnado… ¡gorro de duende leproso! ¡Que no, que no te quiero! ¿Por qué el mohín vanidoso? ¿O juzgas digno de amores un catarro contagioso? ¡Truenos, rayos y centellas! ¡Otro grito aspaventoso! Pareces una doncella sin trovador ojeroso. Cierto es que no te olvido, nigromante verrugoso. De mis recuerdos surtidos tuyos son los más penosos. Si a donde vienes, siempre torpe y sospechosos, ¿Cómo borrar tus desfiles afectados y engorrosos? Si mi verso te acongoja por sacrilegio pringoso, si con el dedo te apuntan en un lugar tumultuoso… Enhorabuena, querido, ¡mira tu halo brilloso! Era justo y merecido: has logrado ser famoso.
Carolina Andújar (Vampyr (Carmina Nocturna #1))
Algunas cosas las olvidas, no? Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar.
Cormac McCarthy (The Road)
Ahora es más difícil hablar de esto, está mezclado con otras historias que uno agrega a base de olvidos menores, de falsedades mínimas que tejen y tejen por detrás de los recuerdos...
Julio Cortázar (Bestiario)
Eran gentes de vidas lentas, a las cuales no se les veía volverse viejas, ni enfermarse ni morir, sino que iban desvaneciéndose poco a poco en su tiempo, volviéndose recuerdos, brumas de otra época, hasta que los asimilaba el olvido.
Gabriel García Márquez (Love in the Time of Cholera)
Grenouille se asustó¿Y si esta fragancia que voy a poseer...---se dijo--- desaparece? No es como en el recuerdo donde todos los perfumes son imperecederos. El perfume real se desvanece en el mundo; es volátil. Y cuando se gaste, desaparecerá el manantial de donde lo he capturado y yo estaré desnudo como antes y tendré que conformarme con mis sucedáneos. ¡No será peor que antes! Porque ahora entretanto habré conocido y poseído mi propia magnífica fragancia y jamás podré olvidarla, ya que jamás olvido un aroma, y durante toda la vida me consumirá su recuerdo como me consume ahora, en este mismo momento, la idea de que llegaré a poseerlo... ¿Para qué lo necesito,entonces?
Patrick Süskind (O perfume: História de um assassino)
Dicen que un buen amigo es aquel que sabe recordar y olvidar a un tiempo
Carlos Ruiz Zafón (Der Fürst des Parnass)
El olvido es una especie de animal pequeñísimo que te va royendo lentamente los recuerdos hasta que desaparecen.
Benito Taibo
Los libros son un simulacro del recuerdo, una prótesis para recordar, un intento desesperado por hacer un poco más perdurable lo que es irremediablemente finito
Héctor Abad Faciolince (El olvido que seremos)
No hay más que los momentos en que estamos con ese otro cuya vida creemos entender, o cuando nos hablan de él, o cuando él nos cuenta lo que le ha pasado o proyecta ante nosotros lo que tiene intención de hacer. Al final queda un álbum de fotos, de instantes fijos: jamás el devenir realizándose ante nosotros, el paso del ayer al hoy, la primera aguja del olvido en el recuerdo.
Julio Cortázar (Rayuela)
Yo te puedo asegurar que nadie te ha olvidado, que estas en la memoria de muchísimas personas. Aunque la vida siga, aunque el mundo gire y no se detenga, las huellas que las personas han dejado en ti nunca se irán, porque te enseñaron algo... Y las huellas que tu dejes en las personas... Procura que sean positivas para que, aunque sea muy dentro de ellas, tengan una buena historia.
Dulce María
Sí, de repente lo ví así: la mayoría de la gente se engaña mediante una doble creencia errónea: cree en el eterno recuerdo (de la gente, de las cosas, de los actos, de las naciones) y en la posibilidad de reparación (de los actos, de los errores, de los pecados, de las injusticias.Ambas creencias son falsas. La realidad es precisamente al contrario: todo será olvidado y nada será reparado. El papel de la reparación (de la venganza y el perdón) lo lleva a cabo el olvido. Nadie reparará las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas”.
Milan Kundera (The Joke)
Me pediste que no te olvidara, que pensara en ti si me faltabas porque solamente tu recuerdo me alegraría el ama... Pero si te imagino sonriendo, al vacio caigo pero lento porque este dolor que llevo dentro no se parece a nada... Ni a tu olor, ni a tus besos ni al amor que me dabas...
Dulce María
Sí, de repente lo ví así: la mayoría de la gente se engaña mediante una doble creencia errónea: cree en el eterno recuerdo (de la gente, de las cosas, de los actos, de las naciones) y en la posibilidad de reparación (de los actos, de los errores, de los pecados, de las injusticias). Ambas creencias son falsas. La realidad es precisamente al contrario: todo será olvidado y nada será reparado. El papel de la reparación (de la venganza y del perdón) lo lleva a cabo el olvido. Nadie reparará las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas.
Milan Kundera
El hijo viejo, el hombre sin historia, El huérfano que pudo ser el muerto, Agota en vano el caserón desierto. (Fue de los dos y es hoy de la memoria. Es de los dos.) Bajo la dura suerte Busca perdido el hombre doloroso La voz que fue su voz. Lo milagroso No sería más raro que la muerte. Lo acosarán interminablemente Los recuerdos sagrados y triviales Que son nuestro destino, esas mortales Memorias vastas como un continente. Dios o Tal Vez o Nadie, yo te pido Su inagotable imagen, no el olvido.
Jorge Luis Borges (Obras Completas 3)
...De todos modos preparamos la boca por si vuela un beso y si no vuela siempre queda uno que emerge del olvido.
Mario Benedetti (Biografía para encontrarme)
La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante.
Paloma Sánchez-Garnica (Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido)
Yo lo recordaba todo. (...) Quizá el olvido, como una bondadosa nieve, los entumeciera y los cubriera. Pero eran parte de mí. Eran m paisaje.
Sylvia Plath (La campana de cristal)
Vamos por la vida sembrando nuestra presencia; a veces, de ella, florece el olvido; otras, las importantes, los recuerdos.
Serin
pero la Maga sufría de verdad cuando regresaba a sus recuerdos y a todo lo que oscuramente necesitaba pensar y no podía pensar, entonces había que besarla profundamente,
Julio Cortázar (Hopscotch)
Pero el amor, esa palabra… Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. Pero fijate bien, porque no es gratuito. ¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.
Julio Cortázar
Pensó que cada recuerdo evocado debe violentar en alguna medida sus orígenes. Como en un juego. El juego del teléfono. Más vale ser parco. Lo que uno altera mediante el recuerdo tiene sin embargo una realidad, sea o no conocida.
Cormac McCarthy (The Road)
Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga. ('Los recuerdos del porvenir', 1963)
Elena Garro (Los recuerdos del porvenir)
Como si el mundo se encogiera en torno a un núcleo de entidades desglosables. Las cosas cayendo en el olvido y con ellas sus nombres. Los colores. Los nombres de los pájaros. Alimentos. Por último los nombres de las cosas que uno creía verdaderas. Más frágiles de lo que él habría pensado. Cuánto de ese mundo había desaparecido ya? El sagrado idioma desprovisto de sus refrentes y por tanto de su realidad. Rebajado como algo que intenta preservar su calor. A tiempo para desaparecer para siempre en un abrir y cerrar de ojos.
Cormac McCarthy (The Road)
La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, o, mejor dicho, está hecha de intemporales conchas de recuerdos desperdigadas sobre una playa de olvidos. Sé que pasaron muchas cosas durante aquellos años, pero intentar recordarlas es tan desesperante como intentar recordar un sueño, un sueño que nos ha dejado una sensación, pero ninguna imagen, una historia sin historia, vacía, de la que queda solamente un vago estado de ánimo. Las imágenes se han perdido. Los años, las palabras, los juegos, las caricias se han borrado, y, sin embargo, de repente, repasando el pasado, algo vuelve a iluminarse en la oscura región del olvido
Héctor Abad Faciolince (El olvido que seremos)
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta. La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo todo lo cura» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Cada uno pule sus recuerdos favoritos, los ordena a su manera para crear una narrativa que les guste. Hay eventos que reparan y abrillantan para sacarlos a la luz; a otros se les considera indignos y los desechan, los ocultan bajo tierra en el almacén a rebosar de la mente. Ahí, con un poco de suerte, caen enseguida en el olvido. El proceso no es deshonesto: es la única manera que tienen de vivir consigo mismos y sobrellevar el peso de sus experiencias.
Kate Morton (La hija del relojero)
Tras el deslave, cambió el curso del Inírida. El mundo se detuvo, comenzó a girar en sentido contrario. La solidaridad de los hombres suele ser tan efímera como la intensidad de un sismo. Pasado el trauma, sepultados los cuerpos en el mar, construidas las trochas de cemento, militarizada Tanaguarena y abierto el acceso al aeropuerto, La Guaira pasó a ser patrimonio del olvido. Los muñecos de lodo solo permanecieron en el recuerdo de sus familiares cercanos.
Eduardo Sánchez Rugeles (Liubliana)
El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido
Julio Llamazares (The Yellow Rain)
Olvidamos todo al final. No recuerdo la primera vez que respiré, pero sí cuando estuve a punto de dejar de hacerlo. No recuerdo a la última persona a la que mentí ni a la última que le dije un atisbo de verdad. No recuerdo los sueños esperanzadores ni las pesadillas desoladoras. No recuerdo las veces que he llorado y mucho menos las que he reído. No recuerdo cuándo las cosas perdieron el sentido ni si alguna vez lo tuvieron. No recuerdo nada de lo que ocurrió después del verano de 2008. Solo hay algo que nunca podré olvidar: Hollow Hallows, el lugar que desapareció. Ahora, nadie sabe nada de esa isla condenada. Yo sí y esta es su historia
Carlos J. Eguren (Hollow Hallows)
Lejos, desde mi colina. A veces sólo era un llamado de arena en las ventanas, una hierba que de pronto temblaba en la pradera quieta, un cuerpo transparente que cruzaba los muros con blandura dejándome en los ojos un resplandor helado, o el ruido de una piedra recorriendo la indecible tiniebla de la medianoche; a veces, sólo el viento. Reconocía en ellos distantes mensajeros de un país abismado con el mundo bajo las altas sombras de mi frente. Yo los había amado, quizás, bajo otro cielo, pero la soledad,las ruinas y el silencio eran siempre los mismos. Más tarde, en la creciente noche, miraba desde arriba la cabeza inclinada de una mujer vestida de congoja que marchaba a través de todas sus edades como por un jardín antiguamente amado. Al final del sendero, antes de comenzar la durmiente planicie, un brillo memorable, apenas un color pálido y cruel, la despedía; y más allá no conocía nada. ¿Quién eras tú, perdida entre el follaje como las anteriores primaveras, como alguien que retorna desde el tiempo a repetir los llantos, los deseos, los ademanes lentos con que antaño entreabría sus días? Sólo tú, alma mía. Asomada a mi vida lo mismo que a una música remota, para siempre envolvente, escuchabas, suspendida quién sabe de qué muro de tierno desamparo, el rumor apagado de las hojas sobre la juventud adormecida, y elegías lo triste, lo callado, lo que nace debajo del olvido. ¿En qué rincón de ti, en qué desierto corredor resuenan los pasos clamorosos de una alegre estación, el murmullo del agua sobre alguna pradera que prolongaba el cielo, el canto esperanzado con que el amanecer corría a nuestro encuentro y también las palabras, sin duda tan ajenas al sitio señalado, en las que agonizaba lo imposible? Tú no respondes nada, porque toda respuesta de ti ha sido dada. Acaso hayas vivido solamente aquello que al arder no deja más que polvo de tristeza inmortal, lo que saluda en ti, a través del recuerdo, una eterna morada que al recibirnos se despide. Tú no preguntas nada, nunca, porque no hay nadie ya que te responda. Pero allá, sobre las colinas, tu hermana, la memoria, con una rama joven aún entre las manos, relata una vez más la leyenda inconclusa de un brumoso país.
Olga Orozco (Desde Lejos)
Cuando éste los vio aparecer, como en otro tiempo llegaban a empantanar la guerra, no pudo soportar el cinismo de sus panegíricos. Les ordenó que lo dejaran en paz, insistió que él no era un prócer de la nación como ellos decían, sino un artesano sin recuerdos, cuyo único sueño era morirse de cansancio en el olvido y la miseria de sus pescaditos de oro.
Gabriel García Márquez (One Hundred Years of Solitude)
Cada vez estoy más convencido de que una memoria solamente es confiable cuando es imperfecta, y que una aproximación a la precaria verdad humana se construye solamente con la suma de los recuerdos imprecisos, unidos a la resta de los distintos olvidos.
Héctor Abad Faciolince (Traiciones de la memoria)
Las fragancias del pasado mantienen su aroma intacto. No conocen el olvido, te trasladan de modo súbito a otro momento, a otro lugar.
Ayanta Barilli (Un mar violeta oscuro)
Rechazo el olvido porque estoy hecha de recuerdos, porque mi memoria me define.
Elvira Sastre (Aquella orilla nuestra)
En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.
Paloma Sánchez-Garnica (Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido)
los cuarenta son la edad madura de la juventud y los cincuenta, la juventud de la madurez. Dicen
Paloma Sánchez-Garnica (Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido)
Qué importa, qué más da, recuerdos son recuerdos: llamitas moribundas que ya apagará el olvido. En la mísera trama de la vida tejida de deleznables instantes, ¿qué es un instante entre millones además?
Fernando Vallejo (Los caminos a Roma)
El olvido es una especie de animal pequeñísimo que te va royendo lentamente los recuerdos hasta que desparecen.
Benito Taibo (Persona normal)
El recuerdo (...) muere dos veces: la primera por el olvido, la segunda por el relato.
Elsa Repetto (Relato y Sociedad - Realidad y Fantasmas en el Relato Borgeano)
¿Cuál era la fórmula para conciliar recuerdo y olvido o, dicho de otro modo, el dulce habitáculo de la nostalgia y el irrefrenable impulso de la supervivencia? ¿Qué proporción de un sentimiento y del otro recomienda la receta para continuar viviendo de una forma aceptable?
Sílvia Soler (L'estiu que comença)
Recuperó los recuerdos que parecían dormidos, temiendo haber sido el causante de su olvido y comenzó a disfrutar de su memoria con la serenidad de una distancia que sabía transitoria y voluntaria
Sara Mañero (El sueño del árbol)
-Acaso esto (el recuerdo del pasado me hace suponerlo así) pueda apenarte. Pero pronto, muy pronto lo echarás en olvido, como si se tratara de un sueño inútil del que tuvieras suerte de despertar ¡Que seas feliz en la vida que has elegido! Ella se alejó. Y ambos se separaron.
Charles Dickens
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Y
Jürgen Klaric (Véndele a la mente, no a la gente)
Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial: un hombre camina por la calle. De pronto quiere recordar algo, pero el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra aún demasiado cercano a él
Milan Kundera (Slowness)
El olvido es una especie de animal pequeñísimo que te va royendo lentamente los recuerdos hasta que desaparecen.
Benito Taibo, Persona Normal.
Algunos recuerdos deben ser quemados en la hoguera del olvido y el tiempo, mi querido amigo, es un magnifico combustible.
Ignacio Novo
También si todo aquello desaparecería con el tiempo. Si la voz se apagaría y los rasgos se desdibujarían. Si los recuerdos se desvanecerían y ocuparían su lugar en el olvido junto a otros acontecimientos del pasado, igual de agradables pero neutros. Avec le temps. ¿Es que con el paso del tiempo amamos menos?
Louise Penny (Enterrad a los muertos (Inspector jefe Armand Gamache, #6))
La tristeza inherente al recuerdo proviene de que su objeto es el olvido.
César Aira
Usted sabe lo que es amar a una mujer, sabe cómo se abrevian entonces los días y con qué amorosa pereza se deja uno llevar al día siguiente. No ignora ese olvido de todo que nace de un amor violento, confiado y compartido. Cualquier ser que no sea la mujer amada parece un ser inútil en la creación. Lamentamos haber cedido ya parcelas de nuestro corazón a otras mujeres, y no entrevemos la posibilidad de oprimir jamás otra mano que la que tenemos entre las nuestras. El cerebro no admite trabajo ni recuerdo, nada, en fin, de lo que pudiese distraerle del único pensamiento que lo asalta sin cesar.
Alexandre Dumas fils (La Dama de Las Camelias)
Fueron años de dicha, digo, pero la felicidad está hecha de una sustancia tan liviana que fácilmente se disuelve en el recuerdo, y si regresa a la memoria lo hace con un sentimiento empalagoso que la contamina y que siempre he rechazado por inútil, por dulzón y en últimas por dañino para vivir el presente: la nostalgia.
Héctor Abad Faciolince (El olvido que seremos)
Sus cenizas volaron por el aire en una danza con el viento, en un feliz encuentro entre el olvido y el recuerdo,
Jesús Rodríguez (Transformación de la libélula: y otros cuentos)
El pasado siempre volvía, vivía en los recuerdos, en las pasiones mal tapadas por capas y capas de olvido.
Juan Sasturain (Manual de perdedores)
Años. Huracán que levanta piedras para llevárselas muy lejos. Olvido. Y no. Te muestras y te apagas, cada vez más frecuentemente. Recuerdos,                                        mi buen amigo.
Lluís Viñas Marcus (Poemas 3,14)
Dile que la he podido olvidar hasta donde se me ha roto el recuerdo. Que la estuve recordando hasta que me agoté de olvido. Mientras tú se lo dices yo te espero aquí, sentado en esta nada. En este dolor. En esta fe. En este antes disfrazado de después. Ah, y no te preocupes. Te guardaré las lágrimas que necesites. Seguro que aún me sobran para los dos.
Risto Mejide (El pensamiento negativo)
La vida se compone de infinitos instantes pero pocos sobreviven al olvido. A veces son recuerdos triviales, en ocasiones absurdos, que obstinadamente salen a nuestro encuentro, otros son imprevistos, incluso trágicos y algunos como los de aquella noche, esperados y vividos con la firme convicción de que serán recordados.
Rafa Moya (Hormigas en la playa)
Incluso cuando te olvido, como hoy, después de olvidarte te recuerdo de nuevo.
Isabel Salas
La vida nos sonreiría, pero la guerra nunca dejó de clavarnos sus garfios; fue como haber emigrado con sus esporas metidas en las uñas, y por eso hoy entrego mis memorias, para que el camino no se eche al olvido de un solo soplo, para no ser sombra y se borre el recuerdo, para que la voz no se quede dormida, para recorrer con su grito el tiempo.
Sophie Goldberg (El jardín del mar)
Una vez saciado le bastaba con la ilusión de seguir sintiéndose de ellas en el recuerdo, entregándose a ellas desde lejos en cartas arrebatadas, mandándoles regalos abrumadores para defenderse del olvido, pero sin comprometer ni un ápice de su vida en un sentimiento que más se parecía a la vanidad que al amor.
Anonymous
El olvido se presenta, con la clave OLVIDAS: Obsolescencia, cuando no utilizamos el material. Limitaciones, cuando limitamos nuestros recuerdos cuando vivimos malas experiencias. Vínculo Erróneo, cuando utilizamos claves equivocadas para recordar. Indiferencia, cuando no nos interesa aprender. Distracción, cuando somos susceptibles a distraernos mientras aprendemos. Alteración, cuando recordamos lo que queremos recordar, aunque no sea verdad. Sistema Ausente, cuando no utilizamos ningún sistema para memorizar o aprender. - Los 3 enemigos de tu memoria son: La Falta de Conciencia. La Falta de Atención. La Falta de Conexión. Ahora, con mi Memoria Maestra … De las 7 causas del olvido, las que más me han sucedido son… Y ahora decido controlarlas. Me propongo a eliminar los 3 enemigos de mi memoria, para comenzar a recordar todo aquello que me importa.
Pablo Lomelí (Memoria Maestra: ¡Activa, desarrolla y acelera el potencial de tu memoria!)
El olvido, lo mismo que el recuerdo, también ocupa un lugar.
Nona Fernández (Voyager)
- ¿Cuánto durara esta vez? -le pregunte sin saber si me refería al olvido, a la esperanza o a nosotros. -Lo que duremos nosotros Maca. Esto es de por vida. Como un tatuaje. Como una cicatriz. Como el primer beso. Leo y yo éramos de por vida, pero ni siquiera en nuestra despedida supimos que éramos. Ni que seriamos.
Elísabet Benavent (Seremos recuerdos (Canciones y recuerdos, #2))
La muerte provoca muchos sentimientos pero el olvido no es uno de ellos. La muerte te arrebata la razón, pero los recuerdos y lo que sientes por esa persona, es exclusiva propiedad de quien se queda. Amor, odio o desilusión son sentimientos que no se alejan con la muerte.
Diana Scott (Tesoro oculto)
Hasta entonces, el doctor Juvenal Urbino y su familia habían concebido la muerte como un percance que les ocurría a los otros, a los padres de los otros, a los hermanos y los cónyuges ajenos, pero no a los suyos. Eran gentes de vidas lentas, a las cuales no se les veía volverse viejas, ni enfermarse ni morir, sino que iban desvaneciéndose poco a poco en su tiempo, volviéndose recuerdos, brumas de otra época, hasta que los asimilaba el olvido.
Gabriel García Márquez (El amor en los tiempos del colera)