“
«Dios no pide nada a cambio. No lo necesita.» No hagáis caso de los hombres —proclamó—. Él, el Padre, está en cada uno de vosotros. Él concede antes de que puedas abrir los labios, y susurra de por vida. Él no perdona, porque no hay nada que perdonar. Él sabe, aunque tú no sepas. Él tiene, porque da. ¿Qué puede solicitar el Amor del amor? Me hizo un guiño, y aclaró: «Sólo que despiertes.» E insistió, e insistió, e insistió: somos inmortales por naturaleza. Él ya lo ha dado todo. Algún día, cuando finalice nuestro tikkún, la felicidad nos ahogará… «A eso he venido, querido mal’ak: para recordaros que no hay condiciones…» «La
”
”
J.J. Benítez (Jordán. Caballo de Troya 8 (Spanish Edition))