Bebo Quotes

We've searched our database for all the quotes and captions related to Bebo. Here they are! All 52 of them:

- Dantes, eras uma visão. Sentia uma luz acender-se na pele e eras tu. Hoje, preparo e bebo venenos para que o brilho daquilo que já não és venha ao de cima, se solte do sangue e estremeça, cintile, e não se apague.
Al Berto (O Anjo Mudo)
Recostada en el balcón, me bebo la primera luz de las estrellas, y pienso en las infinitas tristezas que tendrá un corazón sin amor, y en la desgarradora inquietud de un corazón que vive para amar.
Teresa Wilms Montt (Inquietudes sentimentales)
Y bebo el agua salada del pozo que guarda mi sudor.
Rafael Chirbes (En la orilla)
Me bebo el café mientras caminamos, y descubro que la nata y el azúcar mejoran muchísimo su sabor. Apuro los posos que se han quedado al fondo de la taza y noto que un leve cosquilleo empieza a circularme por las venas.
Suzanne Collins (Sinsajo (Los juegos del hambre, #3))
I didn't know how I'd love you, when I walked into your life. Now I have a heart I cannot keep . . .
Bebo Norman
Sabes que a veces, cuando bebo, me pongo estúpido y pongo discos a un volumen exagerado.
Stephen King (It)
De dia bebo chá branco com lichia, à noite bebo absinto.
Filipe Russo (Caro Jovem Adulto)
Bebo tempestades em copos d'água.
Filipe Russo (Caro Jovem Adulto)
¿Creen que no lo siento? Cuanto más bebo, más sufro. Por eso, para sentir más, para sufrir más, me entrego a la bebida. Yo bebo para sufrir más profundamente.
Fyodor Dostoevsky (Crimen y castigo)
El agua que bebo, la comida que como, la ropa que uso, la cama donde duermo; todo está determinado por la política, sea ésta buena o mala. La
Ngũgĩ wa Thiong'o (El brujo del cuervo)
Em todas as ruas te encontro em todas as ruas te perco conheço tão bem o teu corpo sonhei tanto a tua figura que é de olhos fechados que eu ando a limitar a tua altura e bebo a água e sorvo o ar que te atravessou a cintura tanto tão perto tão real que o meu corpo se transfigura e toca o seu próprio elemento num corpo que já não é seu num rio que desapareceu onde um braço teu me procura Em todas as ruas te encontro em todas as ruas te perco
Mário Cesariny (Pena Capital)
En verdad, señora —respondió Sancho—, que en mi vida he bebido de malicia; con sed bien podría ser, porque no tengo nada de hipócrita: bebo cuando tengo gana, y cuando no la tengo y cuando me lo dan, por no parecer o melindroso o malcriado; que a un brindis de un amigo, ¿qué corazón ha de haber tan de mármol que no haga la razón?
Miguel de Cervantes Saavedra (Don Quijote)
Mátenme al alba. Con cuchillos [ilegible] y con cuchillas oxidadas. Estaré en cuclillas esperando. Salva tu amor. No lo salves. Desafección y mierda violenta que aprendió a expresarse en nuestros días mediante fórmulas atroces como «hacer el amor» y «asumir la responsabilidad» y «negar el pasado» y «el hombre es lo que se hace». No hay más que la memoria, maravilla sin igual, horror sin semejanza. Hace mucho que me entregué a las sombras. Y no me contenta mi destino sombrío, mi destino asombrado. Me han asolado, me han agostado. Libérame de ti pues te amo y no estás. No me hables. No te apostes en mis rincones preferidos. Estás aquí. Me deliras. Me cortas las cintas de colores que me aliaban a las niñas que fui. Me abandonas loca furiosa, comiendo sombras furiosamente, girando convulsa con las manos espantadas, revolcándome en tu huida hasta los atroces orgasmos y gritos de bestia asesinada. Pero te amo. A ti te asumo, ante ti sin pasado ni relojes ni sonidos. Sucia y susurrante, leve, ingrávida, llena de sangre y de sustancias sexuales, húmeda, mojada, reventando de calor, de sangre que pide. Me dañas la columna vertebral, tantos días despeñada sobre tu cuerpo imaginado. Me dañas la cabeza que di contra las paredes porque no sabía qué hacer salvo esto: que debía golpearme y castigarme ya que tú no venías. Con tu sonrisa de paraíso exactamente situado en el tiempo y en el espacio. Con tus ojos que sonríen antes que tus labios. En tus ojos encuentro mi persona súbitamente reconstruida. En tus ojos se acumulan mis fragmentos que se unen apenas me miras. En tus ojos vivo una vida de aire puro, de respiración fiel. En tus ojos no necesito del conocimiento, no necesito del lenguaje. En tus ojos me siento y sonrío y hay una niña azul en el jardín de un castillo. Ahora que no estás me atrae la caída, la mierda, lo abyecto, lo denigrante. Salgo a la calle y siento la suciedad, la ruina. Entro en los bares más siniestros y tomo un vino como sangre coagulada, como menstruación, y me rodean brujas negras, perros sarnosos, viejos mutilados y jóvenes putos de ambos sexos. Yo bebo y me miro en el espejo lleno de mierda de moscas. Después no me veo más. Después hablo en no sé cuál idioma. Hablo con estos desechos que no me echan, ellos me aceptan, me incorporan, me reconocen. Recito poemas. Discuto cuestiones inverosímiles. Acaricio a los perros y me chupo las manos. Sonrío a los mutilados. Me dejo tocar, palpar, manos en mi cuerpo adolescente que tanto te gustaba por ser ceñido y firme y suave. («La lisura de tu vientre, tus caderas de efebo solar, tu cintura hecha a la medida de mis manos cerrándose, tus pechos de niña salvaje que los deja desnudos aun cuando llueve, tu sexo y tus gritos rítmicos, que deshacían la ciudad y me llevaban a una selva musical en donde todo confabulaba para que los cuerpos se reconozcan y se amen con sonidos de leves tambores incesantes. Esas noches en que hacíamos el amor debajo de las grandes palabras que perdían su sentido, porque no había más que nuestros cuerpos rítmicos y esenciales… Y ahora llueve y tengo náuseas y vomito casi todo el día y siempre que hay un olor espantoso en la calle, un olor a paquete olvidado, a muerto olvidado. Y tengo miedo. Eso quería decir: que no estás y tengo miedo.»)
Alejandra Pizarnik (Diarios)
Mira, Deborah, los vecinos vienen a verme, para consolarme. Pero a pesar de que son muchos y de que todos se estrujan el cerebro, no hallan consuelo para mi situación. Mi corazón aún late. Mis ojos aún ven. Mis miembros aún se mueven. Mis pies aún caminan. Como y bebo, rezo y respiro. Pero mi sangre se paraliza. Mis manos están marchitas. Mi corazón, vacío. Ya no soy Mendel Singer. Soy lo que queda de Mendel Singer. América nos ha matado.
Joseph Roth (Job: Historia de un hombre sencillo)
Como pouco, sinto pouco, nado raso, amo o superficial, bebo só as beiradas, belisco a vida. Tudo para me manter imaculada. Tudo para sentir o mínimo possível o mundano das coisas. Tudo para ser quase desumana de tanto negar a vida. Para negar minhas vontades de bicho. Para jamais me lembrar dele. Eu sempre fico com fome, eu sempre acordo antes de o sono acabar, eu sempre paro antes de o peito arrebentar, eu sempre sento antes de a pressão cair, eu sempre tenho prazer antes de sentir prazer. Eu sempre vou até onde é seguro. Eu tenho medo do meu abismo e da soltura do meu bicho. O que ele pode fazer comigo? O que ele pode fazer com você?
Tati Bernardi (Depois a louca sou eu)
Hem? Hem? O que mais penso, testo e explico: todo-o-mundo é louco. O senhor, eu, nós, as pessoas todas. Por isso é que se carece principalmente de religião: para se desendoidecer, desdoidar. Reza é que sara da loucura. No geral. Isso é que é a salvação-da-alma... Muita religião, seu moço! Eu cá, não perco ocasião de religião. Aproveito de todas. Bebo água de todo rio... Uma só, para mim é pouca, talvez não me chegue. Rezo cristão, católico, embrenho a certo; e aceito as preces de compadre meu Quelemém, doutrina dele, de Cardéque. Mas, quando posso, vou no Mindubim, onde um Matias é crente, metodista: a gente se acusa de pecador, lê alto a Bíblia, e ora, cantando hinos belos deles. Tudo me quieta, me suspende. Qualquer sombrinha me refresca. Mas é só muito provisório. Eu queria rezar — o tempo todo.
João Guimarães Rosa (Grande Sertão: Veredas)
A Historia me chupa inteiro, a lingua porejando sangue goza filhinho, sim dona Historia, vou indo, estou cheio de ideias, tenho duvidas, tenho gozo rapidos e agudos, vou te apalpando agora, o povo me olha, o povo quer muito de mim, gosto do povo, devo ser o povo, devo ser um unico e harmonico povo-ovo, devo morrer pelo povo, adentrado nele, devo rugir e ser um so com o povo, Axelrod-povo, Axelroad-coesao, virulência, Axelroad-filho do povo, HISTORIA-POVO, janto com meus pais, sopa de proletariado, paezinhos mencheviques, engulo o monopolio, emocionado bebo a revoluçao, lendo vou dirigindo o intelecto, mas estou faminto, estarei sempre faminto, cago o capitalismo, o lucro, a bolsa de titulos, e ainda estou faminto, ô meu deus, eu me quero a mim, o ossudo seco, eu. Aos vinte temos muitas certezas e depois so duvidas, certeza de nada eu tenho exceçao. Aos vinte pontifiquei, tinha orgulho danado, um visual pretensamento sabio como?
Hilda Hilst
Conheci que Madalena era boa em demasia, mas não conheci tudo de uma vez. Ela se revelou pouco a pouco, e nunca se revelou inteiramente. A culpa foi minha, ou antes, a culpa foi desta vida agreste, que me deu uma alma agreste. E, falando assim, compreendo que perco o tempo. Com efeito, se me escapa o retrato moral de minha mulher, para que serve esta narrativa? Para nada, mas sou forçado a escrever. Quando os grilos cantam, sento-me aqui à mesa da sala de jantar, bebo café, acendo o cachimbo. Às vezes as idéias não vêm, ou vêm muito numerosas e a folha permanece meio escrita, como estava na véspera. Releio algumas linhas, que me desagradam. Não vale a pena tentar corrigi-las. Afasto o papel. Emoções indefiníveis me agitam inquietação terrível, desejo doido de voltar, tagarelar novamente com Madalena, como fazíamos todos os dias, a esta hora. Saudade? Não, não é isto: é desespero, raiva, um peso enorme no coração. Procuro recordar o que dizíamos. Impossível. As minhas palavras eram apenas palavras, reprodução imperfeita de fatos exteriores, e as dela tinham alguma coisa que não consigo exprimir. Para senti-las melhor, eu apagava as luzes, deixava que a sombra nos envolvesse até ficarmos dois vultos indistintos na escuridão.
Graciliano Ramos (São Bernardo)
What did you say was chasing you?” Liz sighed in frustration. Apparently the Kindred weren’t big into stuffed animals. “It was this little fuzzy blue thing that came at me when I was in the kitchen—what you called the food-prep area,” she clarified, seeing his confusion. “At first I thought it was cute and tried to pet it. But then it opened its mouth and it had these long, sharp—Omigod! There it is!” She pointed behind Baird where the bright blue teddy bear had suddenly appeared. “Where?” He turned at once, putting himself between her and the perceived threat. Liv couldn’t help noticing he moved with incredible speed for such a large man. She waited breathlessly for the murderous teddy bear to attack but nothing happened. Then, to her dismay, Baird began to laugh. It was a deep, rumbling noise that came from the bottom of his chest and it might have been nice to hear if it wasn’t so obviously directed at her. “What?” Liv glared at him. “Would you mind telling me what’s so damn funny?” “I’m sorry, Olivia. It’s just…I can’t believe you were scared of Bebo.” Baird laughed again. “Bebo? What the hell is a Bebo?” Liv demanded, still keeping her distance from the bright blue teddy bear which was eyeing her mistrustfully. “Bebo’s his name. He’s a zicther—an animal native to my home world, Rageron.” “Rageron?” Liv frowned, wondering why the name of his home planet evoked strange images in her head. Baird nodded. “It’s a jungle planet with a helluva lot more scary animals than Bebo here.” He crouched down to scratch the little animal under its chin. Its large eyes closed and it made a sort of grunting purr as it submitted to his caress. “A jungle planet,” Liv murmured. “Only instead of green, most of the vegetation is blue.” “That’s right.” Baird looked up from where he was crouched on the floor, a startled expression on his chiseled features. “How did you know that?” “I saw it in a dream.” Liv blushed and looked down. “One of the dreams we shared I think. I saw you…never mind.” She shook her head. “Anyway, that accounts for his bright blue fur. I still don’t understand why he tried to attack me though.” “He tried to attack you?” Though he was clearly trying to keep the skepticism from his voice, Baird wasn’t succeeding too well. “Well, he bared his teeth at me!” Liv said, irritated. Of course now that its master was home the little animal was acting like butter wouldn’t melt in its alien mouth. Its alien mouth filled with shark teeth, she reminded herself. “That’s just a greeting stance. He probably did it because he was meeting you for the first time.” Baird rose and dusted blue feathery fur off his large hands. “I’m sorry if he scared you. He’s not dangerous though, just curious.” “Curious
Evangeline Anderson (Claimed (Brides of the Kindred, #1))
Conheci que Madalena era boa em demasia, mas não conheci tudo de uma vez. Ela se revelou pouco a pouco, e nunca se revelou inteiramente. A culpa foi minha, ou antes, a culpa foi desta vida agreste, que me deu uma alma agreste. E, falando assim, compreendo que perco o tempo. Com efeito, se me escapa o retrato moral de minha mulher, para que serve esta narrativa? Para nada, mas sou forçado a escrever. Quando os grilos cantam, sento-me aqui à mesa da sala de jantar, bebo café, acendo o cachimbo. Às vezes as idéias não vêm, ou vêm muito numerosas e a folha permanece meio escrita, como estava na véspera. Releio algumas linhas, que me desagradam. Não vale a pena tentar corrigi-las. Afasto o papel. Emoções indefiníveis me agitam inquietação terrível, desejo doido de voltar, tagarelar novamente com Madalena, como fazíamos todos os dias, a esta hora. Saudade? Não, não é isto: é desespero, raiva, um peso enorme no coração. Procuro recordar o que dizíamos. Impossível. As minhas palavras eram apenas palavras, reprodução imperfeita de fatos exteriores, e as dela tinham alguma coisa que não consigo exprimir. Para senti-las melhor, eu apagava as luzes, deixava que a sombra nos envolvesse até ficarmos dois vultos indistintos na escuridão. Lá fora os sapos arengavam, o vento gemia, as árvores do pomar tornavam-se massas negras. - Casimiro! (...) A figura de Casimiro Lopes aparece à janela, os sapos gritam, o vento sacode as árvores, apenas visíveis na treva. Maria das Dores entra e vai abrir o comutador. Detenho-a: não quero luz. O tique-taque do relógio diminui, os grilos começam a cantar. E Madalena surge no lado de lá da mesa. Digo baixinho: - Madalena! A voz dela me chega aos ouvidos. Não, não é aos ouvidos. Também já não a vejo com os olhos. Estou encostado à mesa, as mãos cruzadas. Os objetos fundiram-se, e não enxergo sequer a toalha branca. - Madalena... A voz de Madalena continua a acariciar-me. Que diz ela? Pede-me naturalmente que mande algum dinheiro a Mestre Caetano. Isto me irrita, mas a irritação é diferente das outras, é uma irritação antiga, que me deixa inteiramente calmo. Loucura estar uma pessoa ao mesmo tempo zangada e tranqüila. Mas estou assim. Irritado contra quem? Contra Mestre Caetano. Não obstante ele ter morrido, acho bom que vá trabalhar. Mandrião! A toalha reaparece, mas não sei se é esta toalha sobre que tenho as mãos cruzadas ou a que estava aqui há cinco anos. (...) Agitam-se em mim sentimentos inconciliáveis, colerizo-me e enterneço-me; bato na mesa e tenho vontade de chorar. Aparentemente estou sossegado: as mãos continuam cruzadas sobre a toalha e os dedos parecem de pedra. Entretanto ameaço Madalena com o punho. Esquisito. Distingo no ramerrão da fazenda as mais insignificantes minudências. Maria das Dores, na cozinha, dá lições ao papagaio. Tubarão rosna acolá no jardim. O gado muge no estábulo. O salão fica longe: para irmos lá temos de atravessar um corredor comprido. Apesar disso a palestra de Seu Ribeiro e Dona Glória é bastante clara. A dificuldade seria reproduzir o que eles dizem. É preciso admitir que estão conversando sem palavras. Padilha assobia no alpendre. Onde andará Padilha? Se eu convencesse Madalena de que ela não tem razão... Se lhe explicasse que é necessário vivermos em paz... Não me entende. Não nos entendemos. O que vai acontecer será muito diferente do que esperamos. Absurdo. Há um grande silêncio. Estamos em julho. O nordeste não sopra e os sapos dormem. (...) Repito que tudo isso continua a azucrinar-me. O que não percebo é o tique-taque do relógio. Que horas são? Não posso ver o mostrador assim às escuras. Quando me sentei aqui, ouviam-se as pancadas do pêndulo, ouviam-se muito bem. Seria conveniente dar corda ao relógio, mas não consigo mexer-me.
Graciliano Ramos (São Bernardo)
Y comprendo que os dé miedo conocerme porque, como ellos, escondo lo mejor de mí en un abismo. A veces bebo demasiado porque esa es mi única forma de convertirme en el ser humano que todos quieren que sea. El amor, el amor es la manera de no estar solo en un mundo donde todos huyen de las malas compañías pero abrazan su almohada, cada noche, en busca de calor.
Miguel Gane
... Bebo porque quero sofrer duplamente.
Fyodor Dostoevsky (Crime and Punishment)
- Bebo, devagar, até à claridade, isto é, escrevo a solidão sobrevivente, e tenho vergonha destas palavras, quero dizer, se não tivesse bebido, elas não estariam escritas assim, ei-las no céu limpo do isolamento. Só há um lugar para a solidão de cada um. O meu é esta casa, este esconso, estas águas-furtadas, este sótão, este último andar, de onde vejo o que me cega. De aqui, espreito, pela porta entreaberta, minha irmã Francelina. Fui e sou um olhar através de uma frincha. Tinha e tenho um olhar separado de mim, coisa estrangeira. Bebo, a esta hora. Perco-me e não me perco. E grito do sítio de me perder para o sítio de não me encontrar: o álcool não me traz felicidade, traz-me um olhar separado. E digo cheia de angústia: minha mãe, minha mãe. E acrescento: por que me abandonaste? Mas sei lá quem foi minha mãe. Por mais que tente, minha mãe é só uma voz que me diz: está quieta. Nada mais lembro, nada mais há para lembrar.
Rui Nunes (Grito)
13. Un Buda En Tokyo, en la era Meiji, vivían dos destacados maestros de características opuestas. Uno de ellos, Unsho, instructor de la secta Shingon, observaba escrupulosamente los preceptos budistas. Jamás tomaba bebidas embriagadoras ni comía después de las once de la mañana. El otro maestro, Tanzan, profesor de filosofía en la Universidad Imperial, jamás observaba los preceptos. Cuando le apetecía comer, comía, y cuando tenía ganas de echarse a dormir en pleno día, lo hacía. Un día Unsho visitó a Tanzan, quien estaba bebiendo vino, del cual se supone que ni una sola gota debe entrar en contacto con la lengua de un budista. –Hola, hermano –le saludó Tanzan–. ¿Quieres tomar un vaso? –¡Jamás bebo! –exclamó Unsho solemnemente. –Quien no bebe ni siquiera es humano –replicó Tanzan. –¿Es posible que me llames inhumano sólo porque no tomo líquidos embriagadores? –dijo Unsho, encolerizado–. Entonces, si no soy humano, ¿qué es lo que soy? –Un Buda –respondió Tanzan.
Paul Reps (101 cuentos zen (Narrativa Clásica) (Spanish Edition))
Chega-te a mim! entra no meu amor, E à minha carne entrega a tua carne em flor! Preme contra o meu peito o teu seio agitado, E aprende a amar o Amor, renovando o pecado! Abençoo o teu crime, acolho o teu desgosto, Bebo-te, de uma em uma, as lágrimas do rosto! (...) Amo-te! sou feliz! porque, do Éden perdido, Levo tudo, levando o teu corpo querido! Pode, em redor de ti, tudo se aniquilar: – Tudo renascerá cantando ao teu olhar, Tudo, mares e céus, árvores e montanhas, Porque a Vida perpétua arde em tuas entranhas! (...)
Olavo Bilac (Antologia Poética)
Se você morrer eu morro se você escolher o gole do diabo eu bebo do mesmo cantil.
Matilde Campilho (Jóquei)
- Tu madre y yo no aprobamos el alcohol. ¿No has oído hablar de la Decimoctava Enmienda? - ¿La de la ley seca? Bebo a su salud siempre que puedo.
Libba Bray (The Diviners (The Diviners, #1))
Nunca bebo agua, me preocupa que pueda convertirse en un hábito.
W.C. Fields
Miró la calle. “Coca” dice el letrero, plata sobre rojo. “Cola” dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, círculo rojo tras concéntrico círculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. “Beba”. -Beba -dice el coronel. Bebo. -¿Me escucha? -Lo escucho. Le cortamos un dedo.
Roberto Walsh
Desde que no bebo alcohol me he reencontrado con un hombre que no conocía. A veces me araño las manos, me pellizco los dedos con las uñas, para aguantar el aburrimiento y el vacío. Las cosas ocurren lentamente si no bebes. Beber era la velocidad, y la velocidad es enemiga del vacío.
Manuel Vilas (Ordesa)
Quando Quando olho para mim não me percebo.
Tenho tanto a mania de sentir
Que me extravio às vezes ao sair
Das próprias sensações que eu recebo. O ar que respiro, este licor que bebo,
Pertencem ao meu modo de existir,
E eu nunca sei como hei de concluir
As sensações que a meu pesar concebo.
Nem nunca, propriamente reparei,
Se na verdade sinto o que sinto. Eu
Serei tal qual pareço em mim? Serei
Tal qual me julgo verdadeiramente?
Mesmo ante as sensações sou um pouco ateu,
Nem sei bem se sou eu quem em mim sente.
Fernando Pessoa (A poesia completa de Álvaro de Campos)
Continué por la calle, pero los había perdido de vista. Y allí estaba yo, sin sombrero, dando la impresión de estar también loco. Como pensaría cualquiera, uno está loco y otro se ahogó y a la otra la puso su marido en la calle, ¿por qué razón no van a estar también los demás locos? Siempre los sentía mirarme como buitres, como esperando la ocasión de decir No me extraña siempre he pensado que toda la familia estaba loca. Vender un terreno para mandarlo a Harvard y pagar impuestos para sostener la Universidad del Estado que no he visto nunca excepto en un partido de béisbol y no permitir que se pronuncie el nombre de su hija en la casa y que Padre después de cierto tiempo no volviese a venir al pueblo sino que se quedaba allí sentado todo el día con la botella yo veía la parte inferior de su camisón y las piernas desnudas y oía el tintineo de la botella hasta que finalmente se lo tenía que servir T. P. y ella dice No tienes respeto por la memoria de tu Padre y yo digo No veo por qué seguro que está bien guardada sólo que si yo también estoy loco Dios sabe lo que haré sólo ver el agua me pone enfermo y casi prefiero beber gasolina que un vaso de whisky y Lorraine les dice puede que no beba pero si creéis que no es hombre ya os diré yo cómo podéis comprobarlo ella dice como te pille tonteando con una de estas zorras ya sabes lo que haré dice la daré una paliza dice la agarraré y la pegaré la pegaré mientras no se me escape y yo digo si no bebo es asunto mío pero acaso te he fallado alguna vez la digo que la invitaré a tanta cerveza como para que si quiere se dé un baño con ella porque siento respeto por una puta honrada porque con la salud de Madre y la posición en que pretendo mantenerla sin ningún respeto por lo que intento hacer por ella más que convertir su nombre, mi nombre y el nombre de mi madre en la comidilla del pueblo.
Anonymous
Cuanto más bebo, más sufro. Por eso, para sentir más, para sufrir más, me entrego a la bebida. Yo bebo para sufrir más profundamente.
Fyodor Dostoevsky (Crimen y castigo)
No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío, pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed
José Angel Buesa
El servicio había empezado. Las tabletas de soma consagradas fueron colocadas en el centro de la mesa. La copa del amor llena de soma en forma de helado de fresa pasó de mano en mano, con la fórmula: «Bebo por mi aniquilación».
Aldous Huxley (Brave New World)
Baird leaned back on the couch and sighed. Gods, he’d expected her to try something like this at the beginning of the week when she’d first had her sister send up the bag of revealing clothing. But not now. Not when they’d been getting so close and enjoying each other’s company so much. To know that she still wanted to get away from him so badly hurt—hurt like hell. “Bebo,
Evangeline Anderson (Claimed (Brides of the Kindred, #1))
Quanto mais bebo mais me sensibilizo. E bebo justamente porque, na bebida,procuro o sentimento da compaixão. Não é o prazer que busco, apenas a dor... Bebo porque quero sofrer duplamente!
Fiodor Dostoïevski
A veces se gana otras se aprende. Los que hemos perdido una y otra vez sabemos que no hay mejor escuela de la vida que caer y levantarse, hemos conservado la fuerza y la valentía para todo aquello que acontezca. Mi padre siempre decía <>. Y es cierto, este ha sido siempre mi salvoconducto para vivir. Amo la vida y por eso me la bebo.
Chris Pueyo (La abuela)
La Habana era una locura: yo creo que era la ciudad con más vida de todo el mundo. ¡Qué carajo París ni Nueva York! Demasiado frío... ¡Vida nocturna la de aquí! Verdad que había putas, había drogas y había mafia, pero la gente se divertía y la noche empezaba a las seis de la tarde y no se acababa nunca. ¿Te imaginas que en una misma noche podías tomarte una cerveza a las ocho oyendo a las Anacaonas en los Aires Libres del Prado, comer a las nueve con la música y las canciones de Bola de Nieve, luego sentarte en el Saint John a oír a Elena Burke, después irte a un cabaret a bailar con Benny Moré, con la Aragón, con la Casino de Playa, con la Sonora Matancera, descansar un rato vacilando los boleros de Olga Guillot, Vicentico Valdés, Ñico Membiela... o irte a oír a los muchachos del feeling, al ronco José Antonio Méndez, a César Portillo y, para cerrar la noche, a las dos de la mañana, escaparte a la playa de Marianao a ver el espectáculo del Chori tocando sus timbales, y tú ahí, como si nada, sentado entre Marlon Brando y Cab Calloway, al lado de Errol Flynn y de Josephine Baker. Y después, si todavía te quedaba aire, bajar a La Gruta, ahí en La Rampa, para amanecer metido en una descarga de jazz de Cachao con Tata Güines, Barreto, Bebo Valdés, el Negro Vivar, Frank Emilio y todos esos locos que son los mejores músicos que ha dado Cuba? Eran miles, la música estaba en la atmósfera, se podía cortar con un cuchillo, había que apartarla para poder pasar...
Leonardo Padura (La neblina del ayer (Mario Conde, #6))
Demonio de Ángel, yo pagué el precio de tu ardiente fantasía. Allí pasé a ser lo que soy: un medicucho que explora, día a día, la vagina de tus virgenes. Desangrar virgenes ha sido mi ocupación durante años. De tu hermosa Virgen del Quinche, aborreceré cada día más el cuerno sin raíz en el que asienta su castidad. Al diablo con la castidad, pues la castidad la hago yo con mis tenazas. Aborrezco los prostíbulos con olor a sacristía, las iglesias con ambiente de prostíbulo. De tu misteriosa Virgen del Dedo, aborreceré siempre aquel gesto obsceno que parece ocultarse tras las sedas de su manto celestial. De esta Virgen sensual, provocativa, sólo me queda la imagen de sus grandes senos ocultando un corazón de vidrio rojo. Un corazón donde tus parientes, año tras año, refriegan tontamente sus penurias. De tu agresiva Virgen de la Ciudad, aborrecerá toda mi vida esa capacidad de disolverse como un arcángel en las sombras del callejón más cercano. Reina con alas de cemento durante el día, puta crepuscular que visita los bajos de mi casa a media noche. Aborrezco a todas estas virgenes que recorren la ciudad como fantasmas, exhibiendo sus impudicias, disimulando en pan de oro su condena madre. Apenas ha cesado la vida en sus entrañas, cuando ya comienzan a hilar las venas de sus vientre en silencio. No hay perdón, ni solución posible. De todas estas virgenes, sin embargo, yo bebo la sangre que despiden, alimentando así la avidez de mi sótano con sus pozos pestilentes. De todas estas putas, de todas estas potrancas que habitan los altares de la ciudad, las casas decentes como tú dirías, yo voy acumulando con sabor a muerte las monedas, los billetes, que justifican mi desgracia. Maldigo la hora en que te conocí, Angelote, pues ahí nació mi desgracia. Maldigo tu nefasta influencia, aunque ahora ya sea demasiado tarde. Maldigo el día en que, por primera vez, puse mis manos sobre el vientre de una mujer, puesto que esa mujer pudo haber sido mi madre.
Javier Vásconez (Angelote, amor mío)
No quieres invitarla a tu vida, ni tú invitarlo a pasar. ¿De lejos se ve mejor? ¡Por supuesto! De lejos no hay error, son sólo sueños y es mejor soñar, porque aunque despiertes tendrás otra noche para idealizar. Cuando decidas probar, si es que acaso, en algún instante, querrás, recuerda no cambiar para gustar. A lo mejor dure un breve momento pero, ¿hay algo malo en lo fugaz? Un breve instante es sinónimo de eternidad. Un delicioso café para entender, me bebo el tiempo una y otra vez, y sólo puedo agradecer por estar existiendo en la mejor vida que he podido tener.
Nacarid Portal Arráez (Amor a cuatro estaciones: El diario de una ilusión)
Não leio para me distrair, nem para fugir ao tédio, nem mesmo para adormecer melhor; eu, que vivo num país onde há quinze gerações se sabe ler e escrever, bebo para, com a leitura, nunca mais dormir, para que a leitura me dê tremuras.
Bohumil Hrabal
Realicemos nuestro día con el mismo propósito que anima a la Naturaleza, y no nos dejemos apartar del camino por cascara alguna o por ala de mosquito que puedan caer en él. Levantémonos temprano, ayunemos o desayunémonos pausadamente y sin perturbaciones; que venga y vaya la compañía, que tañan las campanas o lloren los niños; sigamos, determinados a hacer de ello un día. ¿Por qué habríamos de someternos e ir con la corriente? No nos sintamos perturbados y vencidos en ese terrible rápido arremolinado que llamamos almuerzo, sito en los bajíos del mediodía. Sortead este peligro, y estaréis a salvo para el resto de la jornada, que discurrirá luego cuesta abajo. Con nervios templados y vigor matinal, dejadlo atrás, y como Ulises atado al mástil, poned la mirada en otra parte. Si silba el motor, que lo haga hasta enronquecer de insistencia. Si tañe la campana ¿por qué hemos de apresurarnos? Consideremos qué música nos ofrecen. Resolvámonos a hacer nuestro camino, llevando adelante nuestros pasos a través del barro y lodo de la opinión, prejuicios, tradición, engaño y apariencias que, cual tierra de aluvión, cubren el globo entero desde París a Londres, Nueva York, Bostón y Concord, a través de Iglesia y Estado, a través de la poesía, la filosofía y la religión, hasta que alcancemos un suelo duro y rocoso, al que podemos llamar realidad, y digamos: «Héla aquí, no hay duda». Y entonces, comencemos, contando con un point d’appui, bajo crecidas, heladas o fuego; un lugar donde se pueda encontrar un muro o una propiedad, donde se pueda erigir sin problemas un farol, o acaso un medidor, no un Nilómetro sino un Realímetro, para que las generaciones futuras sepan qué caudal llegaban a alcanzar de vez en cuando las riadas de engaños y apariencias. Si os enfrentáis cara a cara con un hecho, veréis brillar el sol en sus dos facetas, como si fuera una cimitarra, y sentiréis su suave filo, que os divide por el corazón y la médula, concluyendo así vuestra carrera mortal. Trátese de vida o muerte, nosotros ansiamos sólo la realidad. Si en verdad morimos, que oigamos el estertor en nuestras gargantas y sintamos el frío de nuestras extremidades; si estamos vivos, vayamos a lo nuestro. El tiempo no es sino el río donde voy a pescar. Bebo en él, y mientras lo hago, veo su lecho arenoso y descubro cuán cerca se encuentra de mí. Su fina corriente discurre incansable, pero la eternidad permanece. Yo quisiera beber de más hondo; y pescar en el cielo, cuyo cauce está tachonado de estrellas. No puedo contarlas. Ignoro la primera letra del alfabeto. Siempre he lamentado no ser tan sabio como el día en que nací. La inteligencia es un hendedor; discierne y saja su camino en el secreto de las cosas. No deseo ocupar mis manos más de lo necesario. Mi cabeza es manos y pies. Siento concentradas en ella mis mejores facultades. Mi instinto me dice que aquélla es un órgano excavador, como los hocicos y garras de algunos animales, y con ella minaría y horadaría yo mi camino a través de estas colinas. En algún lugar de estos alrededores se encuentra, creo, la vena más rica; me lo dicen mi varita mágica y los mágicos vapores que ascienden serpenteando. Aquí comenzaré a minar.
Henry David Thoreau (Walden, la vida en los bosques)
BÉRENGER - Eu não gosto muito de álcool. E, no entanto, se não bebo, não me sinto bem. É como se eu tivesse medo... Então bebo para não ter mais medo. JEAN - Medo de que? BÉRENGER - Não sei bem como explicar. São umas angústias difíceis de definir. Não me sinto à vontade na vida... No meio das pessoas... Então, recorro ao álcool. E isso me acalma, me descontrai, me faz esquecer. JEAN - Você se esquece de você mesmo! BÉRENGER - Estou cansado. Há muitos anos que me sinto cansado. Custa-me a suportar o peso do meu próprio corpo... JEAN - Isso é neurastenia alcoólica, é a melancolia do beberrão... BÉRENGER - (continuando) Eu sinto a cada instante o meu corpo, como se ele fosse de chumbo, ou como se carregasse um outro homem nas costas. Ainda não me habituei comigo mesmo. Eu não sei se eu sou eu. Mas basta beber um pouco, o fardo desaparece e eu me reconheço, eu me torno eu mesmo. JEAN - Escute, Bérenger. Isso são elucubrações. Olhe para mim: eu peso mais do que você, no entanto, eu me sinto leve! Leve! Leve!
Eugène Ionesco (Rhinocéros)
Allí se bebe a costillas propias o ajenas; bebe el gorrista destapado, el que finge no serlo, el que quiere y el que no quiere: yo bebo, tú bebes, él bebe; sólo el estanquero no bebe, y... el hombre feliz tampoco. Allí está tirado proclamándose Prometeo y dios a un mismo tiempo, y a medida que se bebe, llamean las mejillas; enrojecen las narices; las pupilas fulguran; los sombreros se van a las coronas... y el dar filo a las lenguas, y el charloteo, y el hablar a la rebatiña, y el tartamudear... el tímido bota la timidez; el discreto desembucha secretos; el hipócrita, picardías; el generoso se torna en cicatero; el caballero en canalla; el prudente en imprudente; el cobarde en rajabroqueles; el manso se sulfura; el sin ventura halla la felicidad; el triste, la alegría; el callado habla hasta por los codos; y el alma-de-cántaro... empeora... Allí de proyectos, de negocios, de política, de crónica escandalosa; allí de chistes, de chascarrillos, de literatura, de amor... Y el cigarrillo, mezclando sus perfumados humos con los vulgares del tabaco de la tierra, y el olor de las tinas, y el tufo de los bebedores (de El palacio de la felicidad)
Francisco de Paula Rendon (Cuentos y novelas)
Y el mundo seguía rodando como si nada hubiera sucedido; levantarme, dar un paso y otro más, sacar la voz y responder, no he perdido la razón, bebo agua, la boca llena de arena, los ojos ardientes, y mi niña rígida, helada, esculpida en alabastro (...)
Isabel Allende (Violeta)
O meu porto provoca o mesmo efeito em todos. Atua como um soro da verdade. - E você? Não bebe? Sirvo-me de uma lágrima e brindo com ele. - É só isso que bebe? - Sou guarda de cemitério, só bebo lágrimas...
Valérie Perrin (Fresh Water for Flowers)
Família é prato difícil de preparar. Destrambelhada Família, Sagrada Família. Bebo mais, que afinal é festa, e penso com orgulho que se o Deus do azul escreve certo por linhas tortas, nós — com a péssima caligrafia humana e os erros crassos de sempre — escrevemos com desmedido amor em papel sem pauta.
Francisco Azevedo (O arroz de Palma)
por las mañanas bebo té verde. En ayunas, es mejor para el cuerpo. Deberías hacer lo mismo.
Sophie Jomain (Un corazón por Navidad)
en la basura más evidente y repugnante habría encontrado lo hermoso y lo sublime. ... Inmediatamente bebo a la salud del artista que ha pintado ese cuadro, porque adoro todo lo que es hermoso y sublime. Que un autor escribe: «Como quiera cada cual»[10]; pues yo bebo a la salud de «cada cual», porque adoro todo «lo hermoso y lo sublime». Por este motivo, exijo que se me respete, y perseguiré a quien no me muestre el debido respeto. Vivo tranquilo, muero con solemnidad: esto es un primor, ¡todo un primor!
Fyodor Dostoyevsky (Notes from Underground)
No busco alegría, solo busco aflicción... ¡Bebo porque quiero padecer doblemente!
Fiodor M. Dostoievski (Crimen y castigo)
-Ella es la razón por la que sigo aquí. Es el aire que respiro, el agua que bebo, la comida que ansío. Es la razón de todo.
Cora Reilly (The Madman and His Broken Princess)