Soy Quien Soy Quotes

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Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mi se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros. There are those who cannot imagine a world without birds; there are those who cannot imagine a world without water; but in my case I am unable to imagine a world without books.
Jorge Luis Borges
—Deberíamos recoger nuestras cosas —dijo Gideon finalmente—. Y deberías hacer algo urgente con tus cabellos; parece como si algún idiota se hubiera puesto a revolver en ellos con las dos manos y luego te hubiera tirado sobre un sofá… Sea quien sea el que nos espere sabrá que dos y dos son cuatro… Oh, por Dios, no me mires así. —¿Cómo? —Como si ya no pudieras moverte. —Es que no puedo —dije en serio—. Soy un pudin. Me has transformado en un pudin.
Kerstin Gier (Saphirblau (Edelstein-Trilogie, #2))
«Quien baila bien, en la cama y en el sexo es un rey». ¡Viva mi rey!
Megan Maxwell (Adivina quién soy esta noche (Adivina quién soy, #2))
Quien no cuida lo que tiene, luego no tiene derecho a quejarse por haberlo perdido
Megan Maxwell (Sígueme la corriente (Adivina quién soy, #3))
Yo no soy el chico bueno y perfecto de la peli. Lo siento, es lo que hay y creí que lo sabías. Hago apuestas, soy capaz de darle una paliza a un tío si creo que la merece o romperle el brazo al que se atreva a tocarte. No suelo poner la otra mejilla, y quien me la juega lo paga caro. Lo que ves es lo que hay.
Maria Martinez (El encanto del cuervo)
Consigues que me guste quien soy y en lo que me convierto cuando estoy contigo
André Aciman (Call Me By Your Name (Call Me By Your Name, #1))
No tengo idea de quién soy, porque quien era antes era una mala persona y quien soy ahora está sin decidir. Me perdí a mí misma, pero todavía no me he encontrado.
Tarryn Fisher (The Opportunist (Love Me with Lies, #1))
........pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quien soy you cuando este en ella. No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quien eres.....
José Saramago
Es mucho más fácil no saber las cosas algunas veces. Las cosas cambian. Los amigos se van. Y la vida no se detiene por nadie. Quería reírme. O quizás enojarme. O quizás sentir indiferencia por lo extraño que todos eran, especialmente yo. Creo que la idea es que cada persona tiene que vivir su propia vida y después decidir compartirla con otras personas. No puedes sentarte ahí y poner la vida de todos por encima de la tuya y creer que eso cuenta como amor. No puedes. Tienes que hacer cosas. Voy a hacer lo que quiera hacer. Voy a ser quien realmente soy. Y voy a saber quién es ese. Y todos podríamos sentarnos y preguntarnos y sentirnos mal unos por otros y culpar a muchas personas por lo que hicieron o por lo que no hicieron o por lo que no sabían. No lo sé. Supongo que siempre hay alguien a quien culpar. Es diferente. Quizás es bueno poner las cosas en perspectiva, pero algunas veces, creo que la única perspectiva es realmente estar ahí. Porque está bien sentir. Yo estaba realmente allí. Y eso era suficiente para hacerme sentir infinito. Me siento infinito.
Stephen Chbosky (The Perks of Being a Wallflower)
Pero no soy tan viejo. Todavía no. Ni mucho menos. Quien piense que los niños son dulces e inocentes es que nunca ha sido niño, o lo ha olvidado. Y quien piense que los hombres no son a veces hirientes y crueles no debería salir a menudo de su casa. Y desde luego nunca ha sido fisiólogo. Nosotros, más que nadie, vemos los efectos de la crueldad.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
No puedo dejar de ser quien soy y no quiero que tú lo hagas tampoco. Sólo quiero que seamos lo que somos... juntos.
Sylvia Day
La culpa no es de quien dispara la bala o coloca el explosivo, la culpa es de quien ha provocado la maldita guerra, de quien no va al frente pero envía los hombres a morir.
Julia Navarro (Dime quién soy)
¡Quién iba a decirme que yo iba a encontrar placer en llorar! ¡Que yo iba a sentir cariño por quien precisamente me demuestra que soy un tonto!
Stendhal (The Red and the Black)
Mi amigo Óscar es uno de estos príncipes sin reino que corren por ahí esperando que los beses para transformarse en sapo. Lo entiende todo al revés y por eso me gusta tanto. La gente que piensa que lo entiende todo a derechas hace las cosas a izquierdas,y eso, viniendo de una zurda,lo dice todo. Me mira y se cree que no lo veo. Imagina que me evaporaré si me toca y que,si no lo hace,se va a evaporar él. Me tiene en un pedestal tan alto que no sabe cómo subirse. Piensa que mis labios son la puerta del paraíso,pero no sabe que están envenenados. Yo soy tan cobarde que,por no perderle,no se lo digo. Finjo que no le veo y que sí,que me voy a evaporar... Mi amigo Óscar es uno de estos príncipes que harían bien manteniéndose alejados de los cuentos y de las princesas que lo habitan. No sabe que es el príncipe azul quien tiene que besar a la bella durmiente para que despierte de su sueño eterno,pero eso es porque Óscar ignora que todos los cuentos son mentiras,aunque no todas las mentiras son cuentos.Los príncipes no son azules y las durmientes, aunque sean bellas, nunca despiertan de su sueño. Es el mejor amigo que nunca he tenido y, si algún día me tropiezo con Merlín,le daré las gracias por haberlo cruzado en mi camino.
Carlos Ruiz Zafón
Yo sé quien soy...
Miguel de Cervantes Saavedra (El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Tomo 2)
Piensa lo que quieras. Soy yo quien cuenta la historia.
Bernhard Schlink (Die Frau auf der Treppe - Leseprobe)
Aquí está el oro, peor veneno para el alma; en este mundo asesina mucho más que las tristes mezclas que no puedes vender. Soy yo quien te vende veneno, no tú a mí.
William Shakespeare (Romeo and Juliet)
Yo no soy tan fuerte. A mi me importa que me entiendan. Hay personas a quienes quiero comprender y quiero que me comprendan. Hasta cierto punto, pienso que es inevitable que el resto de la gnete no lo haga. Ya me he hecho a la idea. Así que no me ocurre lo mismo que a Nagasawa, a quien no le importa que no le entiendan.
Haruki Murakami (Norwegian Wood)
Nada que temer, nada que cambiar Por ti me olvide de quien yo era en realidad Contigo me quede, como un diamante sin brillar No quiero ser así, espejo de tu vanidad Prefiero ser de mí Sin nada que temer, nada que cambiar Na na na Yo me siento así Bella y auténtica Na na na No seré por ti Una fuerte mental, no no [Chorus] Dices, que soy imperfecta, Que tu eres mi dueño, Quien no te madura todo el tiempo. Dices que hablo cosas tontas, Que no te merezco, Quien te crees que eres, dime quien. Te pido por favor, Que no me quieras controlar, Entregame tu amor, Sin condiciones nada mas. Permíteme vivir, soñando ésta realidad No ves que soy asi, distinta sin igual Na na na Yo me siento así Bella y auténtica Na na na No seré por ti Una fuerte mental, no no [Chorus] Dices, que soy imperfecta, Que tu eres mi dueño, Quien no te madura todo el tiempo. Dices que hablo cosas tontas, Que no te merezco, Quien te crees que eres, dime quien. [Bridge] Dices que soy una niña, Que me tienen consentida. Dices que soy diferente, Ciertamente, ciertamente. Soy lo que me gusta ser, No me intentes detener. Mírame bien, no estoy hecha de papel. Dices! [Chorus] Dices, que soy imperfecta, Que tu eres mi dueño, Quien no te madura todo el tiempo. Dices que hablo cosas tontas, Que no te merezco, Quien te crees que eres, dime quien. Eue soy imperfecta, Que tu eres mi dueño, Quien no te madura todo el tiempo. Dices que hablo cosas tontas, Que no te merezco, Quien te crees que eres, dime quien.
Selena Gómez
... pero estoy harta de no ser quien no soy, y no puedo ser yo si aparento que soy otra.
Maite Carranza (Magia de una noche de verano)
—Y hay más. Tan pronto no van a cortar tu planta de naranja-lima. Cuando la corten estarás lejos y no sentirás nada. Sollozando me abracé a sus rodillas. —Ya no me interesa, papá. No me interesa… Y mirando su rostro, que también se encontraba lleno de lágrimas, murmuré como un muerto: —Ya la cortaron, papá, hace más de una semana que cortaron mi planta de naranja-lima. Los años pasaron, mi querido Manuel Valadares. Hoy tengo cuarenta y ocho años y, a veces, en mi nostalgia, siento la impresión de que continúo siendo una criatura. Que en cualquier momento vas a aparecer trayéndome fotos de artistas de cine o más bolitas. Tú fuiste quien me enseñó la ternura de la vida, mi Portuga querido. Hoy soy yo el que tiene que distribuir las bolitas y las figuritas, porque la vida sin ternura no vale gran cosa. A veces soy feliz en mi ternura, a veces me engaño, lo que es más común. En aquel tiempo… En el tiempo de nuestro tiempo no sabía que muchos años antes un Príncipe Idiota, arrodillado frente a un altar, preguntaba a los iconos, con los ojos llenos de lágrimas: “¿POR QUÉ LES CUENTAN LAS COSAS A LAS CRIATURITAS?” Y la verdad es, mi querido Portuga, que a mí me contaron las cosas demasiado pronto. ¡Adiós!
José Mauro de Vasconcelos (Mi planta de naranja-lima)
Uno es una trayectoria que erra tratando de recoger las migajas de lo que un día fueron nuestras fuerzas, dejadas por allí de la manera más vil, quién sabe en dónde, o recomendadas (y nunca volver por ellas) a quien no merecía tenerlas. La música es la labor de un espíritu generoso que (con esfuerzo o no) reúne nuestras fuerzas primitivas y nos las ofrece, no para que las recobremos: para dejarnos constancia de que allí todavía andan, las pobrecitas, y que yo les hago falta. Yo soy la fragmentación. La música es cada uno de esos pedacitos que antes tuve en mí y los fui desprendiendo al azar. Yo estoy ante una cosa y pienso en miles. La música es la solución a lo que yo no enfrento, mientras pierdo el tiempo mirando la cosa: un libro (en los que ya no puedo avanzar dos páginas), el sesgo de una falda, de una reja. La música es también, recobrado, el tiempo que yo pierdo. Me lo señalan ellos, los músicos: cuánto tiempo y cómo y dónde. Yo, inocente y desnuda, soy simple y amable escucha. Ellos llevan las riendas del universo. A mí, con gentileza. Una canción que no envejece es la decisión universal de que mis errores han sido perdonados.
Andrés Caicedo (¡Que viva la música!)
Quien bien te quiere te hará llorar, dice el refrán. Yo soy la prueba viviente de que es lo mejor. A ver, que a mí nunca me verás tener problemas de ninguna clase con la poli desde hace ya mucho. Me aprendí la puta lección: no me meto en líos y los evito todo lo posible. Lo único que le pido a la vida es beber un poco, el fútbol y echar un polvo de vez en cuando.
Irvine Welsh
Nada ha cambiado y, sin embargo, todo existe de otra manera. No puedo describirlo; es como la Náusea y, sin embargo, es precisamente lo contrario: al fin me sucede otra aventura, y cuando me interrogo veo que me sucedo que yo soy yo y que estoy aquí; soy yo quien hiende la noche; me siento feliz como un héroe de novela.
Jean-Paul Sartre
Creo que soy yo quien ha cambiado; es la solución más simple. También la más desagradable. Pero debo reconocer que estoy sujeto a estas súbitas transformaciones. Lo que ocurre es que rara vez pienso, entonces, sin darme cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis, y un buen día se produce una verdadera revolución. Es lo que ha dado a mi vida este aspecto desconcertante, incoherente.
Jean-Paul Sartre (Nausea)
Quiero dejar de conformarme con menos de lo que debería. Quiero conocer a la persona idónea para mí, esté donde esté, sea quien sea. Quiero permitirme pensar en ello. Quiero tener esperanza. No la tengo. No soy capaz de imaginarme en una situación semejante. No veo a nadie enamorándose de cada parte de mí. No cuando hay tantas que a mí no me gustan.
Inma Rubiales (El arte de ser nosotros)
Estoy hablando de no vivir temblando ante la fantasía de ser rechazado por aquellos con los cuales no acuerdo. Estoy hablando, finalmente, del coraje de ser quien soy.
Jorge Bucay (El camino de la autodependencia)
Soy quien soy por lo que he vivido, así que no fuerzo el olvido de quien me ha habitado, de quien fue mi universo y ahora es un hueco vacío.
Elvira Sastre (Días sin ti)
—¿Quiere decir —preguntó— que no soy quien parezco ser? —No exactamente —contesté—, más bien que usted ha roto con su punto de partida, que, por así decirlo, se ha salido de su marco.
Kjell Askildsen
A quien me hace daño, le pago con la misma moneda. Soy el ocho de espadas, soy la avispa que pica, soy la serpiente oscura, soy el animal invulnerable que atraviesa el fuego y no se quema.
Elena Ferrante (The Days of Abandonment)
No soy nadie, nadie. No sé sentir, no sé pensar, no sé querer. Soy un personaje de novela por escribir, que pasa por el aire, deshecho sin haber existido, entre sueños de quien no me ha sabido formular.
Fernando Pessoa
Soy quien soy, con todos mis fallos y errores. Quizás mañana sea un poco más sabio y también seré yo. Esos defectos y errores me definen, conforman las estrellas más brillantes en la constelación de mi vida
Kim Namjoong
No sois en absoluto parecidas a mi rosa, no sois nada aún —les dijo—. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo… Y las rosas se sintieron bien molestas. —Sois bellas, pero estáis vacías —les dijo todavía—. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa. Y volvió hacia el zorro: —Adiós —dijo. —Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. —Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito, al fin de acordarse. —El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. —El tiempo que perdí por mi rosa… —dijo el principito, a fin de acordarse. —Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa… —Soy responsable de mi rosa… —repitió el principito, a fin de acordarse.
Antoine de Saint-Exupéry
Deoch, mi corazón es más duro que el cristal. Cuando ella lo golpee, comprobará que es fuerte como el latón al hierro, o como una mezcla de oro y adamante. No creas que no soy consciente, que soy como un ciervo asustado que se queda paralizado al oír las cornetas de los cazadores. Es ella quien debería andarse con cuidado, porque cuando lo golpee, mi corazón producirá un sonido tan hermoso y tan claro que la hará venir hacia mí volando.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Tú que eres un testigo de mi vida, dame tu testimonio: y dime si a tus ojos, que me siguen, soy el mismo o soy otro. Dime si la verdad de lo que vivo soy yo quien la equivoco, y por equivocarla, al fin, me encuentro enteramente solo.
José Bergamín
Me reconcilié conmigo mismo, me acepté con un poco de benevolencia y entonces tuve mi primer atisbo de paz. Creo que ese fue el instante preciso en que tomé conciencia de quien soy en realidad y me sentí por fin en control de mi destino
Isabel Allende (The Infinite Plan)
—Me enseñó a vivir. Me ayudó a aceptar que cuando un sueño no se cumple, siempre puedes buscarte otro que te haga feliz sin sentirte fracasado. Me demostró que el destino no siempre está escrito y que soy yo quien decide el siguiente paso.
Maria Martinez (Palabras que nunca te dije)
Te quiero, Allie. Soy quien soy gracias a ti. Tú eres todas mis razones, todas mis esperanzas y todos los sueños que he albergado, y no importa lo que nos depare el futuro: para mí, cada día que estoy contigo es el más importante de mi vida.
Nicholas Sparks (The Notebook (The Notebook, #1))
Hitoshi. Yo ya no podré estar aquí. Voy hacia adelate cada instante. No hay más remedio, es el flujo del tiempo que no puede detenerse. Seguiré. Termina una caravana y empieza otra. Habrá personas a quienes encontraré de nuevo. También habrá otras a quienes no veré jamás. Las que se van sin que yo lo sepa, las que simplemente no se cruzan conmigo. Siento que soy cada vez más pura, intercambiando saludos con los demás. Debo vivir mirando cómo fluye el río. Ruego con todo mi corazón que sólo la imagen de una Satsuki joven permanezca siempre a tu lado. Gracias por decirme adiós con la mano. Gracias por decirme adiós con la mano, muchas, muchas veces.
Banana Yoshimoto (Kitchen)
— Estaba por aquí y punto. —Y yo que pensaba que erais atentos y encantadores. Frunció el ceño. —¿De quienes hablas? —De los caballeros de brillante armadura, esos que salvan a las damiselas en apuros. —Me calle. Creo que me había dado un golpe en la cabeza. —Yo no soy tu caballero andante. —Lo sé —susurré.
Jennifer L. Armentrout (Obsidian (Lux, #1))
La zorra y el espino Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída, se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino -- ¡ Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has herido. ! A lo que respondió el espino: -- ¡Tú tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción! Nunca pidas ayuda a quien acostumbra a hacer el daño.
Aesop (393 Fábulas de Esopo)
A pesar de todos mis esfuerzos por ser invisible, te estoy mostrando quien soy
Alex Michaelides (The Silent Patient)
Ser quien soy gracias a ti. Ser quien era gracias a mí.
André Aciman (Call Me By Your Name (Call Me By Your Name, #1))
—En ocasiones, para saber basta con preguntar. —Soy de los que creen, más bien, que no llega a sabio el que más pregunta, sino quien mejor escucha.
David B. Gil (El guerrero a la sombra del cerezo)
Es irónico, pero, cuando me interpreto a mí mismo, soy muy malo fingiendo ser quien no soy, no sé si me entiendes.
Mhairi McFarlane (Who’s That Girl?)
Creo que la mayoría de las personas son esencialmente buenas. Sé que yo lo soy. Eres tú de quien no estoy completamente seguro.
Stephen King (Full Dark, No Stars)
Dicho del Profeta Distribución Dios es quien otorga; yo tan sólo soy un distribuidor.
Idries Shah (Caravan of Dreams)
[ ... ] Pero con quien cavila mientras el resto no deja de parlotear, con esta persona soy cautelosa. Temo que sea una gran persona.
Emily Dickinson (Poemas)
En este sitio, en este momento, somos quienes queremos ser. Soy afortunado porque yo no necesito mucho coraje. Pero otros, en cambio, necesitan una valentía enorme para estar aquí.
David Levithan (Boy Meets Boy)
Al final, no sé nada de las cosas que creo que me han hecho ser quien soy
Lee Hee-young (Paint)
Yo sé quien soy
Miguel de Cervantes Saavedra (El engenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, primera parte, tomo I)
Ella nunca hablaba de lo que eran; sólo decía, ¡Man, me alegro tanto de haberte conocido! Y él contestaba, Y yo de ser quien soy conociéndote.
Junot Díaz (La breve y maravillosa vida de Óscar Wao)
Soy el silencio de los arcanos misterios; y soy el conocimiento de quienes conocen.
Anonymous (Bhagavad Gita)
Te quiero no por quien eres sino por quien soy cuando estoy contigo.
Gabriel García Márquez
Te he visto, monada, y ya eres mía, por más que esperes a quien quieras y aunque nunca vuelva a verte, pensé. Eres mía y todo París es mío y yo soy de este cuaderno y de este lápiz.
Ernest Hemingway (A Moveable Feast)
quienes se empiecen a ir no sean los que no consiguen trabajo sino los que más impuestos pagan, dejando en el mediano plazo a los políticos sin recursos para sostener modelos indeseados.
Leo Piccioli (Soy Solo: Historias honestas de liderazgo para ser feliz en el siglo XXI (Spanish Edition))
Los pensamientos son imprecisos. Si te abro mi mente, no puedo controlar realmente lo que puedas leer en ella. Y, si soy yo quien lee en la tuya, es posible malinterprete lo que vea u oiga. Prefiero utilizar el lenguaje hablado y dejar que mis facultades mentales se expresen a traves de el....Para ser totalmente sincero, creo que el lenguaje es el mayor don que comparten mortales e inmortales.
Anne Rice (The Vampire Lestat (The Vampire Chronicles, #2))
—Yo no sé lo que eso puede significar, no soy experto en la jerga, pero le juro que en el fondo de mi corazón deseo que me cure. Quiero ser como los demás hombres, no este paria a quien nadie quiere…
E.M. Forster (Maurice)
Me considero un hombre de principios. Pero ¿qué hombre no se considera tal? Incluso el asesino, según he advertido, interpreta sus acciones como «morales». Tal vez otra persona, al leer mi vida, me considere un tirano religioso. Puede llamarme arrogante. ¿Qué hace que la opinión de ese hombre sea menos válida que la mía propia? Supongo que todo se reduce a una sola cosa: al final, soy yo quien tiene los ejércitos de su parte.
Brandon Sanderson (Mistborn: The Final Empire (Mistborn, #1))
— Durante toda la noche estuvo así y, por fin, nos fuimos a casa. Yo llegué a pensar que no iba a hacerlo. Que la noche iba a terminar y que él no iba a pronunciar aquellas malditas palabras. Y ahí me tienes a mí, preguntándome si tendría que ser yo quien lo preguntara de nuevo para terminar de una vez por todas con aquello. Y si me vuelve a decir que no... —No dije que no la primera vez —intervino Mark. —... le doy una paliza. Le dejo inconsciente, lo meto en un avión y nos vamos para Las Vegas, porque ya no soy ningún jovencito. —Y está claro que con la edad tampoco has madurado —refunfuñó Mark. Steven le lanzó una mirada amenazante. —Así que salimos de la limusina y estoy tratando de acordarme de aquella proposición tan fantástica que le hice aquella vez y va él y me agarra del codo y desembucha: «Steve, maldita sea. Tienes que casarte conmigo».
Sylvia Day (Entwined with You (Crossfire, #3))
Imágenes del pasado remoto se agolpan en mi cabeza, y la mitad de las veces soy incapaz de distinguir si son recuerdos o invenciones. Tampoco es que haya mucha diferencia, si es que hay alguna. Hay quien afirma que, sin darnos cuenta, nos lo vamos inventando todo, adornándolo y embelleciéndolo, y me inclino a creerlo, pues Madame Memoria es una gran y sutil fingidora. Los pecios que elijo salvar del naufragio general —¿y qué es la vida, sino un naufragio gradual?— a veces asumen un aspecto de inevitabilidad cuando los exhibo en sus vitrinas, pero son azarosos; quizá representativos, quizá de manera convincente, pero sin embargo azarosos.
John Banville (Antigua luz)
Ahora yo te pregunto: ¿con qué derecho hacías planes de tener hijos conmigo si no eres tú quien los iba a llevar en el útero durante nueve meses o quedarse en casa para cuidarlos? Quien vive sin un plan no soy yo, sino tú
Cho Nam-Joo (Lo que sabe la señorita Kim)
Cuando la luna me ciega con su fulgor eterno, tu luz tenue apacigua mi espíritu. Que no seas eterno inspira más poemas en mi piel que las mil historias que relato, puesto que al saber que prescindo de tu amor, le atesoro más que las más valiosas joyas. Nada en mi constante existencia ha significado más que tú, mi maravilloso compañero. Ningún extremo más que el ardor de tu mirada, suaviza el fruncir de mi ceño. Eres implacable certeza, exquisita quietud, divina fuente de paz. Eres todo y calmas a la nada que desea disiparme con impasividad. Mi deseo, mi lucero, mi luna extrañamente cercana a mi planeta. Te veo soñar y anhelo ser el rostro que se entremeta en tus convalecientes quimeras, para en un rato abrir esas ventanas fulgurosas de alma transparente y desear... desear que jamás nos separe un suspiro más, porque años han sido nuestros verdugos infinitos. Quien merece amor como el nuestro lo obtiene, mi dulce espíritu ambivalente. Quien desea de corazón meterse en los labios de una musa errante, obtiene lo que has tenido, un sabor de mil sabores que no se comparte. Una boca de mil bocas que cuentan historias de mil historias, pero cuya principal promesa eres tú, mi exquisito ángel caído del paraíso. Y si adorarte se vuelve mi mayor testigo, culpable del crimen soy al que me han sometido, puesto que en mi vida, mayor serenidad que en ti no hay, ni mayor anhelo que busque mi psique desazonada y sazonada por tu bello rostro. Todo y nada vale la pena de entremeterme entre tus labios. Todo y nada, mi dulce ángel de sueños entrelazados.
Mariela Villegas Rivero (Mujer de Fuego)
Siempre me he preguntado que debe de sentirse al ser la primera y la única opción de alguien. Como seria estar con una persona que me quiera con mis defectos y mis virtudes. Alguien que sonría al verme, que piense que soy la chica mas guapa que ha conocido jamas, que se muera de ganas de estar conmigo. Alguien que sienta que su corazón rebota cada vez que estamos juntos. Alguien que piense que soy especial. Que mire a sus amigos y diga . Quiero encontrar el amor. Quiero vivirlo, saborearlo, sentirlo, entregarme a el a pesar del miedo; quiero experimentar todo lo que nunca he experimentado y sentir todo lo que nunca he sentido. Quiero dejar de conformarme con menos de lo que debería. Quiero conocer a la persona idónea para mi, este donde este, sea quien sea. Quiero permitirme pensar en ello. Quiero tener esperanza. No la tengo. No soy capaz de imaginarme en una situación semejante.
Inma Rubiales (El arte de ser nosotros)
Puedo convertirme en lo que quieran que sea. Y creerlo. Creer, además, que soy encantadora. En cuanto lo creo, se convierte en realidad para quienes me ven y desean que sea de una manera acorde con sus gustos, también lo sé.
Marguerite Duras (The Lover)
—¡Kelsier está muerto, Elend! —replicó Vin—. ¿Soy la única que ve la ironía en todo esto? ¡Lo llamamos el Superviviente, cuando fue él quien no sobrevivió! Permitió convertirse en mártir. Se suicidó. ¿Qué forma de sobrevivir es esa?
Brandon Sanderson (El héroe de las eras (Nacidos de la Bruma, #3))
Yo comprendo perfectamente lo que es el Amor Divino. Yo tengo realización consciente del Amor Divino. El Amor de Dios arde en mí hacia la humanidad. «Yo Soy» un foco de Dios radiando Amor Divino a todo aquel con quien yo me encuentre
Conny Méndez (El Librito Azul: Manual de Metafísica en términos sencillos (Spanish Edition))
El espíritu vive en sí mismo, y en sí mismo puede hacer un cielo del infierno, o un infierno del cielo. ¿Qué importa el lugar donde yo resida, si soy el mismo que era, si lo soy todo, aunque inferior a aquel a quien el trueno ha hecho más poderoso?
John Milton (Paradise Lost)
Preguntó Isaac, Padre, qué mal te he hecho para que quisieras matarme, a mí que soy tú único hijo, Mal no me has hecho, Isaac, Entonces por qué quisiste cortarme el cuello como si fuese un borrego, preguntó el chiquillo, si no hubiera aparecido ese hombre, a quien el señor cubra de bendiciones, para sujetarte el brazo, estarías ahora llevando un cadáver a casa, La idea fue del señor, que quería la prueba, La de qué, De mi fe, de mi obediencia, Y qué señor es ese que ordena a un padre que mate a su propio hijo, Es el señor que tenemos, el señor de nuestros antepasados, el señor que estaba aquí cuando nacimos, Y si ese señor tuviera un hijo, también lo mandaría matar, preguntó Isaac, El futuro lo dirá, Entonces el señor es capaz de todo, de lo bueno, de lo malo y de lo peor, Así es, Si tú hubieras desobedecido la orden, qué habría sucedido, Lo que el señor suele hacer es mandar la ruina o una enfermedad a quien le falla, Entonces el señor es rencoroso, Creo que sí, respondió Abraham en voz baja.
José Saramago (Caim)
Supongo que mamá y yo nos parecemos a Andrómeda y a Casiopea; solo que es ella quien ha sucumbido ante el monstruo y yo soy la única que puede mantenerla a flote. En el mundo real no existen los semidioses. Tampoco hay nadie que vaya a venir a rescatarte.
Inma Rubiales (Hasta que nos quedemos sin estrellas)
Analizando su vida doméstica, Biran sentía que había hecho muy bien en casarse con una "amable y simple mujer, capaz de ser feliz a mi lado sin reclamarme nada, y para quien soy siempre lo suficientemente bueno como para no hacer esfuerzo alguno en modificarme".
Aldous Huxley (Themes and Variations)
Todos odian a los desgraciados… ¡cuánto me odiarán a mí, que soy el más desdichado de todos los seres vivos! Pero vos, mi creador, me odiáis y me rechazáis, a vuestra criatura, a quien estáis ligado por lazos que solo se desatarán con la muerte de uno de los dos.
Mary Wollstonecraft Shelley (Frankenstein: Edición ilustrada en español e inglés (Spanish Edition))
Fui de uno a otro, llevando en las manos mi dolor—no, no mi dolor sino la inaprehensible naturaleza de nuestro vivir— para que lo inspeccionaran. Algunos acuden a los sacerdotes, yo acudo a mis amigos y a mi propio corazón, y busco por entre frases y fragmentos algo que aún no esté quebrado, yo, para quien no hay belleza bastante en la luna o árbol, para quien el contacto de una persona con otra lo es todo, pero que ni siquiera esto puedo comprender, yo que soy tan imperfecto tan débil, tan indeciblemente solo. Ahí estaba.
Virginia Woolf (The Waves)
Al final la vida nos da la oportunidad de mirarnos en el espejo y vernos de verdad. Sucede pocas veces. En algunos casos se trata de situaciones grandilocuentes en las que uno supera la adversidad. Otras, solamente nos vemos, como me vi yo en aquel momento. Era una persona fuerte; mis padres me habían educado para serlo. «Sé independiente», «sé tú misma». Y lo era, con las cosas buenas y las cosas malas, pero incluso en las malas había aprendido. El último año me había servido para quitarme del todo ese cascarón que me impedía llegar a ser quien realmente soy. Ni mejor ni peor. Menos autoexigente porque, ¿qué problema había en no ser perfecta? Nadie puede serlo y correr detrás de ese objetivo la hace a una sumamente infeliz. A pesar de ello, me empeñaba en verme a mí misma a través de un cristal distorsionado, porque creo que era mucho más fácil creerme a pies juntillas que necesitaba desesperadamente ciertas cosas para regir mi vida que ver que a nuestro alrededor (por norma general) solo tenemos lo que elegimos. Y hay que elegir siempre por uno mismo.
Elísabet Benavent (Alguien como yo (Mi elección #3))
y más, que yo de mío me soy pacífico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias. Bien es verdad que, en lo que tocare a defender mi persona, no tendré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle.
Miguel de Cervantes Saavedra (Don Quijote de la Mancha I)
Pobrecita June, ¡es tan vulnerable! No tengo otra cosa que darle salvo mi amor, que necesita. Invento mi amor por ella, como un regalo. La mantengo viva fingiendo mi amor, que no es sino lástima. Escucho su charla rudimentaria, busco pacientemente relámpagos de verdad, esperando ANAÏS NIN Incesto, Diario Amoroso Escaneado por PRETENDER – Corregido por Juani Página 21 que se encuentre a sí misma, que en mí encuentre fuerzas, aunque, al hacer esto, siento que soy la mayor traidora sobre la Tierra. Confía en mí y soy quien la deja sin Henry.
Anaïs Nin
Nosotros hemos descubierto la felicidad, conocemos el camino, hallamos la salida de muchos milenios de laberinto. ¿Quien más la encontró? ¿Acaso el hombre moderno? Yo no se ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir ni entrar, así suspira el hombre moderno… Estábamos
Friedrich Nietzsche (El Anticristo)
He pasado por adioses antes, y puedo pasar por este también. De algún modo este duele más que los otros; porque podría prevenirla si quiera, ya que soy yo quien lo está diciendo. Este adiós viene con una elección que ninguno de los otros tenía. Y por mucho que le esté diciendo que se quede aquí, por mucho que sepa que necesita quedarse aquí, todavía quiero que escoja venir conmigo. Que mande a la mierda la cordura, la sanación y el cierre. Que diga que soy la única cosa que necesita para sentirse bien, completa y viva. Pero ambos sabemos que eso no es verdad. Ella me dirá adiós hoy y tengo que dejarla, y ninguno de nosotros sabe si va a regresar alguna vez.
Katja Millay (The Sea of Tranquility)
Ahora lo sé: soy sola. Yo y mi liberad que no sé usar. La gran responsabilidad de la soledad. Quien no está perdido no conoce la libertad y no la ama. En cuanto a mí, asumo mi soledad. Que a veces se extasía como ante los fuegos artificiales. Soy sola y tengo que vivir una cierta gloria íntima que en la soledad pueda convertirse en dolor. Y el dolor, en silencio.
Clarice Lispector (The Stream of Life)
Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquéllos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie puede borrar ya.
Camilo José Cela (The Family of Pascual Duarte)
«Si te visita una hora a la semana, esa no es una relación seria. Si no van juntos al cine, no se reúnen con amigos, no comen juntos o te dice “no soy persona de hablar mucho por teléfono” cuando no te llama, está claro. Los hombres tienen un comportamiento consistente cuando están interesados en una mujer. Raramente un hombre faltará a una cita con la mujer de quien está enamorado».
Sherry Argov (POR QUÉ LOS HOMBRES SE CASAN CON LAS CABRONAS: Nueva Edición- Una Guía Para Mujeres Que Son Demasiado Buenas (Spanish Edition))
El amor requiere posesión, mas no sabe qué es la posesión. Si yo no soy mío, ¿cómo puedo ser tuyo, o tú mía? Si no poseo mi propio ser, ¿cómo podría poseer un ser ajeno? Si ya soy diferente de aquél de quien soy idéntico, ¿cómo seré idéntico de aquél de quien ya soy diferente? El amor es un misticismo que exige practicarse, una imposibilidad que es sólo soñada como debiendo ser posible.
Fernando Pessoa (Libro del desasosiego)
El soberbio hace su gran concesión y dice “Yo soy yo y mis circunstancias”, pero Edmundo vigilaba sus circunstancias, yo soy mi padre, mi rencor, mi universidad, mi máster imaginario, mis mentiras; soy mi madre, la venganza, la frente pronunciada, el mentón abrupto: soy Raimundo, Julio, Gregorio, mi contrato, mi jefe de personal; soy bailar y no creer y Cristina y soy criado por otros, siempre criado por otros. En cuanto a ser yo, qué predicado aceptaría puede el preso decir: yo soy quien se levanta a las siete y media de la mañana o ése es el reglamento de la prisión; en cuanto a ser, el yo exigía libertad, mas no la inútil libertad de escoger entre un jersey azul y un jersey amarillo sino la libertad de que sus circunstancias no le impusieran el participio de criado, el predicado de señor.
Belén Gopegui (Lo real)
Lo que debes recordar, lo que quiero que recuerdes, es que no importa si vivo de verdad en el Polo Norte y si soy quien te trae los regalos cada Nochebuena. Los chicos como Tanner te dirán que soy falso y luego, cuando crezcas, las personas como Tanner te dirán que otras cosas son falsas. Pero ¿sabes que debes constestarles? Y que. Eso es lo que debes decirles. Porque a fin de cuentas, da igual si la historia es real o no. Lo que importa es la dedicación prestrada. El amor. Si algo es falso significa que alguien se ha tomado el tiempo de crear una historia para que tu la creas. Y crear historias conlleva mucho trabajo. Y, si, llegará un momento en que descubrirás que la historia no es real. Pero ¿ las intenciones detrás de ésta? Son completamente reales ¿ Y el amor tras ella? También es real.
David Levithan (The Twelve Days of Dash & Lily (Dash & Lily, #2))
Jamás te hubiese hecho daño, no podría te quiero" "No puedes obligarle a amarte si ha elegido a otra. Debes dejarle ir. No debes confundir el deseo de dominar y proteger con el amor" "Quise ser lo q no soy y ahora no consigo ser lo que debería. Soy un monstruo" "Se quien soy, como se atreve a decir que no lo sé. Me encanta ser licantropa. Adoro la dulce transformacion y la belleza que me da en medio de la noche. Cuando salgo a cazar, cazo animales salvajes,según las leyes de la diosa. No mato animales domésticos solo para divertirme" "Según la historia de los humanos estamos malditos" "Soy una loup garou, una volkodlak una metamórfica. No me convierto exactamente en una loba sino en algo parecido" "Cuando un lider muere por el diente de un lobo, el vencedor liderea la manada. Cuando un lider muere por el diente del destino, se convoca la Ordalía, porque solo puede liderear lo más ágiles y fuertes" "Ya no hay tierras salvajes donde escondernos. No podemos correr en manadas por las montañas donde los viajeros desaparecen durante meses, no hay selvas negras que lleve días sin recorrer y hace muchos siglos desde que reinábamos en pequeños reinos en el centro oscuro de Europa donde nos veneraban como dioses. Hay homo sapiens por todas partes, son más numerosos que nosotros, y el homo lupus debe convivir con ellos" "Aunque no puedan transformarse, son la bestia de sus propias pesadillas. Es una bendicion para nosotros poder exorcizar estos demonios. A veces es nuestra maldicion" "Que dice la leyenda? El hombre lobo puede morir por la bala de plata que dispara quien le ha amado..." "Cuando amamos a alguien queremos que sea nuestra pareja en forma humana y de lobo
Annette Curtis Klause (Blood and Chocolate)
Nunca hubiera creído que ninguno de vosotros dos tuviera tanta imaginación. ¿O es que soy yo quien lo está imaginando? Lo mismo que estoy soñando que me encuentro en un árbol mojado en una noche de tormenta. Pero nunca tengo sueños, o quizá sea que los olvido. Y este es uno que sugiero que todos debemos olvidar. - Sería mejor que esto fuera un sueño, Verena. Porque una persona que no sueña es como una que no suda: conserva en sí gran cantidad de veneno.
Truman Capote (The Grass Harp)
Noté que había puesto una silla expresamente para que estuviera cómoda; cuánta deferencia hacia quien había estudiado, estudiar se consideraba un truco de los chicos más listos para eludir fatigas. ¿Cómo hago para explicarle a esta mujer, pensé, que soy esclava de las letras y los números desde los seis años, que mi humor depende del éxito de sus combinaciones, que esta alegría de haberlo hecho bien es rara, inestable, que dura una hora, una tarde, una noche?
Elena Ferrante (Las deudas del cuerpo (La amiga estupenda, #3))
¡A mi me gusta que mientan! Mentir es el único privilegio del hombre frente a las instituciones. ¡Quien miente llega a la verdad! Por eso soy hombre, porque miento. No se ha llegado a ninguna verdad sin haber mentido antes unas catorce veces, y quién sabe si ciento catorce, y eso es honroso a su modo. ¡Pero nosotros ni siquiera sabemos mentir por inspiración propia! Miente todo lo que quieras, pero miente por ti mismo, y entonces te cubriré de besos. Mentir según dicta el ingenio propio es casi mejor que decir la verdad de otro. En el primer caso, se es persona; ¡en el segundo, un loro! La verdad no se pierde; en cambio es posible machacar una vida; ha habido ejemplos. Y todos nosotros, ¿qué somos ahora? En lo que toca a la ciencia , al desarrollo, al pensar, a los inventos, a los ideales, a los deseos, al liberalismo, a la razón, a la experiencia y a todo, todo, todo, todo, todo, nos encontramos aún en la primera clase de párvulos. ¡Nos gusta nutrirnos de inteligencia ajena y nos hemos dado un atracón! ¿No es cierto? ¿No es como digo?
Fyodor Dostoevsky
Es curioso cómo no sé decir quien soy. Es decir, lo sé muy bien, pero no lo puedo decir. Sobre todo tengo miedo de decirlo, porque en el momento en que intento hablar, no sólo no expreso lo que siento, sino que lo que siento se transforma en lo que digo. O al menos lo que me hace actuar no es lo que siento, sino lo que digo. Siento quién soy y esta impresión está alojada en la parte superior del cerebro, en los labios -en la lengua principalmente-, en la superficie de los brazos y también penetrado dentro, muy dentro de mi cuerpo, pero dónde, dónde exactamente, no lo sé decir.
Clarice Lispector
si mi nombre fuera asequible al temor, no sé de hombre alguno a quien evitase tan pronto como a este enjuto Casio. Lee mucho, es un gran observador y penetra admirablemente en los motivos de las acciones humanas. El no es amigo de espectáculos, como tú, Antonio, ni oye música. Rara vez sonríe, y cuando lo hace, es de manera que parece mofarse de sí mismo y desdeñar su humor, que pudo impulsarle a sonreír a cosa alguna. Tales hombres no sosiegan jamás mientras ven a alguno más grande que ellos, y son, por tanto, peligrosísimos. Te digo más bien lo que es de temer que lo que yo tema, pues siempre soy César.
William Shakespeare (Julius Caesar)
SÉPTIMO YO: Qué extraño es que todos queráis rebelaros contra este hombre por tener cada uno de vosotros un destino determinado que cumplir. ¡Ah, ojalá fuera yo como uno de vosotros y tuviera también un YO con un determinado destino! Pero no tengo ninguno, soy el YO sin ocupación, el que se sienta en silencio, vacío de Tiempo y espacio, mientras vosotros estáis ocupados recreando la vida. ¿Sois vosotros o yo, compañeros, quien debe rebelarse? Cuando el séptimo YO hubo hablado, los otros seis lo miraron apenados, pero no dijeron nada. Y cuando la noche se hizo más profunda uno tras otro se fueron a dormir arropados en una nueva y satisfecha sumisión.
Molière (50 Obras Maestras que Debes Leer Antes de Morir: Vol.8 (Los Más Vendidos en Español) (Spanish Edition))
—¿Está seguro de que quiere que la mujer acabe muerta?—dijo Pai—.Las dudas son malas en negocios como este. Si existe la más mínima duda en su interior... —No hay ninguna —señaló Estabrook—. Vine aquí para encontrar a un hombre que matara a mi esposa. Usted es ese hombre —Aún la ama, ¿verdad?— preguntó Pai una vez que estuvieron fuera y de camino al coche. —Por supuesto que la amo—confirmó Estabrook—. Por eso la quiero muerta. -No existe la resurrección, señor Estabrook. Al menos, no para usted. —No soy yo quien va a morir—respondió Charlie. —Yo creo que sí—Fue la respuesta (...)—.Un hombre que mata aquello que ama muere también un poco. De eso no hay duda, ¿verdad?
Clive Barker (Imajica)
—Mamá y papá, este es el momento que más he temido desde que tenía diez años. Yo era así de joven cuando empecé a notar que era diferente de los otros chicos. No fue porque me sintiera diferente, sino porque todos a mi alrededor insistían en que sería diferente si fuera gay. Que estaría pecando por ser quien soy. Sigo siendo yo. Nada ha cambiado. Lo sé con certeza. Sí, soy gay, pero sigo siendo yo. Sé lo que dice la Biblia, mamá, pero estoy pidiéndote que pongas tu fe en mí. Te pido que pongas tu fe en tu hijo. No soy diferente solo porque la sociedad quiera que yo lo sea. Soy el mismo. Así que, por favor, mamá y papá, ámenme como hasta ahora lo han hecho. ¿Por favor?
Kevin van Whye (Date Me, Bryson Keller)
June carece de ideas, de fantasías propias. Se las proporcionan otros, a quienes inspira su ser. Hugo dice disgustado que es una caja vacía y que yo soy una caja llena. Pero, ¿para qué quieres las ideas, las fantasías, el contenido, si la caja es hermosa e inspiradora? A mí, June, la caja vacía, me inspira. Pensar en ella durante el día, me eleva por encima de la vida corriente. El mundo nunca ha estado tan vacío para mí desde que la conozco. June aporta la carne hermosa e incandescente, la voz fulgurante, los ojos abismales, los gestos narcotizados, la presencia, el cuerpo, la imagen encarnada de nuestras imaginaciones. ¿Qué somos nosotros? Nada más que los creadores. Ella es.
Anaïs Nin (Henry and June)
Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. El le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. El dijo: sólo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba. Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China. Sabía que había empezado a escribir libros. Lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte.
Marguerite Duras
1. Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser. 2.Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar. 3.Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene. 4.Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos. 5.Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo
Jorge Bucay (El camino de la autodependencia)
—A veces me aterra sentir que no seré nada. —Es lo que todo artista siente todas las mañanas. —Por más que me burle a veces de todos esos pubertos pretenciosos, la verdad es que a veces los envidio. Por más que encuentre todos los motivos para criticarlos, ellos están allá afuera, y yo sigo aquí. ¿Qué pasa si el problema no son ellos? ¿Qué pasa si soy yo? Si el mundo ha podido aceptarlos y a mi aún no, quizás de quien nos tendríamos que estar riendo es de mí. Así que: ¿Cómo sabes que eres suficiente? —No sé. ¿Alguna vez hiciste que alguien sintiera algo? —¿Cómo? —¿Alguna vez hiciste que alguien se riera de algo que hiciste? ¿O que se identificara? ¿Que lo odiara? No sé, lo que sea. —No sé. Quizás. —Ahí está entonces. Eso es suficiente.
Jean Paul Vizuete (Arena)
Sin embargo, no por ello pienso vivir eternamente, y cuando, con mi último suspiro, todo haya acabado acá abajo para Wanda Dunaiew, ¿qué ventaja sacaré de que mi espíritu cante en un coro de ángeles o de que mis cenizas tomen una nueva existencia? De uno u otro modo, yo no renaceré tal como soy, de modo que he de renunciar a aquella consideración. ¿Pertenecer a un hombre a quien no amo, sólo por la razón de que le amé alguna vez? No, no renunciaré; amo a quien me place y le hago dichoso. ¿Acaso es repugnante esto? No; por lo menos es mucho más hermoso que si me regocijara del tormento cruel que provocan mis encantos, y me desviara, virtuosa, del desgraciado que se consume por mí. Soy joven, rica y bella, y vivo sólo para el goce y el placer.
Leopold von Sacher-Masoch
Tú siempre has entendido el porqué de mis actos. Los demás no me entienden, ni siquiera los que me odian. Ellos tienen su ideología y sus prerrogativas: con estas dos cosas lo explican todo; gracias a esto justifican cualquier cosa, el éxito como el fracaso; yo soy un fallo en el sistema, la conjunción fortuita y rarísima de muchos imponderables. No son mis actos lo que me reprochan, no mi ambición o los medios de que me he valido para satisfacerla, para trepar y enriquecerme: eso es lo que todos queremos; ellos habrían obrado igual si les hubiera impelido la necesidad o no les hubiera disuadido el miedo. En realidad soy yo quien ha perdido. Yo creía que siendo malo tendría el mundo en mis manos y sin embargo me equivocaba: el mundo es peor que yo.
Eduardo Mendoza (La ciudad de los prodigios)
Una educación destinada a eliminar el miedo no es difícil de crear. Sólo se necesita tratar amablemente al niño, colocarlo en un medio donde la iniciativa sea posible sin resultados desastrosos, y librarlo del contacto con los adultos que tienen miedos irracionales, ya sea de la oscuridad, de los ratones o de la revolución social. Tampoco se debe castigar excesivamente a un niño, mimarlo mucho o hacerle reproches exagerados. El librar del odio a unos niños es un asunto más complicado. Las situaciones que despiertan envidia tienen que ser cuidadosamente evitadas mediante una justicia escrupulosa y exacta, como entre distintos niños. Un niño tiene que sentirse objeto del cariño de al menos parte de los adultos con quienes trata, y no debe ser frustrado en sus actividades y curiosidades naturales, excepto cuando su vida o su salud corran peligro.
Bertrand Russell (Por qué no soy cristiano)
Si yo soy lo que tengo, y si lo que tengo se pierde, entonces ¿quien soy? Naide, sin un testimonio frustrado, contradictorio, patetico, de una flsa manera de vivir. Como puedo puedo perder lo que tengo, necesarimanete en forma contante me preocupa esto, Tengo miedo, de los ladrones, de los cambios economicos, de las revoluciones, de la enfermedad, de la muertem y tengo miedo a la libertad, al desarrollo, al cambio, a lo desconocido. Por ello estoy continuamente preocupado, y sufro una hipocondriaca cronica, en relacion no solo con la perdida de salud, sino con cualquier otra perdida de lo que tengo, me vuelvo descofiado, duro, suspicaz, solitario, impulsado por la necesidad de tener mas para estar mejor protegido. El final de la vida reconoceremos que todos esos miedos y preocupaciones se estructuraron alrededor de propiedades y no se logro ser "nosotros mismo", que es como una cebolla sin pulpa, un hombre inconcluso, que nunca fue el mismo.
Erich Fromm (Del tener al ser (Spanish Edition))
La muerte podía estar en una bolsa de cacahuetes, en un trozo de carne que se te atravesara, en el siguiente paquete de cigarrillos. Siempre te andaba rondando, de guardia en todas las estaciones de control entre lo mortal y lo eterno. Agujas infectadas, insectos venenosos, cables mal aislados, incendios forestales. Patines que lanzaban a intrépidos chiquillos a cruces muy transitados. Cada vez que te metes en la bañera para darte una ducha, Oz te acompaña: ducha para dos. Cada vez que subes a un avión, Oz lleva tu misma tarjeta de embarque. Está en el agua que bebes y en la comida que comes. «¿Quién anda ahí?», gritas en la oscuridad cuando estás solo y asustado, y es él quien te responde: Tranquilo, soy yo. Eh, ¿cómo va eso? Tienes un cáncer en el vientre, qué lata, chico, sí que lo siento. ¡Cólera! ¡Septicemia! ¡Leucemia! ¡Arteriosclerosis! ¡Trombosis coronaria! ¡Encefalitis! ¡Osteomielitis! ¡Ajajá, vamos allá! Un chorizo en un portal, con una navaja en la mano. Una llamada telefónica a medianoche. Sangre que hierve con ácido de la batería en una rampa de salida de una autopista de Carolina del Norte. Puñados de píldoras: anda, traga. Ese tono azulado de las uñas que sigue a la muerte por asfixia; en su último esfuerzo por aferrarse a la vida, el cerebro absorbe todo el oxígeno que queda en el cuerpo, incluso el de las células vivas que están debajo de las uñas. Hola, chicos, me llamo Oz el Ggande y Teggible, pero podéis llamarme Oz a secas. Al fin y al cabo, somos viejos amigos. Pasaba por aquí y he entrado un momento para traerte este pequeño infarto, este derrame cerebral, etcétera; lo siento, no puedo quedarme, tengo un parto con hemorragia y, luego, inhalación de humo tóxico en Omaha. Y la vocecita sigue gritando: «¡Te quiero, Tigger, te quiero! ¡Creo en ti, Tigger! ¡Siempre te querré y creeré en ti, y seguiré siendo niña, y el único Oz que habitará en mi corazón será ese simpático impostor de Nebraska! Te quiero…». Vamos patrullando, mi hijo y yo…, porque lo que importa no es el sexo ni la guerra, sino la noble y terrible batalla sin esperanza contra Oz, el Ggande y Teggible.
Stephen King (Pet Sematary)
Crecí con el cuento de que en Chile no hay problemas raciales. No me explico cómo nos atrevemos a repetir semejante falsedad. No hablamos de racismo, sino de «sistema de clases» (nos gustan los eufemismos), pero son prácticamente la misma cosa. No sólo hay racismo y/o clasismo, sino que están enraizados como muelas. Quien sostenga que es cosa del pasado se equivoca de medio a medio, como acabo de comprobar en mi última visita, cuando me enteré de que uno de los alumnos más brillantes de la Escuela de Leyes de la Universidad de Chile fue rechazado en un destacado bufete de abogados, porque «no calzaba con el perfil corporativo». En otras palabras, era mestizo y tenía un apellido mapuche. A los clientes de la firma no les daría confianza ser representados por él; tampoco aceptarían que saliera con alguna de sus hijas. Tal como ocurre en el resto de América Latina, nuestra clase alta es relativamente blanca y mientras más se desciende en la empinada escala social, más acentuados son los rasgos indígenas. Sin embargo, a falta de otras referencias, la mayoría de los chilenos nos consideramos blancos; fue una sorpresa para mí descubrir que en Estados Unidos soy «persona de color».
Isabel Allende (Mi país inventado (Spanish Edition))
Estas cosas son fáciles de decir, pues las palabras no sienten vergüenza y nunca se sorprenden (14) Imágenes del pasado remoto se agolpan en mi cabeza, y la mitad de las veces soy incapaz de distinguir si son recuerdos o invenciones. Tampoco es que haya mucha diferencia, si es que hay alguna (14) Hay quien afirma, que sin darnos cuenta, nos lo vamos inventando todo, adornándolo y embelleciéndolo, y me inclino a creerlo, pues Madame Memoria es una gran y sutil fingidora (14) Me la debo de estar inventando (14) En mi opinión, los nombres de las mujeres casadas nunca suenan bien. ¿Es porque todas se casan con los nombres equivocados, o, en cualquier caso, con los apellidos equivocados? (17) …y en mi oído resonaban los tins y los plofs de sus tripas en su incesante labor de transubstanciación (18) Ahora me pregunto si ella también estaba enamorada de mí, y esas muestras de gracioso desdén eran una manera de ocultarlo ¿O todo esto no es más que vanidad por mi parte? (25) …y al presenciar todas aquellas cosas sentí el dolor dulce y agudo de la nostalgia, sin objeto pero definida, como el dolor fantasma de un miembro amputado (27) …permanecimos echados boca arriba durante mucho tiempo, como si practicáramos para ser los cadáveres que seríamos algún día (34) …y yo me quedé en medio de la sala, sin ser gran cosa, a duras penas yo mismo. Había momentos como ése, en los que uno estaba en punto muerto, por así decir, sin preocuparse de nada, a menudo sin fijarse en nada, a menudo sin ser realmente en ningún sentido vital (42) El Tiempo y la Memoria son una quisquillosa empresa de decoradores de interiores, siempre cambiando los muebles y rediseñando y reasignando habitaciones (43) En lugar de los tonos de color rosa y melocotón que había esperado –Rubens es en gran parte responsable de ello-, su cuerpo, de manera desconcertante, mostraba una variedad de tonos apagados que iban del blanco magnesio al plata y al estaño, un matiz mate de amarillo, ocre pálido, e incluso una especie de verde en algunos lugares y, en los recovecos, una sombra de malva musgoso (45) ¿Era eso estar enamorado, me pregunté, ese repentino y plañidero viento que te atravesaba el corazón? (62) …no estaba acostumbrado todavía al abismo que se abre entre la comisión de un hecho y el recuerdo de lo cometido (65) …la noche del último día ella ya me había dejado para siempre (75) No todo significa algo (100) Cómo anhelábamos en aquellos años, pasar aunque sólo fuera un día normal, un día en el que pudiéramos levantarnos por la mañana y desayunar sin preocuparnos por nada, leernos fragmentos del periódico el uno al otro y planear hacer cosas, y luego dar un paseo, y contemplar las vistas con una mirada inocente, y luego compartir un vaso de vino y por la noche irnos juntos a la cama (102) Debe de ser difícil acostumbrarse a que no haya nada que hacer (107) A lo largo de los años, los vagabundos, los auténticos vagabundos, han disminuido constantemente en calidad y cantidad (107) Qué frágil resulta este absurdo oficio en el que me he pasado la vida fingiendo ser otras personas, y sobre todo fingiendo no ser yo mismo (119) …tan sólo vulgarmente humana (123) El quinto de los seis cigarrillos que según ella son su ración diaria (143) …participar en una película es algo extraño, y al mismo tiempo no lo es en absoluto; se trata de una intensificación, una diversificación de lo conocido, una concentración en el yo ramificado; y todo eso es interesante, y confuso, y emocionante y perturbador (143) El hecho es que me echó a perder a otras (157) Era, como ya he dicho, todo un género en sí misma (158) Los cisnes, con su belleza estrafalaria y sucia, siempre me dan la impresión de mantener una fachada de indiferencia tras la cual realmente viven una tortura de timidez y duda (173)
John Banville
Díjele que entre nosotros existía una sociedad de hombres educados desde su juventud en el arte de probar con palabras multiplicadas al efecto que lo blanco es negro y lo negro es blanco, según para lo que se les paga. El resto de las gentes son esclavas de esta sociedad. Por ejemplo: si mi vecino quiere mi vaca, asalaria un abogado que pruebe que debe quitarme la vaca. Entonces yo tengo que asalariar otro para que defienda mi derecho, pues va contra todas las reglas de la ley que se permita a nadie hablar por si mismo. Ahora bien; en este caso, yo, que soy el propietario legítimo, tengo dos desventajas. La primera es que, como mi abogado se ha ejercitado casi desde su cuna en defender la falsedad, cuando quiere abogar por la justicia -oficio que no le es natural- lo hace siempre con gran torpeza, si no con mala fe. La segunda desventaja es que mi abogado debe proceder con gran precaución, pues de otro modo le reprenderán los jueces y le aborrecerán sus colegas, como a quien degrada el ejercicio de la ley. No tengo, pues, sino dos medios para defender mi vaca. El primero es ganarme al abogado de mi adversario con un estipendio doble, que le haga traicionar a su cliente insinuando que la justicia está de su parte. El segundo procedimiento es que mi abogado dé a mi causa tanta apariencia de injusticia como le sea posible, reconociendo que la vaca pertenece a mi adversario; y esto, si se hace diestramente, conquistará sin duda, el favor del tribunal. Ahora debe saber su señoría que estos jueces son las personas designadas para decidir en todos los litigios sobre propiedad, así como para entender en todas las acusaciones contra criminales, y que se los saca de entre los abogados más hábiles cuando se han hecho viejos o perezosos; y como durante toda su vida se han inclinado en contra de la verdad y de la equidad, es para ellos tan necesario favorecer el fraude, el perjurio y la vejación, que yo he sabido de varios que prefirieron rechazar un pingüe soborno de la parte a que asistía la justicia a injuriar a la Facultad haciendo cosa impropia de la naturaleza de su oficio. Es máxima entre estos abogados que cualquier cosa que se haya hecho ya antes puede volver a hacerse legalmente, y, por lo tanto, tienen cuidado especial en guardar memoria de todas las determinaciones anteriormente tomadas contra la justicia común y contra la razón corriente de la Humanidad. Las exhiben, bajo el nombre de precedentes, como autoridades para justificar las opiniones más inicuas, y los jueces no dejan nunca de fallar de conformidad con ellas. Cuando defienden una causa evitan diligentemente todo lo que sea entrar en los fundamentos de ella; pero se detienen, alborotadores, violentos y fatigosos, sobre todas las circunstancias que no hacen al caso. En el antes mencionado, por ejemplo, no procurarán nunca averiguar qué derechos o títulos tiene mi adversario sobre mi vaca; pero discutirán si dicha vaca es colorada o negra, si tiene los cuernos largos o cortos, si el campo donde la llevo a pastar es redondo o cuadrado, si se la ordeña dentro o fuera de casa, a qué enfermedades está sujeta y otros puntos análogos. Después de lo cual consultarán precedentes, aplazarán la causa una vez y otra, y a los diez, o los veinte, o los treinta años, se llegará a la conclusión. Asimismo debe consignarse que esta sociedad tiene una jerigonza y jerga particular para su uso, que ninguno de los demás mortales puede entender, y en la cual están escritas todas las leyes, que los abogados se cuidan muy especialmente de multiplicar. Con lo que han conseguido confundir totalmente la esencia misma de la verdad y la mentira, la razón y la sinrazón, de tal modo que se tardará treinta años en decidir si el campo que me han dejado mis antecesores de seis generaciones me pertenece a mí o pertenece a un extraño que está a trescientas millas de distancia.
Jonathan Swift (Los viajes de Gulliver)
Las metamorfosis del vampiro La mujer, entre tanto, retorciéndose igual que una serpiente en las brasas, y amasándose los pechos por encima de las ballenas del corsé dejaba deslizar de su boca de fresa estas palabras impregnadas de almizcle: —«Tengo los labios húmedos y conozco la ciencia de perder en una cama la antigua conciencia. Seco todas las lágrimas en mis pechos triunfantes y hago que los viejos se rían con risas infantiles. ¡Para quien me ve desnuda y sin velos, sustituyo a la luna, al sol, al cielo y a las estrellas! Cuando aprisiono a un hombre en mis temidos brazos, o cuando abandono mi busto a los mordiscos, tímida y libertina, frágil y robusta, soy, mi querido sabio, tan experta en deleites que sobre ese colchón que se desmaya de emoción, ¡los ángeles importantes se condenarían por mí!» Cuando me hubo chupado toda la médula de los huesos, y me volví hacia ella con languidez para darle un beso de amor, ¡no vi más que un odre de flancos viscosos, rebosante de pus! En mi helado terror, cerré los ojos, y cuando volví a abrirlos a la viva claridad, a mi lado, en lugar del fuerte maniquí que parecía haber hecho provisión de sangre entrechocaban en confusión unos restos de esqueleto, que producían un grito como el de una veleta o el de un cartel que, en la punta de una vara de hierro, el viento balancea en las noches de invierno.
Charles Baudelaire (Les Fleurs du Mal)
El Espíritu Santo es una persona. Igual que tú, Él puede sentir, percibir y responder. Él se duele. Él tiene la habilidad de amar y la habilidad de odiar. Él habla, y tiene Su propia voluntad. Pero exactamente, ¿quién es Él? El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios el Padre y el Espíritu de Dios el Hijo. Él es el poder de la Deidad—el poder de la Trinidad. ¿Cuál es Su obra? La obra del Espíritu es traer el mandamiento del Padre y la ejecución del Hijo. Para entender la obra del Espíritu Santo necesitamos entender la obra del Padre y del Hijo. Dios el Padre es el que da el mandamiento. Él es el que siempre ha dicho: «Sea hecho». Desde el principio, ha sido Dios, quién da las órdenes. Por otro lado, es Dios el Hijo quien ejecuta el mandamiento del Padre. Cuando Dios el Padre dijo: «Sea la luz», Dios el Hijo vino y lo hizo. Luego, Dios el Espíritu Santo trajo la luz. Permíteme ilustrarlo en esta forma. Si yo te pido: «Por favor, enciende la luz», tres fuerzas estarían envueltas. Primero, yo sería el que daría la orden. Segundo, tú serías el que iría al interruptor y lo enciendes. En otras palabras, tú eres el ejecutor de la orden. Pero finalmente, ¿quién trae la luz? No soy yo, ni tú. Es el poder—la electricidad—lo que produce la luz. El Espíritu Santo es el poder de Dios. Él es el poder del Padre y del Hijo. Él es quien ejecuta la obra del Hijo.
Benny Hinn (Buenos días, Espíritu Santo (Spanish Edition))
La Casada Infiel Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
Federico García Lorca
LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. * Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
Federico García Lorca (Romancero gitano)
Para follármelo furiosamente, con la convicción de que la violencia me daría algo de consuelo. No lo obtuve, pero Iván se quedó sorprendido con mi ímpetu y confundió mi rabia con pasión. Desde entonces, habremos repetido un par de veces. Llego tarde, evitamos todo tipo de conversación y nos desnudamos con una torpeza que para él son ganas y para mí, ira. Después, como esa noche, nos arrastramos por el sofá, por la alfombra, por la cama, y lo hacemos sin alternar los roles. Él siempre pasivo, siempre víctima, siempre sumiso. En su cama soy yo quien escribe el papel y las posturas, y disfruto acercando su cabeza con una violencia calculada hasta mi sexo, como si intentara ahogarlo con él, atravesar su boca mientras su lengua me rodea voraz. A ratos, como en aquella noche, me pierdo, o me evado, no sé, aunque sienta que él sigue encima de mí, tratando de provocarme con caricias, con besos, con mordiscos en los lugares apropiados. Así que le permito deslizarse sobre mí y trato de concentrarme otra vez en su cuerpo, en la presión de sus músculos, en la fuerza con la que luchamos —porque eso es lo que hacemos: luchar sin confesárnoslo— hasta situar al otro en la postura que más nos convenga. Al final, cuando me concentro un poco, venzo yo y lo coloco boca abajo dispuesto a penetrarlo, a pagar con él mi rabia en un acto que tiene más de venganza que de sexualidad. Iván no nota el matiz y se deja hacer hasta que nos corremos, hasta que alguien —él— gime y alguien —yo— se tumba a un lado buscando un cigarrillo.
Fernando J. López (La edad de la ira)
DÍA A DÍA Decir que el tiempo es río es decir nada, ni nace ni termina su corriente, fluye desde horizontes infinitos y seguirá, sin duda, hasta el olvido, nacer nadie lo vio, ni le verá acabar, en él flotamos por confusos trechos, el tiempo de surgir y sumergirse es el de nuestra vida, tan pequeña, tan torpe, tan voraz, tan impaciente que apenas nace y a morir empieza. Feliz llamaban los antiguos vates al que joven moría, eran los dioses los que daban el don de no ir más lejos. El fin siempre es temprano, cada día es toda la vida en tiempo pleno, no hay más que el hoy, que este momento solo en que conozco que estoy vivo y siento. Cada día es el día y cada hora es la única hora de la vida, todo el ayer se fue en reminiscencia y el mañana no existe todavía. No llegamos a viejos, sólo somos en la invariable vaguedad del ser, los nombres son equívocos, las fechas hacen inerte cuenta sin sentido, no somos el de ayer ni el de mañana, somos el de hoy apenas, la vida empieza en cada amanecida y la conciencia muere en cada noche. Yo podría contar la historia vana de una vida que acaso fue la mía, pero que es tan ajena y tan extraña ante esta hora en que me nombro y busco. No se es viejo ni joven, se está vivo y soy yo, el de hoy, quien hace el mundo con mi mano segura o temblorosa, con la errada visión que siempre tuve, jugando el juego de ausencias y presencias que sólo para mí tiene sentido. Todo está en ti, día que amaneces, toda mi vida en mí sin sobra y falta, como fue en cada hora ya contada, como será en un siempre día a día.
Arturo Uslar Pietri (El hombre que voy siendo)
No había piedad en ellos, ni siquiera esos ápices de humanidad que a veces uno vislumbra incluso en los más desalmados. Frailes, juez, escribano y verdugos se comportaban con una frialdad y un distanciamiento tan rigurosos que era precisamente lo que más pavor producía; más, incluso, que el sufrimiento que eran capaces de infligir: la helada determinación de quien se sabe respaldado por leyes divinas y humanas, y en ningún momento pone en duda la licitud de lo que hace. Después, con el tiempo, aprendí que, aunque todos los hombres somos capaces de lo bueno y de lo malo, los peores siempre son aquellos que, cuando administran el mal, lo hacen amparándose en la autoridad de otros, en la subordinación o en el pretexto de las órdenes recibidas. Y si terribles son quienes dicen actuar en nombre de una autoridad, una jerarquía o una patria, mucho peores son quienes se estiman justificados por cualquier dios. Puestos a elegir con quien habérselas a la hora, a veces insoslayable, de tratar con gente que hace el mal, preferí siempre a aquellos capaces de no acogerse más que a su propia responsabilidad. Porque en las cárceles secretas de Toledo pude aprender, casi a costa de mi vida, que nada hay más despreciable, ni peligroso, que un malvado que cada noche se va a dormir con la conciencia tranquila. Muy malo es eso. En especial, cuando viene parejo con la ignorancia, la superstición, la estupidez o el poder; que a menudo se dan juntos. Y aún resulta peor cuando se actúa como exégeta de una sola palabra, sea del Talmud, la Biblia, el Alcorán o cualquier otro escrito o por escribir. No soy amigo de dar consejos –a nadie lo acuchillan en cabeza ajena-, mas ahí va uno de barato: desconfíen siempre vuestras mercedes de quien es lector de un solo libro.
Arturo Pérez-Reverte (Purity of Blood (Adventures of Captain Alatriste, #2))
Yo afirmo que la Biblioteca es interminable." ... "Nunca se había preguntado Hladík si esa tragicomedia de errores era baladí o admirable, rigurosa o casual. En el argumento que he bosquejado intuía la invención más apta para disimular sus defectos y para ejercitar sus felicidades, la posibilidad de rescatar (de manera simbólica) lo fundamental de su vida. Había terminado ya el primer acto y alguna escena del tercero; el carácter métrico de la obra le permitía examinarla continuamente, rectificando los hexámetros, sin el manuscrito a la vista. Pensó que aun le faltaban dos actos y que muy pronto iba a morir. Habló con Dios en la oscuridad. Si de algún modo existo, si no soy una de tus repeticiones y erratas, existo como autor de Los enemigos. Para llevar a término ese drama, que puede justificarme y justificarte, requiero un año más. Otórgame esos días, Tú de Quien son los siglos y el tiempo. Era la última noche, la más atroz, pero diez minutos después el sueño lo anegó como un agua oscura. Hacia el alba, soñó que se había ocultado en una de las naves de la biblioteca del Clementinum. Un bibliotecario de gafas negras le preguntó: ¿Qué busca? Hladík le replicó: Busco a Dios. El bibliotecario le dijo: Dios está en una de las letras de una de las páginas de uno de los cuatrocientos mil tomos del Clementinum. Mis padres y los padres de mis padres han buscado esa letra; yo me he quedado ciego, buscándola. Se quitó las gafas y Hladík vio los ojos, que estaban muertos. Un lector entró a devolver un atlas. Este atlas es inútil, dijo, y se lo dio a Hladík. Éste lo abrió al azar. Vio un mapa de la India, vertiginoso. Bruscamente seguro, tocó una de las mínimas letras. Una voz ubicua le dijo: El tiempo de tu labor ha sido otorgado. Aquí Hladík se despertó. Recordó que los sueños de los hombres pertenecen a Dios y que Maimónides ha escrito que son divinas las palabras de un sueño, cuando son distintas y claras y no se puede ver quien las dijo. Se vistió; dos soldados entraron en la celda y le ordenaron que los siguiera.
Jorge Luis Borges (Ficciones)
—Nunca mantengo una relación cercana con la gente con la que he salido. A casi nadie le gusta quemar las naves. En mi caso es como si las volara, seguramente porque no habría mucha nave, para empezar. A veces lo abandono todo en casa de ellos y desaparezco sin más. Odio el proceso eterno de recogerlo todo y mudarse y todas esas conversaciones post mortem que se convierten en súplicas llorosas para seguir juntos; sobre todo, odio fingir prolongar una relación cuando ya ni siquiera queremos que nos toque la persona con la que ni recordamos haber querido acostarnos. Tienes razón: no sé por qué empiezo con nadie. Una relación nueva es pura molestia. Además de las pequeñas costumbres domésticas que tengo que aguantar. El olor de la jaula del pájaro. La forma en que le gusta apilar los CD. El ruido del radiador antiguo en mitad de la noche, que me despierta siempre a mí y nunca a él. Él quiere cerrar las ventanas. A mí me gustan abiertas. Yo dejo la ropa por cualquier parte. Él quiere las toallas dobladas y guardadas. Le gusta apretar el tubo de la pasta de dientes con cuidado, de abajo arriba; yo lo aprieto como sea y siempre pierdo el tapón, que él encuentra luego en el suelo detrás del inodoro. El mando tiene su lugar, la leche tiene que estar a mano, pero no demasiado cerca del congelador, la ropa interior y los calcetines van en este cajón, no en ese otro. Y sin embargo, no soy complicada. En realidad soy buena persona, solo que un poco terca, aunque es solo fachada. Soporto a todo el mundo y lo soporto todo. Por lo menos un tiempo. Luego, un día, el impacto: no quiero estar con este tipo, no lo quiero tener cerca, necesito irme. Combato ese sentimiento, pero en cuanto un hombre lo nota te acosa con ojos desesperados de cachorrito. Una vez que veo esa mirada, uf, me voy y encuentro a otro inmediatamente. ¡Hombres! —dijo por último, como si aquella palabra resumiera todos los defectos que la mayoría de las mujeres está dispuesta a pasar por alto y aprender a soportar, y en última instancia a perdonar en los hombres a quienes esperan amar el resto de su vida, hasta que saben que no lo harán—. Odio que la gente salga herida.
André Aciman (Find Me (Call Me By Your Name, #2))
Al principio de este capítulo identificamos varias amenazas prácticas al liberalismo. La primera es que los humanos pueden volverse inútiles desde los puntos de vista militar y económico. Esto no es más que una posibilidad, desde luego, no una profecía. Dificultades técnicas u objeciones políticas podrían desacelerar la invasión algorítmica del mercado laboral. Alternativamente, puesto que gran parte de la mente humana es aún territorio inexplorado, no sabemos en verdad qué talentos ocultos pueden descubrir los humanos y qué nuevas profesiones podrían crear para sustituir las pérdidas. Sin embargo, quizá esto no sea suficiente para salvar el liberalismo, porque el liberalismo no solo cree en el valor de los seres humanos: también cree en el individualismo. La segunda amenaza a la que se enfrenta el liberalismo es que en el futuro, mientras el sistema todavía pudiera necesitar humanos, podría no necesitar individuos. Los humanos continuarán componiendo música, enseñando física e invirtiendo dinero, pero el sistema comprenderá a estos humanos mejor de lo que ellos mismos se comprenden y tomará por ellos la mayor parte de las decisiones importantes. Por lo tanto, el sistema privará a los individuos de su autoridad y de su libertad. La creencia liberal en el individualismo se fundamenta en tres supuestos importantes que ya comentamos anteriormente: 1. Yo soy un in-dividuo, es decir, poseo una esencia única que no puede dividirse en ninguna parte o subsistema. Es cierto que este núcleo interno está envuelto por muchas capas externas. Pero si hago el esfuerzo de retirar esas cortezas externas, encontraré en lo más profundo de mí una voz interior clara y única, que es mi yo auténtico. 2. Mi yo auténtico es completamente libre. 3. De estos dos supuestos se infiere que puedo conocer cosas acerca de mí que nadie más puede descubrir. Porque solo yo tengo acceso a mi espacio interior de libertad y solo yo puedo sentir los susurros de mi yo auténtico. Esta es la razón por la que el liberalismo concede al individuo tanta autoridad. No puedo confiar en nadie para que elija por mí, porque nadie puede saber quién soy yo en realidad, qué siento y qué deseo. Esto explica que el votante sea quien mejor sabe lo que le conviene, por qué el cliente siempre tiene la razón y por qué la belleza está en el ojo del espectador. Sin embargo, las ciencias de la vida desafían los tres supuestos. Según las ciencias de la vida: 1. Los organismos son algoritmos, y los humanos no son individuos: son «dividuos». Es decir, los humanos son un conjunto de muchos algoritmos diferentes que carecen de una voz interior o un yo únicos. 2. Los algoritmos que conforman un humano no son libres. Están modelados por los genes y las presiones ambientales, y toman decisiones, ya sea de manera determinista, ya sea al azar, pero no libremente. 3. De ahí se infiere que un algoritmo externo puede teóricamente conocerme mucho mejor de lo que yo nunca me conoceré. Un algoritmo que supervisa cada uno de los sistemas que componen mi cuerpo y mi cerebro puede saber exactamente quién soy, qué siento y qué deseo. Una vez desarrollado, dicho algoritmo puede sustituir al votante, al cliente y al espectador. Entonces el algoritmo será quien mejor sepa lo que le conviene, el algoritmo siempre tendrá la razón y la belleza estará en los cálculos del algoritmo.
Yuval Noah Harari (Homo Deus: Breve historia del mañana)
— Dichosa edad y siglos dichosos aquéllos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario, para alcanzar su ordinario sustento, tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia; aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada, ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra; y no eran sus adornos de los que ahora se usan, a quien la púrpura de Tiro y la por tantos modos martirizada seda encarecen, sino de algunas hojas verdes de lampazos y yedra entretejidas, con lo que quizá iban tan pomposas y compuestas como van agora nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado. Entonces se decoraban los concetos amorosos del alma simple y sencillamente, del mesmo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había la fraude, el engaño ni la malicia mezcládose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus proprios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interese, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar, ni quién fuese juzgado. Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por dondequiera, sola y señora, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento le menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propria voluntad. Y agora, en estos nuestros detestables siglos, no está segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de Creta; porque allí, por los resquicios o por el aire, con el celo de la maldita solicitud, se les entra la amorosa pestilencia y les hace dar con todo su recogimiento al traste. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. Desta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el gasaje y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero; que, aunque por ley natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible, os agradezca la vuestra.
Miguel de Cervantes Saavedra (Don Quijote de la Mancha)
Pensó, sobre todo, en sus permanentes gestos de conciliación con los exiliados, para comprobar que no había conseguido conmover ni un ápice a los Borbones. Ni siquiera temía por él, sino más bien por Francia: «Estos fanáticos terminarán matándome y llevando al poder a un grupo de jacobinos irritados. Yo soy quien representa la Revolución francesa». Ciertamente, así era. El duque de Enghien fue tratado como un francés conspirador más, sin privilegio alguno, y sometido al juicio de un tribunal militar, ante el que el príncipe reconoció que había estado recibiendo cuatro mil doscientas guineas anuales de Inglaterra «con el fin de combatir, no a Francia, sino a un gobierno al que él se mostraba
Juan Granados (Breve historia de Napoleón)
Y pasaban la tarde allí sentadas en la terraza de la heladería donde nunca pedían helado, contándole recuerdos e historias y de vez en cuando un “¿te acuerdas?" o “¿y yo quien soy?". Pero eso solo en los días buenos. Luego estaban los demás, los de casi siempre. Cuando en el fondo de su ser era consciente de que su memoria se estaba apagando, y entonces no hablaba. Y estaba muy enfadada. Y te estrujaba la mano hasta no sentirla, o te pegaba. Ahí era cuando llamaba a su madre.
Paula Reyes Morillas (Lo que la abuela nos dejó: o la herencia de los nombres olvidados (Spanish Edition))
No soy yo quien vengo a acompañarte en tus últimos días, sino que eres tú quien deberá alistarme para una nueva vida.
Fernando Quiroz (Justos Por Pecadores)
13. Un Buda En Tokyo, en la era Meiji, vivían dos destacados maestros de características opuestas. Uno de ellos, Unsho, instructor de la secta Shingon, observaba escrupulosamente los preceptos budistas. Jamás tomaba bebidas embriagadoras ni comía después de las once de la mañana. El otro maestro, Tanzan, profesor de filosofía en la Universidad Imperial, jamás observaba los preceptos. Cuando le apetecía comer, comía, y cuando tenía ganas de echarse a dormir en pleno día, lo hacía. Un día Unsho visitó a Tanzan, quien estaba bebiendo vino, del cual se supone que ni una sola gota debe entrar en contacto con la lengua de un budista. –Hola, hermano –le saludó Tanzan–. ¿Quieres tomar un vaso? –¡Jamás bebo! –exclamó Unsho solemnemente. –Quien no bebe ni siquiera es humano –replicó Tanzan. –¿Es posible que me llames inhumano sólo porque no tomo líquidos embriagadores? –dijo Unsho, encolerizado–. Entonces, si no soy humano, ¿qué es lo que soy? –Un Buda –respondió Tanzan.
Paul Reps (101 cuentos zen (Narrativa Clásica) (Spanish Edition))
4 »No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. 5 No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses.
Anonymous (Santa Biblia NTV)
–En el examen de conciencia, yo suelo sacar siempre bajas calificaciones. Creo, sin embargo, que Dios es pródigo en segundas oportunidades. Soy terco en la maldad, pero Él es más terco aún en la misericordia. Eso no significa que quiera yo formarme un Dios blandengue, a la medida de mi conveniencia. Significa que no quiero perder nunca la esperanza que tengo en Su infinito amor. »Hago la cuenta de lo que fui en el año que acaba de pasar. El saldo es, como siempre, desfavorable a mí. Pero no caigo en desesperación: eso es pecado. La pérdida de fe en mí mismo aumenta la fe que tengo en quien me creó, y eso me hace ver en el nuevo año una nueva oportunidad que Dios me da. Procuraré ser bueno. Tal será mi propósito de Año Nuevo. Tal será mi propósito de Yo nuevo. Así dijo Jean Cusset. Y dio el último trago a su martini, con dos aceitunas, como siempre
Armando Fuentes Aguirre (Teologías para ateos (Ensayo y sociedad) (Spanish Edition))
Cuando me tocó a mí presentarme junto a su cama, le dije que no quería irme a casa cuando venciera el contrato de alquiler. —¿Y qué quieres entonces, chérie? —Quiero esta vida, no necesariamente en la Casa de las Estrellas, pero quiero la vida de quien soy hoy, de ir a donde quiero y cuando quiero, de hacer lo que me viene en gana. Quiero tener la oportunidad de seguir explorando.
Patricia Engel (It's Not Love, It's Just Paris)
Parece que es el mundo quien nos está haciendo esto. Pero ¿es el mundo o soy yo, por como estoy hecho? Al final soy un destructor, no un constructor.
Pierce Brown (Iron Gold (Red Rising Saga, #4))
RETRATO Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
Antonio Machado (Campos de Castilla)
«Mi habilidad para responder es ilimitada pero mi capacidad de acción es limitada. Soy plenamente responsable de todo lo que soy y todo lo que no soy; de mis capacidades e incapacidades; de mis alegrías y mis tristezas. Soy yo quien determina la naturaleza de mi experiencia en la vida y más allá de ella. Soy el generador de mi existencia».
Sadhguru (Ingeniería interior: Guía yogui para alcanzar la alegría y el gozo (Espiritualidad) (Spanish Edition))
A mí me da pesar de la iglesia, si lo pienso bien. Está más vieja y más pasada de moda que yo. Un paquidermo, un animal en vías de extinción. Lo veo cuando voy a misa en Palermo: no vamos sino viejitos y todo parece una pantomima, una representación, si mucho una costumbre, pero a nadie le importa un chorizo lo que dice el cura, nadie cree de verdad que el vino sea sangre, que el pan sea el cuerpo de Cristo, su carne de verdad, que la confesión te salve, que los domingos sin misa sean pecado moral. Yo soy la única que va quedando que todavía cree en todo eso, o que intenta creerlo, porque me falta fe y quisiera tener más. Y quien sabe, la iglesia es una cosa muy vieja, muy rica, muy sólida. La vida da muchas vueltas y a lo mejor su poderío vuelve. O se extingue del todo, eso nadie lo sabe
Héctor Abad Faciolince (La oculta)
Cuando entiendo que soy parte de un todo, y que soy también único e irrepetible, el escenario cambia de color, y ya nunca más me vuelvo a desgastar tratando de hacer que alguien piense, sienta, diga y haga como yo. Entro en el respeto real, no solo con la naturaleza y el planeta, sino con los seres humanos a quienes entonces les permito vivir en libertad, y valoro, respeto y agradezco nuestras diferencias e individualidades. Aquí empieza la sensación de paz más grande. Vivo mi vida y dejo vivir.
Sandra Jaramillo (La Fuerza Dentro: Cartas a un intruso (Spanish Edition))
Por eso estoy contigo en el sufrir y hago dos oficios, de actor de penas y espectador, para gozarme los frutos de mis penas que en ella voy desarrollando; por eso para quien vive en mi Divina Voluntad soy Sol y centro de su vida, así que somos inseparables, Yo siento su vida palpitante en Mí, y ella siente mi Vida palpitante en lo íntimo de su alma.
Dr. Salvador Thomassiny Frías (Libro de Cielo (Spanish Edition))
Él le dijo a Moisés: “Tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo” (Éxodo 33:19).
Roberts Liardon (Los generales de Dios 4: Los evangelistas de sanidad (Spanish Edition))
El acto de ser uno mismo se convierte, en su raíz, en una forma de ascetismo: debo renunciar al deseo de ser algo distinto a ser lo que soy, incluso otro distinto del que soy.
David Cerdá García (Aceptarse a uno mismo: Solo quien sabe de Dios conoce al hombre)
no puedes esperar que cambien. Por lo tanto, supongo que soy yo quien tiene que cambiar.
Joanna Russ (The Female Man)
Me has hecho llorar mucho, pero yo estaba esperando este momento... Si te crees que estoy desesperada porque llevas a esa muchacha a tu cuarto, puedes pensar que eres menos listo aún que Juan. Yo te odio, chico. Te odio desde la noche en que te burlaste de mí, cuando yo me había olvidado de todo por tu culpa... Y ¿quieres saber quién te denunció para que te fusilaran? Pues ¡yo! ¡Yo! ¡Yo!... ¿Quieres saber por culpa de quién estuviste en la checa? Pues por mi culpa. Y ¿quieres saber quién te denunciaría otra vez si pudiera? ¡Yo también! Ahora soy yo quien te puede escupir a la cara y te escupo.
Carmen Laforet (Nada)
Quien nace con autoridad nunca tiene por qué repetir una pregunta.
Santiago Posteguillo (Roma soy yo: La verdadera historia de Julio César (Julio César, #1))
¿Qué les diría a quienes se extrañan de que sea cordial con referentes importantes de la izquierda? Yo soy cordial con todos, porque todos son hijos de Dios. Si yo a priori empiezo a seleccionar gente, voy listo. Soy pastor de todos.
Javier Martínez-Brocal (Papa Francisco. El sucesor: Mis recuerdos de Benedicto XVI)
—Oh, Min, ¿qué haría sin ti? La joven resopló con sorna antes de responder: —Te siguen reyes y jefes Aiel, así como Aes Sedai, Asha’man y ta’veren. Estoy convencida de que te arreglarías muy bien. —No. Tú eres más imprescindible para mí que todos ellos juntos. Me recuerdas quién soy. Además, sabes pensar con más claridad que la mayoría de quienes se llaman a sí mismos mis consejeros. Si quisieras, serías una reina. —Sólo te quiero a ti, pedazo de idiota.
Robert Jordan (Torres de medianoche (The Wheel of Time, #13))
¿Soy Núremberg? ¿Soy Múnich? Soy todas las casas en las que duermen niños. Soy todas las plazas por las que los pies caminan a pasitos. El asco me hace estallar cuando veo los nuevos instrumentos de tortura, los mejores, los óptimos. Y en cuanto esto haya acabado, vuelta a empezar. Ahora les gusta hacer explotar. Les gusta dar la vuelta al mundo en medio día y exterminar ciudades. Pero ¿qué pasará cuando ya no queden ciudades? ¿Qué explotará entonces? ¿Qué escuelas, qué niños? Los asesinos huirán a la luna, y el sol ya no tendrá que eclipsarse. Ante su mirada caerán las grandes poblaciones lo mismo que los bosques y las montañas. Los ríos se encabritarán en su curso, alcanzados por los rayos de los nuevos ingenios. Ya no existirán los pájaros. Por los campos nevados se habrán esparcido figuras de cera, pero los generales presos no se dignarán ni a mirarlos. El noble sufrirá un temblor nervioso, sus órdenes no se entenderán; desesperadas, aún querrán ser oídas, pero resultará peligroso y, también, solamente les estará permitido temblar. De las barandillas de los balcones colgarán hombres, menos nobles. ¿Quién les cortará la soga? ¿Adónde irán a caer? ¿Cómo resucitarán? Los entierros se celebrarán sólo para los privilegiados, no quedará ya sitio en la Tierra. Quien se resista, será el primero en irse. Quien no se resista, se escupirá a sí mismo a la cara. Ay, muchos serán los que escupirán, y muchos los que se irán primero. A las moscas no se les hará daño, son demasiado pequeñas y no entienden ni una palabra. Pero ya los lactantes son grandes e inteligentes, demasiado grandes e inteligentes para vivir.
Elias Canetti (Il libro contro la morte)
Suelo hablarles a los mapas, y a veces hasta contestan. Es menos extraño de lo que parece, y tampoco soy el primer en hacerlo. Antes de que hubiera mapas el mundo no tenía límites, fueron ellos los que lo moldearon y le dieron el aspecto de un territorio, de algo que se podía no sólo arrasar y saquear, sino también poseer. Los mapas volvieron alcanzables, y hasta domesticables, lugares que se hallaban en el límite de lo imaginable, y luego, cuando se hizo necesario, la geografía se transformó en biología para construir un orden jerárquico en el que situar a quienes vivían, aislados y primitivos, en otros lugares del mapa.
Abdulrazak Gurnah (By the Sea)
La sed de matar estatal de los alemanes se ha convertido, por obra y gracia de su nacimiento, en la de los proveedores alemanes. Para cada forma de muerte se encuentra siempre a algunos dispuestos a ejecutarla. No consigue uno desprenderse de la sensación de que son muchos los que se apuntan a este tipo de negocio, y no sólo porque se trata de ir contra los judíos. La primera vez que volví a Viena después de la guerra, estaba en un autobús frente a dos hombres adultos que me miraron de arriba abajo. «G.K.T.», dijo uno, y el otro asintió con la cabeza. Después pregunté a un conocido lo que significaba eso. «¿No lo sabe usted?», preguntó extrañado. «Quiere decir Gaskammer-Tachinierer [‘gandul de las cámaras de gas’] y significa ‘judío de mierda’». Allí preguntan primero a cada cual si desea morir. A quien no quiere, lo mantienen caliente en una incubadora. Al cabo de un tiempo vuelven a formularle la pregunta. No he matado a nadie, soy virgen, como me dijo D. desde lo alto del caballo. Pero ¡cuántos animales he comido! ¿Soy aun así virgen o soy un asesino de lo más vil?
Elias Canetti (Il libro contro la morte)
...podre ir yo a Inglaterra y explorar misma a mi librería. Si me veo con el valor para hacerlo, claro. Vengo escribiéndoles cartas de los mas descaradas desde la seguridad que me dan 5000 kilómetros que hay de por medio. Probablemente entrare un día en esa tienda y saldré de ella al cabo de un rato sin decirles quien soy.
Helene Hanff (84, Charing Cross Road)
Ahora soy salvo, pero no estoy seguro de que mi salvación dure. La Biblia nos dice que quienes reciben a Jesús como su Salvador nacen de nuevo en su Espíritu. Lo que es nacido del Espíritu Santo nunca puede ser no nacido de Él. El Espíritu Santo nos sella como hijos de Dios para siempre. Nada hay que podamos hacer para desellar lo que Dios ha sellado.
Charles F. Stanley (En busca de paz: Promesas de Dios para una vida libre de remordimiento, preocupación y temor (Spanish Edition))
Nunca había tenido que esconderle secretos a Cress; ella es la primera persona a quien quiero contarle todo siempre. Pero no soy tonta. Puede que Cress me quiera, pero quiere más a su país. Quiere más a su padre. Y, de forma extraña, no puedo reprochárselo. ¿Acaso no se puede decir lo mismo de mí?
Laura Sebastian (Ash Princess (Ash Princess Trilogy, #1))
10. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. 12. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. 13. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. 14.
Reina Valera (BIBLIA REINA VALERA 1960: VERSIÓN ESPECIAL KINDLE (Spanish Edition))
Hay quien dice que estoy como una cabra lo dicen, lo repiten, ya lo creo pero soy una cabra muy extraña que lleva una medalla y siete cuernos. ¡Cabra! En vez de mala leche yo doy llanto. ¡Cabra! Por lo más peligroso me paseo. ¡Cabra! Me llevo bien con alimañas todas. ¡Cabra! Y escribo en los tebeos.
Gloria Fuertes (Obras incompletas)
-Olvido, soy... -Ah, sí, ahora caigo. Pasa, niña. No, no caía. Pero si se empeñaba en limpiar la casa por mí, no iba a ser yo quien le dijera que no.
Júlia Peró (Olor a hormiga)
Pues que se joda. —¿Tairn? —No solo soy yo quien iría a la guerra. —No vamos a dejar ni sus huesos, Plateada.
Rebecca Yarros (Alas de sangre)
—No estoy seguro de que Dios haya dado instrucciones sobre tantas pequeñas cosas hasta organizar cada hora de nuestras vidas. Creo que espera otra cosa de nosotros. Es más difícil hacer el bien, mostrarse generoso con quien nada tiene, sentir piedad por los que sufren, ayudar a los que lo necesitan… Ésa es la manera en que intento honrar a Dios, y no os diré que siempre lo consigo, soy sólo un hombre.
Julia Navarro (Dispara, yo ya estoy muerto)
Soy huérfana. Huérfana de madre, de padre, de amigas —aunque yo, huérfana de amigas, siempre lo he sido—. Ser vieja es ser huérfana y nadie piensa en ello. Ser vieja es vivir con la muerte alrededor. Solo había muerte a mi alrededor, aparte del gato y la chica. Y fue ella quien me alejó de ese ensimismamiento y volvió a hablar de mi madre. —Yo, de hecho, no he llegado a conocerla. No he tenido esa suerte. Sorbí un poco de té y en mi mente di refugio a una sensación a esas alturas insulsa pero desagradable. —Yo tampoco.
Júlia Peró (Olor a hormiga)
Abigitano, Soneto del Divino Refugiado En sánscrito soy Abhijit, En español soy Vencedor. En árabe soy Ghalib, En Historia soy Reformador. Tantos idiomas, tantos nombres – Algunos llaman agua, otros llaman water. Más allá de los idiomas, la luz es la misma – Algunos lo llaman divino, yo lo llamo humanidad. Mis raíces están arraigadas en la humanidad, no en una cultura, religión o nación. El cosmos corre por mis corpúsculos, Mi vida es el llamado a la expansión. Quien ama a otro es santo, Quien ayuda a otro es rey. Los animales anhelan lujos locos, Para mí sacrificarse es vivir. No me sirven el silicio ni el oro – Cuando el mundo arde, yo soy ungüento. Llámame migrante, o llámame un refugiado – Más allá de hechos y la fe, ¡yo soy Abigitano!
Abhijit Naskar (Abigitano: El Divino Refugiado (Spanish Edition))
—Huy —dijo el héroe—. Claro. Vale, se supone que tengo que explicarte que no soy quien crees. Soy un héroe, esto… ¿traído por los espíritus? Mira, vengo de esa estrella de ahí fuera, de un lugar donde la luz es normal. Aguamarina y magenta, no… lo que sea que tenéis aquí.
Brandon Sanderson (Yumi y el pintor de pesadillas)
Un momento importante, por su simbolismo, fue el 11 de marzo, día en que no solo se cumplía la mitad del mandato presidencial de nuestro Gobierno. También coincidía con los treinta años del retorno a la democracia, hito que el presidente Piñera quiso conmemorar con un gran acto republicano en La Moneda. Por supuesto, no funcionó. Nadie de la oposición estuvo dispuesto a asistir, salvo el exsubsecretario de Interior de Patricio Aylwin, Belisario Velasco, el único que aceptó la invitación al palacio presidencial. “Soy demócrata y soy republicano”, fue la estoica explicación de quien, además, fuera titular de Interior con Michelle Bachelet.
Gonzalo Blumel (La vuelta larga: Crónica personal de la crisis de octubre)
¿En qué tipo de persona me estoy convirtiendo? ¿A quién quiero parecerme y a quién no? ¿Qué debería hacer con mi vida? ¿Estoy orgulloso de quién soy y de en quién me estoy convirtiendo? ¿Cuánto debería intentar parecerme a alguien a quien respeto? ¿Seré capaz de abrirme paso en la vida? ¿O dependeré siempre de los demás? ¿Cómo sé que les gusto de verdad a mis amigos? ¿Puedo contar con ellos? Tengo sentimientos sexuales y románticos intensos que me hacen explotar la cabeza. ¿Cómo gestiono la intensidad de estos nuevos deseos de intimidad y atracción?
Robert Waldinger (Una buena vida)
Desde que soy madre me debato entre dos impulsos: empujar a mis hijos a realizar actividades constantemente o dejar que se aburran. La conclusión a la que llego después de lo que he leído e investigado es que dejarles sin hacer nada es bueno para su cerebro, pero la presión para introducirles en una frenética rueda de actividades incesantes es inmensa. Cuando me dicen que se aburren, tengo que reprimir mi tendencia natural de ayudarles a entretenerse. Es muy necesario que sean ellos quienes, por sus propios medios, encuentren caminos y maneras de jugar y divertirse.
Marian Rojas Estapé (Recupera tu mente, reconquista tu vida)
Con todo, no soy de los que creen que la justicia consista en castigos y en prisiones. Nadie ha demostrado nunca que la cárcel haga mejores a los seres humanos, y quien aspire a la justicia debe saber que la única justicia de verdad efectiva es la que no representa una venganza, que llega después de los hechos para castigar, sino la que previene los males y se esfuerza por impedir que los hechos injustos ocurran.
William Ospina
—Señorita Constanza —dijo el doctor con un brillo en sus ojos verdes y besando mi mano—, no había tenido el placer de saludaros este día, veo que sois una imponente amazona. ¿Os gustaría dar un paseo conmigo en el ocaso? —Lo siento doctor Wallace —le contestó Randolph—, la señorita tiene unos asuntos pendientes más tarde, así que el paseo será otro día. —Es verdad —le dije—, lo siento Jonathan. Mi tiempo ahora está limitado. —¿Tan limitado que tiene tiempo como para salir a dar un paseo a caballo? —Expresó el duque con sarcasmo. —Lo siento —le respondió Randolph—, no le había podido avisar, pero su alteza llegó esta madrugada y a él, es a la única persona a la que la señorita le da razón de sus asuntos. Todo lo que ella haga en este lugar, es con el consentimiento de su alteza. —Ah sí… —Me miraba el duque fijamente rodeándome como si fuera un buitre—. Pues me gustaría saber a cambio de qué, tantas consideraciones. —No le permito que me hable así. —Reaccioné molesta sin pensarlo—. No voy a permitir que me ofenda. —¡Insolente! —Me gritó—. ¿No tienes claro cuál es tu lugar aquí? ¿No sabes con quién estás hablando? Yo soy el duque de Kronguel Rodolfo Von Hanslow, pídeme perdón por tu falta de respeto o haré que castiguen tu atrevimiento. —Yo sé perfectamente quien es usted. —Le dije firmemente sosteniéndole la mirada—. Y no voy a pedirle perdón porque fue usted, el que me ofendió con su insinuación. —¡Te voy a enseñar a…! —Exclamó levantando su mano para darme un azote con la fusta. Pero diciendo esto, comenzó a sentirse mal sujetándose el pecho. —Es suficiente. —Randolph firmemente se colocó frente a mí interponiéndose y protegiéndome—. Si le molesta la presencia de la señorita Constanza, es mejor que lo hable con el príncipe. —¡Excelencia por favor! —Jonathan se apresuró sosteniéndolo—. ¡Recordad lo delicado de vuestro corazón! —Por supuesto que lo haré. —Se dirigió el duque a Randolph tratando de respirar con tranquilidad, calmándose y conteniendo su enojo—. Pronto sabrán aquí quien soy yo y cuando eso suceda, —mirándome fijamente agregó—: Me voy a encargar de ti personalmente.
Itxamany Bustillo (El Príncipe de Bórdovar 1)
Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre todos los que en Vos esperan y de que nada puede faltar a quien de Vos aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Vos todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré; porque Tú ¡Oh Señor! Y sólo Tú, has asegurado mi esperanza. Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; yo mismo puedo perder vuestra gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz. Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque Tú, Señor, solo Tú, has asegurado mi esperanza. A nadie engañó esta confianza. Ninguno de los que han esperado en el Señor ha quedado frustrado en su confianza. Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de Vos ¡oh Dios mío! Es de Quien lo espero. En Ti esperé , Señor, y jamás seré confundido. Bien conozco ¡ah! Demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuanto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza. En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de Vos y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de Vos. Así, espero que me sostendréis en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortaleceréis contra los más violentos asaltos y que haréis triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amaréis siempre y que yo os amaré sin interrupción ; y para llevar de una vez toda mi esperanza tan lejos como puedo llevarla, os espero a Vos mismo de Vos mismo ¡oh Creador mío! Para el tiempo y para la eternidad. Así sea.
Anonymous
A uno siempre le gusta quedar bien, y después de quedar bien le gusta quedar mejor frente a quien quiere, frente a quien uno, a su vez, pretende hacer méritos para ser querido. No la inventé, primero, porque creo que Avellaneda es digna de la verdad, y luego, porque yo también soy digno, porque estoy fatigado (y en este caso la fatiga es casi un asco) del disimulo, de ese disimulo que uno se pone como una careta sobre el viejo rostro sensible. Por eso, no estoy asombrado de que, a medida que Avellaneda se fue enterando de cómo había sido Isabel, yo también me haya ido enterando de cómo había sido yo.
Mario Benedetti (La tregua)
Sin embargo, cada vez que debo hablar de mí mismo me siento, en cierto modo, confuso. Me veo atrapado por la clásica paradoja que conlleva la proposición: “¿Quién soy?”. Si se tratara de una simple cantidad de información, no habría nadie en este mundo que pudiera aportar más datos que yo. No obstante, al hablar sobre mí, ese yo de quien estoy hablando queda automáticamente limitado, condicionado y empobrecido en manos de otro que soy yo mismo en tanto que narrador -víctima de mi sistema de valores, de mi sensibilidad, de mi capacidad de observación y de otros muchos condicionamientos reales-. En consecuencia, ¿hasta qué punto se ajusta a la verdad el “yo” que retrato? Es algo que me inquieta terriblemente. Es más, me ha preocupado siempre. Sin embargo, la mayoría de las personas de este mundo no parece sentir ese temor, esa incertidumbre. En cuanto tienen oportunidad hablan de sí mismos con una sinceridad pasmosa. Suelen decir frases del tipo: “Yo parezco tonto de tan franco y sincero que soy”, o “Soy muy sensible y me manejo muy mal en este mundo”, o “Yo le leo el pensamiento a la gente”. Pero he visto innumerables veces cómo personas “sensibles” herían sin mas los sentimientos ajenos. He visto a personas “francas y sinceras” esgrimir sin darse cuenta las excusas que más le convenían. He visto cómo personas que “le leían el pensamiento a la gente” eran engañadas por los halagos más burdos. Todo ello me lleva a pensar: “¿Qué sabemos, en realidad, de nosotros mismos?”.
Haruki Murakami
Tal vez soy yo quien lamenta haber repartido pocas bofetadas durante mi vida. Pero
Fyodor Dostoevsky (Memorias del subsuelo)
Luego Dios le dio al pueblo las siguientes instrucciones:* 2 «Yo soy el SEÑOR tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo. 3 »No tengas ningún otro dios aparte de mí. 4 »No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. 5 No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. 6 Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los* que me aman y obedecen mis mandatos. 7 »No hagas mal uso del nombre del SEÑOR tu Dios. El SEÑOR no te dejará sin castigo si usas mal su nombre. 8 »Acuérdate de guardar el día de descanso al mantenerlo santo. 9 Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, 10 pero el séptimo día es un día de descanso y está dedicado al SEÑOR tu Dios. Ese día, ningún miembro de tu casa hará trabajo alguno. Esto se refiere a ti, a tus hijos e hijas, a tus siervos y siervas, a tus animales y también incluye a los extranjeros que vivan entre ustedes. 11 Pues en seis días el SEÑOR hizo los cielos, la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellos; pero el séptimo día descansó. Por eso el SEÑOR bendijo el día de descanso y lo apartó como un día santo. 12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. 13 »No cometas asesinato. 14 »No cometas adulterio. 15 »No robes. 16 »No des falso testimonio contra tu prójimo. 17 »No codicies la casa de tu prójimo. No codicies la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su burro, ni ninguna otra cosa que le pertenezca».
Anonymous (La Biblia en un año NTV)
51 Yo soy el pan vivo, que he descendido del cielo. 52 Quien comiere de este pan, vivirá eternamente: y el pan que yo daré, es mi misma carne, la cual daré yo para la vida del mundo. 53
Félix Torres Amat (La Sagrada Biblia (Spanish Edition))
Eric me había recomendado que iniciara mi viaje a la prehistoria yendo a Virginia para aprender bajo la tutela de Ken Mierke, un fisiólogo del ejercicio además de triatleta campeón mundial, a quien su distrofia muscular obligaba a reducir al mínimo, a la esencia misma, su estilo de correr. «Soy la prueba viviente del sentido del humor de Dios —le gusta decir a Ken—.
Christopher McDougall (Nacidos para correr: La historia de una tribu oculta, un grupo de superatletas y la mayor carrera de la historia)
El objeto al cual queremos dedicar nuestras fuerzas es el Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Decimos, y debemos repetirlo nuevamente, que tal Obra es ante todo una Obra educativa, un Movimiento de educación. En consecuencia, quien trabaja en el Movimiento debe ser educador. Pero esto no lo lograremos por nosotros mismos. Necesitamos una gracia inmensa: la gracia de la educación. Por eso acudimos a María, con las manos abiertas para implorar este don, diciéndole: concédenos la gracia, el carisma de la educación.   Debemos procurar que también de nosotros mismos podamos decir: “Soy el Buen Pastor, doy mi vida por mis ovejas…”.   ¿Cuál
Rafael Fernández de Andraca (Manual del Dirigente (Spanish Edition))
Mantra de transfiguración «En el nombre de Dios, decreto en nombre de [di el nombre de la persona o descríbela si no lo sabes]». A continuación, recita este mantra con la autoridad de la Palabra de Dios dentro de ti: yo soy quien transforma todas mis prendas, cambiando las viejas por el nuevo día; con el sol radiante del entendimiento por todo el camino yo soy el que brilla. yo
Elizabeth Clare Prophet (Angeles de curacion. El Arcangel Rafael (Spanish Edition))
Tú tienes una fuerza y una valentía que yo no me he atrevido a permitirme nunca en mi vida [...]. Pero tú eres diferente. Eres fuerte e inteligente. Tú puedes permitirte muchas cosas, querida. Solo tienes que atreverte a hacerlas. No seas tu mayor enemiga, no te escondas. Tú vales más que todo eso. Y recuerda que, por encima de todo, no tienes que darle explicaciones a nadie. Ya está bien de andar justificándose siempre. ¿Tú ves a tus compañeros justificarse? Que te juzgue quien quiera y como quiera. A ti te tiene que dar igual.
Carme Chaparro (No soy un monstruo (Ana Arén, #1))
mis recuerdos que al igual que tantas de mis pertenencias me sirven tan sólo a mí y se hacen inútiles si yo me muero, no sólo desaparece quien soy sino quien he sido, no sólo yo, pobre Marta, sino mi memoria entera, un tejido discontinuo y siempre inacabado y cambiante y estampado de sietes,
Javier Marías (Mañana en la batalla piensa en mí)
Definitivamente soy de las personas que no cree en títulos para determinar competencias y aptitudes, sino para ayudar a comprender debidamente a quien los ostenta, el verdadero por qué de las cosas...
Jasmina Alexander
No soy yo quien juega con las palabras, son ellas las que juegan conmigo.
José Saramago
... Preferiría no ser mirada si todas las personas están viendo las cosas que hago, y las cosas que me pasan en vez de quien soy.
Tarryn Fisher (Mud Vein)
Y él le dijo: "¿Crees que te recordaré?" Y ella le respondió: "Yo no soy a quien recuerdas, yo soy a quien no olvidas".
Ignacio Novo
La mejor forma de demostrar el carácter arbitrario de estas categorías, y el efecto de contagio que producen, es recordar con qué frecuencia esos grupos cambian por completo a lo largo de la historia. No hay duda de que la actual alianza entre los fundamentalistas cristianos y el lobby israelí sería incomprensible para un intelectual del siglo XIX: los cristianos eran antisemitas, y los musulmanes protegían a los judíos, a quienes preferían sobre los cristianos; los libertarios eran de izquierdas. Lo que me resulta interesante como probabilista que soy es que un determinado suceso aleatorio hace que un grupo que inicialmente apoya un determinado tema se alíe con otro grupo que apoya otro tema, causando así que ambos asuntos se fusionen y unifiquen… hasta que se produce la sorpresa de la separación.
Nassim Nicholas Taleb (El cisne negro: El impacto de lo altamente improbable)
10No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. 12Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. 13Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.
American Bible Society (Reina Valera 1960 Antiguo Testamento (Spanish Edition))
Quien quisiera hacer un catálogo de monstruos no tendría más que fotografiar con palabras esas cosas que la noche trae a las almas somnolientas que no consiguen dormir. Planean como murciélagos sobre la pasividad del alma, o vampiros que chupasen la sangre de la sumisión. Son larvas del declive y del desperdicio, sombras que llenan el valle, vestigios que quedan del destino. Unas veces son gusanos, nauseabundos para la propia alma que los alimenta y cría; otras veces son espectros, y rondan siniestramente a nada; otras veces, también, emergen, culebras, de los antros absurdos de las emociones perdidas. Lastre de lo falso, no sirven sino para que no sirvamos. Son dudas del abismo, echadas en el alma, que arrastran arrugas somnolientas y frías. Duran humos, pasan rastros, y no hay más que el haberlo sido en la substancia estéril de haber tenido conciencia de ellos. Uno u otro es como pieza íntima de fuego artificial: chisporrotea un rato entre sueños, y el resto es la inconsciencia de la conciencia con que lo vivimos. Cinta desatada, el alma no existe en sí misma. Los grandes paisajes son para mañana, y nosotros ya hemos vivido. Ha fracasado la conversación interrumpida ¿Quién diría que la vida había de ser así? Me pierdo si me encuentro, dudo si opino, no tengo si obtuve. Como si me pasease, duermo, pero estoy despierto. Como si durmiese, despierto, y no me pertenezco. La vida, al final, es, en sí misma, un gran insomnio, y hay un aletargamiento lúcido en todo cuanto pensamos y hacemos. Sería feliz si pudiese dormir. Esta opinión es de este momento, porque no duermo. La noche es un peso inmenso por detrás del ahogarme con el cobertor mudo de lo que sueño. Tengo una indigestión en el alma, Siempre, después de después, llegará el día, pero será tarde, como siempre. Todo duerme y es feliz, menos yo. Descanso un poco, sin osar dormir. Y grandes cabezas de monstruos sin ser emergen confusas del fondo de lo que soy. Son dragones del Oriente del abismo, con lenguas encarnadas al margen de la lógica, con ojos que miran sin vida mi vida muerta que no los mira. ¡La tapa, por el amor de Dios, la tapa! ¡Conclúyanme la inconsciencia y la vida! Afortunadamente, por la ventana fría, con los postigos abiertos hacia atrás, un hilo triste de luz pálida empieza a sacar sombra del horizonte. Afortunadamente, lo que va a rayar es el día. Sosiego, casi, del cansancio del desasosiego. Un gallo canta, absurdo, en plena ciudad. El día lívido comienza en mi vago sueño. Alguna vez dormiré. Un ruido de ruedas hace carro. Mis párpados duermen, pero no yo. Todo, en fin, es el Destino. 4-11-1931.
Anonymous
Esta vez no tengo miedo. Esta vez se quien soy. Esta vez he tomado la decisión correcta.
Tahereh Mafi (Shatter Me (Shatter Me, #1))
Quien descubre el quién soy descubrirá el quién eres.
Pablo Neruda (Isla Negra: A Notebook)
Es Dios quien primero ilumina, obra y habla al interior del hombre visionario abierto, antes que éste logre expresarse a sí mismo, pensarse a sí mismo y hacerse a sí mismo en el yo soy.
Otto Rahn (Lucifer's Court: A Heretic's Journey in Search of the Light Bringers)
No soy la misma persona, realmente, de un libro a otro, porque cada mundo cambia quien soy, incluso mientras anoto su historia. Y este mundo más que ningún otro.
Orson Scott Card (Speaker for the Dead (Ender's Saga, #2))
Si algún lector piensa que soy innecesariamente escrupuloso en este punto, le recomiendo que tome nota de un libro singular por Samuel Rutherford (autor de las bien conocidas cartas), llamado “The Spiritual Antichrist” (El anticristo espiritual). Verán allí que, dos siglos atrás, aparecieron las herejías alocadas de una enseñanza extravagante, precisamente acerca de esta doctrina de que “Cristo mora” en los creyentes. Encontrarán que Saltmarsh, Dell, Towne y otros maestros falsos contra quienes contendió el acertado Samuel Rutherford. Aquellos tenían extrañas nociones acerca de “Cristo en nosotros” y luego procedieron a edificar sobre la doctrina antinomiana, sobre un fanatismo de la peor clase y con tendencias de las más viles. Así, ellos mantenían que la vida separada y personal del creyente había desaparecido completamente, ¡que Cristo viviendo en él era quien se arrepentía, creía y actuaba! La raíz de este tremendo error era una interpretación forzada y nada bíblica de textos como “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gá. 2:20) y el resultado natural de esto fue que muchos infelices seguidores de este pensamiento llegaron a la cómoda conclusión de que los creyentes no eran responsables de sus acciones, ¡hicieran lo que hicieran! Según esta interpretación, ¡los creyentes estaban muertos y sepultados y sólo Cristo vivía en ellos y se hacía cargo de todo! ¡La consecuencia definitiva fue que algunos creían que podían quedarse tranquilos con una seguridad carnal, que ya no tenían ninguna responsabilidad personal y podían cometer cualquier clase de pecado sin ningún temor! No olvidemos nunca que la verdad distorsionada y exagerada, puede convertirse en el origen de las herejías más peligrosas. Cuando hablamos de que “Cristo está en nosotros”, tengamos el cuidado de explicar lo que queremos decir. Me temo que hay quienes descuidan esto en la actualidad. 6.
J.C. Ryle (Santidad (Spanish Edition))
Cuando un hombre declara: "¿Quién soy yo para saberlo?" Lo que declara es esto: "¿Quien soy yo para vivir?
Ayn Rand (Atlas Shrugged)
Para resumir, saca una fotocopia plastificada del discurso de su hijo, escrito a mano, cuando postuló a presidente de curso en cuarto básico. —Ahí está todo lo que yo te puedo decir de Gabriel. Se lee: “Si votan por mí les prometo que seré un buen presidente. Tal vez no les regale chocolates ni les complete el álbum, tal vez no sea como Eduardo Frei, como Fujimori, ni como Bill Clinton, pero estoy seguro de ser por lo menos un buen presidente de curso (...). Y por favor, si votan por mí solo porque soy su amigo o les da lo mismo quien salga presidente, no voten por mí. Gracias”.
Various (El mejor periodismo Chileno 2014: PREMIO PERIODISMO DE EXCELENCIA Univesidad Alberto Hurtado (Spanish Edition))
No sufro por las dificultades vividas; creo que han sido ellas las que me han ayudado a ser quien soy ahora.
Paulo Coelho (El Zahir (Spanish Edition))
La pobreza de Cristo En 2 Corintios 8 y 9, Pablo pide a una iglesia que haga una ofrenda para los pobres. Aunque es un apóstol con autoridad, escribe: “No hablo como quien manda” (2 Co. 8:8). Lo que quiere decir es: “No pretendo ordenaros nada. No quiero que esta ofrenda sea solamente la respuesta a una petición”. No presiona directamente la voluntad diciendo: “Soy apóstol; haced lo que os digo”. Más bien, desea ver “la sinceridad del amor vuestro” y entonces añade las famosas palabras: Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2 Corintios 8:9) Jesús, el Dios-hombre, tenía unas riquezas infinitas, pero, si se hubiera apegado a ellas, nosotros habríamos muerto en nuestra pobreza espiritual. Esta era la alternativa: si él seguía siendo rico, nosotros moriríamos pobres. Si él moría pobre, nosotros nos enriqueceríamos; nuestros pecados serían perdonados y seríamos admitidos en la familia de Dios. Pablo no se limitaba a dar a esta iglesia un mero precepto ético, exhortándoles a que dejasen de amar el dinero y fueran más generosos. Más bien, resumió el evangelio. Esto es lo que decía Pablo. Jesús renunció a su tesoro celestial para hacer de vosotros su tesoro, pues vosotros sois un pueblo “adquirido por Dios” (1 P. 2:9-10). Cuando usted le vea morir para convertirle en su especial tesoro, él pasará a ser suyo. El dinero dejará de ser el fundamento de su existencia y de su seguridad, y querrá bendecir a otros con lo que usted tenga.
Timothy J. Keller (Dioses que fallan)
Yo soy tres, dependiendo de la persona que me busca. La Niña Ingenua que mira al hombre con admiracion y finge estar impresionada con sus historias de poder y gloria. La Mujer Fatal, que ataca a aquellos que se sienten mas inseguros, pero que al reaccionar asi, tomando el control de la situacion, hacen que se sientan mas comodos, porque ellos no tienen que preocuparse por nada mas. Y finalmente, la Madre Comprensiva, que cuida de los que necesita consejo y escucha con aire de quien lo comprende todo, historias que le entran por un oido y le salen por el otro.
Paulo Coelho (Eleven Minutes)
actitud que dice: “Yo no debería estar en esta situación, sino ser tratado mejor por Dios o por la demás gente”. Es la actitud de: “A miles les puede ocurrir, ¡pero no a mí!”. Hasta que nos humillemos y notemos cuan bendecidos somos con lo que tenemos, no cesaremos de quejamos por lo que nos falta. Por ejemplo, mi esposo no es el tipo de hombre que me compra flores los días especiales, pero en cambio es muy adaptable, y alguien con quien es fácil llevarse bien. Hubo muchos cumpleaños, aniversarios, y días de amor y amistad durante los cuales consideré como una falta suya que no hiciera algo más. Él siempre me decía: “Si quieres algo, vamos y compramos cualquier cosa que esté dentro de mis posibilidades”. Pero, claro, como soy mujer, quería que él recorriera a los centros comerciales buscando algo para luego darme la sorpresa. Refunfuñaba ante el Señor, me hervía la sangre, me enojaba, me sentía ofendida y herida, y me autocompadecía. Todo esto no me hacía ningún bien, ni cambiaba un ápice a mi marido. Dave es un hombre absolutamente
Joyce Meyer (¡Esta boca mía!: La solución de sus problemas está en su boca (Spanish Edition))
Soy yo quien te ha destruido desde el principio, ayudándote.
Ayn Rand (El Manantial)
Hemos llegado al final del libro y transformar mi vida es una decisión personal, una decisión fuerte, que me llevara a estar consiente de quien soy y que debo hacer para ser feliz. Nuestro Reto Transformar nuestra vida siendo mejores seres humanos y mejores padres o madres y porque no mejores parejas. Que hacer con todo lo que hemos
Rosy Santana (Transforma tu vida después del divorcio: APOYO PARA LAS PERSONAS QUE HAN VIVIDO EL DIVORCIO Y QUIEREN TRANSFORMAR SU VIDA Y ENCONTRAR LA FELICIDAD DEL CIELO EN LA TIERRA (Spanish Edition))
—No lo soy. Solo te estoy dando un ejemplo de cómo somos quienes somos, lo que hemos nacido para ser. Nuestros caminos están claramente trazados frente a nosotros. No hay nada que lo cambie. Ningún libre albedrio.
Jennifer L. Armentrout (Stone Cold Touch (The Dark Elements, #2))
Mi cuerpo está lleno de cicatrices y todas están ahí por un motivo u otro, no lamento ninguna porque cuentan cómo he llegado a ser quien soy.
NOT A BOOK
Aurora lo miraba fijamente sin entender quien era ese hombre y porque intentaba deshacerse en halagos, pero al saber que la confundía con su gemela se decepcionó. —¿Ari por qué me ves así? no puedo creer que me hayas olvidado —la sonrisa del chico comenzaba a desaparecer, estaba desconcertado por la frialdad de Aurora. —Creo que me ha confundido, no soy Ariadna —dijo seriamente por fin la chica. —¿Cómo?
Itxamany Bustillo (Aurora: Arte, Pasión y Seducción (Arte, Pasión y Seducción (APS)) (Spanish Edition))
Es el perpetuo, empequeñecedor coro de quienes han decidido lo que soy antes de darme la oportunidad de ser otra cosa.
Juan Gómez-Jurado (Cicatriz)
—Me alegra conocerlo personalmente señor Harrington y le agradezco la confianza al… decirme quien es usted y quien es el señor Hyde —sonreí con lo último sin querer. —Bueno obviamente no soy Jekyll pero creo que todos tenemos otro yo muy distinto a lo que somos. —Y mi pregunta es quien es quien de ser así. —Siempre una personalidad pesa más que otra —sonrió.
Itxamany Bustillo (El Broche (Spanish Edition))
cuando tengo la seguridad —íntima, solitaria— de que su autor ha cambiado mi vida, vuelvo a creer que yo, especialmente yo, soy la lectora a quien ese libro andaba buscando.
Irene Vallejo (El infinito en un junco)
en el ámbito psicopedagógico hay quien piensa que no tiene sentido considerar la sensibilidad como objeto de formación, pues la sensibilidad sería como una energía instintiva y natural, congénita e inmodificable («soy así, ¿qué puedo hacer?»). Pero con el riesgo de encontrarnos, sin la atención formativa, con una sensibilidad reducida a fuerza bruta, nunca o mal educada, con sentimientos y deseos nunca discutidos porque «es necesario aceptarse a uno mismo y podría ser incluso peligroso inhibir o eliminar lo que uno siente». El problema es cultural en sentido amplio, vinculado a una cierta mentalidad contemporánea muy ceñida a la línea de que la pulsión interior es intangible y no se puede cuestionar, como aparece en cierto tipo de expresiones que quién sabe cuántas veces hemos oído en nuestro entorno (o dentro de nosotros): «respeta lo que sientes», «sé libre de ser tú mismo», «ten la valentía de manifestar lo que eres y sientes», «sé espontáneo, no reprimas lo más bello que tienes, tu naturaleza», «advertir en ti una atracción es motivo suficiente para satisfacerla, es más, tienes el deber de hacerlo», «no te contengas ni te reprimas, que no es bueno para la salud, enorgullécete de tu humanidad y serás feliz»
Amedeo Cencini (DESDE LA AURORA TE BUSCO. Evangelizar la sensibilidad para aprender a discernir (Servidores y Testigos nº 165) (Spanish Edition))
La esclavitud más sutil es la del propio yo, la del egocentrismo. Quien se pone a sí mismo en el centro del universo, además de hacer el ridículo ante Dios y los demás, enrarece el entorno que le rodea. El egocéntrico repele, porque no ama sino a sí mismo, con un amor desordenado, y no encuentra en su corazón un lugar para su prójimo. Es la contrafigura de Jesús, que exclama: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, porque mi yugo es ligero y mi carga es suave (Mt 11, 28-30).
Mariano Fazio (Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura) (Spanish Edition))
¿Huir? ¿Quién habla de huir? Acaso fui yo quien lo dijo, acaso soy yo quien no entiende. Nadie huye más, ya nadie huye. Nos apoderamos de aquel pedazo de verdad brillando entre la tremenda mentira. Nadie huye. Sólo nos cubrimos del rostro para jugar un inocente juego. Para reconocernos. Para comprendernos bajo la sombra y no con el engaño de nuestro rostro reflejado sobre el espejo o sobre el agua temblorosa del café. Nadie huye aunque nos duela, nadie huirá jamás, yo jamás huiría.
Iván Thays
En el régimen neoliberal, la explotación ya no se produce como alienación y auto-des-realización, sino como libertad y autorrealización. Aquí ya no existe el otro como explotador que me obliga a trabajar y me explota, sino que más bien soy yo mismo quien me exploto voluntariamente, creyendo que me estoy realizando. Me mato a base de autorrealizarme. Me mato a base de optimizarme. En este contexto resulta imposible toda resistencia, toda sublevación, toda revolución.
Byung-Chul Han (Müdigkeitsgesellschaft, Burnoutgesellschaft, Hoch-Zeit)
Voy a trabajar, peleo en las reuniones, cometo errores, grandes errores que hieren a quienes amo y que me hacen sentir dolor. De hecho, no siempre soy feliz. Pero he descubierto un modelo que funciona: un modelo que nos ha ayudado en nuestro dolor, el modelo que la vida de
Mo Gawdat (El algoritmo de la felicidad: Únete al reto de los 10 millones de personas felices)
He crecido, pero sigo manteniendo una relación muy narcisista con los libros. Cuando un relato me invade, cuando su lluvia de palabras cala en mí, cuando comprendo de forma casi dolorosa lo que cuenta, cuando tengo la seguridad – íntima, solitaria – de que su autor ha cambiado mi vida, vuelvo a creer que yo, especialmente yo, soy la lectora a quien ese libro andaba buscando.
Irene Vallejo (El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo)
«Saber quien soy. Nada, cero, una compañía irrevocable, una presencia para los demás. Para mí, nada. Cuarenta años, vida perdida; una forma de decir porque no puedo imaginarla ganada. Algunos recuerdos que no es forzoso que sean míos. Ninguna ambición colocada fuera del día siguiente. Hay sentimientos de amor, solidaridades con paisajes, luces, bestias, cielos, vegetales, niños, gente que sufre, actos de bondad, mujeres jóvenes y graciosas. Tal vez convenga no hablar de sentimientos, sino de impulsos de ternura, breves, satisfechos por si tengo miedo; y sin miedo no hay pasiones, la acción resulta absurda. Este que está sentado en este banco: nadie, para mí. En cuanto a los otros, a los que me ven curar, hacer sufrir, presentar cuentas, a los que están obligados a considerarme como un pequeño dios que puede imponerles el dolor o suprimirlo, que puede o podrá matarlos o ayudarlos a vivir, nada igualmente.»
Juan Carlos Onetti (Juntacadáveres)
Una risa melódica le brota de la garganta. No puedo negar que me gusta oírla. No, me gusta saber que soy yo quien la ha hecho reír. A esta cabrona y guapísima mujer con la actitud más arisca que he conocido nunca y que aprovecha toda oportunidad que se le presenta para insultarme.
Elle Kennedy (The Risk (Briar U, #2))