Todo Pasa Quotes

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Era ese llanto que sobreviene cuando uno se siente opacamente desgraciado. Cuando alguien se siente brillantemente desgraciado, entonces sí vale la pena llorar con acompañamiento de temblores, convulsiones, y, sobre todo, con público. Pero cuando, además de desgraciado, uno se siente opaco, cuando no queda sitio para la rebeldía, el sacrificio o la heroicidad, entonces hay que llorar sin ruido, porque nadie puede ayudar y porque uno tiene conciencia de que eso pasa y al final se retoma el equilibrio, la normalidad.
Mario Benedetti (La tregua)
Con el tiempo todo pasa. He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido, y a lo imprescindible sobrar.
Gabriel García Márquez
Mark Twain dijo: “Los dos días más importantes de tu vida es el día en que naces y el día en que descubres por qué.” No recuerdo el día en que nací, pero recuerdo el día en que descubrí por qué. Su nombre era Deuce. Él era mi “por qué” Y esta es nuestra historia. No es una bonita. Algunas partes de ella son francamente feas. Pero es nuestra. Y porque creo que todo pasa por una razón, no cambiaría nada.
Madeline Sheehan (Undeniable (Undeniable, #1))
Me he empeñado en que Emiliano me valide el pasado y ¿para qué? El pasado se valida solo, sucediéndonos todo el tiempo. No hay que huir de él ni regocijarse en extrañar lo que nos fue quitando. Pase lo que pase, todo pasa al mismo tiempo.
Catalina Aguilar Mastretta (Todos los días son nuestros)
Cuando pasa algo malo, pero malo de verdad, por mucho que llores, lo peor no es llorar, que eso a veces está bien, porque te quedas nuevo, lo peor empieza cuando no puedes llorar más, y entonces te das cuenta de que la tristeza es algo sucio, como un grumo gris, espeso, una pelota de barro dentro de los pulmones, que pesa, y la notas al respirar, todo el tiempo.
Almudena Grandes
Todo se olvida en esta vida, todo pasa al recuerdo, todo acontecimiento deja de ser presente, pierde su valor y su significado.
Laura Esquivel (Malinche)
Yo te he nombrado reina. Hay más altas que tú, más altas. Hay más puras que tú, más puras. Hay más bellas que tú, hay más bellas. Pero tú eres la reina. Cuando vas por las calles nadie te reconoce. Nadie ve tú corona de cristal, nadie mira la alfombra de oro rojo que pisas cuando pasas, la alfombra que no existe. Y cuando asomas suenan todos los ríos en mi cuerpo, sacuden el cielo las campanas, y un himno llena el mundo Sóló tú y yo, sóló tú y yo, amor mío, lo escuchamos.
Pablo Neruda (The Captain's Verses)
-Pues...siento no besarte todas las veces que pienso hacerlo. Lamento mucho no decirte cada día todo lo que se me pasa por la cabeza al verte.Siento no poder hacer que cumplas todo lo que quieres hacer,pero aún más que te digas a ti misma que no puedes. Siento no dormir contigo cada noche ,no despertarme a tu lado cada mañana,no reírme siempre que te ríes y no ser capaz de imaginarme la vida sin ti.
Elísabet Benavent (Alguien como tú (Mi elección #2))
Mi abuela tenía una teoría muy interesante; decía que todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca.
Laura Esquivel (Like Water for Chocolate)
La lectura es aventura, escape, entretenimiento, infinito. La realidad es dura, cruda, asfixiante, cerrada y limitada. ¿Para qué buscar realidad en un libro si ya lidiamos todos los días con ella? Está ahí, dictando que algo azul solo debe ser azul, exigiendo que algo redondo solo sea redondo. ¿Qué pasa si yo quiero que el color sea verde o la forma sea triangular? ¿O qué pasa si yo no quiero que haya color alguno ni forma alguna? No, no hay nada interesante en lo real. Si leo es porque quiero olvidarme durante un rato de esta aburrida y cuadrada humanidad.
Alex Mírez (Perfectos mentirosos (Perfectos mentirosos, #1))
Tranquila. Si quieres irte, no pasa nada. Todo el mundo quiere que te quedes. Y yo, más de lo que he deseado ninguna otra cosa en mi vida. Pero ése es mi deseo, y comprendo que quizá tú tengas tus motivos para querer otra cosa. Entenderé que decidas irte. No pasa nada si tienes que dejarnos y decides dejar de luchar. No te preocupes por nosotros.
Gayle Forman (If I Stay (If I Stay, #1))
Yo había pensado mucho últimamente en la muerte. No en lo que pasa cuando ocurre, no en ese adiós que todos terminaremos diciendo algún día, sino en cómo afrontarla cuando se lleva a las personas que más quieres. Me preguntaba si la tristeza y el dolor eran sentimientos instintivos o si nos habían inculcado cómo debíamos digerir ese trance.
Alice Kellen (Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra, #1))
La locura es la incapacidad para comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y ser ayudado porque no entiendes la lengua que hablan allí.
Paulo Coelho (Veronika Decides to Die)
Los caminos se bifurcan, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir… Desde tú camino ves a la otra persona cada vez más pequeña. No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro, y ahí está, y al final solo ocurre una cosa, llega el invierno no hay vuelta atrás, lo sientes, y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas… Mucho antes… y es ahí justo en ese momento cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y que por mucho que te esfuerces, ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo.
Federico Moccia (Tre metri sopra il cielo)
En un país donde puede pasar TODO, no pasa NADA.
Fernando del Paso (Noticias del Imperio)
Ese tipo de amor que solo pasa una vez en la vida, ese tipo de amor que toca nuestro corazón y siempre se queda con nosotros, ese amor que comparamos con todo, que buscamos, que incluso odiamos... pero ese amor que nos hace estar vivos, que nos hace necesarios y que nos convierte en lo único sin lo que otra persona es incapaz de vivir... Y yo acababa de encontrarlo.
Mercedes Ron (Culpa mía (Culpables #1))
No odio a todos. Los odio unas cuantas horas o unos cuantos días, pero después se me pasa
J.D. Salinger (The Catcher in the Rye)
Cuando algo bueno nos pasa, hay que saber vivirlo. Hay que lanzarse de cabeza a esa piscina de felicidad, zambullirse sin miedo, perder el traje de baño, empaparse el pelo, irritarse los ojos, tragar agua, apurar hasta quedarse casi sin aire... Dame todos los daños colaterales de la felicidad, pero dame felicidad.
Begoña Oro (Croquetas y wasaps)
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. La primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta. La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que <> es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Porque todo pasa, eso ya lo sé. Todo se mueve. La vida va deprisa y tiene que ser así. Pero algunas personas, las que verdaderamente importan, nunca se van. Aunque se marchen.
Jara Santamaría (Londres después de ti)
En mi existencia ya no existe la felicidad o el sufrimiento. Todo pasa. Esa es la única verdad en toda mi vida, transcurrida en el interminable infierno de la sociedad humana. Todo pasa.
Osamu Dazai (No Longer Human)
Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí...
Jorge Luis Borges (Ficciones)
Quiero esperar en silencio la séptima ola. Si, aquí cuentan la historia indómita de la séptima ola. Las primeras seis son previsibles y equilibradas. Se condicionan unas a otras, no deparan sorpresas. Mantienen la continuidad. Pero, !cuidado con la séptima ola¡ La séptima es imprevisible. Durante mucho tiempo pasa inadvertida, participa en el monótono proceso, se adapta a sus predecesoras. Pero a veces estalla. Siempre ella, siempre la séptima. Porque es despreocupada, inocente, rebelde, barre con todo, lo cambia todo. Para ella no existe el antes, solo el ahora. Y después todo es distinto. ¿Mejor o peor? Eso solo pueden decirlo quienes estuvieron arrastrados por ella, quienes tuvieron el coraje de enfrentarla, de dejarse cautivar...
Daniel Glattauer (Cada siete olas)
Porque las personas van y vienen todo el tiempo, cierran y abren puertas por las que entran o se marchan. Ocurre a menudo. Alguien sale de tu mundo o no vuelve a cogerte el teléfono más, pero ¿qué pasa con todo lo que no puede llevarse? Los recuerdos, los sentimientos, los instantes...¿Pueden desaparecer y convertirse en polvo?
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
¿Sabes qué creo? Que deberíamos aceptar que todo el mundo cambia. Cada día. Cada segundo. Así de rápido. Yo el primero. Pero se nos olvida, supongo. O nos da miedo. Constantemente descubrimos cosas de nosotros que un minuto antes no sabíamos, y algunas de esas cosas redefinen por completo quiénes somos para protegernos de toda la mierda que pasa a nuestro alrededor.
Javier Ruescas (Prohibido creer en historias de amor)
Hoy ya sé que todo nos espía, que nada pasa inadvertido y que aun el papal pintado de las paredes tiene mejor memoria que los hombres. Y no es el buen Dios el que lo ve todo. No, una silla de cocina, una percha, ceniceros a medio llenar o la imagen de una mujer llamada Niobe bastan para proporcionar de todo acto un testimonio imperecedero.
Günter Grass (El Tambor De Hojalata)
El rey David tenía un anillo con la inscripción: «Todo pasa.» Cuando se está triste, estas palabras consuelan; cuando se está alegre, producen melancolía. Yo también me he mandado hacer una sortija parecida, con una inscripción judaica, y ella no me permite extralimitarme ni en las alegrías ni en las tristezas. Sí, todo pasará; la vida misma acabará, ¿por qué entonces atribuir tanta importancia a nuestras pequeñas alegrías y dolores?
Anton Chekhov
Supongo que no todas las historias son una línea recta, algunas están llenas de curvas y a veces no sabes qué vas a encontrar cuando tomas cada giro. Hay tramos más difíciles, esos en los que cuesta caminar, cuando te rompes y debes llevar la carga de los pedazos en las manos. Pero todo pasa. Aprendes a avanzar y a limar las aristas de esos errores que pesan. También aprendes a desprenderte de aquello que un día te aportó y ya no. O que las cicatrices son historias y que, en ocasiones, no hay que esforzarse en taparlas, sino en tener el valor de mostrarlas con orgullo, las que siguen quemando y las que superaste.
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
¿Y qué más pasa? Nada, lo de siempre. Que todo se va a la mierda.
Alejandro Zambra (Bonsai)
Y con la amistad pasa como con el amor físico: para que sea auténtica tiene que ser ante todo libre.
Simone de Beauvoir (The Second Sex)
Porque hacer cosas no es suficiente, lo que hace falta es conquistar el mundo. Yo no sé. Siento que la pasa mejor Pinky que Cerebro. Quiero
Catalina Aguilar Mastretta (Todos los días son nuestros)
[El desierto] que parece recordar de todo lo que le ha pasado, que recuerda y que termina por destruir todo lo que le pasa.
Ariel Dorfman (Desert Memories: Journeys Through the Chilean North (Directions))
Quiero estar fuera de mí misma. Me pasa cuando me angustio, cuando lloro: no quiero estar en ningún sitio.
Marta Jiménez Serrano (No todo el mundo)
Lo malo de estas cosas es que, hasta que el rabo no pasa, todo es toro.
Arturo Pérez-Reverte (La sombra del águila)
—Dios —susurra, mientras me pasa la mano por la nuca y lleva mis labios hacia los suyos —Esta vez vamos a dejar que estalle todo este puto mundo. Y eso hacemos.
Jandy Nelson (The Sky Is Everywhere)
En mi existencia ya no existe la felicidad o el sufrimiento. Todo pasa.
Osamu Dazai (No Longer Human)
Todo pasa. Con el tiempo todo pasa.
Elizabeth Gilbert (Come, reza, ama)
Todo pasa y todo queda, / Pero lo nuestro es pasar, / Pasar haciendo caminos,/ Caminos sobre el mar.
Antonio Machado
No está de más mencionar que todo patrón tiene siempre alguna brecha y que un día este acaba dando un vuelco o pasa página.
Markus Zusak (The Book Thief)
Pero el tiempo pasa, y dura. Y hay un momento en que todo se estanca. Los días dejan de contarse, la esperanza se desvanece... Es entonces cuando te conviertes en prisionero real. Profesional, por decirlo de algún modo. Un prisionero paciente.
Arturo Pérez-Reverte
La muerte es así, te pilla desprevenido, te zarandea y se va dejándote con una sensación de dolor y vacío tan intensa que, en ese instante, uno ni siquiera es capaz de pensar en las personas que se han marchado. Es un escudo protector, la única forma de seguir avanzando en el día a día como si no acabase de suceder algo que ha hecho temblar el suelo sobre el que caminas. Pero después el tiempo pasa; días, meses, años. Pestañeas y te das cuenta de que ya hace cuatro años que todo cambió.
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
Siempre he creído que existe una técnica muy sencilla a la hora de poder descubrir si la persona que está a tu lado es de verdad tu media naranja. El truco está en el tiempo. Lo sabes cuando, al estar con él, los días se transforman en horas, las horas en minutos y los minutos en segundos. Aunque sea científicamente imposible, el tiempo avanza a una velocidad diferente que cuando estás con otras personas. Todo pasa más rápido y no importa de cuánto dispongas, porque nunca parece suficiente, no llegas a sentirte jamás del todo satisfecho, siempre necesitas un poquito más y no estás dispuesto a conformarte.
Alice Kellen (Otra vez tú (Tú, #1))
Salí a la terraza y me maravillaron aquellas vistas. No me había percatado al subir tantas cuestas nos habíamos situado en una elevación privilegiada. A veces en la vida pasa lo mismo, la dificultad de la pendiente te hace olvidar que no paras de progresar y subir
Albert Espinosa (Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven)
Creo que la verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza. Además, ¿sabemos acaso lo que es la verdad? Si yo lo digo que aquel trozo de ventana azul, digo una verdad. Pero es una verdad parcial, y por lo tanto una especie de mentira. Porque el trozo de ventana no está solo, está en una casa, en una cuidad, en un paisaje. Está rodeado del gris de ese muro de cemento, del azul claro del cielo, de aquellas nubes alargadas, de infinitas cosas más. Y si no digo todo absolutamente todo, estoy mintiendo. Pero decir todo es imposible, aun en este caso de la ventana, de un siempre trozo de la realidad física. La realidad es infinita y además infinitamente matizada, y si me olvido de un solo matiz, ya estoy mintiendo. Ahora imagínese lo que es la realidad de los seres humano con sus complicaciones y recovecos, contradicciones y además cambiantes. Porque cambia a cada instante que pasa, y lo que éramos hace un momento no lo somos más. ¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos acaso siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos cometemos el error de decírselo, eso es una verdad, pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio el ser a quien se la decimos creerá que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre. Y se hundirá en la desesperación.
Ernesto Sabato (Sobre héroes y tumbas)
A todos nos pasa como a Cristo, al final nos reconocen por las heridas.
Santiago Gamboa (Perder es cuestión de método)
–Levántate y date una ducha, cabrón. –¿Qué pasa? –A mí no me vengas con qué pasa. Anoche fumaste marihuana. –Pero no era nada buena, de todos modos –dije, y me fui al baño.
Jack Kerouac (And the Hippos Were Boiled in Their Tanks)
Porque lo que ocurre cuando te abres en canal delante de otra persona es eso, que después pasas a ser transparente a sus ojos. Y cuando lo das todo, te vacías por dentro.
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo. Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante.
Michael Ende (Momo)
De mi infancia no me queda ningún recuerdo feliz. No quiero decir que no haya tenido nunca, en esos años, ningún sentimiento feliz o alegre. Lo que pasa es que el sufrimiento es totalitario: hace desaparecer todo cuanto no entre en su sistema
Édouard Louis (En finir avec Eddy Bellegueule)
- ¿Sabe que es lo peor de todo? Lo miré. No supe qué decir. - Que la voy olvidando. Le temblaba la voz. No cometí el desatino de interrumpirlo. - La pienso, y la pienso todo el día. Me despierto por la noche y me desvelo recordándola. Pero me pasa que tiendo a recordar siempre las mismas cosas. Las mismas imágenes. ¿Qué es lo que recuerdo, entonces? ¿A ella o al recuerdo que he construido en este año y pico que lleva muerta?
Eduardo Sacheri (The Secret in Their Eyes)
Nefer tiene oídos y por eso oye, y la boca le sirve para comer, pero el mundo pasa a su alrededor como el agua en torno a un peñasco, y ella está seria y nada importa. Dentro de un tiempo empezará a crecer su cuerpo, dentro de mucho se deshinchará, no importa, ya no importa, todo nace y después muere, pero nada importa.
Sara Gallardo (Enero)
—Pero nada. Si me querés, quedate. Bancate lo que te pasa. Bancátelo todo. Bancátelo por mí. Cuando yo crezca hacé lo que quieras. Pero ahora quedate. Soy chica. Te necesito. Aunque no encuentres otro motivo para quedarte, acá estoy yo, encontrame a mí como motivo. Y si no soy suficiente motivo, andate bien a la mierda.
Eduardo Sacheri (Ser feliz era esto)
Así es el tiempo: todo pasa, sólo él permanece. Todo permanece, sólo el tiempo pasa. ¡Qué ligero se va, sin hacer ruido! Ayer mismo todavía confiabas en ti, alegre, rebosante de fuerzas, hijo del tiempo. Y hoy ha llegado un nuevo tiempo, pero tú, tú no te has dado cuenta.
Vasily Grossman (Life and Fate)
Por más que las personas digan cosas bonitas, la mayoría vive pensando en si mismo, no? Para ellas, lo importante es comer cosas ricas; poderse comprar lo que se quiere, pero cuando una persona pasa a querer a alguien, ese alguien pasa a ser más importante que todo.Si tuviéramos poca comida, yo te daría mi parte. Si tuviéramos poco dinero, yo dejaría de comprarme lo que quiero para comprarte lo que quieres tu. Si me dijeras que la comida está rica, yo me sentiría igualmente satisfecho, y si tu fueras feliz, yo sería igualmente feliz. Eso es querer a alguien. Tu crees que existe algo más importante que eso? Yo no creo.
Kyōichi Katayama (Unknown Book 12288764)
«Me gustaría saber», se dijo, «qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. Naturalmente, dentro hay sólo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo… Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles… y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo».
Michael Ende (La historia interminable)
He vivido casi medio siglo, he pasado por tragos mucho peores, y he aprendido que sólo cuentan dos cosas. Una, y esto es lo más importante —se inclinó hacia delante y tomó mis manos para apretarlas entre las suyas—, que nadie te va a poder quitar en tu vida lo que has bailado ya. Y dos, que a pesar de las apariencias, no pasa nada. Nadie mata a nadie, nadie se suicida, nadie se muere de pena, y nadie llora más de tres días seguidos. A las dos semanas todos vuelven a engordar y a comer con apetito, te lo digo en serio. Si no fuera así, la vida se habría extinguido en este planeta hace varios milenios. Piénsalo y te darás cuenta de que tengo razón.
Almudena Grandes (Malena es un nombre de tango)
—Si lo piensas, cuando tienes diecinueve años también tienes dieciocho, y diecisiete, y dieciséis, y quince, catorce, trece, doce, once... Hasta un año. Te pasas la vida despertando la mañana de tu cumpleaños esperando sentirte distinto, pero no. Todo sigue igual que ayer. Y no sientes que hayas cumplido diecinueve años, te sientes como dieciocho. Pero también los tienes. Por eso habrá días que dirás algo estúpido y esa será la parte de ti que todavía tiene diez años. O quizás algún día necesites buscar los brazos de tu madre porque estás asustada, y esa es la parte de ti que tiene cinco años. Y por eso, quizás, cuando seamos adultos, también necesitaremos llorar como si tuviéramos tres años. Y está bien. A veces necesitamos llorar porque nos sentimos niños. —Y a veces porque sentimos que ya no lo somos.
Beatriz Esteban (Aunque llueva fuego)
De repente me pregunto por qué tengo que contar esto, pero si uno empezara a preguntarse por qué hace todo lo que hace, si uno se preguntara solamente por qué acepta una invitación a cenar (ahora pasa una paloma, y me parece que un gorrión) o por qué cuando alguien nos ha contado un buen cuento, en seguida empieza como una cosquilla en el estómago y no se está tranquilo hasta entrar en la oficina de al lado y contar a su vez el cuento; recién entonces uno está bien, está contento y puede volverse a su trabajo. Que yo sepa nadie ha explicado esto, de manera que lo mejor es dejarse de pudores y contar, porque al fin y al cabo nadie se averguenza de respirar o de ponerse los zapatos; son cosas, que se hacen, y cuando pasa algo raro, cuando dentro del zapato encontramos una araña o al respirar se siente como un vidrio roto, entonces hay que contar lo que pasa, contarlo a los muchachos de la oficina o al médico. Ay, doctor, cada vez que respiro... Siempre contarlo, siempre quitarse esa cosquilla molesta del estómago.
Julio Cortázar
—¿Dios? ¿Dios? Te he oído hablar de muchos dioses. Si te refieres a Mitra... —Mitra, Apolo, Arturo, Cristo, llámalo como quieras —dije—. ¿Qué importa el nombre que le den los hombres? Es la misma luz, y los hombres deben vivir con esta luz o morir. Yo sólo sé que Dios es la fuente de toda la luz que ilumina la tierra y que su designio está en todo el mundo y pasa por cada hombre como un gran río que no podemos detener ni desviar; solo podemos beber de él mientras vivimos y encomendar nuestros cuerpos en él cuando morimos.
Mary Stewart (The Crystal Cave (Arthurian Saga, #1))
Qué pasa, qué pasa. Y no sentí miedo. Y no sentí tristeza. Y no sentí nada. Porque todo eso lo había sentido tanto que ya ni cuenta me daba si era que siempre lo estaba sintiendo o si ya no lo podía volver a sentir aunque quisiera.
Reinaldo Arenas (The Palace of the White Skunks)
-Aquí pasa como poco antes del treinta y tres, cuando los rojos y los pardos se unieron contra nosotros, hasta que luego los pardos liquidaron primero a los rojos e inmediatamente después nos llegó el turno a nosotros. Y así desapareció la solidaridad. Bueno, ésos no aprenden nunca de la historia. Quieren siempre todo o nada. A los sociatas nos odian porque, si hace falta, nos conformamos también con la mitad
Günter Grass (Peeling the Onion)
«Por favor, no digas nada», decían. «No me preguntes qué me pasa, porque ni siquiera yo lo sé. No busques la causa de esto, no intentes encontrar una solución. No me consueles, no trates de animarme. Cállate conmigo. Déjame sentir todo esto. Abrázame, y no me sueltes hasta que esté bien. O mejor, no me sueltes nunca. No me dejes caer. Hazme sentir que no estoy sola. Quizás, si me abrazas muy fuerte, puedas llegar a sentir el peso de todo lo que llevo conmigo. Quizás así puedas recomponerme. Es lo único que necesito».
Beatriz Esteban (Seré frágil)
Toda luna, todo año, todo día, todo viento camino, y pasa también. También, toda sangre llega al lugar de su quietud. (Libros de Chilam Balam)
Lucia Berlin (A Manual for Cleaning Women: Selected Stories)
Quien no ha perdido a quien quiere mientras le dice todo está bien, no pasa nada, no sabe lo que es el amor.
David Trueba (Tierra de campos)
No existen los problemas, existen las expectativas. Sin embargo, todo lo que te aporta la vida, sea bueno o malo, te nutre, te hace crecer porque pasa por tu filtro personal.
Albert Espinosa (Los secretos que jamás te contaron: Para vivir en este mundo y ser feliz cada día)
La literatura es mi verdadera amante, y todo lo demas, sexo política, religión si la tuviera, muerte cuando la tenga, pasa por la experiencia literaria.
Carlos Fuentes (Diana: The Goddess Who Hunts Alone)
¿Pero qué si me arriesgo y todo se desmorona? ¿Qué pasa si confío en alguien de nuevo y se aprovecha de mí? En realidad no tengo mucho y fácilmente me quedaré vacía.
Jessica Sorensen (The Coincidence of Callie & Kayden (The Coincidence, #1))
Esa era la condena de lo cotidiano. Algo que te deslumbra a primera vista, pasa a ser algo ordinario cuando lo ves todos los días.
Belén Sancho (Prisma)
La comedia nos enseña que la vida no hay que tomarla en serio y la tragedia nos enseña lo que pasa cuando no hacemos caso de lo que la comedia nos enseña.
Carlos Ruiz Zafón (La Ciudad de Vapor: Todos los cuentos)
¡Sonreíd, muertos bien acostados! Todo pasa y sin embargo dura; Las briznas de la verdura Nacen del grano de las rocas negro.
Marguerite Yourcenar (Las caridades de Alcipo y otros poemas)
Lo siento, pero no todo puede ser extraordinario.
Miguel Ángel Cajigal Vera (Otra historia del arte: No pasa nada si no te gustan Las Meninas)
En mi humilde opinión, todo pasa por un motivo, en efecto, pero ¿nos gusta ese motivo? Rara vez.
Stephen King (22/11/63)
Pero todo pasa. Tú lo sabías mejor que yo: el mar nunca se detiene. Siempre ese movimiento, como la vida. Y hay que seguir reaccionando a ella. Siempre alerta. Siempre movimiento
Vanessa Montfort (Mujeres que compran flores)
Y donde está prohibido todo nada está. Todo es nada y nada es todo y todo pasa, señor, todo cambia, la ciudad, el país, el idioma.
Fernando Vallejo (Casablanca la bella)
Las pasiones humanas son un misterio, a los niños le pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no puede explicárselas, y los que no las han vivido, no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que solo serán felices en un lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.
Michael Ende (The Neverending Story)
Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, pueden explicar realmente el por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa… o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: Hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.
Michael Ende (The Neverending Story)
Aprendo a ver. No sé por qué, todo penetra en mí más profundamente, y no permanece donde, hasta ahora, todo terminaba siempre. Tengo un interior que ignoraba. Así es desde ahora. No sé lo que pasa.
Rainer Maria Rilke
¿Qué pasa con todo lo que no puede llevarse? Los recuerdos, los sentimientos, los instantes... ¿Pueden desaparecer y convertirse en polvo? ¿Dónde permanecen? Quizá se queden más en los brazos de uno que de otro.
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
Si un inglés se siente incómodo en una situación (es decir, en todas) prepara té. Es una regla universal: cuando no sepas qué hacer, pon la tetera en marcha. ¿Que van a amputarte una pierna? No pasa nada, hombre, tomate una taza de té y asunto arreglado. ¿Que tu novio te pone los cuernos? Don't worry, que voy a colocar la tetera al fuego. ¿Que empieza la Tercera Guerra Mundial? Que no cunda el pánico, hay té para todos.
Rebeca Rus (Mientras tanto, en Londres...)
Nadie está a salvo. Me enamoré. Es así de simple. Las estrellas están de sobra. Si hasta yo, que nací en el país de los que siempre llegan tarde, estoy enamorado, quiere decir que le puede pasar a todo el mundo. No escucho campanas ni me da por besar a la portera. No salto, no bailo, no canto, ni hablo solo, pero en algún rincón de mi cerebro están festejando con una banda y con fuegos artificiales. Estoy enamorado. Es más que un ácido. Demasiado. Es una felicidad que se pasa de rosca y te hace llorar. Es apenas soportable.
José Sbarra (Plástico cruel)
La vida entera parece de mentira, cuando se es joven. Lo que les pasa a otros, las desdichas, las calamidades, los crímenes, todo ello nos resulta ajeno, como si no existiera. Incluso lo que nos pasa a nosotros nos parece ajeno una vez que ya ha pasado. Hay quien es así toda la vida, eternamente joven, una desgracia.
Javier Marías (A Heart So White)
El infinito del lunes vuelve con su gangrena programada y saltan delfines azucarados en la piscina soñada, todo pasa y nada queda o el agua se estanca y envenena, uno a uno se plastifican los copos de nieve del oleaje.
Alexandre Alphonse (Cien sonetos de rencor)
Me encantaría creer en un mundo invisible. Eso destruiría todo el sufrimiento y la presión del mundo físico. Pero también negaría el valor del dinero que tengo en el banco, de mi casa que no está nada mal y de todo mi esfuerzo. Todos nuestros problemas y todo lo bueno que nos pasa podrían desdeñarse simplemente porque no son más reales que las escenas de un libro o una película. Un mundo eterno e invisible convertiría el nuestro en una ilusión.
Chuck Palahniuk (Stranger than Fiction)
En ese momento no lo sabes. Nunca lo sabes. Nadie reconoce el instante que va a cambiar su vida para siempre. Solo es uno más, que llega, pasa y todo sigue como si nada. Sin embargo, ha ocurrido. Algo ha cambiado y ya no hay vuelta atrás.
Maria Martinez (Cuando no queden más estrellas que contar)
...talvez el tiempo no pasa, sino que nosotros pasamos a través del tiempo; tal vez el espacio está lleno de presencias de todas las épocas, como decía mi abuela, y todo lo que ha sucedido y lo que sucederá coexiste en un presente eterno.
Isabel Allende (Los amantes del Guggenheim)
- Dejame seguir, che. Yo te diría que eso que vos definís como manía o entusiasmo es algo particularmente masculino, sobre todo a partir de la edad adulta, porque es archisabido que en los hombres el niño se conserva mejor que en las mujeres. - Como quieras, en todo caso yo buscaré siempre esas mujeres que se inventan cada cinco minutos el aeroplano o el submarino, figuramente hablando, que no pueden ver un par de tijeras y una hoja de papel sin recortar un conejito, que cocinan echando miel en vez de aceite en la sartén para ver qué pasa con las costillas de cerdo, y que en cualquier momento se ponen el rimmel en la boca y el rouge en las cejas. - Mutatis mutandis, vos querés que sean como vos, rimmel aparte. - No que sean como yo, pero que me hagan sentirme yo mismo a cada minuto. - Las musas, en una palabra. - No es por eqoísmo ni porque ande necesitando palancas para mover el mundo. Solamente que vivir con una mujer pasiva me aplasta poco a poco, me quita las ganas de cambiarle la yerba al mate, de cantar a gritos mientras me baño; hay como una especie de sorda llamada al orden, de cada cosa en su lugar, el canario está triste, la leche no se va al fuego, es siniestro.
Julio Cortázar (Libro de Manuel)
En este mundo de cochina mentalidad”, piensa Jenny, “eres la esposa de alguien o la puta de alguien; o vas camino de convertirte en una de las dos cosas. Si no encajas en ninguna de las dos categorías, todo el mundo trata de hacerte creer que algo te pasa.
John Irving
Según las teorías de Olly, es imposible predecir el futuro. Ahora me doy cuenta de que tampoco podemos predecir el pasado. El tiempo se mueve en ambas direcciones, hacia delante y hacia atrás, y lo que pasa en el aquí y el ahora modifica las dos.- Madeline.
Nicola Yoon (Todo, Todo)
El amor a primera vista es real. Es el santo grial de las historias de amor. Las miradas de la pareja conectan y en ese mismo instante compartes cada secreto y vulnerabilidad, cada esperanza y cada miedo, y todo eso pasa en meros segundos, pero son mágicos.
Anyta Sunday (Piscis pesca a Tauro (Signos de amor, #4))
Era usted un buen fotógrafo porque fotografiar es encuadrar, y encuadrar es elegir y excluir. Salvar unas cosas y condenar otras. No todo el mundo puede hacer eso: erguirse juez de cuanto pasa alrededor. Nadie que ame de verdad puede dictar esa clase de sentencias.
Arturo Pérez-Reverte (El pintor de batallas)
Solo basta con una chispa / para encender la hoguera. / Y enseguida todos los que la rodean / pueden calentarse con su resplandor. / Eso pasa con el amor de Dios, / una vez que lo has experimentado. / Quieres cantar, / es fresco como la primavera, / quieres compartirlo.
Kevin Kwan (Locos, ricos y asiáticos (Locos, ricos y asiáticos, #1))
¿Comprendes la diferencia entre estar enojado y decepcionado? Cuando estás enojado gritas, lloras, peleas, pero luego te calmas y todo pasa. Y sin embargo, cuando estás decepcionado gritas por dentro, muestras aparente calma, pero ese malestar interno no cede y cambias.
Ignacio Novo
Según mi experiencia, las emociones no pueden describirse con una sola palabra. «Tristeza», «alegría», «remordimiento», esos términos no me dicen nada. La mejor prueba de que el lenguaje es patriarcal quizá sea que simplifica demasiado los sentimientos. Me gustaría tener a mi disposición emociones híbridas, complejas, construcciones germánicas encadenadas, como «la felicidad presente en la desgracia». O esta otra: «la decepción de acostarse con las propias fantasías». Me gustaría mostrar la relación entre «el presentimiento de la muerte suscitado por los ancianos de la familia» y «el odio por los espejos que se inicia en la madurez». Me gustaría hablar de «la tristeza inspirada por los restaurantes malogrados», así como de «la emoción de conseguir una habitación con minibar». Nunca he encontrado palabras adecuadas para describir mi propia vida, y ahora que ya he entrado en mi historia es cuando más las necesito. Ya no me puedo quedar sentado a ver lo que pasa. A partir de ahora, todo lo que cuente estará teñido de la experiencia subjetiva de formar parte de los acontecimientos. Aquí es donde mi historia se divide, se escinde, sufre una meiosis. Noto más el peso del mundo, ahora que formo parte de él.
Jeffrey Eugenides (Middlesex)
-¿Qué pasa? - pregunta Belaúnde. -Que el ser humano es un estúpido. Si las cosas no salen como uno espera, se pone mal porque las cosas no salen. Y si las cosas sí salen como uno espera, también se pone mal porque le agarra miedo de que en cualquier momento se tuerzan y dejen de salir. Belaúnde saca un cigarrillo y, sin encenderlo, se lo coloca entre los labios. -El ser humano no, Perlassi. Algunos seres humanos. -Tenés razón -Perlassi lo asume como un regaño. -No, no. Guarda que yo soy igual - aclara Belaúnde-. En todo caso seremos dos estúpidos.
Eduardo Sacheri (La noche de la Usina)
el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Percibí entonces, en toda su profundidad, el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias intentan comunicar: la salvación del hombre consiste en el amor y pasa por el amor. Comprendí que un hombre despojado de todo todavía puede conocer la felicidad —aunque sea solo por un instante— si contempla al ser amado. Incluso en un estado de desolación absoluta, cuando ya no cabe expresarse mediante una acción positiva, cuando el único logro posible consiste en soportar dignamente el sufrimiento, en tal situación, el hombre es capaz de realizarse en la contemplación amorosa de la imagen de la persona amada. Por vez primera entendí el significado de las palabras: «Los ángeles se abandonan en la eterna contemplación amorosa de la gloria infinita».
Viktor E. Frankl (El hombre en busca de sentido)
Lo que pasa con la vida real es que, cuando haces alguna estupidez, sueles acabar pagándola. En los libros, los protagonistas pueden cometer tantos errores como quieran. No importa lo que hagan, porque al final todo sale bien. Derrotan a los malos, arreglan las cosas y todo acaba guay.
Darren Shan
Así es la vida -se dijo, contemplando el firmamento y sus infinitos cuerpos celestes en los que la Tierra no pasa de ser un grano de arena en un desierto-. Una inmensa locura, una casualidad tan improbable y, al final, tan cierta, que el hecho de estar vivos hace posible todo lo demás".
Mamen Sánchez (Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión)
¿Sabes, Leticia? Eres la persona más alegre que he conocido, todo te divierte, cocinas cantando y pasas la aspiradora con ritmo de rumba. —Así somos los salvadoreños. Antes decían que El Salvador era el país de la sonrisa, pero supongo que desde la guerra civil eso de andar sonriendo se usa menos.
Isabel Allende (El viento conoce mi nombre)
-En el pan es de día -murmura Johnny, tapándose la cara-. Y yo me atrevo a tocarlo, a cortarlo en dos, a metérmelo en la boca. No pasa nada, ya se: eso es lo terrible. Te das cuenta de que es terrible que no pase nada? Cortas el pan, le clavas el cuchillo, y todo sigue como antes. Yo no comprendo, Bruno.
Julio Cortázar (Las armas secretas)
Una guerra no sólo mata a unos cuantos miles o a unos cuantos cientos de miles de jóvenes. Mata algo en la gente que no puede recuperarse nunca. Y si alguien pasa por suficientes guerras, pronto todo lo que queda es el bruto, la criatura que nosotros —usted y yo, y otros como nosotros— han sacado del fango».
John Williams (Stoner)
[...]Entonces alguien me puso una mano en el hombro. Di un salto levantándome dos palmos del suelo, y estuve a punto de caer sobre Simmon convertido en el torbellino de gritos, arañazos y mordiscos que en Tarbean había sido mi único método de defensa. Simmon dio un paso hacia atrás, asustado por la expresión de mi cara. Traté de controlar los latidos de mi corazón. - Lo siento, Simmon. Es que... Procura hacer un poco de ruido cuando te acerques a mí. Me asusto fácilmente. - Yo también -murmuró él, tembloroso, pasándose una mano por la frente-. Pero no te lo reprocho. A todos nos pasa cuando nos ponen ante las astas del toro. ¿Cómo te ha ido? - Me van a azotar y me han admitido en el Arcano. Sim me miró con curiosidad, tratando de discernir si estaba bromeando. - ¿Lo siento? ¿Felicidades? -Me miró con una tímida sonrisa en los labios-. ¿Te regalo unas vendas o te invito a una cerveza? Le devolví la sonrisa. - Las dos cosas.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Ralph Nimmo carecía de título universitario y se enorgullecía de ello. -Un título [...] es el primer paso de un recorrido calamitoso. Como no quieres desperdiciarlo, pasas al trabajo de graduado y a la investigación doctoral. Terminas por ser un absoluto ignorante de todo, excepto en tu estrechísima especialidad.
Isaac Asimov
Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí…
Jorge Luis Borges (Ficciones)
Incluso Después De todo este tiempo El Sol nunca le dice A la Tierra, “Me lo debes”. Mira Lo que pasa Con un amor como ese, Iumina Todo El cielo.
Hafez
No es tu culpa. Nos gusta creer que existen razones detrás de todo lo que nos pasa. A veces solo suceden. No hay culpables, solo humanos.
Vanessa Bonilla (En esa Esquina del Bosque)
El grado en que aceptes la responsabilidad de todo lo que pasa en tu vida es precisamente el grado de poder personal que tienes para cambiar o crear cualquier cosa en la vida. Es
Hal Elrod (Mañanas milagrosas: Los 6 hábitos que cambiarán tu vida antes de las 8:00)
La enfermera no la abandona ni un minuto e incluso prueba a decirle en un español tan incomprensible para Mari Carmen como el inglés, que “no pasa nada”, que “todo bien”.
El País (35 años, 35 historias)
- Lo que pasa – dijo la Maga, revolviendo la leche sobre el calentador – es que la felicidad es solamente de uno y en cambio la desgracia pareciera de todos.
Julio Cortázar (Hopscotch)
Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: «¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!». Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!
Antoine de Saint-Exupéry
Todo el mundo está cansado. Lo que pasa es que algunos aprenden a actuar como si no lo estuvieran.
Alice Munro (Too Much Happiness: Stories)
Hasta la peor tragedia pasa porque todo está en constante cambio, el mundo no nos espera tenemos que movernos nosotros tambien.
Dulce María
El sufrimiento y las molestías son inevitables en esta vida, pero si encuentras la quietud necesaria con el tiempo descubrirás que todo ( lo incómodo y lo hermoso) pasa con el tiempo
Elizabeth Gilbert (Eat, Pray, Love)
Fluir significa aceptar que nadie más que uno mismo es el responsable de lo que nos pasa, aceptar que lo que acontece es siempre un reflejo de nosotros mismos y una oportunidad para crecer. Crecer significa acercarse a lo que verdaderamente somos y esto es la totalidad en la que todo lo que sucede acontece dentro. En esta condición no existe lo externo sino solamente uno mismo.
Jacobo Grinberg-Zylberbaum (El Yo como Idea (Spanish Edition))
¿Y qué fue lo que aprendieron los alumnos de Amalfitano? Aprendieron a recitar en voz alta. Memorizaron los dos o tres poemas que más amaban para recordarlos y recitarlos en los momentos oportunos: funerales, bodas, soledades. Comprendieron que un libro era un laberinto y un desierto. Que lo más importante del mundo era leer y viajar, tal vez la misma cosa, sin detenerse nunca. Que al cabo de las lecturas los escritores salían del alma de las piedras, que era donde vivían después de muertos, y se instalaban en el alma de los lectores como en una prisión mullida, pero que después esa prisión se ensanchaba o explotaba. Que todo sistema de escritura es una traición. Que la poesía verdadera vive entre el abismo y la desdicha y que cerca de su casa pasa el camino real de los actos gratuitos, de la elegancia de los ojos y de la suerte de Marcabrú. Que la principal enseñanza de la literatura era la valentía, una valentía rara, como un pozo de piedra en medio de un paisaje lacustre, una valentía semejante a un torbellino y a un espejo. Que no era más cómodo leer que escribir. Que leyendo se aprendía a dudar y a recordar. Que la memoria era el amor.
Roberto Bolaño
¿Quién es usted para discutir lo que pasa? Aquí estamos. ¿Qué es la vida, de todos modos? ¿Quién decide por qué, para qué o dónde? Sólo sabemos que estamos aquí, vivos otra vez, y no hacemos preguntas.
Ray Bradbury (Crónicas marcianas)
Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa.
José Saramago (The Cave)
Todos sentimos un gran temor al NO, un enorme temor al rechazo. Sin embargo, si no nos arriesgamos a recibir un NO, nunca recibiremos los SÍ. ¿Qué pasa si la gente nos dice NO? Si lo pensamos bien, no es tan grave.
Mabel Katz (El Camino Mas Facil Edicion Especial)
-Estoy segura de que eres de esas personas que se lo piensan todo muy bien. -No sé. Tal vez. Quizá por eso no le gusto demasiado a la gente. -Eso te pasa porque da la impresión de que no te importa no gustar a los demás.
Haruki Murakami (Norwegian Wood)
Sí, el manual siempre existía desde siempre. Lo que pasa es que lo llevábamos todos grabados en la mente y no era necesario redactarlo. Volví a pensar que el modelo estándar de <> no había cambiado desde la Edad de Piedra.
Sayaka Murata
No he hablado de las lágrimas humanas que saturan la tierra, para ser más breve. Confieso humildemente que no comprendo la razón de este estado de cosas. La culpa es sólo de los hombres. Se les dio el paraíso y codiciaron la libertad, aun sabiendo que serían desgraciados. Por lo tanto, no merecen piedad alguna. Mi pobre mente terrenal me permite comprender solamente que el dolor existe, que no hay culpables, que todo se encadena, que todo pasa y se equilibra.
Fyodor Dostoevsky (Los Hermanos Karamazov (Spanish Edition))
Pero quizá era precisamente ese tira y afloja lo que mantenía a la espera de su llegada, como a quien le permiten degustar un caramelo que luego le arrebatan y se pasa los días contando las horas que faltan para volver a saborearlo.
Alice Kellen (Donde todo brilla)
Permanezcamos así eternamente, como la estampa de un hombre en un vitral frente a la de una mujer en otro vitral....Entre nosotros, sombras cuyos pasos suenan fríos, son de la humanidad que pasa....Murmullos de plegarias, secretos de (....) pasaran entre nosotros.....A veces el aire se puebla de (.....) de inciensos. Y nosotros siempre en los mismos vitrales, en los colores que el sol nos dará al tocarnos, en las líneas impuestas por la noche al caer...Los siglos no incidirán en nuestro silencio vítreo....Fuera de nosotros pasaran civilizaciones, estallaran revueltas, se sucederán en torbellino las fiestas, pasaran, mansos, pueblos de sólida rutina...Y nosotros, oh, amor mío irreal, tendremos siempre el mismo gesto inútil, la misma existencia falsa. Hasta que un día, al cabo de varios siglos de imperios, la Iglesia se derrumbe y todo se acabe.... Pero nosotros, que de todo eso nada sabemos, perduraremos sin embargo, no se en que espacio, no se cómo, no se cuánto tiempo, vitrales eternos, horas de ingenuo diseño pintado por un artista cualquiera que duerme hace mucho tiempo bajo una tumba goda donde dos ángeles congelan en sus manos de mármol la idea de la muerte.
Fernando Pessoa (Libro del desasosiego)
Sin embargo, a los tres años de ocupar una posición, un gerente ya es responsable de prácticamente todo lo que pasa en su área. Tiene menos ideas nuevas y, de a poco, ya no puede hacer más cambios relevantes, solo administrar lo que hay”.
Leo Piccioli (Soy Solo: Historias honestas de liderazgo para ser feliz en el siglo XXI (Spanish Edition))
¿Qué de todo? Es muy linda la vista de París, pero uno se acostumbra. Es pintoresco, pero tiene esa belleza impostada, cómo decirte..., esa belleza de señoras con pieles de zorro. Yo casi siempre me olvido de que el Sena pasa por ahí abajo.
Fernanda Trías (Mugre rosa)
Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí…
Jorge Luis Borges (Ficciones)
Cuando Kim Ji-young estaba en primaria, un día su madre se quedó mirando una nota escrita por su maestra y, súbitamente, dijo: —Yo también quise ser maestra —a Kim Ji-young el comentario le pareció absurdo y se echó a reír, porque para ella su madre era su madre y nada más—. De veras. Cuando estábamos en primaria, yo era la mejor estudiante de todos mis hermanos. Incluso era mejor que tu tío mayor. —Entonces, ¿por qué no te convertiste en maestra? —Porque tuve que ganar dinero para pagar los estudios de tus tíos. Pasaba con todas. Así era la vida de las mujeres entonces. —Ahora puedes ser maestra. —Ahora tengo que ganar dinero para costear tu educación y la de tus hermanos. Pasa con todas. Así es la vida de las madres hoy en día.
Cho Nam-Joo (82년생 김지영)
El niño no tiene cara de persona, tiene cara de animal doméstico, de sucia bestia, de pervertida bestia de corral. Son muy pocos sus años para que el dolor haya marcado aún el navajazo del cinismo —o de la resignación— en su cara, y su cara tiene una bella e ingenua expresión estúpida, una expresión de no entender nada de lo que pasa. Todo lo que pasa es un milagro para el gitanito, que nació de milagro, que come de milagro, que vive de milagro y que tiene fuerzas para cantar de puro milagro
Camilo José Cela (La colmena)
- Mira -gorgoteo la Morla- somos viejas, pequeño, demasiado viejas y hemos vivido bastante. Hemos vivido demasiado. Para quien sabe tanto como nosotras, nada es importante ya. Todo se repite eternamente: el día y la noche, el verano y el invierno… el mundo está vacío y no tiene sentido. Todo se mueve en círculos. Lo que aparece debe desaparecer y lo que nace debe morir. Todo pasa el bien y el mal, y la estupidez y la sabiduría, la belleza y la fealdad. Todo está vacío. Nada es verdad. Nada es importante
Michael Ende (The Neverending Story)
No se pasa por todo esto, no se sobrevive a la tormenta para dejar que un asesino acabe con el derecho a vivir que has conquistado luchando y resistiendo. Los que han sobrevivido hoy son hijos de la tormenta. Si ella no los ha matado, nadie tiene derecho
Dolores Redondo (La cara norte del corazón)
-El amor no siempre es bonito, Tate. A veces te pasas todo el tiempo esperando que finalmente sea algo diferente. Algo mejor. Entonces, antes de que te des cuenta, has vuelto al punto de partida, y perdiste tu corazón en algún lugar a lo largo del camino.
Colleen Hoover (Ugly Love)
Hay cosas que uno debe saber de inmediato para no andar por el mundo ni un solo minuto en una creencia tan equivocada que el mundo es otro por ellas. No es admisible pensar que todo sigue como estaba cuando todo está ya alterado o ha dado un vuelco, y es verdad que el periodo durante el que se permaneció en el error se nos hace luego insoportable. Qué tonto fui, pensamos, y en realidad eso no debería dolernos tanto. Vivir en el engaño o ser engañado es fácil, y aún más, es nuestra condición natural: nadie está libre de ello y nadie es tonto por ello, no deberíamos oponernos mucho ni debería amargarnos. Sin embargo nos parece intolerable, cuando por fin sabemos. Lo que nos cuesta, lo malo, es que el tiempo en el que creímos lo que no era queda convertido en algo extraño, flotante o ficticio, en una especie de encantamiento o sueño que debe ser suprimido de nuestro recuerdo; derepente es como si ese periodo no lo hubiéramos vivido del todo, ¿verdad?, como si tuviéramos que volver a contarnos la historia o a releer un libro, y entonces pensamos que nos habríamos comportado de distinta manera o habríamos empleado de otro modo ese tiempo que pasa a pertenecer al limbo. Eso puede desesperarnos. Y además ese tiempo a veces no se queda en el limbo, sino en el infierno.
Javier Marías (Tomorrow in the Battle Think on Me)
No es fácil saber por qué se mata la gente, ni los más próximos, todo el mundo está trastornado, todo el mundo las pasa putas, a veces sin causa y casi siempre en secreto, la gente vuelve cara contra la almohada y espera al día siguiente. De pronto no esperan.
Javier Marías (Coraz?3n tan blanco (Spanish Edition) by Javier Marias (2012-10-02))
a la tierra desde hace dos mil años. Si de pronto llega alguien que pone en valor lo que haces, que logra que te sientas orgulloso por ser como eres, por hacer lo que haces y que encima te permite ganarte la vida con ello, esa persona pasa a ser muy importante. Manuel
Dolores Redondo (Todo esto te daré)
Así pasa en las cosas del Estado: los males que nacen en él, cuando se los descubre a tiempo, lo que sólo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve.
Niccolò Machiavelli (El Principe)
Ahora es ella quien lo mira divertida, o tierna, o nerviosa, y finalmente le pregunta: —¿Vas a decirme qué te pasa, Benjamín? Chaparro se siente morir, porque acaba de advertir que esa mujer pregunta una cosa con los labios y otra con los ojos: con los labios le está preguntando por qué se ha puesto colorado, por qué se revuelve nervioso en el asiento o por qué mira cada doce segundos el alto reloj de péndulo que decora la pared próxima a la biblioteca; pero, además de todo eso, con los ojos le pregunta otra cosa: le está preguntando ni más ni menos qué le pasa, qué le pasa a él, a él con ella, a él con ellos dos; y la respuesta parece interesarle, parece ansiosa por saber, tal vez angustiada y probablemente indecisa sobre si lo que le pasa es lo que ella supone que le pasa. Ahora bien —barrunta Chaparro—, el asunto es si lo supone, lo teme o lo desea, porque esa es la cuestión, la gran cuestión de la pregunta que le formula con la mirada, y Chaparro de pronto entra en pánico, se pone de pie como un maníaco y le dice que tiene que irse, que se le hizo tardísimo; ella se levanta sorprendida —pero el asunto es si sorprendida y punto o sorprendida y aliviada, o sorprendida y desencantada—, y Chaparro poco menos que huye por el pasillo al que dan las altas puertas de madera de los despachos, huye sobre el damero de baldosas negras y blancas dispuestas como rombos, y recién retoma el aliento cuando se trepa a un 115 milagrosamente vacío a esa hora pico del atardecer; se vuelve a su casa de Castelar, donde esperan ser escritos los últimos capítulos de su historia, sí o sí, porque ya no tolera más esta situación, no la de Ricardo Morales e Isidoro Gómez, sino la propia, la que lo une hasta destrozarlo con esa mujer del cielo o del infierno, esa mujer enterrada hasta el fondo de su corazón y su cabeza, esa mujer que a la distancia le sigue preguntando qué le pasa, con los ojos más hermosos del mundo.
Eduardo Sacheri (El secreto de sus ojos (Spanish Edition))
La idea surge normalmente de forma espontánea. Siempre con un lápiz y un papel cerca. Camino por el bosque, cruza un claro o lee una buena novela antes de dormirse, o pasa un rato en la playa pensando en los niños, en la familia, en los amigos, en todo lo que ha dejado en casa.
Sílvia Soler Guasch (Los viejos amigos)
Solo aquí, qué bien, me parece que estoy encima de todo. No me puede pasar nada. Yo soy el que paso. Vivo. Vivo. Fuera de tantas preocupaciones, fuera del dinero que tenía que ganar, fuera de la mujer con la que me tenía que casar, fuera de la clientela que tenía que conquistar, fuera de los amigos que me tenían que estimar, fuera del placer que tenía que perseguir, fuera del alcohol que tenía que beber. Si estuvieras así. Manténte ahí. Ahí tienes que estar. Tengo que estar aquí, en esta altura, viendo cómo estoy solo, pero así, en lo alto, mejor que antes, más tranquilo, mucho más tranquilo. No caigas. No tengo que caer. Estoy así bien, tranquilo, no me puede pasar nada, porque lo más que me puede para es seguir así, estando donde quiero estar, tranquilo, viendo todo, tranquilo, estoy bien, estoy bien, estoy muy bien así, no tengo nada que desear. Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo la maté. ¿Por qué? ¿Por qué? Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no fui. No pensar. No pensar. No pienses. No pienses en nada. Tranquilo, estoy tranquilo. No me pasa nada. Estoy tranquilo así. Me quedo así quieto. Estoy esperando. No tengo que pensar. No me pasa nada. Estoy tranquilo, el tiempo pasa y yo estoy tranquilo porque no pienso en nada. Es cuestión de aprender a no pensar en nada, de fijar la mirada en la pared, de hacer que tú quieras hacer porque tu libertad sigue existiendo también ahora. Eres un ser libre para dibujar cualquier dibujo o bien para hacer una raya cada día que vaya pasando como han hecho otros, y cada siete días una raya más larga, porque eres libre de hacer las rayas todo lo largas que quieras y nadie te lo puede impedir.
Luis Martín-Santos (Tiempo de silencio)
Mi abuela me decía que debía encontrar el latido en aquello a lo que dedicara mi tiempo para así no sentir que estaba desaprovechando mi vida, y yo lo encontré en esto. Todos llevamos dentro un mundo propio, pero pocos descubrimos cómo sacarlo fuera. Yo tuve suerte y en la carrera me di cuenta de que la escultura era la llave. Los momentos, las cosas que nos suceden, todo pasa, ¿sabes?, todo eso se acaba y no vuelve. Nada de lo que ocurre se repite. Tampoco las personas que conocemos se mantienen iguales, ni siquiera nosotros mismos. Y eso es bueno, ¿no? Que cambiemos, quiero decir.
Elvira Sastre (Días sin ti)
Un viejo proverbio enseña que enseñar a pescar es mejor que dar pescado [...] pero ¿qué pasa si alguien compra el río, que era de todos, y nos prohíbe pescar? ¿O si el río se envenena, y envenena a sus peces, por los desperdicios tóxicos que le echan? O sea: ¿qué pasa si pasa lo que está pasando?
Eduardo Galeano
Para conseguir algo de envergadura, o encontrar algo de envergadura, se necesita tiempo y dinero. Claro que eso tampoco significa que con tiempo y dinero se tenga que conseguir algo estupendo. De todas maneras, disponer de ambas cosas no hace ningún daño. Sobre todo, la cantidad de tiempo es limitada. El reloj no para de marcar la hora. Tictac. El tiempo pasa enseguida. La oportunidad se va perdiendo. Y si usted tiene dinero, puede comprar el tiempo. Puestos a comprar, hasta puede comprarse la libertad. El tiempo y la libertad son lo más importante que el dinero puede comprar para el ser humano.
Haruki Murakami (1Q84 (1Q84, #1-3))
El coronel no leyó los titulares. Hizo un resfuerzo para reaccionar contra su estómago. «Desde que hay censura los periódicos no hablan sino de Europa», dijo. «Lo mejor será que los europeos se vengan para acá y que nosotros nos vayamos para Europa. Así sabrá todo el mundo lo que pasa en su respectivo país»
Gabriel García Márquez (El coronel no tiene quien le escriba)
voy a mantenerme a raya, no voy a tratar de descubrir qué pasa, ni siquiera a mí, a ninguno de los cuerpos que estén a mi alrededor, voy a descontar que todos estamos tramitando algo, cómo poner el cuerpo al tiempo que nos queda, cómo pasarlo, cómo dejar que nos guíe la deriva, la porfía por entender, las ganas.
Julián López (La ilusión de los mamíferos)
Todo le recibe como si le esperase desde siempre, y puede mirar a los perros y a los gatos frente a frente, lo cual nosotros no hacemos nunca. El niño pasa del sueño a la vigilia dentro de una misma palabra, sin ruptura, sin trauma, y va por la casa despertando a lo que siempre estuvo dormido, hasta que él llegó.
Francisco Umbral (Mortal y rosa)
El otoño es mi estación favorita del año —dijo él al cabo de un rato—. No es que yo esté tonteando o algo así… pero me gustan las hojas cuando se tornan rojas y anaranjadas. Son hermosas a la luz de la luna, pero más concretamente, se trata de una transformación imposible. El verde de la primavera y el verano son sólo una sombra de la identidad auténtica de los árboles, y todo ese color cuando las noches se vuelven frías es un milagro cada vez que pasa. Es como si compensaran la pérdida del calor con todo su fuego. Me gusta el Otoño… —(...)—. Tú eres así. Eres hermosa y ardes llena de colorido, y ya es hora de que salgas a la luz. Así que digo… Autumn.
J.R. Ward (Lover Reborn (Black Dagger Brotherhood, #10))
Parece que se ha levantado un velo delante de mi alma, y el escenario de la vida infinita no se transforma a mis ojos en el abismo de la tumba, eternamente abierta. ¿Puedes decir “esto existe” cuando todo pasa, cuando todo se precipita con la velocidad del rayo, sin conservar casi nunca sus fuerzas, y se ve, ¡ay!, encadenado, tragado por el torrente, y despedazado contra las rocas? No hay un momento que no te consuma, que no consuma los tuyos; no hay un momento que no seas, en que no debas ser destructor; tu paseo más inocente cuesta la vida a millares de pobres insectos; uno solo de tus pasos destruye los laboriosos edificios de las hormigas, y sumerge todo un pequeño mundo en un sepulcro.
Johann Wolfgang von Goethe (The Sorrows of Young Werther)
No se les pasa por la cabeza que el Poder sólo habla con el Poder. Que tienen que verse de vez en cuando, beber y comer juntos, asistir a grandes fiestas, alimentar la fantasía de que el mundo del lujo y el glamour es accesible a todos los que tienen el suficiente coraje para perseverar en una idea. Evitar guerras cuando no son rentables y estimular la agresividad entre países o compañías, cuando presienten que pueden reportarles más poder y más dinero. Fingir que son felices, aunque sean prisioneros de su propio éxito. Seguir luchando para aumentar su riqueza y su influencia, aunque ya sean enormes, porque la vanidad de la Superclase es competir consigo misma y ver quién está en lo más alto.
Paulo Coelho (El vencedor esta solo)
Había un grupo de personas, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, todos vestidos con los trajes más extraños y sin hablar. En el suelo había un montón de grandes dados, y en los seis lados de cada dado había letras. Una y otra vez, aquellas personas revolvían los dados y luego los contemplaban fijamente largo tiempo. - ¿Qué hacen? -susurró Bastián-. ¿Qué clase de juego es ése? ¿Cómo se llama? - Es el juego de la arbitrariedad -respondió Árgax. Les hizo señas a los jugadores y gritó-: ¡Bravo, muchachos! ¡Adelante! ¡No os detengáis! Luego se volvió a Bastián y le cuchicheó al oído: - Ya no saben narrar. Han perdido el lenguaje. Por eso he inventado ese juego para ellos. Como ves, los entretiene. Y es muy fácil. Si lo piensas, tendrás que admitir que todas las historias del mundo, en el fondo, se componen sólo de veintiséis letras. Las letras son siempre las mismas y sólo cambia su combinación. Con las letras se hacen palabras, con las palabras frases, con las frases capítulos y con los capítulos historias. Mira, ¿qué pone ahí? Bastián leyó: HGIKLOPFMWEZVXQ, ZXCVBNMASDFGHJKLÑ, QWERTYUIOP... -Sí -se rió sofocadamente Árgax-, casi siempre pasa eso. Pero si se juega mucho tiempo, durante años, surgen a veces, por casualidad, palabras. No palabras especialmente ingeniosas, pero por lo menos palabras. «Calambrespinaca», por ejemplo, o «choricepillo», o «pintacuellos». Sin embargo, si se sigue jugando cien años, mil años, cien mil años, con toda probabilidad saldrá una vez, por casualidad, un poema. Y si se juega eternamente tendrán que surgir todos los poemas, todas las historias posibles, y luego todas las historias de historias, incluida ésta en la que precisamente estamos hablando. ¿Es lógico, no? - Es horrible -dijo Bastián.
Michael Ende (The Neverending Story)
En todos los conciertos clásicos que se dan en Inglaterra verás filas de gente cansada que están allí, no porque realmente les guste la música clásica, sino porque creen que deben estar. Pues bien, lo mismo pasa en el cielo. Hay muchos que están sentados en la gloria, no porque sean felices, sino porque creen que su posición les obliga a estar en el cielo.
George Bernard Shaw (Clásicos de George Bernard Shaw: Pigmalión, Hombre y Super Hombre (Spanish Edition))
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Casiodoro de Reina (Reina Valera 1960)
Esos hijo putas han inventado unos plásticos con los que podrían hacer casas que duraran para siempre. Y neumáticos. Los americanos mueren anualmente por millares debido a neumáticos defectuosos que se calientan en la carretera y revientan. Podrían fabricar neumáticos que nunca reventaran. Y lo mismo pasas con la pasta de dientes. Hay un chicle que han ivnentado y no quieren que se sepa porque si lo masticas de niño no tendrás caries en toda tu vida. Y lo mismo la ropa. Pueden fabricar ropa que dure para siempre. Prefieren hacer productos baratos ay así todo el mundo tiene que seguir trabajando y fichando y organizándose en siniestros sindicatos y andar dando tumbos mientras las grandes tajadas se las llevan en Washington y Moscú.
Jack Kerouac (On the Road)
Durante la marcha hago todo lo que puedo por andar de prisa, pero no puedo sostener el paso; el Kapo designa a Null Achtzehn y a Finder para que me sostengan hasta que pasemos ante los SS y, por fin (por fortuna esta noche no se pasa lista), estoy en el barracón y puedo arrojarme sobre la litera y respirar. Puede que sea el calor, puede que el cansancio de la marcha, pero
Primo Levi (Trilogía de Auschwitz)
El amor a primera vista es como mirar al Sol fijamente. Después de hacerlo, es imposible ver otra cosa que un montón de estrellitas brillantes, como pequeñas sucursales del Sol. Pues cuando ves a alguien del que te enamoras a primera vista, pasa igual. Desde la primera vez que ves a esa persona, ya no ves otra cosa. Todo te hace pensar en ella. El mundo es una sucursal de él.
Begoña Oro
Lo cierto es que hoy vivimos atrapados en medio de una cultura de la simulación. Se trata de aparentar que todo está bien, que no pasa nada, que las cosas marchan correctamente. De alguna manera, la simulación es el triunfo del orgullo, que se empeña en eludir hábilmente al arrepentimiento. Este tipo de actitud cierra espacios a la influencia del Espíritu Santo en nuestra vida.
Pablo Partida Gómez (Atracción Prohibida (Spanish Edition))
- Bueno, pasa... no te quedes en la puerta. ¿Que te apetece hacer? - murmuró bostezando y estirando los brazos. Todos los músculos de su cuerpo se pusieron en tensión y a mi me temblaron las piernas. Ardía en deseos de que me tirase contra la mesa de té y me arrancase la ropa a mordiscos. Como me gustaba... y como me ponía." [Violeta y Bastian] Las flores de Violeta. Play game.
Paty C. Marin.
-¿Cómo se sale de aqui? -Si tanta prisa tiene... Hay dos maneras, la permanente y la temporal. La permanente es por el tejado: un buen salto y se libra usted de toda esa bazofia para siempre. La salida temporal está por allí, al fondo, donde anda aquel atontado puño en alto al que se le caen los pantalones y hace el saludo revolucionario a todo el que pasa. Pero si sale por ahí, tarde o temprano volverá aquí.
Carlos Ruiz Zafón (The Angel's Game (The Cemetery of Forgotten Books, #2))
De todos modos, contemplarlas correr es, en cierto modo, maravilloso. Percibo sencillamente que ésta es la forma en la que el mundo pasa de unas manos a otras. Se parece, en definitiva, a un mensaje que nos envía el mundo. Por eso, que me adelanten una tras otra no me produce rabia alguna. Ellas tienen su ritmo y su tiempo propios. Y yo, mi ritmo y mi tiempo propios. Son completamente distintos y, por mil motivos, es lógico que sea así.
Haruki Murakami (What I Talk About When I Talk About Running)
Porque es demasiado cruel saber que la vida es única y que no tenemos como garantía más que la de fe tinieblas; porque es demasiado cruel, respondo con la pureza de una alegría indomable. Me niego a estar triste. Seamos alegres. Quien no tenga miedo de ser alegre y de sentir por una vez siquiera la alegría alocada y profunda tendrá lo mejor de nuestra verdad. Yo estoy —a pesar de todo, oh, a pesar de todo— alegre en este instante-ya que pasa si yo no puedo fijarlo en palabras. Estoy alegre en este mismo instante porque me niego a ser vencida, y entonces amo. Como respuesta. El amor impersonal, el amor it, es alegría, incluso el amor que no sale bien, incluso el amor que termina. Y mi propia muerte y la de los que amamos tiene que ser alegre, no sé todavía cómo, pero tiene que serlo. Vivir es esto, la alegría del it. Y conformarme no como vencida sino en un allegro con brío.
Clarice Lispector (The Stream of Life)
Una mujer bella puede ser ella misma a su antojo; la sociedad le pasa siempre por alto una tontería o una torpeza, mientras que una sola mirada detiene la más magnífica expresión en los labios de una mujer fea, intimida sus ojos, aumenta la poca gracia de sus ademanes, coarta su actitud. Bien sabe que sólo a ella se le prohíbe cometer faltas, que todos le niegan el don de repararlas, y, por lo demás, nadie le proporciona la ocasión de ello.
Honoré de Balzac (La Recherche de l'absolu : suivi de La Messe de l'athée)
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta. La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo todo lo cura» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Me pregunto en qué momento un niño se convierte en un adulto. ¿Pasa de repente o es más bien poco a poco, como por etapas? ¿Hay una edad, una semana, un momento, en el que se revelan todos los secretos del universo y la madurez desciende del cielo en una nube, cambiando el cerebro para siempre? ¿Se escabullirá un día la niña que hay en mí para no volver jamás? No me puedo imaginar viviendo una vida real, o que alguna vez seré adulta. Me parece una transformación tan increíble... Puede que algún día sea la pareja de alguien o la madre de alguien o el patólogo forense de alguien. Puede que algún día beba demasiado o tenga un hijo del que no le hable a nadie. Puede que algún día huya de todo y tenga mis razones. Ese yo es imposible de imaginar por mi yo actual. No me puedo imaginar mayor. No me puedo imaginar diferente de la persona que soy ahora. No me puedo imaginar vieja ni casada ni muerta.
Meg Rosoff (Picture Me Gone)
Una huella imborrable. Y esa mirada que juzga, buscando el punto débil. Y las amenazas. Todo eso hace mella, ¿sabes? Luego cuesta recobrar la confianza en uno mismo. Volver a quererse. Mi padre ha sufrido. Mucho. Soy consciente de ello. Y el tiempo pasa, es verdad, tienes razón. Pero ¿se arreglarán las cosas algún día? No lo sé. No estoy seguro. Me gustaría creer que sí. Yo hace tiempo que le perdoné. Pero ignoro si algo más es posible. Algo parecido al cariño.
Delphine de Vigan (Las gratitudes)
Yo te he nombrado reina. Hay más altas que tú, más altas. Hay más puras que tú, más puras. Hay más bellas que tú, hay más bellas. Pero tú eres la reina. Cuando vas por las calles nadie te reconoce. Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira la alfombra de oro rojo que pisas donde pasas, la alfombra que no existe. Y cuando asomas suenan todos los ríos en mi cuerpo, sacuden el cielo las campanas, y un himno llena el mundo. Sólo tú y yo, sólo tú y yo, amor mío, lo escuchamos.
Pablo Neruda
HOLA, PERRO AVISTO un perro en la calle Le digo: ¿Qué tal estás, perro? ¿Creen que me respondería? ¿No? Pues bien a pesar de todo me responde Y no es asunto suyo Entonces cuando veo a gente Que pasa sin mirar siquiera a los perros Siento vergüenza por sus padres Y por los padres de sus padres Porque tan mala educación Requiere al menos… y no exagero Tres generaciones, con una sífilis hereditaria Pero añado para no molestar a nadie Que un buen número de perros no habla a menudo.
Boris Vian
—Ahora vamos a ver otro mundo diferente —decía Cándido—, y puede apostarse ciento contra uno que allí todo va bien, porque a la verdad lo que pasa en el nuestro, así en lo moral como en lo físico, sólo ofrece motivos de aflicción y disgusto. Por de contado, este mar es mucho mejor sin comparación que el de nuestra Europa, mucho más tranquilo, y los vientos más constantes. Sin duda el nuevo mundo es el mejor de los universos posibles, y espero que en él viviremos dichosos.
Voltaire (Cándido (Clasicõs) (Spanish Edition))
Alguna vez lo he visto por la calle, caminando despacio o mirando simplemente el río de la gente que pasa y que quizá le inspire alguna reflexión. Creo que jamás logrará sonreír. Su mirada podría ser la de un loco o la de un sabio o la de un simulador o la de alguien que ha sufrido mucho. Pero lo cierto es que, cada vez que lo veo, a mí me deja una sensación de incomodidad como si yo fuera en parte culpable de su estado, de su miseria, y lo peor de todo como si él supiera que yo soy culpable.
Mario Benedetti (La tregua)
Imagina que has aceptado la muerte, como algo inevitable.Desde pequeños sabemos que la muerte existe, que todos morimos algún día, pero no lo aceptas, no del todo. Piensas que la muerte es algo que sólo les pasa a los demás, que es algo perdido en un tiempo muy lejano, donde aún no has llegado, y donde nunca llegarás. Cumplir sesenta años te hace pensar en la muerte. En que, tal vez, el momento no esté tan lejos como esperabas. Una muerte rápida y natural, pero muerte a fin de cuentas. Y te da miedo pensar en ello.
Francisco Miguel Espinoza
—Se me da bien el metal. —¿Y qué tiene que ver eso con nada? —gritó Genya. David frunció el ceño. —Yo... yo no entiendo la mitad de lo que pasa a mi alrededor. No entiendo las bromas, ni las puestas de sol, ni la poesía, pero se me da bien el metal. —Flexionó los dedos inconscientemente, como si estuviera tratando de aferrarse físicamente a las palabras—. La belleza era tu armadura. Era algo frágil, todo espectáculo. Pero, lo que hay dentro de ti... es acero. Es valiente e inquebrantable. Y no necesita ningún arreglo.
Leigh Bardugo (Ruin and Rising (Shadow and Bone, #3))
Ahora sé que cada día que pasa, no hay que pasarlo desapercibido frente a las obras que Dios ha puesto. Contemplemos la creación y agradezcámosle, porque todo está perfectamente hecho para algo. En su momento, todo lo hizo para que existiera. Puso en órbita la tierra en el lugar adecuado, las estaciones son idea suya y el lugar con respecto al sol también. No pudo haberse formado a la suerte, el área para girar en órbita alrededor del sol es muy grande, sin embargo, la tierra está donde debe para que haya la vida que hay en el mundo.
Diego Sandoval (Un Horizonte de Sueños (Spanish Edition))
¡Si mi fue tornase a es, sin esperar más será, o viniese el tiempo ya de lo que será después...! GLOSA Al fin, como todo pasa, se pasó el bien que me dio Fortuna, un tiempo no escasa, y nunca me le volvió, ni abundante, ni por tasa. Siglos ha ya que me vees, Fortuna, puesto a tus pies; vuélveme a ser venturoso; que será mi ser dichoso si mi fue tornase a es. No quiero otro gusto o gloria, otra palma o vencimiento, otro triunfo, otra vitoria, sino volver al contento que es pesar en mi memoria. Si tú me vuelves allá, Fortuna, templado está todo el rigor de mi fuego, y más si este bien es luego, sin esperar más será. Cosas imposibles pido, pues volver el tiempo a ser después que una vez ha sido, no hay en la tierra poder que a tanto se haya estendido. Corre el tiempo, vuela y va ligero, y no volverá, y erraría el que pidiese, o que el tiempo ya se fuese, o volviese el tiempo ya. Vivo en perpleja vida, ya esperando, ya temiendo: es muerte muy conocida, y es mucho mejor muriendo buscar al dolor salida. A mí me fuera interés acabar; mas no lo es, pues, con discurso mejor, me da la vida el temor de lo que será después
Miguel de Cervantes Saavedra (Don Quixote de La Mancha, Vol. 2 (Don Quijote de la Mancha, #2))
-Mi meta en la vida es llegar a ser un adjetivo -dijo-. Que la gente vaya por ahí diciendo: «Eso era tan bankheadiano», o «Un poco demasiado bankheadiano para mi gusto». -Bankheadiano suena bien -dijo Madeleine. -Es mejor que bankheadesco. -O bankheadino. -La terminación en «ino» es horrible la mires por donde la mires. Hay joyciano, shakesperiano, faulkneriano. Pero en «ino». ¿Quién hay por ahí que sea algo terminado en «ino»? -¿Thoma Mannino? -Kafesco -dijo-. ¡Pynchonesco! Mira, Pynchon es ya un adjetivo. Gaddis. ¿Cómo sería para Gaddis? ¿Gaddiesco? ¿Gaddisio? -No, con Gaddis no se puede hacer —dijo Madeleine. -No -dijo Leonard- Ha tenido mala suerte, Gaddis. ¿Te gusta Gaddis? -Leí un poco de Los reconocimientos -dijo Madeleine. Doblaron Planet Street y subieron por la pendiente. -Belloviano -dijo Leonard-. Es superbonito cuando se cambia alguna letra. Con nabokoviano no pasa: Nabokov ya tiene la «v». Y Chéjov también: chejoviano. Los rusos lo tienen fácil. ¡Tolstoiano! El tal Tolstói era un adjetivo a la espera de formarse. -No te olvides del tolstoianismo -dijo Madeleine. -¡Dios mío! -dijo Leonard-. ¡Un nombre! Jamás había soñado con llegar a ser un nombre. -¿Qué significaría bankheadiano? Leonard se quedó pensativo unos segundos. -De o relativo a Leonard Bankhead (norteamericano, nacido en 1959). Caracterizado por una introspección o inquietud excesiva. Sombrío, depresivo. Véase caso perdido. Madeleine reía. Leonard se detuvo y la cogió del brazo, mirándola con seriedad. -Te estoy llevando a mi casa -dijo. -¿Qué? -Todo este tiempo que llevamos andando. Te he estado llevando hacia mi casa. Eso es lo que hago normalmente, al parecer. Es vergonzoso. Vergonzoso. No quiero que sea así. No contigo. Así que te lo estoy diciendo. -Ya me lo había figurado, que íbamos a tu casa. -¿Sí? -Te lo iba a decir. Cuando estuviéramos más cerca. -Ya estamos cerca. -No puedo subir. -Por favor. -No. Esta noche no. -Hannaesco -dijo Leonard-. Testarudo. Dado a posturas inamovibles. -Hannaesco -dijo Madeleine-. Peligroso. Algo con lo que no se juega. -Quedo advertido. Se quedaron de pie, mirándose, en el frío y la oscuridad de Planet Street. Leonard sacó las manos de los bolsillos para encajarse la melena detrás de las orejas. -Puede que suba sólo un minuto -dijo Madeleine.
Jeffrey Eugenides (The Marriage Plot)
Una mano pequeña y fría me acarició la mejilla. —No pasa nada —dijo Auri en voz baja—. Ven aquí. Empecé a llorar en silencio, y ella deshizo con cuidado el apretado nudo de mi cuerpo hasta que mi cabeza reposó en su regazo. Empezó a murmurar, apartándome el cabello de la frente; yo notaba el frío de sus manos contra la ardiente piel de mi cara. —Ya lo sé —dijo con tristeza—. A veces es muy duro, ¿verdad? Me acarició el cabello con ternura, y mi llanto se intensificó. No recordaba la última vez que alguien me había tocado con cariño. —Ya lo sé —repitió—. Tienes una piedra en el corazón, y hay días en que pesa tanto que no se puede hacer nada. Pero no deberías pasarlo solo. Deberías haberme avisado. Yo lo entiendo. Contraje todo el cuerpo y de pronto volví a notar aquel sabor a ciruela. —La echo de menos —dije sin darme cuenta. Antes de que pudiera agregar algo más, apreté los dientes y sacudí la cabeza con furia, como un caballo que intenta liberarse de las riendas. —Puedes decirlo —dijo Auri con ternura. Volví a sacudir la cabeza, noté sabor a ciruela, y de pronto las palabras empezaron a brotar de mis labios. —Decía que aprendí a cantar antes que a hablar. Decía que cuando yo era un crío ella tarareaba mientras me tenía en brazos. No me cantaba una canción; solo era una tercera descendente. Un sonido tranquilizador. Y un día me estaba paseando alrededor del campamento y oyó que yo le devolvía el eco. Dos octavas más arriba. Una tercera aguda y diminuta. Decía que aquella fue mi primera canción. —Nos la cantábamos el uno al otro. Durante años. —Se me hizo un nudo en la garganta y apreté los dientes. —Puedes decirlo —dijo Auri en voz baja—. No pasa nada si lo dices. —Nunca volveré a verla —conseguí decir. Y me puse a llorar a lágrima viva. —No pasa nada —dijo Auri—. Estoy aquí. Estás a salvo.
Patrick Rothfuss (The Wise Man's Fear (The Kingkiller Chronicle, #2))
El escritor francés Albert Camus retrató en uno de sus cuentos a un mendigo que, mientras todos pasaban a su lado sin reparar en su desgracia, decía: "La gente no es mala, es que no ve". Me parece que la mayoría de los males de nuestra época tiene que ver con esa frase: "La gente no ve", lo cual es un pecado en nuestra modernidad, porque hoy tenemos instrumentos para informarnos de todo lo que pasa en los confines del mundo, pero sin embargo "no vemos". Este es el precio que se paga por algunas ventajas que tenemos unos frente a otros. Ese "no ver" me parece un pecado esencial, del que derivan otros peores.
Fernando Savater (Los siete pecados capitales)
¿Qué importa que algún capitán, viejo lobo de mar, me ordene coger la escoba y barrer la cubierta? ¿Qué supone semejante humillación comparada o pesada en las balanzas del Antiguo Testamento? ¿Quién no es un esclavo? Decídmelo. Por tanto, por mucho que ese capitán, lobo de mar, pueda marearme de un lado para otro, por mucho que me zarandeen de acá para allá, tendré la satisfacción de saber que es justo. Que a todo el mundo le pasa poco más o menos lo mismo —y esto desde un punto de vista físico o metafísico—, de manera que a todos nos va tocando hacerlo, de modo que no hay sino darse una palmadita en la espalda y conformarse.
Herman Melville (Moby Dick)
Hablan todo el rato de la igualdad, pero a mí bastantes veces me gustaría ser tío, y al revés no pasa tanto. No lo digo por el sexo. Yo querría ser tío pero no para enrollarme con Vera, eso puedo hacerlo ya. Si lo piensas, es hasta increíble que haya que hacer leyes, es alucinante que en otrs época no nos dejaran estudiar o ser ingenieras. Pero es que hay historias que no están en las leyes, no sé cómo decirlo: me refiero a lo que te pides, ¿sabes? Los tíos se pidieron cosas como consolar o defender y luego se quedaron con esas cosas cosas. ¿Por qué no puede pedírselas cualquier persona, sea lo que sea, según su ánimo o según lo que le haya pasado? Muchos días prefiero consolar y no que me consuelen, defender y no que me defienda. Prefiero salir en vez de quedarme esperando aq ue vuelva alguien. Y aunque ya no siempre sea así, aunque a veces mi madre se vaya de viaje y sea mi padre quien va a buscarla, no sé, es que los chicos se han pasado la vida viéndose en todas partes como los que llevan el barco. He oído a pocos que digan: me encantaría quedarme aquí y que vinieran a salvarme. No se trata de se valiente. A lo mejor es incluso al revés. Porque lo que da másmiedo es estar esperando y no poder hacer nada. Da mucho más miedo eso que salir a matar dragones.
Belén Gopegui (Deseo de ser punk)
Un gerente tarda entre 12 y 18 meses en entender perfectamente lo que se espera de la posición. Luego, tiene entre 18 y 24 meses de alta productividad: cambios en el equipo, procesos, mejoras, revisiones estratégicas, microajustes. Conoce perfectamente toda su área de influencia. La interacción entre este conocimiento y su bagaje exclusivo (experiencia, formación y valores) generará un pico de mejoras. Sin embargo, a los tres años de ocupar una posición, un gerente ya es responsable de prácticamente todo lo que pasa en su área. Tiene menos ideas nuevas y, de a poco, ya no puede hacer más cambios relevantes, solo administrar lo que hay”.
Leo Piccioli (Soy Solo: Historias honestas de liderazgo para ser feliz en el siglo XXI (Spanish Edition))
El objetivo puede ser grande o pequeño, estar muy lejos o al lado de casa, pero va en su busca con respeto y honor. Sabe lo que significa cada paso y cuánto esfuerzo, entrenamiento e intuición le costó. No sólo se concentra en la meta que debe alcanzar, sino en todo lo que pasa a su alrededor. Muchas veces se ve obligado a parar porque ya no le quedan fuerzas. En ese momento, el Amor aparece y dice: «Piensas que caminas hacia un punto, pero la existencia de ese punto sólo está justificada porque lo amas. Descansa un poco y, en cuanto puedas, levántate y sigue adelante. Porque desde que supo que ibas hacia él, también él corre a tu encuentro.»
Paulo Coelho (El manuscrito encontrado en Accra)
La luz de la esperanza comienza hoy, cuando La Elegida ha nacido a la luz del sol. Es linda, es hermosa, como una flor, pero su belleza se entorpece, al pasar por mucho dolor. Su vida crece, su vida madura, pero no sabe que es el empiece, de su gran aventura. Alta es la traición que se comete, pues la nobleza se entromete, en la que un brujo ablandará, el corazón que ella le brindará. Pero la felicidad no perdura siempre, pues otro miedo pasa por su mente, y no sólo eso, también terribles recuerdos llegan, cuando delante de ella pasa La Muerte. Un obstáculo más, un obstáculo menos, ¿qué mas da, si es la más fuerte? Pero, ¿de dónde viene la fuerza, sino de su rival? Su propia sangre la traicionará, una vez, tal vez dos, pero luego decubrirá su mortal error, pagando así su equivocación. Fuerzas más ya no le quedan, cuando descubre la triste realidad: las personas que llenaban su corazón, una vez que se van, ya no han de regresar. Y eso se lo demuestran una vez más, cuando su verdadero amor le ha de abandonar, por el hecho de que su misma sangre lo destruirá. La Elegida sufrirá mucho más que cualquier ser, pues la tristeza y el abandono la han de poseer. En tres años, ni uno más, será cuando su amante se le dará una segunda oportunidad, la que por fin terminará, la misión que en un principio se le encomendó. Pero un problema se presentará, pues su corazón no la reconocerá, así que su sangre la ayudará, a terminar lo que empezó, a seguirel camino del que una vez se fió, y a tener dos almas más en su vida ermitaña de las cuales se percató. El bien y el mal, pelean una vez más, entre la luz y la oscuridad. Pero, que quede claro, sólo alguien puede terminar la pelea encarnizada para que todo llegue a su fin. A quien la Elegida entregó su alma, será el único que destruirá al demonio que se encuentra dentro de cada pecado, de cada mal. Y una vez más trinfará, el bien sobre el mal. La Elegida reinará, como noble, con bondad, como ella es en realidad.
Yolanda Chapa (Lani, la princesa gitana)
9. LA EPIDEMIA Una nueva epidemia afecta a uno de cada 100.000 ciudadanos de nuestro país. Se dispone de un test muy rápido y barato que tiene una fiabilidad del 99,99% y todos los ciudadanos están obligados a pasarlo. Aquellos que den positivo, tendrán que tomarse una píldora. El test devuelve un resultado positivo o negativo según si la persona está infectada o no, con una fiabilidad del 99,99% lo que significa que en el 99,99% de las veces que se pasa el test el resultado coincide con la realidad y por lo tanto en un 0,01% de los casos se equivoca y da un resultado contrario a la realidad. Sabiendo esto, una persona que ha dado positivo en el test, ¿qué probabilidad tiene de estar realmente infectada?
M.S. Collins (75 fantásticos acertijos de lógica: Explicación y respuesta con un solo click (Spanish Edition))
La estupidez insiste siempre, uno se daría cuenta de ello si uno no pensara siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo, eran humanidad: no creían en las plagas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones. Nuestros conciudadanos no eran más culpables que otros, se olvidaban de ser modestos, eso es todo, y pensaban que todavía todo era posible para ellos, lo cual daba por supuesto que las plagas eran imposibles.
Albert Camus (The Plague)
—A veces me aterra sentir que no seré nada. —Es lo que todo artista siente todas las mañanas. —Por más que me burle a veces de todos esos pubertos pretenciosos, la verdad es que a veces los envidio. Por más que encuentre todos los motivos para criticarlos, ellos están allá afuera, y yo sigo aquí. ¿Qué pasa si el problema no son ellos? ¿Qué pasa si soy yo? Si el mundo ha podido aceptarlos y a mi aún no, quizás de quien nos tendríamos que estar riendo es de mí. Así que: ¿Cómo sabes que eres suficiente? —No sé. ¿Alguna vez hiciste que alguien sintiera algo? —¿Cómo? —¿Alguna vez hiciste que alguien se riera de algo que hiciste? ¿O que se identificara? ¿Que lo odiara? No sé, lo que sea. —No sé. Quizás. —Ahí está entonces. Eso es suficiente.
Jean Paul Vizuete (Arena)
La autoridad del Estado no puede ser un fin en sí misma, porque ello significaría consagrar la inviolabilidad de toda tiranía en el mundo. Si por los medios que están al alcance de un gobierno se precipita una nacionalidad en la ruina, entonces la rebelión no es sólo un derecho, sino un deber para cada uno de los hijos de ese pueblo. La pregunta: "¿cuándo se presenta este caso?", no se resuelve mediante disertaciones teóricas, sino por la acción y por el éxito. Como todo gobierno, por malo que sea y aún cuando haya traicionado una y mil veces los intereses de una nacionalidad, reclama para sí el deber que tiene de mantener la autoridad del Estado, el instinto de conservación nacional en lucha contra un gobierno semejante tendrá que servirse, para lograr su libertad o su independencia, de las mismas armas que aquél emplea para mantenerse en al mando. Según esto, la lucha será sostenida por medios "legales" mientras el poder que se combate no utilice otros; pero no habrá que vacilar ante el recurso de medios ilegales si es que el opresor mismo se sirve de ellos. En general, no debe olvidarse que la finalidad suprema de la razón de ser de los hombres no reside en el mantenimiento de un Estado o de un gobierno: su misión es conservar su Raza. Y si esta misma se hallase en peligro de ser oprimida o hasta eliminada, la cuestión de la legalidad pasa a un plano secundario. Entonces poco importará ya que el poder imperante aplique en su acción los mil veces llamados medios "legales"; el instinto de conservación de los oprimidos podrá siempre justificar en grado superlativo el empleo de todo recurso. Sólo así se explican en la Historia ejemplos edificantes de luchas libertarias contra la esclavitud (interna o externa) de los pueblos. En este caso el derecho humano se impone sobre el derecho político. Si un pueblo sucumbe sin luchar por los derechos del hombre, es porque al haber sido pesado en la balanza del Destino resultó demasiado débil para tener la suerte de seguir subsistiendo en el mundo terrenal. Porque quien no está dispuesto a luchar por su existencia o no se siente capaz de ello es que ya está predestinado a desaparecer, y esto por la justicia eterna de la Providencia. ¡El mundo no se ha hecho para los pueblos cobardes!
Adolf Hitler (Mi Lucha)
Cuando las energías internas empiecen a moverse, no debes irte con ellas. Por ejemplo, cuando afloren tus pensamientos, no tienes que acompañarlos. Digamos que estás dando un paseo y pasa un lindo coche por allí. Tus pensamientos dicen: «Vaya, me encantaría tener ese coche». Entonces podrías limitarte a continuar caminando sin más, pero en cambio empiezas a sentirte molesto: quieres un coche como ese, pero tu sueldo no da para tanto. Entonces empiezas a pensar en cómo conseguir un aumento o en buscar otro trabajo. Pues bien, no hace falta que hagas todo eso. El incidente también podría transcurrir así: viene el coche y se va, y viene el pensamiento y se va. Ambos se van porque simplemente tú no te has ido con ellos. A eso se le llama estar centrado.
Michalel A. Singer (La liberación del alma)
En ese momento no lo sabes. Nunca lo sabes. Nadie reconoce el instante que va a cambiar su vida para siempre. Solo es uno más, que llega, pasa y todo sigue como si nada. Sin embargo, ha ocurrido. Algo ha cambiado y ya no hay vuelta atrás. Del mismo modo que nadie reconoce a esa persona que está destinada a cambiarte para siempre. Solo es una más, que aparece un día, sin esperarla, y que te mira. En ese momento no lo sabes, pero ha ocurrido algo. Unas pupilas que se dilatan. Un soplo en la piel que hace que te erices. Una mirada que se alarga. Detalles imperceptibles que atribuyes a otras cosas, pero que son el comienzo de algo importante. Algo que puede salvarte o hundirte. Porque hay olas que te devuelven a tierra y otras que te arrastran al fondo del mar.
NOT A BOOK (Cuando no queden más estrellas que contar)
Creo que la verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza. Además, ¿sabemos acaso lo que es la verdad? Si yo lo digo que aquel trozo de ventana azul, digo una verdad. Pero es una verdad parcial, y por lo tanto una especie de mentira. Porque el trozo de ventana no está solo, está en una casa, en una cuidad, en un paisaje. Está rodeado del gris de ese muro de cemento, del azul claro del cielo, de aquellas nubes alargadas, de infinitas cosas más. Y si no digo todo absolutamente todo, estoy mintiendo. Pero decir todo es imposible, aun en este caso de la ventana, de un siempre trozo de la realidad física. La realidad es infinita y además infinitamente matizada, y si me olvido de un solo matiz, ya estoy mintiendo. Ahora imagínese lo que es la realidad de los seres humanos con sus complicaciones y recovecos, contradicciones y además cambiantes. Porque cambia a cada instante que pasa, y lo que éramos hace un momento no lo somos más. ¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos acaso siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos cometemos el error de decírselo, eso es una verdad, pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio el ser a quien se la decimos creerá que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre. Y se hundirá en la desesperación.
Ernesto Sabato (Sobre héroes y tumbas)
–Todos soñamos con volver. Es difícil de explicar. Yo no volvería ni loco. Pero sueño con volver –hice una pausa–. Ustedes también. –¿Nosotros? –Los que nunca estuvieron. ¿Para qué nos buscan, si no? Nos buscan y nos tienen miedo. Suponen que sabemos algo, que no les queremos decir, y que ustedes no quieren saber; nos envidian porque conocemos el camino y temen que se los revelemos. Dejamos un espacio preciso cuando nos fuimos, pero allá cambiamos de forma, y al volver ya no encajábamos, por más vueltas que nos dieran, en el rompecabezas; volvimos diez mil iluminados, locos, profetas malditos, y ahí andamos, sueltos por las cuatro puntas del país, hablando un idioma que nadie entiende, haciendo como que trabajamos, jugamos al fútbol, cogemos, pero nunca del todo, en algún lugar sabiendo siempre que algo nuestro valioso e indefinible quedó enterrado allá. En sueños, al menos, todos volvemos a buscarlo. ¿Entendés? No es el criminal el que vuelve al lugar del crimen. Es la víctima, bajo la tiránica esperanza de cambiar ese resultado injusto que la dañó. Andá a preguntarle a los ingleses. ¿Cuántos te crees que quieren volver? Somos nosotros, los perdedores, los triturados, los que gritamos “volveremos volveremos” cada vez que hay alguien que quiera escuchar. ¿Qué puede interesarle la revancha al ganador? El infierno nos marcó de tal manera que creemos que volviendo lo haremos paraíso, y a la noche nos despertamos llamando papá a los demonios que nos clavaban arpones riendo. ¿Sabés por qué todavía, diez años después, seguimos disfrazándonos de esta manera, reuniéndonos para organizar expediciones imposibles, reconstruyendo hasta el segundo cada uno de aquellos días que lo mejor sería olvidar? Estamos infectados, entendés, las llevamos en la sangre y nos morimos de a poco, como los chagásicos. ¿No las viste, que son iguales a pólipos? Cada año que pasa, se extienden un poco más, como esas manchas en la pared. Trauma de guerra, trauma de guerra, no es tan fácil. Estamos enamorados hasta la médula, y las odiamos. Fetichistas, adoramos una foto, una silueta, una bota vieja. No es verdad que hubo sobrevivientes. En el corazón de cada uno hay dos pedazos arrancados, y cada mordisco tiene la forma exacta de Las Islas. Tratamos de llenarlos con las cosas de acá, pero es como taparlos con estopa. ¿Sabés cuántos de nosotros nos suicidamos por ese amor?
Carlos Gamerro (Las islas)
No es exactamente asi. Hubo un tiempo en que las palabras eran tan pocas que ni siquiera las teniamos para expresar algo tan simple como Esta boca es mia, o Esa boca es tuya, y mucho menos para preguntar Por que tenemos las bocas juntas. A las personas de ahora ni les pasa por la cabeza el trabajo que costo crear estos vocablos, en primer lugar , y quien sabe si no habra sido, de todo, lo mas dificil, fue necesario comprender que se necesitaban, despues, hubo que legar a un consenso sobre el significado de sus efectos inmediatos, y finalmente, tarea que nunca acabara de completarse, imaginar las consecuencias que podrian advenir, a medio y a largo plazo, de los dichos efectos y de los dichos vocablos. Comparado con esto, y al contrario de lo que de forma tan concluyente el sentido comun afirmo ayer noche, la invencion de la rueda fue mera bambarria, como acabaria siendolo el descubrimiento de la ley de la gravitacion universal simplemente porque se le ocurrio a una manzana caer sobre la cabeza de Newton. La rueda se invento y ahi sigue inventada para siempre jamas, en cuanto las palabras, esas y todas las demas, vinieron al mundo con un destino brumoso, difuso, el de ser organizaciones foneticas y morfologicas de caracter eminentemente provisional, aunque, gracias, quiza, a la aureola heredada de su auroral creacion, se empenian en pasar, no tanto por si mismas, sino por lo que de modo variable van significando y representando, por inmortales, imperecederas o eternas, segun los gustos del clasificador. Esta tendencia congenita a la que no sabrian ni podrian resistirse, se torno, con el transcurrir del tiempo, en gravisimo y tal vez insoluble problema de comunicacion, ya sea la colectiva de todos, ya sea la particular de tu a tu, como se ha podido confundir galgos y podencos, ovillos y madejas, usurpando las palabras el lugar de aquello que antes, mejor o peor, pretendian expresar, lo que acabo resultando, finalmente, te conozco mascarita, esta atronadora algazara de latas vacias, este cortejo carnavalesco de latones con rotulo pero sin nada dentro, o solo, ya desvaneciendose, el perfume evocador de los alimentos para el cuerpo y para el espiritu que algun dia contuvieron y guardaban. A tan lejos de nuestros asuntos nos condujo esta frondosa reflexion sobre los origenes y los destinos de las palabras, que ahora no tenemos otro remedio que volver al principio.
José Saramago
que en esa remota Orbajosa, donde, entre paréntesis, tienes fincas que puedes examinar ahora, se pasa la vida con la tranquilidad y dulzura de los idilios. ¡Qué patriarcales costumbres! ¡Qué nobleza en aquella sencillez! ¡Qué rústica paz virgiliana! Si en vez de ser matemático fueras latinista, repetirías al entrar allí el ergo tua rura manebunt. ¡Qué admirable lugar para dedicarse a la contemplación de nuestra propia alma y prepararse a las buenas obras! Allí todo es bondad, honradez; allí no se conocen la mentira y la farsa como en nuestras grandes ciudades; allí renacen las santas inclinaciones que el bullicio de la moderna vida ahoga; allí despierta la dormida fe, y se siente vivo impulso indefinible dentro del pecho, al modo de pueril impaciencia que en el fondo de nuestra alma grita: «quiero vivir».
Benito Pérez Galdós (Doña Perfecta)
entero, hombre que comprende las razones misteriosas y legítimas de todas sus usanzas; artista, es decir especialista, hombre unido a su paleta como el siervo a la gleba. Al señor G. no le gusta que lo llamen artista. ¿No tiene un poco de razón? Le interesa el mundo entero; quiere saber, comprender, apreciar todo lo que ocurre en la superficie del globo. El artista vive poco, o incluso nada, en el mundo moral y político. Quien reside en el barrio de Bréda ignora lo que pasa en el de Saint-Germain. Salvo por dos o tres excepciones que es inútil nombrar, la mayoría de los artistas son, hay que decirlo, animales muy diestros, manipuladores puros, inteligencias de pueblo, cerebros de aldea. Su conversación, limitada por fuerza a un ámbito muy restringido, pronto resulta insoportable para el hombre de mundo, el ciudadano espiritual del universo.
Charles Baudelaire (El pintor de la vida moderna (Serie Great Ideas 28))
La muerte del ser querido es doblemente un duelo si está vivo. La hipocondría es la peor de las enfermedades: ficticia, las genera reales. Casi siempre, las películas mexicanas de horror son cómicas y las cómicas de horror. Se habla sobre clima por incomunicación, por soledad: el clima es, a veces, lo único entre dos personas. Cuando alguien dice: Yo soy una persona íntera, veo cómo empieza a desintegrarse su cara. Es tan difícil a veces decir las cosas o escribirlas, o tan fácil, sin alcanzar de cualquier manera lo que se siente. ¿Puede ser un error enamorarse? Lo más parecido a estar enamorado es el hallazgo de una música bellísima que nos fascina. Y pensar que dormimos cientos de noches con una mujer que nos odia profundamente, que quizás ya nos odiaba en secreto. Hay días en que nada pasa y días en que todo ocurre. Cada momento lleva su melodía. Such is life such is chess. BAGATELAS
Ignacio Helguera
<> Más o menos. O sea, entiendo por qué Lois Lane se matriculó en la facultad de periodismo. Conozco a esa clase de chicas. Quieren cambiar las cosas, sacar conspiraciones a la luz. Es entrometida. Pero Clark Kent... ¿Por qué no elige ser Clark Kent, ese hombre del tiempo tan sexy? ¿O Clark Kent, alcalde de Cincinnati? <> ¿No te enteras o qué? Clark Kent no quiere ser famoso. No quiere que la gente se fije en él. Si lo miraran con atención, se darían cuenta de que es idéntico a Superman, pero con gafas. Además, tiene que estar en la redacción de un periódico o algo parecido para ser el primero en enterarse de las noticias. Imagínate que leyera «Joker ataca la Luna» en el diario del día siguiente. <> Tienes toda la razón. Sobre todo para ser alguien que no sabe que Superman nunca se ha enfrentado al Joker. <> Sobre todo para ser alguien que pasa mucho. Espero que te equivoques cuando dices que la vida es un asco solo por llevar gafas y no ser capaz de volar. Esa descripción se aplica a todos los que estamos en esta sala. ¿En qué estás trabajando? <> Todos llevamos gafas. Qué inquietante. En otro artículo del Indian Hills. Más que trabajar, estoy esperando a que suene el teléfono. Por lo que parece, el hospital contiguo al cine ya ha comprado el terreno. Hace meses. Lo van a convertir en un aparcamiento. Estoy esperando a que la portavoz del hospital me llame y me diga: «No hay comentarios». Entonces escribiré: «Los directivos del hospital declinan hacer comentarios en relación a la venta». Y me iré a casa. ¿Sabes lo aburrido que es esperar a que alguien te llame para, oficialmente, no decirte nada? No creo que Superman lo soportase. Estaría por ahí, buscando boy scouts perdidos y tapando volcanes con rocas gigantescas. <> Superman trabaja en un diario para ligarse a Lois Lane. <> Seguro que gana el doble que ella.
Rainbow Rowell (Attachments)
Porque si una lleva una falda o un escote de un tiempo a esta parte lo lleva para sí misma o en nombre del em­­poderamiento, una de dos, y que no me mire nadie porque machete al machote y madre mía qué fuerte e inde­­pen­­diente con mi falda, que era a lo que me reducían antes, a ser dos piernas y poca tela y me quejaba y con razón y ahora como por arte de magia resulta que eso es signo de empoderamiento, pero no puede mirarlo nadie. Nos he­­mos encerrado tanto en nosotros mismos, nos hemos individuado tanto y hemos hecho tantos esfuerzos por acabar con lo de las dinámicas de poder —y, nos guste o no, la belleza siempre ha implicado y siempre implicará poder— que hemos terminado creyendo que no pro­­vocamos ningún efecto, ninguna reacción en el otro y que lo contrario sería inaceptable, aunque las mujeres nos lo hemos creído a medias, como todas las mentiras que nos contamos a nosotras mismas. Por eso rara vez nos ponemos escote y los labios rojos para estar solas en casa, de la misma forma que el pavo real no desplegaría su cola si no hubiera una pava a la vista, porque gilipollas no es y por lo del ahorro energético, y negar que un escote bonito es enseñado de cuando en cuando para ser visto, solo cuando quiere ser visto, cuando quiere ser mirado, además de ridículo niega parte de nuestro poder como mujeres, un poder que no se reduce a lo bello y a lo sexual pero del que lo bello y lo sexual forman parte y no pasa nada y por eso toda mujer ama a un fascista: porque todo el que mira nuestros escotes lo es, a no ser que sea un trapero en un videoclip, entonces es un trapero al uso, entonces se le permite. Y porque mal que bien y según el nuevo canon, nuestros abuelos lo fueron y nuestros padres lo son. No solo porque se les fueran los ojos con las mujeres bonitas que cruzaban los pasos de cebra cuando pensaban, inocentes, que no nos dábamos cuenta.
Ana Iris Simón (Feria)
-Y ahora te pregunto yo -dijo Fortunata más cariñosa, pero bastante más seria-. Si yo fuera soltera, ¿te casarías conmigo? -Sobre esto ya sabes cuales son mis ideas -replicó él de buen humor-. ¿Crees que han variado desde que estoy enfermo, y que lo hombres piensan de un modo cuando tienen el estomago como un reloj, y de otro cuando la máquina principia a descomponerse? Algo de esto pasa, chulita, y una cosa es hablar desde la altura de una salud perfecta y otra al borde del hoyo... Pero en esto del matrimonio te aseguro que no han variado mis ideas. Sigo creyendo que el casarse es estúpido, y me iré para el otro barrio sin apearme de esto. ¡Qué quieres! Yo he visto mucho mundo... A mi no me la da nadie. Sé que es una condición precisa del amor la no duración, y que todos los que se comprometen a adorarse mientras vivan, el noventa por ciento, créetelo, a los dos años se consideran prisioneros el uno del otro, y darían algo por el soltar grillete. Lo que llaman infidelidad no es más que el fuero de la naturaleza que quiere imponerse contra el despotismo social, y por eso verás que soy tan indulgente con los y las que se pronuncian.
Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta. Dos historias de casadas II)
Es un país de aventuras vegetales el mío; lo más importante que pasa le pasa a la semilla, sucede sordo y a ciegas, sucede en ese barro primordial del que vendríamos y al que vamos seguro: se hincha de humedad la semilla en la negrura, esquiva cuises y vizcachas, se rompe en tallo, en hoja verde, atraviesa la entraña, emerge todavía munida de sus dos cotiledones hasta que logra extraer la fuerza suficiente del sol y del agua como para dejarlos caer y ahí aparece la vaca y se la come a la hierbita esa que le nació al suelo y se reproduce, la vaca, y se multiplica lenta y segura en generaciones de animales que van a parar, casi todos, al degüello y cae la sangre al suelo de las semillas y los huesos le construyen un esqueleto de delicias para caranchos y lombrices y la carne viaja en los barcos frigoríficos hasta Inglaterra, otra vena, una cruenta y helada, de esa trama que va de todas partes al centro, al corazón voraz del imperio. Lo nuestro es lo de la matriz. Procesos sordos, ciegos, ya lo dije, primordiales, invisibles, ligados al magma de todos los principios y todos los fines. Lo de Inglaterra es otra cosa. Es la isla del hierro y del vapor, la de la inteligencia, la que se construye sobre el trabajo de los hombres y no sobre el de la tierra y la carne.
Gabriela Cabezón Cámara (The Adventures of China Iron)
El hombre vulgar se abre por completo a la vida; no le da vueltas a la cabeza pensando: ¿de dónde vengo?, o ¿adónde voy? Tiene siempre firmemente ante sus ojos sus objetivos terrenales. El sabio, por su parte, vive en la restringida atmósfera que se ha proporcionado a sí mismo, y ha alcanzado plena claridad sobre sí mismo y sobre el mundo -siendo indiferente por qué camino ha llegado a ella-. Ambos reposan firmemente sobre sí mismos. Pero el humorista es diferente. Él ha saboreado la paz del sabio; ha sentido la beatitud del estado estético; ha sido huésped en la mesa de lo dioses; ha vivido en un éter de claridad meridiana; y, sin embargo, un impulso incontenible le empuja de nuevo al fango del mundo. Huye de él, porque solo tiene un anhelo: el de reposar en la tumba, y solo puede rechazar todo lo demás como una solemne estupidez; pero una y otra vez cede a la llamada que le lanzan las sirenas desde la vorágine, y baila y salta en el sofocante salón, con el profundo anhelo de la paz en su corazón; por eso, se puede decir de él que es hijo de un ángel y de una hija de los hombres. Pertenece a dos mundos, porque le falta la fuerza para renunciar a uno de ellos. Cuando se encuentra en el festín de los dioses, una llamada desde abajo interrumpe su alegría; y, cuando se lanza en sus brazos, despeñándose desde el aire, le amarga el anhelo de puro goce, que le reclama desde arriba. Así, su demonio se ve lanzado de acá para allá, y se siente desgarrado. El talante fundamental del humorista es estar a disgusto. Pero lo que en él no se debilita, ni vacila; lo que se alza, firme como una roca; aquello que ha comprendido, y ya no le abandona, es el conocimiento [Erkenntnis] de que la muerte es preferible a la vida y que «el día de la muerte es mejor que el del nacimiento». Él no es un sabio, y mucho menos un héroe sabio; pero, precisamente por eso, es alguien que puede comprender plena y enteramente la grandeza y la sublimidad del carácter de estos seres tan nobles, y se siente embargado por el sentimiento sagrado que les caracteriza. Lo porta en sí como ideal, y sabe que él, por ser un hombre, puede realizarlo ... «si el Sol [está] en conjunción con los planetas». Con esto, y con el firme conocimiento de que la muerte es preferible a la vida, se las arregla con su disgusto y se eleva sobre sí mismo. Ahora está libre de él, y es ahora -téngase muy en cuenta- cuando llega a hacérsele objetivo [gegenstandlich] el propio estado del que ha escapado. Lo mezcla con el estado de su ideal, y se ríe de la estupidez de su insuficiencia: pues el reír surge siempre cuando descubrimos una discrepancia, es decir, cuando medimos algo con una medida espiritual, y encontramos que se pasa o no llega. Puesto en la relación genial con su propio estado, no pierde, sin embargo, de vista que pronto volverá a caer en la ridícula estupidez, porque conoce su amor por el mundo; por eso, mientras ríe con un ojo, llora con el otro; solo ríe su boca, mientras su corazón sangra y amenaza con quebrarse, ocultando, bajo la máscara de la alegría, la más profunda seriedad.
Philipp Mainländer (Die Philosophie der Erlösung (1879))
Tengo que confesarle que no siempre le tuve cariño; le pido perdón. Ahora ella y usted ya no son para mí sino una única persona. Le estoy muy agradecido. Noto que hace feliz a Cosette. Si usted supiera, señor Pontmercy, aquellas mejillas sonrosadas que tenía eran mi alegría; cuando la veía un poco pálida me ponía triste. (...) Cosette, ¿ves ese vestidito que está encima de la cama? ¿Te acuerdas de él? Es de hace sólo diez años. ¡Cómo pasa el tiempo! Fuimos muy felices. Se acabó. No lloréis, hijos míos, que no me voy muy lejos. Os veré desde allí. Bastará con que miréis cuando sea de noche y me veréis sonreír. Cosette, ¿te acuerdas de Montfermeil? Estabas en el bosque; tenías mucho miedo; ¿te acuerdas de cuando te cogí el asa del cubo de agua? Fue la primera vez que toqué esa pobre manita. ¡La tenías tan fría! ¡Ah, por entonces tenía usted las manos encarnadas, señorita, y ahora las tiene bien blancas! Y la muñeca grande, ¿te acuerdas? La llamabas Catherine. ¡La echabas de menos porque no te la llevaste al convento! ¡Cuánto me hiciste reír a veces, ángel mío! Cuando había llovido, echabas a los arroyos briznas de paja y mirabas cómo se iban. Un día te di una raqueta de mimbre y un volante con plumas amarillas, azules y verdes. A ti se te ha olvidado ya. ¡Eras tan traviesa de pequeñita! Jugabas. Te ponías pendientes de cerezas. Son cosas del pasado. Los bosques por los que ha pasado uno con su niña, los árboles por los que nos paseamos, los conventos donde nos escondimos, los juegos, las risas tan buenas de la infancia, ahora son sombra. Me había imaginado que todo eso me pertenecía. En eso era un necio.
Victor Hugo (Les Misérables)
Hay naturalezas puramente contemplativas, impropias totalmente para la acción, que, sin embargo, merced a un impulso misterioso y desconocido, actúan en ocasiones con rapidez de que se hubieran creído incapaces. El que, temeroso de que el portero le dé una noticia triste, se pasa una hora rondando su puerta sin atreverse a volver a casa; el que conserva quince días una carta sin abrirla o no se resigna hasta pasados seis meses a dar un paso necesario desde un año antes, llegan a sentirse alguna vez precipitados bruscamente a la acción por una fuerza irresistible, como la flecha de un arco. El moralista y el médico, que pretenden saberlo todo, no pueden explicarse de dónde les viene a las almas perezosas y voluptuosas tan súbita y loca energía, y cómo, incapaces de llevar a término lo más sencillo y necesario, hallan en determinado momento un valor de lujo para ejecutar los actos más absurdos y aun los más peligrosos. Un amigo mío, el más inofensivo soñador que haya existido jamás, prendió una vez fuego a un bosque, para ver, según decía, si el fuego se propagaba con tanta facilidad como suele afirmarse. Diez veces seguidas fracasó el experimento; pero a la undécima hubo de salir demasiado bien. Otro encenderá un cigarro junto a un barril de pólvora, para ver, para saber, para tentar al destino, para forzarse a una prueba de energía, para dárselas de jugador, para conocer los placeres de la ansiedad, por nada, por capricho, por falta de quehacer. Es una especie de energía que mana del aburrimiento y de la divagación; y aquéllos en quien tan francamente se manifiesta suelen ser, como dije, las criaturas más indolentes, las más soñadoras.
Charles Baudelaire (Paris Spleen)
ESTRATAGEMA FINAL. Cuando se advierte que el adversario es superior y se tienen las de perder, se procede ofensiva, grosera y ultrajantemente; es decir, se pasa del objeto de la discusión (puesto que ahí se ha perdido la partida) a la persona del adversario, a la que se ataca de cualquier manera. Puede denominarse a este procedimiento argumentum ad personam, distinguiéndolo así del argumentum ad hominem, que consiste en alejarse del objeto de la discusión atacando alguna cosa secundaria que ha dicho o admitido el adversario. Ad personam, en cambio, se procede abandonando por completo el objeto en discusión y atacando a la persona del adversario; así, uno se torna insolente y burlón, ofensivo y grosero. Se trata de pasar de la apelación de la fuerza del espíritu a la tuerza del cuerpo, o a la bestialidad. Esta regla es muy popular; como todo el mundo está capacitado para ponerla en práctica, se utiliza muy a menudo. La única contrarregla segura es, por tanto, aquélla que ya Aristóteles indica en el último capítulo de los Tópicos l. VIII: no discutir con el primero que salga al paso, sino sólo con aquéllos a quienes conocemos y de los cuales sabemos que poseen la inteligencia suficiente para no comportarse absurdamente, y que se avergonzarían si así lo hiciesen; que discuten con razones y no con demostraciones de fuerza, y que atienden a razones y son consecuentes con ellas; y en definitiva, con quienes sean capaces de valorar la verdad, de escuchar con agrado los buenos argumentos incluso de labios del adversario y que posean la suficiente ecuanimidad como para admitir que no tienen razón cuando la otra parte la tiene. De esto se deduce que de entre cien apenas si hay uno con el que merezca la pena discutir.
Arthur Schopenhauer (El arte de tener razon/El arte de hacerse respetar/El arte de insultar/El arte de conocerse a si mismo)
—Dios mío, qué guapa eres. Y qué valiente. Es un crimen no poder tocarte. Levanto el taco de billar, y deseo más que nunca que fueran las yemas de sus dedos las que tocaran mi piel. Con suavidad resigo su brazo con la punta, por encima del ángulo puntiagudo de su hombro, y lo acerco lentamente hacia su cuerpo. Ella tiembla ante mi «contacto», sin dejar de mirarme, y a medida que el taco de billar va subiendo, un ligero rubor le tiñe las mejillas. —Tu pelo —digo, tocando el punto donde cae sobre sus hombros—. Tu cuello —digo, y la luz de la piscina le ilumina la piel—. Tus labios —continúo, y noto que la gravedad se desploma peligrosamente entre nosotros, instándome a besarla. Ella desvía la mirada, tímida de pronto. —El día en que nos conocimos te mentí. Nunca he hecho el amor con nadie. —Respira con dificultad y se toca el costado mientras habla—. No quiero que nadie me vea. Las cicatrices. El tubo. No hay nada de sexi en… —Todo en ti es sexi —la interrumpo. Ella me mira y quiero que lo vea en mi rostro. Qué guapa es—. Eres perfecta. La observo cuando retira el taco de billar y se pone de pie, temblando. Lentamente, con los ojos fijos en los míos, se quita la camiseta sin mangas y deja al descubierto un sujetador negro de encaje. Tira la camiseta al suelo, y mi mandíbula se derrumba también. Luego se baja los shorts, los pasa por debajo de los pies y se endereza. Me invita a mirarla. Me ha dejado sin aliento. Intento tomármelo con calma, pero contemplo su cuerpo con ansiedad, miro sus piernas, su pecho y sus caderas. La luz baila sobre las cicatrices de guerra que le cruzan el pecho y el vientre. —Dios mío —consigo musitar apenas. Nunca creí que podría sentir celos de un taco de billar, pero deseo desesperadamente notar su piel contra la mía.
Rachael Lippincott (Five Feet Apart)
No a todos les es dado tomar un baño de multitud; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquél a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje. Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada. Goza el poeta del incomparable privilegio de poder a su guisa ser él y ser otros. Como las almas errantes en busca de cuerpo, entra cuando quiere en la persona de cada cual. Sólo para él está todo vacante; y si ciertos lugares parecen cerrársele, será que a sus ojos no valen la pena de una visita. El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, interno como un molusco. Adopta por suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las miserias que las circunstancias le ofrecen. Lo que llaman amor los hombres es sobrado pequeño, sobrado restringido y débil, comparado con esta inefable orgía, con esta santa prostitución del alma, que se da toda ella, poesía y caridad, a lo imprevisto que se revela, a lo desconocido que pasa. Bueno es decir alguna vez a los venturosos de este mundo, aunque sólo sea para humillar un instante su orgullo necio, que hay venturas superiores a la suya, más vastas y más refinadas. Los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los sacerdotes misioneros, desterrados en la externidad del mundo, conocen, sin duda, algo de estas misteriosas embriagueces; y en el seno de la vasta familia que su genio se formó, alguna vez han de reírse de los que les compadecen por su fortuna, tan agitada, y por su vida, tan casta.
Charles Baudelaire (Paris Spleen)
La suposición de que todas las razas son, por sus características, iguales, puede ser seguida de una manera parecida a considerar a las naciones llegándose en escala descendente a afirmar idéntica cosa hasta de los mismos hombres. En esta forma, el mismo marxismo internacional no pasa de ser un punto de vista general del mundo – sostenido en verdad por espacio de muy largo tiempo – y llevado adelante por el judío Karl Marx a modo de credo político. De faltarle el apoyo de un proceso de envenenamiento semejante, el extraordinario éxito político de estas doctrinas habría sido imposible. Karl Marx fue sencillamente, y en realidad, el único individuo entre millones que en el lodazal de un mundo corrompido descubrió, con el ojo seguro del profeta, la ponzoña indispensable, extractándola como por arte de magia en una solución concentrada a fin de acelerar la destrucción de la existencia independiente de las naciones libres de esta Tierra. Y todo ello con el propósito de servir a su propia raza. En este sentido puede decirse que la doctrina marxista constituye el epítome intelectual de las teorías del mundo que prevalecen hoy en día. En esta parte del mundo la cultura humana y la civilización están indisolublemente ligadas a la presencia del elemento ario. Si ese elemento desapareciese o fuera vencido, el negro velo de un periodo de barbarie volvería a descender sobre el mundo. Para todo aquel que contemple a este último con ojos de nacionalista, cualquier brecha abierta en la existencia de la civilización humana merced a la destrucción de la raza que la protege, será siempre el más condenable de los crímenes. Quien ose poner la mano en la más noble imagen de Dios, pecará contra el bondadoso Creador de esta maravilla y contribuirá a su propia expulsión del paraíso. Todos sabemos que en un porvenir lejano, la humanidad deberá afrontar problemas cuya solución exigirá que una raza excelsa en grado superlativo, apoyada por las fuerzas de todo el planeta, asuma la dirección del mundo. La organización de una política mundial sólo podrá efectuarse, en todos los tiempos, mediante su enunciación definida y exacta; los prinicipios de un partido en formación son para éste lo que el dogma es para la religión. Por consiguiente, así como la organización del partido marxista traza actualmente el camino hacia el internacionalismo, así debe contar la política nacionalista con un instrumento que nos ofrezca una posibilidad de defenderla por la fuerza. Éste es el objetivo que persigue el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Advertí, pues, que me estaba reservada la particular misión de extraer las ideas centrales de la masa informe de esta teoría general del mundo, para remodelarlas y darles una forma más o menos dogmática, de modo que por su franqueza y claridad fuera capaz de unir sólidamente a cuantos la aprobasen. En otras palabras: el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán se propone adaptar los principios esenciales de una teoría racista del mundo a las posibilidades prácticas que nos ofrecen los tiempos y el material humano actuales, para lograr el triunfo de aquella teoría del mundo, triunfo que tendrá lugar cuando tales métodos hayan tornado posible la rígida organización de grandes masas.
Adolf Hitler (Mi Lucha)