Todo En La Vida Se Paga Quotes

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Para las religiones, la espiritualidad es una amenaza peligrosa. Las religiones se esfuerzan t√≠picamente por refrenar las b√ļsquedas espirituales de sus seguidores, y muchos sistemas religiosos fueron puestos en tela de juicio, no por seglares preocupados por la comida, el sexo y el poder, sino m√°s bien por buscadores de la verdad espiritual que quer√≠an algo m√°s que t√≥picos. As√≠, la revuelta protestante contra la autoridad de la Iglesia cat√≥lica no fue desatada por ateos hedonistas, sino por un monje devoto y asc√©tico: Mart√≠n Lutero. Lutero quer√≠a respuestas a las preguntas existenciales de la vida, y rechaz√≥ contentarse con los ritos, los rituales y los pactos que la Iglesia le ofrec√≠a. En la √©poca de Lutero, la Iglesia promet√≠a a sus seguidores pactos muy tentadores. Si pecabas y tem√≠as la condena eterna en la otra vida, todo lo que ten√≠as que hacer era comprar una indulgencia. A principios del siglo XVI, la Iglesia empleaba a ¬ębuhoneros de salvaci√≥n¬Ľ profesionales que recorr√≠an los pueblos y las aldeas de Europa vendiendo indulgencias a precios establecidos. ¬ŅQuieres un visado para entrar en el cielo? Paga diez monedas de oro. ¬ŅQuieres estar all√≠ en compa√Ī√≠a del abuelo Heinz y la abuela Gertrud? No hay problema, pero esto te costar√° treinta monedas. Seg√ļn se cuenta, el m√°s famoso de estos buhoneros, el fraile dominico Johannes Tetzel, dec√≠a que en el momento en que la moneda tintineaba en el cofre del dinero, el alma volaba desde el purgatorio
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Yuval Noah Harari (Homo Deus: Breve historia del ma√Īana (Spanish Edition))
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D√≠jele que entre nosotros exist√≠a una sociedad de hombres educados desde su juventud en el arte de probar con palabras multiplicadas al efecto que lo blanco es negro y lo negro es blanco, seg√ļn para lo que se les paga. El resto de las gentes son esclavas de esta sociedad. Por ejemplo: si mi vecino quiere mi vaca, asalaria un abogado que pruebe que debe quitarme la vaca. Entonces yo tengo que asalariar otro para que defienda mi derecho, pues va contra todas las reglas de la ley que se permita a nadie hablar por si mismo. Ahora bien; en este caso, yo, que soy el propietario leg√≠timo, tengo dos desventajas. La primera es que, como mi abogado se ha ejercitado casi desde su cuna en defender la falsedad, cuando quiere abogar por la justicia -oficio que no le es natural- lo hace siempre con gran torpeza, si no con mala fe. La segunda desventaja es que mi abogado debe proceder con gran precauci√≥n, pues de otro modo le reprender√°n los jueces y le aborrecer√°n sus colegas, como a quien degrada el ejercicio de la ley. No tengo, pues, sino dos medios para defender mi vaca. El primero es ganarme al abogado de mi adversario con un estipendio doble, que le haga traicionar a su cliente insinuando que la justicia est√° de su parte. El segundo procedimiento es que mi abogado d√© a mi causa tanta apariencia de injusticia como le sea posible, reconociendo que la vaca pertenece a mi adversario; y esto, si se hace diestramente, conquistar√° sin duda, el favor del tribunal. Ahora debe saber su se√Īor√≠a que estos jueces son las personas designadas para decidir en todos los litigios sobre propiedad, as√≠ como para entender en todas las acusaciones contra criminales, y que se los saca de entre los abogados m√°s h√°biles cuando se han hecho viejos o perezosos; y como durante toda su vida se han inclinado en contra de la verdad y de la equidad, es para ellos tan necesario favorecer el fraude, el perjurio y la vejaci√≥n, que yo he sabido de varios que prefirieron rechazar un ping√ľe soborno de la parte a que asist√≠a la justicia a injuriar a la Facultad haciendo cosa impropia de la naturaleza de su oficio. Es m√°xima entre estos abogados que cualquier cosa que se haya hecho ya antes puede volver a hacerse legalmente, y, por lo tanto, tienen cuidado especial en guardar memoria de todas las determinaciones anteriormente tomadas contra la justicia com√ļn y contra la raz√≥n corriente de la Humanidad. Las exhiben, bajo el nombre de precedentes, como autoridades para justificar las opiniones m√°s inicuas, y los jueces no dejan nunca de fallar de conformidad con ellas. Cuando defienden una causa evitan diligentemente todo lo que sea entrar en los fundamentos de ella; pero se detienen, alborotadores, violentos y fatigosos, sobre todas las circunstancias que no hacen al caso. En el antes mencionado, por ejemplo, no procurar√°n nunca averiguar qu√© derechos o t√≠tulos tiene mi adversario sobre mi vaca; pero discutir√°n si dicha vaca es colorada o negra, si tiene los cuernos largos o cortos, si el campo donde la llevo a pastar es redondo o cuadrado, si se la orde√Īa dentro o fuera de casa, a qu√© enfermedades est√° sujeta y otros puntos an√°logos. Despu√©s de lo cual consultar√°n precedentes, aplazar√°n la causa una vez y otra, y a los diez, o los veinte, o los treinta a√Īos, se llegar√° a la conclusi√≥n. Asimismo debe consignarse que esta sociedad tiene una jerigonza y jerga particular para su uso, que ninguno de los dem√°s mortales puede entender, y en la cual est√°n escritas todas las leyes, que los abogados se cuidan muy especialmente de multiplicar. Con lo que han conseguido confundir totalmente la esencia misma de la verdad y la mentira, la raz√≥n y la sinraz√≥n, de tal modo que se tardar√° treinta a√Īos en decidir si el campo que me han dejado mis antecesores de seis generaciones me pertenece a m√≠ o pertenece a un extra√Īo que est√° a trescientas millas de distancia.
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Jonathan Swift (Los viajes de Gulliver)
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llegar a Niza, Napole√≥n encontr√≥ un ej√©rcito incapaz de desplazarse a ning√ļn sitio. La temperatura era heladora y carec√≠an de abrigos. No hab√≠an tomado carne durante tres meses, y el suministro de pan era irregular. La artiller√≠a era acarreada por mulas, ya que los caballos hab√≠an muerto de desnutrici√≥n, y batallones enteros caminaban descalzos o con zuecos, vestidos con uniformes improvisados, muchas veces arrebatados a los ca√≠dos. Solo se pod√≠a identificar como soldados a algunos de los hombres porque llevaban cartucheras, y en muchos casos portaban mosquetes que carec√≠an de bayoneta. Hac√≠a meses que no recib√≠an la paga, avivando los rumores de mot√≠n[6]. La fiebre estaba descontrolada y hab√≠a acabado con, al menos, 600 miembros de la 21¬™ Semibrigada en 20 d√≠as[*]. Una escritora inglesa residente en Florencia, Mariana Starke, describi√≥ con acierto el ¬ęestado lamentable¬Ľ del ej√©rcito franc√©s previo a la llegada de Napole√≥n: ¬ęa falta de lo m√°s necesario, con una fiebre pestilente, consecuencia natural de la hambruna‚Ķ abatidos y debilitados por la enfermedad, y carentes de monturas, de ca√Īones y de casi cualquier √≠mpetu b√©lico¬Ľ[7]. La r√©plica de Napole√≥n al ¬ęestado lamentable¬Ľ de su ej√©rcito fue destituir a Meynier y comisionar a su intendente, Chauvet, para que reorganizase por completo a las tropas, recurriendo si era preciso, como comunic√≥ al Directorio el 28 de marzo, a ¬ęamenazar a los proveedores, que han robado mucho, y que disfrutan de cr√©dito¬Ľ[8]. Orden√≥ tambi√©n al Ciudadano Faipoult, delegado de Francia en G√©nova, que solicitase un pr√©stamo de 3 millones de francos ¬ęsin hacer ruido¬Ľ a los financieros jud√≠os de la ciudad, y convoc√≥ a la caballer√≠a que pastaba en el valle del R√≥dano, en descanso invernal. A los dos d√≠as de llegar a Niza, Napole√≥n hab√≠a desmantelado el 3¬ļ Batall√≥n de la 209¬™ Semibrigada por amotinamiento, hab√≠a despedido del ej√©rcito a sus oficiales y suboficiales, y hab√≠a diseminado al resto de mandos en grupos de cinco entre los dem√°s batallones. Cre√≠a que era esencial tratar a todos bajo las mismas normas, teniendo en cuenta, tal y como escribi√≥, que, ¬ęsi se concediese un solo privilegio a alguien, fuese quien fuese, nadie obedecer√≠a la orden de marchar¬Ľ[9]. El 8 de abril inform√≥ al Directorio de que se hab√≠a visto obligado a castigar a sus hombres por entonar himnos antirrevolucionarios, y que hab√≠a tenido que enviar a la corte militar a dos oficiales por gritar ¬ęVive le roi!¬Ľ[10]. Los comandantes de divisi√≥n de Napole√≥n se sintieron muy pronto impresionados por su capacidad para el trabajo duro.
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Andrew Roberts (Napoleón: una vida (Ayer y hoy de la historia) (Spanish Edition))
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Pero toda rebeld√≠a contra la imagen paterna, magnificada y opresora, se paga durante el resto de la vida. La √ļnica manera de salir de ese laberinto, por el que todos nos internamos alguna vez, es llegar a la convicci√≥n de que al padre, en vez de substituirlo, hay que intentar prolongarlo, en la medida de nuestras propias fuerzas y de nuestros propios demonios. No es f√°cil, ni suele ser grato, pero no existe otro camino para enfrentar el reto de vivir nuestra propia vida.
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√Ālvaro Mutis (Amirbar | Abdul Bashur, so√Īador de nav√≠os | Tr√≠ptico de mar y tierra (Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero 2) (Spanish Edition))
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La vida empez√≥ a hacerse dura para Marius. Comerse la ropa y el reloj no significaba nada. Se vio reducido a esa situaci√≥n inexplicable que se llama comerse los codos, algo terrible que se traduce en d√≠as sin pan, noches sin sue√Īos y sin luz, hogar sin fuego, semanas sin trabajo, porvenir sin esperanza; la levita rota en los codos, el sombrero viejo y ra√≠do, que hace re√≠r a las j√≥venes; la puerta cerrada de noche, porque no se paga a la patrona; la insolencia del portero y del bodegonero, la burla de los vecinos, las humillaciones, la dignidad ultrajada; el trabajo de cualquier clase, aceptado; los disgustos, la amargura, el abatimiento. Marius aprendi√≥ a devorarlo todo, y a no tener para devorar m√°s que estas cosas. En ese momento de la existencia en que el hombre tiene necesidad de orgullo, porque tiene necesidad de amor, se vio despreciado, porque iba mal vestido, y se sinti√≥ rid√≠culo, porque era pobre. A la edad en que la juventud hincha el coraz√≥n con imperial altivez, pos√≥ m√°s de una vez los ojos en las botas agujereadas y conoci√≥ las injustas afrentas, el punzante bochorno de la miseria. Admirable y terrible prueba, de la cual los d√©biles salen infames y los fuertes, sublimes. Crisol donde el destino arroja a un hombre muchas veces, cuando quiere hacer de √©l un ser despreciable o un semidi√≥s. Porque hay muchas acciones grandes en estas peque√Īas luchas. El valor tenaz e ignorado, que se defiende palmo a palmo en la sombra, contra la fatal invasi√≥n de las necesidades y de la ignominia. Nobles y misteriosos triunfos que ninguna mirada ve, que ninguna fama recompensa, que ning√ļn aplauso saluda. La vida, la desgracia, el aislamiento, el abandono, y la pobreza son campos de batalla que tienen sus h√©roes, h√©roes oscuros, es verdad, pero a veces m√°s grandes que los h√©roes ilustres. Hay naturalezas firmes y raras, que han sido creadas as√≠; la miseria, casi siempre madrastra, es algunas veces madre, la desnudez engendra en ocasiones el vigor del alma y del coraz√≥n; la miseria suele ser nodriza de la grandeza; la desgracia es una buena leche para los magn√°nimos.
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Victor Hugo (Les Misérables)
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Esta vida arroja cosas en nosotros todo el tiempo hasta que morimos. ¬ŅCu√°nto depende de lo que piensan que podemos manejar. Ellos dan tregua y la vida puede ser agradable, pero eso no es ninguna indicaci√≥n de que se lo han ganado, porque el bien y el mal le sucede a todas las personas independientemente, cuando en un planeta prisi√≥n. Hacer lo correcto en cada situaci√≥n es informaci√≥n muy valiosa; muy pocos consiguen eso, y menos la usan. Hacer lo correcto puede ser embarazoso, y alguna gente lo ver√° como una debilidad. Lo correcto no es f√°cil, y muy pocos pueden soportar hacerlo m√°s de una vez o dos veces antes de que lleguen de nuevo a lo mismo con todos los dem√°s. La Integridad paga grandes dividendos en el corto y largo plazo para aquellos que invierten en ella.
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Lou Baldin (LA VERDAD ACERCA DE LOS OVNIS y LOS E.T.: PARTE 3)
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Cuando Jes√ļs hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es¬Ľ (Juan 19.30). En el texto griego, ¬ęConsumado es¬Ľ es una sola palabra: ¬°Tetelestai! Fue un grito triunfante, lleno de rico significado. √Čl no quiso decir simplemente que su vida terrenal hab√≠a terminado. Quer√≠a decir que la obra que el Padre le hab√≠a dado que hacer estaba ahora completa. Aunque colgaba all√≠, pareciendo una v√≠ctima pat√©tica y perdida, √Čl celebr√≥ el triunfo m√°s grande en la historia del universo. La obra expiatoria de Cristo hab√≠a sido terminada, la redenci√≥n de los pecadores estaba completa y √Čl estaba triunfante. Cristo hab√≠a cumplido a favor de los pecadores todo lo que la ley de Dios requer√≠a de ellos. La completa expiaci√≥n hab√≠a sido hecha. Todo lo que la ley ceremonial presagi√≥ se hab√≠a cumplido. La justicia de Dios estaba satisfecha. El rescate por el pecado fue pagado en su totalidad. La paga del pecado se estableci√≥ para siempre. Todo lo que quedaba era que Cristo muriera para que resucitara tambi√©n. Es por esto que nada se puede a√Īadir a la obra de Cristo para la salvaci√≥n. Ni ritual religioso ya sea el bautismo ni penitencia, ni ninguna obra humana puede ser a√Īadida para hacer eficaz la obra de Cristo. No hay obras humanas adicionales que pudieran aumentar o mejorar la expiaci√≥n que √Čl compr√≥ en la cruz. El pecador no est√° obligado a contribuir en nada para ganarse el perd√≥n o una buena relaci√≥n con Dios; el m√©rito de Cristo por s√≠ solo es suficiente para nuestra completa salvaci√≥n. ¬°Tetelestai! Su obra expiatoria se hizo. Es todo lo que se necesita.
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John F. MacArthur Jr. (Las lecturas diarias de MacArthur: Desatando la verdad de Dios un día a la vez (Spanish Edition))