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Situación histórica La luz de la antigüedad china proviene de estos dos focos: Confucio y Lao Tsé. Para poder apreciar su influencia hace falta representarse las circunstancias históricas en las que vivieron. En el caso de Confucio son evidentes enseguida. Él vive en la realidad. Por eso se sitúa de lleno en las relaciones históricas. Las Conversaciones, por ejemplo, contienen multitud de menciones y juicios sobre personalidades históricas y contemporáneas. Su obra sería incomprensible si se dejaran de lado todas esas relaciones históricas. Ésta es precisamente la razón por la que ha permanecido hasta hoy día como un extraño en la vida intelectual europea, la de que posee contextos históricos distintos, y explica también por qué influyó de tan extraordinaria manera en la vida intelectual china a lo largo de los siglos. En lo que atañe a Lao Tsé, las circunstancias parecen presentarse de forma diferente. No menciona ni un solo nombre histórico en todo su librito. No tiene ningún interés en actuar en el tiempo. Por esta razón, para una China centrada en su historia, se pierde en lejanías nebulosas, donde nadie es capaz de seguirlo. Y es precisamente por esta razón por lo que ejerce una influencia tan grande en Europa, a pesar de la distancia que lo separa de nosotros en el espacio y en el tiempo.
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