Olvidar Quotes

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Ella sólo quería olvidar el pasado y yo... Yo no deseaba más que revivirlo.
Lissa D'Angelo (Sin Historial)
Cada luna es distinta. Cada luna tiene su propia historia. Dichosos quienes pueden olvidar su mejor luna.
Ángeles Mastretta (Mujeres de ojos grandes)
¿Por qué era tan difícil olvidar un amor que ni siquiera llegó a ser real, a existir? Quizá porque para mi corazón… simplemente fue.
Alice Kellen (Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra, #1))
Yo prefiero olvidarlas porque olvidar a la gente que solo se conoció en palabras es extraño, mientras existieron fueron más intensas que lo real y ahora son más distantes que los desconocidos.
Mariana Enríquez (Las cosas que perdimos en el fuego)
Así fue como supe que hay corazones que se rompen poco a poco, en noches eternas que olvidar, en años siendo invisible, en días imaginando un imposible.
Alice Kellen (Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra, #1))
Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
George R.R. Martin (A Game of Thrones (A Song of Ice and Fire, #1))
No existe futuro sin pasado. Olvidar no es superarlo. Olvidar es de cobardes.
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
El olvido es una especie de animal pequeñísimo que te va royendo lentamente los recuerdos hasta que desaparecen. Hoy, por eso me fijo mucho más en todo, para no olvidar absolutamente nada.
Benito Taibo (Persona normal)
Olvidar a los muertos era como matarlos por segunda vez.
Christelle Dabos (Les Fiancés de l'hiver (La Passe-Miroir, #1))
Porque el dolor de un corazón roto pasa, pero el saber que dejaste que alguien te hiciera olvidar lo que vales y te pisotee se queda contigo por siempre.
Ariana Godoy (A través de mi ventana (Hidalgos, #1))
¿Por qué te crees que eres tan fácil de olvidar?
Joana Marcús (Antes de diciembre (Meses a tu lado, #1))
Es fácil olvidar la claridad con que ven las cosas los niños.
Katherine Webb (The Legacy)
Hay quien se hunde en la lectura de novelas para distraerse de sí mismo, para olvidar sus penas...
Miguel de Unamuno (Niebla)
Para olvidar a alguien hay que volverse extremadamente metódico. El desamor es una especie de enfermedad que solamente puede combatirse con rutina.
Verónica Gerber Bicecci
…la fugacidad de la vida humana a mi no me inquieta; me inquieta la fugacidad de la muerte: esta prisa que tienen aquí para olvidar. El muerto más importante lo borra el siguiente partido de fútbol…
Fernando Vallejo (La virgen de los sicarios)
El olvido está tan lleno de memoria / que a veces no caben las remembranzas / y hay que tirar rencores por la borda / en el fondo el olvido es un gran simulacro / nadie sabe ni puede / aunque quiera /olvidar
Mario Benedetti (El olvido está lleno de memoria)
Pasamos la vida entera aprendiendo a olvidar cosas que en realidad están dentro
Ray Bradbury (Fahrenheit 451)
Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón
Gabriel García Márquez
«Se bebe para recordar y se escribe para olvidar.» —A
Carlos Ruiz Zafón (El laberinto de los espíritus)
Es increíble cómo las cosas que recuerdas para siempre son las cosas que preferirías olvidar, y las cosas a las que deseas desesperadamente aferrarte, parecen escapar como arena en el viento.
Jessica Sorensen (The Coincidence of Callie & Kayden (The Coincidence, #1))
No hay que olvidar lo que nos trajo a donde estamos. Así no perdemos de vista adónde vamos.
Elísabet Benavent (Seremos recuerdos (Canciones y recuerdos, #2))
Hay algunas experiencias en tu vida que nunca olvidarías por más que quieras, como tu primer beso, tu primer amor, tu primer novio, tu primera vez, tu primer corazón roto. En fin...muchas otras cosas pero, entonces ¿cómo hacemos para olvidar esas pruebas que nos han hecho daño o nos han marcado para siempre?
Christopher Rosas (Porque nunca se olvida)
Olvidar un hecho, es modificar el pasado.
Oscar Wilde
Leer siempre la había relajado. Era un privilegio. Sumergirse en una buena novela equivalía a penetrar en otro mundo, olvidar, sentir, experimentar emociones únicas.
Jordi Sierra i Fabra (Quizás mañana la palabra amor...)
Podré olvidar muchas experiencias de la vida, pero no las de la infancia. Siempre recuerdo aquel verso que dice: ¡Oh, infancia! ¡Oh, mi amiga! Y lo que importa en él es lo que no se dice. Nuestra infancia es ciertamente nuestra amiga, pero nosotros no fuimos amigos de nuestra infancia porque entonces no existíamos como somos ahora. Aquel ser desvalido que fuimos a veces nos conmueve porque nadie pudo comprenderlo del todo, salvo nosotros... que todavía no estábamos a su lado.
Silvina Ocampo
Lo que era para nosotros, lo hemos hecho, y vos lo sabéis. Creedme: lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida resguardada de mí. Y no dudéis un instante, si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice sin añoranza, adiós.
Alessandro Baricco (Silk)
Cuando le he soltado y creía que iba a apartarse, me ha pegado la boca al oído y muy bajito, casi en un susurro, me ha dicho, deteniéndose en cada sílaba, como si me contara un secreto muy importante que yo no debía olvidar: —Su-per-ca-li-fra-gi-lis-ti-co-es-pia-li-do-sa.
Alejandro Palomas (Un hijo)
No es que no quiera olvidar a Leila, es que quiero conocer a Sarah
Carla Medina (Soñando Despierta)
¿Cómo se mira algo que nunca más se va a ver? ¿Cómo se puede olvidar aquello que nunca se ha tenido?
Pedro Lemebel (Tengo miedo torero)
Incluso en estos tiempos de aprender a vivir sin esperarte, todos los días tengo recaídas y aunque quiera olvidar no se me olvida que no puedo olvidarte.
Joaquín Sabina
El peor sentimiento no es estar solo. Es ser olvidado por alguien que tú nunca vas a olvidar.
Màxim Huerta (Una tienda en París)
-Kat- Pronunció mi nombre como si fuera una especie de oración, y luego me dio un beso en la piel detrás de la oreja-. Rompí todas las reglas de mi clase por sanarte y mantenerte conmigo. Me casé contigo y quemé toda una ciudad para mantenerte a salvo. He matado por ti. ¿Crees que iba a olvidar lo que significas para mi? ¿Que nada en este mundo; en cualquier mundo; sería más fuerte que mi amor por ti?
Jennifer L. Armentrout (Opposition (Lux, #5))
Las personas adultas se avergüenzan de su infancia como de su inocencia, y luego también de su juventud, porque lo más fácil y lo más cómodo y lo de mejor gusto es olvidar a tiempo lo que ya no se tiene.
Xavier Velasco (Diablo Guardián)
Siempre he envidiado la capacidad de olvidar que tienen algunas personas par alas cuales el pasado es como una muda de temporada o unos zapatos viejos a los que basta condenar en el fondo de un armario para que sean incapaces de rehacer los pasos perdidos.
Carlos Ruiz Zafón (La Ciudad de Vapor)
Alguien le dijo una vez que existe una fórmula para determinar cuánto se tarda en olvidar a alguien, y que es la mitad del tiempo que se ha estado con ese alguien.
Jennifer E. Smith
Es triste olvidar a un amigo y volverse como los adultos que se interesan por los números
Antoine de Saint-Exupéry (The Little Prince)
Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar.
Paulo Coelho (By the River Piedra I Sat Down and Wept)
Olvidar es triste, desde luego. Pero que te olviden resulta solitario. Recordar cuando nadie más lo hace.
V.E. Schwab (La vida invisible de Addie LaRue)
Algunas cosas las olvidas, no? Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar.
Cormac McCarthy (The Road)
Qué fácil es olvidar rencores cuando alguien tiene algo que necesitas -Puck
Julie Kagawa (The Iron Queen (The Iron Fey, #3))
Nunca detenerse. Nunca olvidar.
Colleen Hoover
Yo no puedo olvidar nada. Dicen que ]ése es mi problema.
Roberto Bolaño (Amulet)
El cuerpo de uno de los míos. Para no olvidar que todos los cuerpos sin nombre son nuestros cuerpos perdidos.
Sara Uribe (Antígona González)
Nos pasamos la vida aprendiendo a olvidar.
Ray Bradbury
Allí,esa mañana,cerré un capitulo importante de mi vida.Un capitulo,si...pero no debemos olvidar que después de un capitulo siempre viene otro o un epilogo,por ejemplo.
Mercedes Ron (Culpa nuestra (Culpables, #3))
Mamá sabía ser alegre. Mamá sabía ser temerosa. Mamá sabía olvidar fácilmente. Y, sin embargo tenía buena memoria. Mamá me daba con la puerta en la narices, y sin embargo, me admitía en su baño. A veces mamá se me perdía, pero su instinto me encontraba. Cuando yo rompía vidrios, mamá ponía la masilla. A veces se instalaba en el error, aunque a su alrededor hubiera sillas suficientes. Aun cuando se encerraba en sí misma, para mí siempre estaba abierta. Temía las corrientes de aire y sin embargo no paraba de levantar el viento. Gastaba, y no le gustaba pagar impuestos. Yo era el revés de su medalla. Cuando mamá jugaba corazones ganaba siempre.
Günter Grass (El Tambor De Hojalata)
Todo lo que puedo hacer es esperar, dejar pasar los días. El tiempo no lo cura todo, esa es una mentira que se repiten los que están desesperados por olvidar, pero sí consigue poner en espera los sentimientos y las emociones. Apartas los recuerdos y los recluyes en una zona de tu mente a la que, con suerte, solo accedes en esas noches en las que te cuesta conciliar el sueño. Al final, logras vivir y seguir adelante aunque sepas que hay una parte de ti que malvive como puede. Haces balance y llegas a la conclusión de que eres más o menos feliz, y procuras no mirar atrás.
Victoria Vilchez (No me quieres, no te quiero (Quiéreme, #1))
Se convirtió en algo tan adictivo que me hacía sentir bien, podía eliminar y olvidar algunos de mis sueños, los cuales hoy estaban hechos trizas, como el fino cristal de cualquier copa de vodka
Flor M. Salvador (Boulevard)
Nunca me olvidare de cómo me sentí cuando tomo aliento, cuando le volvió el color a la piel rápidamente. Era como si el mundo entero se hubiera partido en dos, y todo lo que yo sentía que faltaba: el sentimiento, el colorido… Todo aquello me llegara con su primer aliento. La llame Blue para acordarme siempre de aquel momento, para no olvidarlo nunca.
Lauren Oliver (Pandemonium (Delirium, #2))
Un dia, mientras escribia una carta, Otoko abrio el diccionario para consultar el ideograma 'pensar'. Al repasar los restantes significados (añorar, ser incapaz de olvidar, estar triste) sintio que el corazon se le encogia. Tuvo miedo de tocar el diccionario... Aun ahi estaba Oki. Innumerables palabras se lo recordaban. Vincular todo lo que veia y oia con su amor equivalia a estar viva. La conciencia de su propio cuerpo era inseparable del recuerdo de aquel abrazo.
Yasunari Kawabata (Lo bello y lo triste)
Salí a la terraza y me maravillaron aquellas vistas. No me había percatado al subir tantas cuestas nos habíamos situado en una elevación privilegiada. A veces en la vida pasa lo mismo, la dificultad de la pendiente te hace olvidar que no paras de progresar y subir
Albert Espinosa (Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven)
—[…] No soy un héroe, Lena… He torturado durante estos meses a más de los que jamás podría recordar, solo para poder olvidar tus ojos en el instante en que te dañaba. —Avanzó un brazo y, con cautela, tomó mi mano— . No siento respeto hacia el resto de gente, no consigo entender por qué razón algunas personas sienten la necesidad de salvar el mundo, yo solo quiero salvarte a ti.
Anissa B. Damom (Revelación (Éxodo, #2))
A los dieciocho años tenía todo tan claro. Creía que era valiente porque había desafiado a su familia. Creía que era inteligente porque leía a los griegos, porque aprendía latín, porque citaba a Derrida. Incluso antes, mucho antes de los dieciocho, a los diez, a los doce años, tenía un plan: hablar de otra manera, vivir de otra manera, pensar de otra manera, romper todos los espejos de la casa hasta olvidar alegremente, definitivamente su rostro.
Alejandro Zambra (Poeta chileno)
Ya era costumbre para Déon la manera en que se dejaba atraer por el pasado. Era como un tren, que atravesaba sin aviso a su calma, con vagones cargados de imágenes que evocaban a esas emociones que el tiempo no permitía olvidar.
Jean Paul Vizuete (Nombres en el Silencio)
no es posible olvidar que el fundador de la filosofía racionalista, Platón, fue al mismo tiempo el mayor defensor y cultivador de los mitos (de algunas especies de mitos); y en ello no disintió Aristóteles, cuando decía que el filósofo es amante de los mitos «porque le gusta lo maravilloso».
Gustavo Bueno (El mito de la cultura (Spanish Edition))
Pase lo que pase, nunca voy a olvidar nuestra amistad, Grey.
Becca Fitzpatrick (Finale (Hush, Hush, #4))
Lo que olvidamos de los animales es lo que empezamos a olvidar de nosotros mismos.
Jonathan Safran Foer (Eating Animals)
Olvidar es un lujo, nadie vendrá a llevarse las cosas que quisiera no haber visto, las cosas que quisiera no haber conocido. Tendré que vivir con ellas.
Cat Patrick (Forgotten)
Supongo que en el transcurso de la vida embellecemos algunos recuerdos y procuramos olvidar otros.
Isabel Allende (Inés del alma mía)
Aurora prefirió olvidar. Teo no tuvo elección.
Laia Soler (Nosotros después de las doce)
Si en tu mundo «querer olvidar» significa «te quiero», creo que prefiero dejarlo aquí.
Elísabet Benavent (Seremos recuerdos (Canciones y recuerdos, #2))
Es impresionante cómo las cosas que recuerdas siempre son las que te gustaría olvidar y en cambio, las cosas a las que deseas aferrarte desesperadamente se desvanecen como la arena en el viento.
Jessica Sorensen (The Coincidence of Callie & Kayden (The Coincidence, #1))
Y recordó lo que ningún analista debe olvidar jamás: que la verdad nunca puede ser dicha totalmente por alguien, y en esta historia, cada uno de los protagonistas puede aportar algo que el otro ha reprimido o decidido ocultar.
Gabriel Rolón (Los Padecientes)
Es importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Este instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social.
Ernesto Che Guevara (انسان و سوسیالیسم در کوبا)
El tiempo devasta, el tiempo decanta. Uno confía en que acabará olvidando. El tiempo tiene sus mañas: el tiempo se toma su tiempo para hacernos olvidar y recordar lo que ya hemos olvidado y comenzamos a recordar porque estamos olvidando.
Victoria de Stefano (Paleografías)
En su cerrada mollera no entraban ni podían entrar otras luces sobre el santo ejercicio de la caridad; no comprendía que una palabra cariñosa, un halago, un trato delicado y amante que hicieran olvidar al pequeño su pequeñez, al miserable su miseria, son heroísmos de más precio que el bodrio sobrante de una mala comida.
Benito Pérez Galdós (Marianela)
No debemos olvidar el pasado. Me ha costado entenderlo, pero es la verdad. El pasado nos enseña quién no queremos ser y, lo más importante, quién queremos ser. No debemos dejarlo atrás, no es bueno intentar olvidar a toda costa o te volverás loco. Pero igual de malo es querer vivir en él como si el futuro no existiera, eso también te vuelve loco.
Maria Martinez (Rompiendo las reglas (Cruzando los límites, #2))
Así como los recuerdos reales se olvidan, también algunos que nunca fueron pueden estar en los recuerdos como si hubieran sido.
Gabriel García Márquez (Memories of My Melancholy Whores)
-Pero bueno -dijo-, ¿Cómo iba a olvidar al chiquillo pelirrojo que me dejó para ir a la Universidad?
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Me refiero a que cuando te tengo a mi lado es fácil olvidar. -¿Olvidar qué? -Todo -respondió, y por un instante su voz dejó de sonar alegre-. Todo lo malo de mi vida. Quién soy.
Patrick Rothfuss (The Wise Man’s Fear (The Kingkiller Chronicle, #2))
Es muy duro olvidar el dolor, pero es más duro todavía recordar la dulzura. La felicidad no nos deja cicatrices. Apenas aprendemos nada de la paz.
Chuck Palahniuk (Diary)
Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.
Jorge Luis Borges (Ficciones)
He intentado olvidar, pero la memoria, la muy traidora, aprovecha cuando duermo, cuando estoy indefensa.
Lucía Etxebarria (Beatriz y los cuerpos celestes)
-Han pasado tres años, imposible revivirlo. -Para poder olvidar, primero hay que recordar.
Elena Poniatowska (Leonora)
Todo el mundo tiene un pasado. Cosas que te apuñalan justo entre los ojos. Viejos rencores. Antiguas vergüenzas. Remordimientos que te roban el sueño y te mantienen despierto hasta que temes por tu propia cordura. Traiciones que hacen que tu alma grite tan fuerte que te preguntas porque nadie más lo oye. Al final, estamos absolutamente solos en ese infierno privado. Pero la vida no se trata de aprender a perdonar a los que te han herido u olvidar tu pasado. Trata sobre perdonarte a ti mismo por ser humano y cometer errores. Sí, las personas nos decepcionan todo el tiempo. Pero las lecciones más duras vienen cuando nos decepcionamos a nosotros mismo.
Sherrilyn Kenyon (Time Untime (Dark-Hunter, #21))
Y silba, vuelve a silbar. Y no detenerse. No detenerse. Todos, absolutamente todos, siguen adelante. Y antes o después lograrán olvidar algo. O a lo mejor no. Pero también en esta duda reside una gran belleza.
Federico Moccia (Scusa ma ti chiamo amore (Scusa ma ti chiamo amore, #1))
Su risa era triste y taciturna, como si no fuera el resultado de un sentimiento actual, sino como si la tuviera guardada en la gaveta y no la sacara sino en los momentos indispensables, pero usándola sin ninguna propiedad, como si el uso poco frecuente de la sonrisa le hubiera hecho olvidar la manera normal de utilizarla.
Gabriel García Márquez (La hojarasca)
Me has hecho entender que es diferente ver que mirar, oír que escuchar, reír que ser feliz, perder que olvidar, atreverse que ser valiente, existir que ser. Y he comprendido que soy el resultado de todo lo que me ha sucedido, lo ganado y lo perdido, pero también de las cosas que no he vivido. Así que no puedo saber quién seré mañana, pasado o dentro de un año. Pero tengo el presentimiento de que, sea lo que sea que decida hacer, lo haré apasionadamente. He decidido que, si voy a llorar, lloraré hasta desahogarme; si río, que sea hasta que me duela la tripa; y si amo, pienso hacerlo apostándolo todo a un número y con el corazón abierto. Somos tiempo. Huesos, carne y tiempo. Y todo lo demás es solo el atrezo de esta obra de teatro llamada vida.
Alice Kellen (El mapa de los anhelos)
Sé diferente. Ser original. Nadie se acordará de una flor específica en el jardín cargado con miles de la misma flor amarilla, pero recordará el que logró cambiar su color a púrpura. Ser diferente y pensar diferente hace que la persona sea inolvidable. La historia no recuerda el olvidable. Honra la minoría única la mayoría no puede olvidar.
Suzy Kassem (Rise Up and Salute the Sun: The Writings of Suzy Kassem)
Nos pasamos la vida deseando cosas. Unas inútiles. Otras grandes. Otras imposibles. También queriendo olvidar otras muchas. Sin embargo, lo único que de verdad olvidamos es que solo tenemos una vida. Una sola, y dejamos que transcurra sin hacer nada salvo querer y desear, como si nuestro pensamiento fuese una varita mágica, capaz de solucionarlo todo mientras permanecemos de brazos cruzados. Y convertimos la vida en una maldita espera en la que no sucede nada, porque la mayoría de las cosas importantes hay que crearlas. No nacen de los anhelos, de los lamentos, de la autocompasión y, mucho menos, de la cobardía y la pasividad. La vida no nos debe nada. Nada. Así es como me he sentido todos esos años, a la espera y desesperando. Siempre frente a una puerta que solo cruzaba cuando me invitaban a entrar. Acercándome de puntillas, llamando sin hacer ruido. Sin entender que hay puertas que no queda más remedio que derribar por nosotros mismos, que atravesar sin pedir permiso. Sin anunciarte. No basta con desear cambiar las cosas. Tienes que moverlas, darles la vuelta y transformarlas en lo que tú quieres que sean. Asumir que, hagas lo que hagas, el mundo sigue girando. No es un carrusel del que puedas subir y bajar a tu antojo, pero sí puedes elegir qué caballito quieres montar. ¿Y sabes qué? Todo parece cambiar cuando tú cambias. Esa es la verdad. Y una vez que comienzas ese tránsito, no te detienes hasta definir quién eres. Hasta aceptar tus contradicciones. Tus miedos. Tus deseos.
Maria Martinez (Cuando no queden más estrellas que contar)
Vosotros sabéis que odio, detesto, que me resulta intolerable la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto.
Joseph Conrad (Heart of Darkness)
Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir a la suya. Y no crea que me estoy mandando la parte. En otra posición (quiero decir, más bien, en otras edades) lo más correcto sería que yo le ofreciese un noviazgo serio, muy serio, quizá demasiado serio, con una clara perspectiva de casamiento al alcance de la mano. Pero si yo ahora le ofreciese algo semejante, calculo que sería muy egoísta, porque sólo pensaría en mí, y lo que yo más quiero ahora no es pensar en mí sino pensar en usted. Yo no puedo olvidar usted tampoco que dentro de diez años yo tendré sesenta. Escasamente un viejo, podrá decir un optimista o un adulón, pero el adverbio importa muy poco. Quiero que quede a salvo mi honestidad al decirle que ni ahora ni dentro de unos meses, podré juntar fuerzas como para hablar de matrimonio. Pero siempre hay un pero ¿de qué hablar entonces? Yo sé que, por más que usted entienda esto, es difícil, sin embargo, que admita otro planteo. Porque es evidente que existe otro planteo. En ese otro planteo hay cabida para el amor, pero no la hay en cambio para el matrimonio. Levantó los ojos, pero no interrogaba. Es probable que sólo haya querido ver mi cara al decir eso. Pero, a esta altura, yo ya estaba decidido a no detenerme. A ese otro planteo, la imaginación popular, que suele ser pobre en denominaciones, lo llama una Aventura o un Programa, y es bastante lógico que usted se asuste un poco. A decir verdad, yo también estoy asustado, nada más que porque tengo miedo de que usted crea que le estoy proponiendo una aventura. Tal vez no me apartaría ni un milímetro de mi centro de sinceridad, si le dijera que lo que estoy buscando denodadamente es un acuerdo, una especie de convenio entre mi amor y su libertad. Ya sé, ya sé. Usted está pensando que la realidad es precisamente la inversa; que lo que yo estoy buscando es justamente su amor y mi libertad. Tiene todo el derecho de pensarlo, pero reconozca que a mi vez tengo todo el derecho de jugármelo todo a una sola carta. Y esa sola carta es la confianza que usted pueda tener en mí.
Mario Benedetti (La tregua)
Eres libre de desprenderte de tu pasado. Si actúas como si no existiera, y te convences de que aquello malo en realidad nunca pasó, lo que no existe no puede dañarte y ni puede amarrarte.
Mauricio Chaves Mesén (Los Pilares de Tu Exito)
Tengo ansia infinita de besarte la boca, de morderte los labios hasta hacerlos sangrar, de estrecharte en mis brazos con furores tan locos que más nunca en la vida me puedas olvidar." "I have an infinite desire to kiss your lips, to bite your lips until it makes them bleed, to hold you in my arms with such a crazed frenzy that you will never forget me for the rest of your life."
Eusebio Delfin
Se habla del fuego del infierno tomando la expresión en su sentido literal. No me atrevo a sondear este misterio, pero me parece que si hubiese verdaderas llamas, los condenados se regocijarían, pues el tormento físico les haría olvidar, aunque sólo fuera por un instante, la tortura moral, mucho más horrible que la del cuerpo. Es imposible librarlos de este dolor, pues está dentro de ellos, no fuera.
Fyodor Dostoevsky (Los Hermanos Karamazov (Spanish Edition))
Me pediste que no te olvidara, que pensara en ti si me faltabas porque solamente tu recuerdo me alegraría el ama... Pero si te imagino sonriendo, al vacio caigo pero lento porque este dolor que llevo dentro no se parece a nada... Ni a tu olor, ni a tus besos ni al amor que me dabas...
Dulce María
Sé también que podemos permanecer serenos ante la fotografía del ser que hemos perdido y unos minutos más tarde echarnos a llorar con el sabor de un plato que nos lo recuerda, o simplemente con el zumbido de una sierra en mitad de una tarde silenciosa. Que tememos olvidar la voz, el olor, quién sabe si el rostro. Y que no hay un dolor más solitario. Escondo mis lágrimas, no por vergüenza de llorar en público, sino porque no quiero traspasar a mis padres, a mis hijas, a mi marido mis raptos dolorosos. Y porque ninguna palabra expresará verdaderamente el sentimiento.
Piedad Bonnett (Lo que no tiene nombre)
«Ahora me doy cuenta de que el verdadero encanto de la vida intelectual —la vida consagrada a la erudición, a las investigaciones científicas, a la filosofía, a la estética, a la crítica— es su facilidad. Es la sustitución de las complejidades de la realidad por simples esquemas intelectuales, o de los desconcertantes movimientos de la vida por la muerte formal y tranquila. Es incomparablemente más fácil saber muchas cosas, por ejemplo, acerca de la historia del arte y tener ideas profundas acerca de la metafísica y de la sociología, que saber intuitiva y personalmente algo acerca de nuestros semejantes, y llevar relaciones satisfactorias con nuestros amigos y nuestras amantes, nuestra mujer y nuestros hijos. Vivir es mucho más difícil que el sánscrito, la química o la economía política. La vida intelectual es un juego de niños; lo cual explica el que los intelectuales tiendan a convertirse en niños, y luego en imbéciles, y finalmente, como claramente de muestra la historia política e industrial de los últimos siglos, en lunáticos homicidas y bestias salvajes. Las funciones reprimidas no mueren; se deterioran, degeneran, retrogradan al estado primitivo. Pero, entretanto, es mucho más fácil ser un niño intelectual, o un lunático, o una bestia, que un hombre adulto y armonioso. He ahí por qué, entre otras razones, existe tanta demanda de educación superior. Las gentes se abalanzan hacia los libros y las universidades como hacia los cafés. Quieren ahogar su conciencia de las dificultades que presenta el vivir adecuadamente en este grotesco mundo contemporáneo: quieren olvidar su deplorable insuficiencia en el arte de la vida. Algunos ahogan sus penas en alcohol, mientras que otros, todavía más numerosos, las ahogan en los libros y en el diletantismo artístico; algunos tratan de olvidarse a sí mismos por medio de la fornicación, el baile, el cinematógrafo, la radiotelefonía; otros, por medio de conferencias y ocupaciones científicas. Los libros y las conferencias son mejores para ahogar las penas que la bebida y la fornicación: no dejan dolor de cabeza, ni aquella desesperante sensación del post coitum triste.»
Aldous Huxley (Point Counter Point)
Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano. Hace casi 80 años, entre 1936 y 1939, en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, una espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Causó miles de muertos, destruyó hogares, arruinó el país y llevó a mucha gente al exilio. Para evitar que tan desoladora tragedia vuelva a repetirse nunca es conveniente recordar cómo ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraerse conclusiones útiles sobre la paz y la convivencia que jamás se deben perder. Lecciones terribles que jamás debemos olvidar.
Arturo Pérez-Reverte (La Guerra Civil contada a los jóvenes)
Los amores platónicos son así, se quedan contigo para siempre. Pasan los años y, mientras olvidas besos y caricias de rostros borrosos, puedes seguir recordando una sonrisa de ese chico que fue tan especial para ti. A veces pensaba que lo sentía de esa manera por eso, por ser platónico, por no llegar nunca a suceder, como una pregunta que permanece flotando en el aire: «¿Cómo serían sus besos?». Años atrás, antes de quedarme dormida solía imaginármelos. En mi cabeza, los besos de Axel eran cálidos, envolventes, intensos. Como él. Como cada uno de sus gestos, su forma sigilosa de moverse, la mirada inquieta y llena de palabras no dichas, el rostro sereno de líneas marcadas… ¿Por qué era tan difícil olvidar un amor que ni siquiera llegó a ser real, a existir? Quizá porque para mi corazón… simplemente fue" - Leah
Alice Kellen (Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra, #1))
La desconfianza, el disimulo, la reserva cortés que cierra el paso al extraño, la ironía, todas, en fin, las oscilaciones psíquicas con que al eludir la mirada ajena nos eludimos a nosotros mismos, son rasgos de gente dominada, que teme y que finge frente al señor. Es revelador que nuestra intimidad jamás aflore de manera natural sin el acicate de la fiesta, el alcohol o la muerte. […] Para salir de sí mismo el siervo necesita saltar barreras, embriagarse, olvidar su condición. Vivir a solas, sin testigos. Solamente en la soledad se atreve a ser.
Octavio Paz (The Labyrinth of Solitude and Other Writings)
Del presente recordaremos sólo aquello que la memoria quiera conservar, pero ella no es libre, se trata también de una memoria oprimida, de una memoria condicionada, tentada a olvidar, una memoria postrada y adormecida, claudicante. Aunque he tratado de mejorar su funcionamiento mediante varios ejercicios, no logré gran resultado. Estoy seguro de que si a nadie se le hubiera ocurrido inventar la escritura, gozaríamos de una memoria en mejor estado. Pero con la excusa de la palabra escrita, se ha vuelto tan perezosa que se pasa la mayor parte del tiempo durmiendo o distraída.
Cristina Peri Rossi (La rebelion de los niños)
[...]otra arremetida de «Heil Hitler!». ¿Sabes? Lo cierto es que me sorprendería que alguien no perdiera un ojo o se hiciera daño en una mano o en una muñeca en medio de ese jaleo. Bastaba con quedarse mirando hacia el lugar equivocado en el peor momento o estar demasiado pegado a otra persona. Tal vez sí que hubo heridos. Por lo que a mí respecta, lo único que puedo decir es que nadie murió por estar allí, al menos físicamente. Es evidente que no podemos olvidar los cuarenta millones de personas que recogí cuando todo hubo acabado, pero esto se está poniendo metafórico.
Markus Zusak (The Book Thief)
Es una especie de misterio, pero hay que intentear entenderlo, sirviéndose de la fantasía, y olvidar lo que se sabe de modo que la imaginación pueda vagabundear en libertad, corriendo lejos por el interios de las cosas hasta ver que el alma no es siempre diamante sino a veces velo de seda-esto puedo entenderlo-imagínate un velo de seda trasparente, cualquier cosa podría rasgarlo, incluso una mirada, y piensa en la mano que lo coge- una mano de mujer- sí- se mueve lentamente y lo aprieta entre los dedos, pero apretarlo es ya demasiado, lo levanta como si no fuera una mano, sino un golpe de viento, y lo encierra entre los dedos como si no fueran dedos sino...- como si no fueran dedos sino pensamientos. Así es. Esta habitación es esa mano, y mi hija es un velo de seda [...] - Edel, ¿hay algún modo de conseguir hombres que no hagan daño? Eso debe habérselo preguntado Dios también, en su momento. - No lo sé, pero lo intentaré
Alessandro Baricco (Ocean Sea)
El mayor de todos los males es el poder_ contestó el sumo pontífice_, y es nuestro deber borrar cualquier deseo de poder de los corazones y las almas de los hombres. Ésa es la mision de la Iglesia, pues es la lucha por el poder lo que hace que los hombres se enfrentan unos a otros. Ahí radica el mal de nuestro mundo; siempre será un mundo injusto, siempre será un mundo cruel para los menos afortunados. Quién sabe,,, Es posible que dentro de quinientos años los hombres dejen de matarse entre sí. Feliz día será aquel en el que ocurra. Pero el poder forma parte de la misma naturaleza del hombre. Igual que forma parte de la naturaleza de la sociedad que, para mantener unidos a sus súbditos, por el bien de su Dios y d su nación, un rey tenga que mandar ahorcar a quienes no obedezcan su ley. ¿Pues cómo, si no, podría doblegar la voluntad de su súbditos? Además, no debemos olvidar que la naturaleza humana es tan insondable como el mundo que nos acoge y que no todos los demonios temen el agua bendita.
Mario Puzo (The Family)
Después de mi muerte un día El mundo será pequeño a las gentes Plantarán continentes sobre los mares Se harán islas en el cielo Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra Como los anillos construidos en Saturno Habrá ciudades grandes como un país Gigantescas ciudades del porvenir En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y sufre y baila (Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida) Jardines de tomates y repollos Los parques públicos plantados de árboles frutales No hay carne que comer el planeta es estrecho Y las máquinas mataron el último animal Arboles frutales en todos los caminos Lo aprovechable sólo lo aprovechable Ah la hermosa vida que preparan las fábricas.
Vicente Huidobro (Altazor)
Pero nunca debemos olvidar que una experiencia espiritual es sobre todo una experiencia práctica del Amor. Y en el amor no existen reglas. Podemos intentar guiarnos por un manual, controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento… Pero todo eso es una tontería. Quien decide es el corazón, y lo que él decide es lo que vale. Todos hemos experimentado eso en la vida. Todos, en algún momento, hemos dicho entre lágrimas: «Estoy sufriendo por un amor que no vale la pe-na.» Sufrimos porque descubrimos que damos más de lo que recibimos. Sufrimos porque nuestro amor no es reconocido. Sufrimos porque no conseguimos imponer nuestras reglas. Sufrimos impensadamente, porque en el amor está la semilla de nuestro crecimiento. Cuando más amamos, más cerca estamos de la experiencia espiritual. Los verdaderos iluminados, con las almas encendidas por el Amor, vencían todos los prejuicios de la época.
Paulo Coelho (By the River Piedra I Sat Down and Wept)
La muerte era de una naturaleza piadosa, significativa y tristemente bella, es decir, espiritual; pero, al mismo tiempo, también poseía una segunda naturaleza, casi contraria, muy física y material que, desde luego, no se podía considerar bella, ni significativa, ni piadosa, ni siquiera triste. La naturaleza solemne y espiritual se expresaba en la suntuosa mortaja y ataúd del difunto, las magníficas flores y las palmas que, como se sabe, significan la paz celestial (...) Todas aquellas disposiciones claramente hallaban su sentido y su buen fin en la idea de que el abuelo había adoptado su forma definitiva y verdadera para siempre. Pero además, como muy bien captó el pequeño Hans Castorp, aunque no quiso reconocerlo, todo aquello, y especialmente a su vez, la enorme cantidad de flores (y, entre éstas, en particular de nardos) tenía otro sentido y otro fin más prosaico: mitigar ese otro aspecto de la muete que no es ni bello ni realmente triste, sino más bien casi indecente, bajo, indignamente físico; hacer olvidar o impedir tomar conciencia de la muerte (pp.43-44)
Thomas Mann
La teoría intimida. Una de las características más descorazonadoras de la teoría actual es que no tiene fin. No es algo que se pueda llegar a dominar, no es un grupo cerrado de textos que se puedan aprender para "saber teoría". Es un muestrario inconexo de escritos que crece sin cesar, pues tanto los recién llegados como los veteranos critican las directrices anteriores defendiendo las contribuciones teóricas de nuevos autores o redescubriendo autores anteriores que en su momento habían quedado al margen. En este escenario intimidador, el protagonismo pasa sin cesar a mano de nuevos autores: "¿Cómo? ¡No has leído a Lacan! ¿Y cómo pretendes hablar de poesía sin tener en cuenta el estadio del espejo en la constitución del sujeto?", o bien, "¿Cómo puedes escribir sobre la novela victoriana sin recurrir a la explicación foucaultiana del despliegue de la sexualidad y la histerización del cuerpo de la mujer sin olvidar la demostración que hizo Gayatri Spivak de cómo afecta el colonialismo a la construcción del sujeto de la metrópolis?". Actualmente, la teoría es como una sentencia diabólica que condena a leer obras difíciles de campos no familiares, en la que el completar una tarea no supone un respiro sino una nueva asignatura pendiente: "¿Spivak? Claro, pero... ¿has leído la crítica que le hizo Benita Parry, y la respuesta posterior de Spivak?" La imposibilidad de dominarla es una de las causas más importantes de la resistencia a la teoría. No importa cuánto creas saber; nunca sabrás con certeza si "tienes que leer" a Jean Baudrillard, Mijail Bajtin, Walter Benjamin, Hélène Cixous, C. L. R. James, Melanie Klein o Julia Kristeva o bien si puedes olvidarlos "sin peligro". (Dependerá, claro, de quién seas tú y de quién quieras ser.) Gran parte de la hostilidad contra la teoría proviene sin duda de que admitir su importancia es comprometerse sin término límite a quedar en una posición en la que siempre habrá cosas importantes que no sepamos. Pero eso es señal de que estamos vivos.
Jonathan D. Culler
–Todos soñamos con volver. Es difícil de explicar. Yo no volvería ni loco. Pero sueño con volver –hice una pausa–. Ustedes también. –¿Nosotros? –Los que nunca estuvieron. ¿Para qué nos buscan, si no? Nos buscan y nos tienen miedo. Suponen que sabemos algo, que no les queremos decir, y que ustedes no quieren saber; nos envidian porque conocemos el camino y temen que se los revelemos. Dejamos un espacio preciso cuando nos fuimos, pero allá cambiamos de forma, y al volver ya no encajábamos, por más vueltas que nos dieran, en el rompecabezas; volvimos diez mil iluminados, locos, profetas malditos, y ahí andamos, sueltos por las cuatro puntas del país, hablando un idioma que nadie entiende, haciendo como que trabajamos, jugamos al fútbol, cogemos, pero nunca del todo, en algún lugar sabiendo siempre que algo nuestro valioso e indefinible quedó enterrado allá. En sueños, al menos, todos volvemos a buscarlo. ¿Entendés? No es el criminal el que vuelve al lugar del crimen. Es la víctima, bajo la tiránica esperanza de cambiar ese resultado injusto que la dañó. Andá a preguntarle a los ingleses. ¿Cuántos te crees que quieren volver? Somos nosotros, los perdedores, los triturados, los que gritamos “volveremos volveremos” cada vez que hay alguien que quiera escuchar. ¿Qué puede interesarle la revancha al ganador? El infierno nos marcó de tal manera que creemos que volviendo lo haremos paraíso, y a la noche nos despertamos llamando papá a los demonios que nos clavaban arpones riendo. ¿Sabés por qué todavía, diez años después, seguimos disfrazándonos de esta manera, reuniéndonos para organizar expediciones imposibles, reconstruyendo hasta el segundo cada uno de aquellos días que lo mejor sería olvidar? Estamos infectados, entendés, las llevamos en la sangre y nos morimos de a poco, como los chagásicos. ¿No las viste, que son iguales a pólipos? Cada año que pasa, se extienden un poco más, como esas manchas en la pared. Trauma de guerra, trauma de guerra, no es tan fácil. Estamos enamorados hasta la médula, y las odiamos. Fetichistas, adoramos una foto, una silueta, una bota vieja. No es verdad que hubo sobrevivientes. En el corazón de cada uno hay dos pedazos arrancados, y cada mordisco tiene la forma exacta de Las Islas. Tratamos de llenarlos con las cosas de acá, pero es como taparlos con estopa. ¿Sabés cuántos de nosotros nos suicidamos por ese amor?
Carlos Gamerro (Las islas)