Olvidar Quotes

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Ella sólo quería olvidar el pasado y yo... Yo no deseaba más que revivirlo.
Lissa D'Angelo (SIN HISTORIAL)
Cada luna es distinta. Cada luna tiene su propia historia. Dichosos quienes pueden olvidar su mejor luna.
Ángeles Mastretta (Mujeres de ojos grandes)
Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
George R.R. Martin (A Game of Thrones (A Song of Ice and Fire, #1))
Yo prefiero olvidarlas porque olvidar a la gente que solo se conoció en palabras es extraño, mientras existieron fueron más intensas que lo real y ahora son más distantes que los desconocidos.
Mariana Enríquez (Las cosas que perdimos en el fuego)
El olvido es una especie de animal pequeñísimo que te va royendo lentamente los recuerdos hasta que desaparecen. Hoy, por eso me fijo mucho más en todo, para no olvidar absolutamente nada.
Benito Taibo (Persona normal)
Olvidar a los muertos era como matarlos por segunda vez.
Christelle Dabos (Les Fiancés de l'Hiver (La Passe-Miroir, #1))
Es fácil olvidar la claridad con que ven las cosas los niños.
Katherine Webb (The Legacy)
¿Por qué era tan difícil olvidar un amor que ni siquiera llegó a ser real, a existir? Quizá porque para mi corazón… simplemente fue.
Alice Kellen (Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra, #1))
El olvido está tan lleno de memoria / que a veces no caben las remembranzas / y hay que tirar rencores por la borda / en el fondo el olvido es un gran simulacro / nadie sabe ni puede / aunque quiera /olvidar
Mario Benedetti (El olvido está lleno de memoria)
…la fugacidad de la vida humana a mi no me inquieta; me inquieta la fugacidad de la muerte: esta prisa que tienen aquí para olvidar. El muerto más importante lo borra el siguiente partido de fútbol…
Fernando Vallejo (La virgen de los sicarios)
Hay quien se hunde en la lectura de novelas para distraerse de sí mismo, para olvidar sus penas...
Miguel de Unamuno (Niebla)
Pasamos la vida entera aprendiendo a olvidar cosas que en realidad están dentro
Ray Bradbury (Fahrenheit 451)
Así fue como supe que hay corazones que se rompen poco a poco, en noches eternas que olvidar, en años siendo invisible, en días imaginando un imposible.
Alice Kellen (Todo lo que nunca fuimos (Deja que ocurra, #1))
Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón
Gabriel García Márquez
Para olvidar a alguien hay que volverse extremadamente metódico. El desamor es una especie de enfermedad que solamente puede combatirse con rutina.
Verónica Gerber Bicecci
Es increíble cómo las cosas que recuerdas para siempre son las cosas que preferirías olvidar, y las cosas a las que deseas desesperadamente aferrarte, parecen escapar como arena en el viento.
Jessica Sorensen (The Coincidence of Callie & Kayden (The Coincidence, #1))
No existe futuro sin pasado. Olvidar no es superarlo. Olvidar es de cobardes.
Alice Kellen (Todo lo que somos juntos (Deja que ocurra, #2))
«Se bebe para recordar y se escribe para olvidar.» —A
Carlos Ruiz Zafón (El laberinto de los espíritus)
No hay que olvidar lo que nos trajo a donde estamos. Así no perdemos de vista adónde vamos.
Elísabet Benavent (Seremos recuerdos (Canciones y recuerdos, #2))
Hay algunas experiencias en tu vida que nunca olvidarías por más que quieras, como tu primer beso, tu primer amor, tu primer novio, tu primera vez, tu primer corazón roto. En fin...muchas otras cosas pero, entonces ¿cómo hacemos para olvidar esas pruebas que nos han hecho daño o nos han marcado para siempre?
Christopher Rosas (Porque nunca se olvida)
Leer siempre la había relajado. Era un privilegio. Sumergirse en una buena novela equivalía a penetrar en otro mundo, olvidar, sentir, experimentar emociones únicas.
Jordi Sierra i Fabra (Quizás mañana la palabra amor...)
Cuando le he soltado y creía que iba a apartarse, me ha pegado la boca al oído y muy bajito, casi en un susurro, me ha dicho, deteniéndose en cada sílaba, como si me contara un secreto muy importante que yo no debía olvidar: —Su-per-ca-li-fra-gi-lis-ti-co-es-pia-li-do-sa.
Alejandro Palomas (Un hijo)
No es que no quiera olvidar a Leila, es que quiero conocer a Sarah
Carla Medina (Soñando Despierta)
Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar.
Paulo Coelho (By the River Piedra I Sat Down and Wept)
Incluso en estos tiempos de aprender a vivir sin esperarte, todos los días tengo recaídas y aunque quiera olvidar no se me olvida que no puedo olvidarte.
Joaquín Sabina
Olvidar un hecho, es modificar el pasado.
Oscar Wilde
-Kat- Pronunció mi nombre como si fuera una especie de oración, y luego me dio un beso en la piel detrás de la oreja-. Rompí todas las reglas de mi clase por sanarte y mantenerte conmigo. Me casé contigo y quemé toda una ciudad para mantenerte a salvo. He matado por ti. ¿Crees que iba a olvidar lo que significas para mi? ¿Que nada en este mundo; en cualquier mundo; sería más fuerte que mi amor por ti?
Jennifer L. Armentrout (Opposition (Lux, #5))
Las personas adultas se avergüenzan de su infancia como de su inocencia, y luego también de su juventud, porque lo más fácil y lo más cómodo y lo de mejor gusto es olvidar a tiempo lo que ya no se tiene.
Xavier Velasco (Diablo Guardián)
Lo que era para nosotros, lo hemos hecho, y vos lo sabéis. Creedme: lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida resguardada de mí. Y no dudéis un instante, si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice sin añoranza, adiós.
Alessandro Baricco (Silk)
Todo lo que puedo hacer es esperar, dejar pasar los días. El tiempo no lo cura todo, esa es una mentira que se repiten los que están desesperados por olvidar, pero sí consigue poner en espera los sentimientos y las emociones. Apartas los recuerdos y los recluyes en una zona de tu mente a la que, con suerte, solo accedes en esas noches en las que te cuesta conciliar el sueño. Al final, logras vivir y seguir adelante aunque sepas que hay una parte de ti que malvive como puede. Haces balance y llegas a la conclusión de que eres más o menos feliz, y procuras no mirar atrás.
Victoria Vilchez (No me quieres, no te quiero (Quiéreme, #1))
Olvidar es un lujo, nadie vendrá a llevarse las cosas que quisiera no haber visto, las cosas que quisiera no haber conocido. Tendré que vivir con ellas.
Cat Patrick (Forgotten)
Yo no puedo olvidar nada. Dicen que ]ése es mi problema.
Roberto Bolaño (Amulet)
Qué fácil es olvidar rencores cuando alguien tiene algo que necesitas -Puck
Julie Kagawa (The Iron Queen (The Iron Fey, #3))
Alguien le dijo una vez que existe una fórmula para determinar cuánto se tarda en olvidar a alguien, y que es la mitad del tiempo que se ha estado con ese alguien.
Jennifer E. Smith
Nunca detenerse. Nunca olvidar.
Colleen Hoover
Mamá sabía ser alegre. Mamá sabía ser temerosa. Mamá sabía olvidar fácilmente. Y, sin embargo tenía buena memoria. Mamá me daba con la puerta en la narices, y sin embargo, me admitía en su baño. A veces mamá se me perdía, pero su instinto me encontraba. Cuando yo rompía vidrios, mamá ponía la masilla. A veces se instalaba en el error, aunque a su alrededor hubiera sillas suficientes. Aun cuando se encerraba en sí misma, para mí siempre estaba abierta. Temía las corrientes de aire y sin embargo no paraba de levantar el viento. Gastaba, y no le gustaba pagar impuestos. Yo era el revés de su medalla. Cuando mamá jugaba corazones ganaba siempre.
Günter Grass (El Tambor De Hojalata)
Podré olvidar muchas experiencias de la vida, pero no las de la infancia. Siempre recuerdo aquel verso que dice: ¡Oh, infancia! ¡Oh, mi amiga! Y lo que importa en él es lo que no se dice. Nuestra infancia es ciertamente nuestra amiga, pero nosotros no fuimos amigos de nuestra infancia porque entonces no existíamos como somos ahora. Aquel ser desvalido que fuimos a veces nos conmueve porque nadie pudo comprenderlo del todo, salvo nosotros... que todavía no estábamos a su lado.
Silvina Ocampo
Un dia, mientras escribia una carta, Otoko abrio el diccionario para consultar el ideograma 'pensar'. Al repasar los restantes significados (añorar, ser incapaz de olvidar, estar triste) sintio que el corazon se le encogia. Tuvo miedo de tocar el diccionario... Aun ahi estaba Oki. Innumerables palabras se lo recordaban. Vincular todo lo que veia y oia con su amor equivalia a estar viva. La conciencia de su propio cuerpo era inseparable del recuerdo de aquel abrazo.
Yasunari Kawabata (Lo bello y lo triste)
Salí a la terraza y me maravillaron aquellas vistas. No me había percatado al subir tantas cuestas nos habíamos situado en una elevación privilegiada. A veces en la vida pasa lo mismo, la dificultad de la pendiente te hace olvidar que no paras de progresar y subir
Albert Espinosa (Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven)
—[…] No soy un héroe, Lena… He torturado durante estos meses a más de los que jamás podría recordar, solo para poder olvidar tus ojos en el instante en que te dañaba. —Avanzó un brazo y, con cautela, tomó mi mano— . No siento respeto hacia el resto de gente, no consigo entender por qué razón algunas personas sienten la necesidad de salvar el mundo, yo solo quiero salvarte a ti.
Anissa B. Damom (Revelación (Éxodo, #2))
Nunca me olvidare de cómo me sentí cuando tomo aliento, cuando le volvió el color a la piel rápidamente. Era como si el mundo entero se hubiera partido en dos, y todo lo que yo sentía que faltaba: el sentimiento, el colorido… Todo aquello me llegara con su primer aliento. La llame Blue para acordarme siempre de aquel momento, para no olvidarlo nunca.
Lauren Oliver (Pandemonium (Delirium, #2))
Es triste olvidar a un amigo y volverse como los adultos que se interesan por los números
Antoine de Saint-Exupéry (The Little Prince)
Lo que olvidamos de los animales es lo que empezamos a olvidar de nosotros mismos.
Jonathan Safran Foer (Eating Animals)
Pase lo que pase, nunca voy a olvidar nuestra amistad, Grey.
Becca Fitzpatrick (Finale (Hush, Hush, #4))
El peor sentimiento no es estar solo. Es ser olvidado por alguien que tú nunca vas a olvidar.
Màxim Huerta (Una tienda en París)
Nos pasamos la vida aprendiendo a olvidar.
Ray Bradbury
Algunas cosas las olvidas, no? Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar.
Cormac McCarthy (The Road)
Si en tu mundo «querer olvidar» significa «te quiero», creo que prefiero dejarlo aquí.
Elísabet Benavent (Seremos recuerdos (Canciones y recuerdos, #2))
Jamás volvería a olvidarte, porque ahora sé que olvidar te condena, y tampoco te obligaría a elegir.
Laia Soler (Nosotros después de las doce)
Aurora prefirió olvidar. Teo no tuvo elección.
Laia Soler (Nosotros después de las doce)
Olvidar nuestros errores o los malos momentos hace que nos olvidemos también un poco a nosotros mismos
Laia Soler Conangla (Nosotros después de las doce)
Es impresionante cómo las cosas que recuerdas siempre son las que te gustaría olvidar y en cambio, las cosas a las que deseas aferrarte desesperadamente se desvanecen como la arena en el viento.
Jessica Sorensen (The Coincidence of Callie & Kayden (The Coincidence, #1))
no es posible olvidar que el fundador de la filosofía racionalista, Platón, fue al mismo tiempo el mayor defensor y cultivador de los mitos (de algunas especies de mitos); y en ello no disintió Aristóteles, cuando decía que el filósofo es amante de los mitos «porque le gusta lo maravilloso».
Gustavo Bueno (El mito de la cultura)
Y recordó lo que ningún analista debe olvidar jamás: que la verdad nunca puede ser dicha totalmente por alguien, y en esta historia, cada uno de los protagonistas puede aportar algo que el otro ha reprimido o decidido ocultar.
Gabriel Rolón (Los Padecientes)
El tiempo devasta, el tiempo decanta. Uno confía en que acabará olvidando. El tiempo tiene sus mañas: el tiempo se toma su tiempo para hacernos olvidar y recordar lo que ya hemos olvidado y comenzamos a recordar porque estamos olvidando.
Victoria de Stefano (Paleografías)
Así como los recuerdos reales se olvidan, también algunos que nunca fueron pueden estar en los recuerdos como si hubieran sido.
Gabriel García Márquez (Memories of My Melancholy Whores)
Me refiero a que cuando te tengo a mi lado es fácil olvidar. -¿Olvidar qué? -Todo -respondió, y por un instante su voz dejó de sonar alegre-. Todo lo malo de mi vida. Quién soy.
Patrick Rothfuss (The Wise Man's Fear (The Kingkiller Chronicle, #2))
-Pero bueno -dijo-, ¿Cómo iba a olvidar al chiquillo pelirrojo que me dejó para ir a la Universidad?
Patrick Rothfuss (The Name of the Wind (The Kingkiller Chronicle, #1))
Dicen que un buen amigo es aquel que sabe recordar y olvidar a un tiempo
Carlos Ruiz Zafón (Der Fürst des Parnass)
-Han pasado tres años, imposible revivirlo. -Para poder olvidar, primero hay que recordar.
Elena Poniatowska (Leonora)
He intentado olvidar, pero la memoria, la muy traidora, aprovecha cuando duermo, cuando estoy indefensa.
Lucía Etxebarria (Beatriz y los cuerpos celestes)
El pasado siempre tiene importancia. No hay que olvidar las cosas que hiciste en el pasado, porque si lo haces nunca conseguirás aprender de ellas.
Cassandra Clare (City of Fallen Angels (The Mortal Instruments, #4))
Así que se olvida cuando se desea olvidar, cuando ya se está listo o cuando recordar no trae placer ni consuelo y es sólo una carga que no permite dar un paso, ni respirar siquiera
Javier Marías (Berta Isla)
Hay personas que no logras olvidar jamás, no importa el tiempo que pase.
Alejandro Ordóñez Perales
Ser diferente y pensar diferente hace que la persona sea inolvidable. La historia no recuerda el olvidable. Honra la minoría única la mayoría no puede olvidar.
Suzy Kassem (Rise Up and Salute the Sun: The Writings of Suzy Kassem)
Cantas para recordar. Cantas porque recuerdas. Recuerdo, Gabe, recuerdo. Y nunca voy a olvidar.
Adrienne Kress (Outcast)
Allí,esa mañana,cerré un capitulo importante de mi vida.Un capitulo,si...pero no debemos olvidar que después de un capitulo siempre viene otro o un epilogo,por ejemplo.
Mercedes Ron (Culpa nuestra (Culpables #3))
Tu vida no es lo que recuerdas es también lo que has decidido olvidar
Fidel S. Buergo (El espejo)
Todo el mundo tiene un pasado. Cosas que te apuñalan justo entre los ojos. Viejos rencores. Antiguas vergüenzas. Remordimientos que te roban el sueño y te mantienen despierto hasta que temes por tu propia cordura. Traiciones que hacen que tu alma grite tan fuerte que te preguntas porque nadie más lo oye. Al final, estamos absolutamente solos en ese infierno privado. Pero la vida no se trata de aprender a perdonar a los que te han herido u olvidar tu pasado. Trata sobre perdonarte a ti mismo por ser humano y cometer errores. Sí, las personas nos decepcionan todo el tiempo. Pero las lecciones más duras vienen cuando nos decepcionamos a nosotros mismo.
Sherrilyn Kenyon (Time Untime (Dark-Hunter #21; Hellchaser, #4; Were-Hunter, #7))
Solo había una persona en la que pensaba cada noche, justo antes de quedarme dormida, y que me obligaba a olvidar por la mañana al despertar, aunque no hubiera sido consciente de ello hasta ese momento.
Victoria Vilchez (¿Y si de verdad te quiero?)
Y silba, vuelve a silbar. Y no detenerse. No detenerse. Todos, absolutamente todos, siguen adelante. Y antes o después lograrán olvidar algo. O a lo mejor no. Pero también en esta duda reside una gran belleza.
Federico Moccia (Scusa ma ti chiamo amore (Scusa ma ti chiamo amore, #1))
En su cerrada mollera no entraban ni podían entrar otras luces sobre el santo ejercicio de la caridad; no comprendía que una palabra cariñosa, un halago, un trato delicado y amante que hicieran olvidar al pequeño su pequeñez, al miserable su miseria, son heroísmos de más precio que el bodrio sobrante de una mala comida.
Benito Pérez Galdós (Marianela)
Pero si Alguien no vacila en repetir lo mil veces sabido es porque cree que no debe olvidarse y la millonésima insistencia no está de sobra jamás (...) Y lo que es más: olvidar sería un crimen, perdonar sería un crimen.
José Emilio Pacheco (Morirás lejos)
Sé diferente. Ser original. Nadie se acordará de una flor específica en el jardín cargado con miles de la misma flor amarilla, pero recordará el que logró cambiar su color a púrpura. Ser diferente y pensar diferente hace que la persona sea inolvidable. La historia no recuerda el olvidable. Honra la minoría única la mayoría no puede olvidar.
Suzy Kassem (Rise Up and Salute the Sun: The Writings of Suzy Kassem)
El margen sabe lo que el centro olvida, seguramente porque la memoria es el poder del vencido. El triunfador sabe que, como decía Nietzsche, "para ser feliz hay que olvidar", pero ese olvido, aunque le haga feliz, no le hace verdadero.
Reyes Mate (La herencia del olvido)
Eres libre de desprenderte de tu pasado. Si actúas como si no existiera, y te convences de que aquello malo en realidad nunca pasó, lo que no existe no puede dañarte y ni puede amarrarte.
Mauricio Chaves Mesén (Los Pilares de Tu Exito)
Siempre he envidiado la capacidad de olvidar que tienen algunas personas par alas cuales el pasado es como una muda de temporada o unos zapatos viejos a los que basta condenar en el fondo de un armario para que sean incapaces de rehacer los pasos perdidos.
Carlos Ruiz Zafón (La ciudad de vapor)
Tengo ansia infinita de besarte la boca, de morderte los labios hasta hacerlos sangrar, de estrecharte en mis brazos con furores tan locos que más nunca en la vida me puedas olvidar." "I have an infinite desire to kiss your lips, to bite your lips until it makes them bleed, to hold you in my arms with such a crazed frenzy that you will never forget me for the rest of your life."
Eusebio Delfin
Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano. Hace casi 80 años, entre 1936 y 1939, en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, una espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Causó miles de muertos, destruyó hogares, arruinó el país y llevó a mucha gente al exilio. Para evitar que tan desoladora tragedia vuelva a repetirse nunca es conveniente recordar cómo ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraerse conclusiones útiles sobre la paz y la convivencia que jamás se deben perder. Lecciones terribles que jamás debemos olvidar.
Arturo Pérez-Reverte (La Guerra Civil contada a los jóvenes)
Me pediste que no te olvidara, que pensara en ti si me faltabas porque solamente tu recuerdo me alegraría el ama... Pero si te imagino sonriendo, al vacio caigo pero lento porque este dolor que llevo dentro no se parece a nada... Ni a tu olor, ni a tus besos ni al amor que me dabas...
Dulce María
Pero a Thomas ya no le importaba todo lo que hasta ese momento le había importado. En el momento que encontró a Ella descubrió que tenia alguien más en quien pensar, que su destino le había puesto a ella en el camino, y que le haría olvidar todo lo que hasta ese momento le preocupaba.
Isaias Rapan
Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir a la suya. Y no crea que me estoy mandando la parte. En otra posición (quiero decir, más bien, en otras edades) lo más correcto sería que yo le ofreciese un noviazgo serio, muy serio, quizá demasiado serio, con una clara perspectiva de casamiento al alcance de la mano. Pero si yo ahora le ofreciese algo semejante, calculo que sería muy egoísta, porque sólo pensaría en mí, y lo que yo más quiero ahora no es pensar en mí sino pensar en usted. Yo no puedo olvidar usted tampoco que dentro de diez años yo tendré sesenta. Escasamente un viejo, podrá decir un optimista o un adulón, pero el adverbio importa muy poco. Quiero que quede a salvo mi honestidad al decirle que ni ahora ni dentro de unos meses, podré juntar fuerzas como para hablar de matrimonio. Pero siempre hay un pero ¿de qué hablar entonces? Yo sé que, por más que usted entienda esto, es difícil, sin embargo, que admita otro planteo. Porque es evidente que existe otro planteo. En ese otro planteo hay cabida para el amor, pero no la hay en cambio para el matrimonio. Levantó los ojos, pero no interrogaba. Es probable que sólo haya querido ver mi cara al decir eso. Pero, a esta altura, yo ya estaba decidido a no detenerme. A ese otro planteo, la imaginación popular, que suele ser pobre en denominaciones, lo llama una Aventura o un Programa, y es bastante lógico que usted se asuste un poco. A decir verdad, yo también estoy asustado, nada más que porque tengo miedo de que usted crea que le estoy proponiendo una aventura. Tal vez no me apartaría ni un milímetro de mi centro de sinceridad, si le dijera que lo que estoy buscando denodadamente es un acuerdo, una especie de convenio entre mi amor y su libertad. Ya sé, ya sé. Usted está pensando que la realidad es precisamente la inversa; que lo que yo estoy buscando es justamente su amor y mi libertad. Tiene todo el derecho de pensarlo, pero reconozca que a mi vez tengo todo el derecho de jugármelo todo a una sola carta. Y esa sola carta es la confianza que usted pueda tener en mí.
Mario Benedetti (La tregua)
Una puesta en escena que se prolonga día a día pidiéndome abandonar la pena. ¿Cómo dejarla, borrarla, sin olvidar la imagen y el recuerdo? ¿Cómo ignorar los ecos y sonidos de unos pasos, los tuyos, que siento a cada instante y el aroma, tu aroma, que envuelve mis sentidos tal que si en realidad estuvieras aquí?..
Francisco Gutiérrez
Si el dolor tiene que venir, que venga rápido -dije- . Porque me queda una vida por delante y necesito usarla de la mejor manera posible. Si él tiene que escoger, que lo haga pronto. En ese caso, lo espero. Sí no, lo olvido. Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sentimientos es no saber qué decisión tomar.
Paulo Coelho (By the River Piedra I Sat Down and Wept)
Su risa era triste y taciturna, como si no fuera el resultado de un sentimiento actual, sino como si la tuviera guardada en la gaveta y no la sacara sino en los momentos indispensables, pero usándola sin ninguna propiedad, como si el uso poco frecuente de la sonrisa le hubiera hecho olvidar la manera normal de utilizarla.
Gabriel García Márquez (La hojarasca)
«Ahora me doy cuenta de que el verdadero encanto de la vida intelectual —la vida consagrada a la erudición, a las investigaciones científicas, a la filosofía, a la estética, a la crítica— es su facilidad. Es la sustitución de las complejidades de la realidad por simples esquemas intelectuales, o de los desconcertantes movimientos de la vida por la muerte formal y tranquila. Es incomparablemente más fácil saber muchas cosas, por ejemplo, acerca de la historia del arte y tener ideas profundas acerca de la metafísica y de la sociología, que saber intuitiva y personalmente algo acerca de nuestros semejantes, y llevar relaciones satisfactorias con nuestros amigos y nuestras amantes, nuestra mujer y nuestros hijos. Vivir es mucho más difícil que el sánscrito, la química o la economía política. La vida intelectual es un juego de niños; lo cual explica el que los intelectuales tiendan a convertirse en niños, y luego en imbéciles, y finalmente, como claramente de muestra la historia política e industrial de los últimos siglos, en lunáticos homicidas y bestias salvajes. Las funciones reprimidas no mueren; se deterioran, degeneran, retrogradan al estado primitivo. Pero, entretanto, es mucho más fácil ser un niño intelectual, o un lunático, o una bestia, que un hombre adulto y armonioso. He ahí por qué, entre otras razones, existe tanta demanda de educación superior. Las gentes se abalanzan hacia los libros y las universidades como hacia los cafés. Quieren ahogar su conciencia de las dificultades que presenta el vivir adecuadamente en este grotesco mundo contemporáneo: quieren olvidar su deplorable insuficiencia en el arte de la vida. Algunos ahogan sus penas en alcohol, mientras que otros, todavía más numerosos, las ahogan en los libros y en el diletantismo artístico; algunos tratan de olvidarse a sí mismos por medio de la fornicación, el baile, el cinematógrafo, la radiotelefonía; otros, por medio de conferencias y ocupaciones científicas. Los libros y las conferencias son mejores para ahogar las penas que la bebida y la fornicación: no dejan dolor de cabeza, ni aquella desesperante sensación del post coitum triste.»
Aldous Huxley (Point Counter Point)
No debemos olvidar el pasado. Me ha costado entenderlo, pero es la verdad. El pasado nos enseña quién no queremos ser y, lo más importante, quién queremos ser. No debemos dejarlo atrás, no es bueno intentar olvidar a toda costa o te volverás loco. Pero igual de malo es querer vivir en él como si el futuro no existiera, eso también te vuelve loco.
Maria Martinez (Rompiendo las reglas (Cruzando los límites, #2))
Afuera el frío es desgarrador, pero en el interior puede olvidarlo. Olvidar el frío... olvidar la nieve. Olvidarlo todo, tal vez. No, no todo. El hielo ya es parte de ella.
Sofía Aguerre (Hilando historias)
El hombre ha nacido para la sociedad, por poco vinculado que se sienta al mundo, jamás lo puede olvidar del todo, ni soporta ser olvidado enteramente por el
Mattew Lewis
Tengo que olvidarte con el tiempo, aunque vaya en contra de mi voluntad.
Dulce María
Recordar es fundamental, sin duda, pero olvidar es liberador. DE LAS MUDANZAS
Ignacio Helguera
Recordar es fácil. Es olvidar lo que es difícil.
Brodi Ashton (Everneath (Everneath, #1))
Para encontrar lo que buscas, en primer lugar hay que olvidar lo que estás buscando
Mehmet Murat ildan
Al poner demasiado empeño en olvidar, sólo recuerdo; ¿por qué, cuando uno trata de olvidar, no olvida?
Murasaki Shikibu (The Tale of Genji)
En mi opinión, un marido inteligente debe olvidar a todos los hombres que le dan recuerdos para su mujer.
Orhan Pamuk (The Black Book)
El secreto de la felicidad es que aprendas cada día a olvidar muchas cosas pero sin perder jamás la memoria de las que te hicieron muy feliz.
Ignacio Novo
He olvidado lo suficiente, No voy a olvidar eso.
Cassandra Clare (Tales from the Shadowhunter Academy)
Es muy triste olvidar a un amigo. Tener un amigo no es cosa de la que puede ufanarse todo el mundo.
Antoine de Saint-Exupéry (El Principito)
Lo más difícil no es olvidar el pasado, es no pensar en el futuro que imaginé.
Edurne Cadelo (El camino de Gala)
Por primera y —lamentablemente— última vez, la memoria histórica se utilizó no para enfrentar, sino para unir sin olvidar.
Arturo Pérez-Reverte (Una historia de España)
Supongo que en el transcurso de la vida embellecemos algunos recuerdos y procuramos olvidar otros.
Isabel Allende (Inés del alma mía)
¿habrá podido olvidar la hija de los trópicos, al esclavo que descansa en una humilde sepultura bajo aquel hermoso cielo?
Gertrudis Gómez de Avellaneda (Sab)
«Que pedir perdón no sea una rutina, y que perdonar sea siempre olvidar. Porque no existe el amor sin espinas, y cada primavera vuelve a oler a azahar.»        
María Suré (EL COLOR DEL PERDÓN)
Olvidar no es la mejor medicina en ningún caso.
Julio Medina (El corazón del mago)
En la oscuridad, al estar juntos sobre el caballo, me siento tentado de olvidar la maldición y fingir que mi vida no existe más allá de este momento. • capítulo nueve, pág. 77
Brigid Kemmerer (A Curse So Dark and Lonely (Cursebreakers, #1))
Naturalmente —replicó él—, los nuevos amigos hacen olvidar a los antiguos.
Oscar Wilde
Sí, ya he oído decir que lo más liberador del arte es que le hace a uno olvidar que exista
Miguel de Unamuno
Dar tiempo al tiempo no sirve de nada si no se quiere olvidar.
Javier Castro Lechet (Desiderátum)
En el mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo.
Eduardo Galeano
Un hombre no puede olvidar la devoción que sentía por una mujer así, no debe ser, no puede ser
Charlotte Brontë (The Professor)
—No ocurrirá. Yo no lo permitiré si tú tampoco lo haces.—Dios, cariño. Por Dios. Vamos a olvidar esto. No significó nada. El dolor me azotó de nuevo. —No, no significó nada.
Samantha Young (Until Fountain Bridge (On Dublin Street, #1.5))
La pequeña no entendía la facilidad que tienen los adultos para olvidar.
Daniel Ojeda
Créeme que es necesario y bueno para tu descanso, dejar de saber de quien ha decidido retirarse de tu vida. No preguntes ni indagues. Olvida.
Ignacio Novo
No hay más sabia compañía que la de uno mismo, pero no hay que olvidar que no estamos solos.
Martín Balarezo García
No me importa que sólo dure cinco o diez días, pero necesito a alguien que pueda hacerme olvidar completamente de mí misma.
Yasunari Kawabata (Beauty and Sadness)
Es muy duro olvidar el dolor, pero es más duro todavía recordar la dulzura. La felicidad no nos deja cicatrices. Apenas aprendemos nada de la paz.
Chuck Palahniuk (Diary)
Tal pregunta no tenía otra respuesta que la que la vida da a todas las preguntas irresolubles: vivir el día y procurar olvidar.
Leo Tolstoy
Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.
Jorge Luis Borges (Ficciones)
El cuerpo de uno de los míos. Para no olvidar que todos los cuerpos sin nombre son nuestros cuerpos perdidos.
Sara Uribe (Antígona González)
Vosotros sabéis que odio, detesto, que me resulta intolerable la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto.
Joseph Conrad (Heart of Darkness)
La desconfianza, el disimulo, la reserva cortés que cierra el paso al extraño, la ironía, todas, en fin, las oscilaciones psíquicas con que al eludir la mirada ajena nos eludimos a nosotros mismos, son rasgos de gente dominada, que teme y que finge frente al señor. Es revelador que nuestra intimidad jamás aflore de manera natural sin el acicate de la fiesta, el alcohol o la muerte. […] Para salir de sí mismo el siervo necesita saltar barreras, embriagarse, olvidar su condición. Vivir a solas, sin testigos. Solamente en la soledad se atreve a ser.
Octavio Paz (The Labyrinth of Solitude and Other Writings)
—Me gustaría olvidar. Me gustaría… —pronuncia lentamente, casi en susurros, Olga Vasílievna—. Me gustaría vivir al menos un día sin la guerra. Sin nuestra memoria… Al menos un día así…
Svetlana Alexievich (War's Unwomanly Face)
Nunca olvides qué eres, porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
George R.R. Martin (Juego de tronos (Canción de hielo y fuego, #1))
Me cansé de soñar en sentido contrario... Si mi alma se mueve por cielos abiertos, y tú tienes miedo a volar... Si conjugas la vida en pasado imperfecto y jamás aprendiste a creer ni a olvidar...
Dulce María
Nuestros hijos nos perdonan, cada día, docenas de veces. Perdonan sin doblez, sin reservas, sin reproches, hasta olvidar completamente el agravio. Se les pasa el enfado mucho antes que a nosotros.
Carlos González (Bésame mucho: Cómo criar a tus hijos con amor)
Ella sólo quiere a alguien que sueñe con encontrarla un día, que le haga sentir que el otoño es primavera y olvidar que alguna vez estuvo triste. Alguien que le enseñe a mirar el mundo como si fuera de ella, que pronuncie su nombre suavemente, que cuando no la entienda, le bese la frente, que platique con ella cuando habla dormida. Alguien con quien compartir el café y ¿por qué no? La vida.
Valeria Cáceres B. (Para darte mi vida)
En nuestro sueño, el dolor que no puede olvidar cae gota a gota sobre el corazón humano y en nuestra desesperación, contra nuestra voluntad, viene la sabiduría a través de la tremenda gracia de Dios.
Marianne Williamson (The Gift of Change: Spiritual Guidance for Living Your Best Life)
Se habla del fuego del infierno tomando la expresión en su sentido literal. No me atrevo a sondear este misterio, pero me parece que si hubiese verdaderas llamas, los condenados se regocijarían, pues el tormento físico les haría olvidar, aunque sólo fuera por un instante, la tortura moral, mucho más horrible que la del cuerpo. Es imposible librarlos de este dolor, pues está dentro de ellos, no fuera.
Fyodor Dostoyevsky (Los Hermanos Karamazov)
Y como Ovidio escribe en su Epistolio, que no me acuerdo el folio, estas heridas del amor protervas no se curan con yerbas; que no hay, para olvidar amor, remedio, como otro nuevo amor o tierra enmedio.
Lope de Vega (La Gatomaquia)
Recordando y Olvidando No te has olvidado de recordar; Te has acordado de olvidar. Pero la gente puede olvidarse de olvidar. Eso es tan importante como acordarse de recordar y, en general, más práctico.
Idries Shah (Reflexiones)
Aunque hará bien en no olvidar que una persona sabia es aquella que monotoniza la existencia pues, entonces, cada pequeño incidente, si sabe leerlo literariamente, tiene para ella carácter de maravilla.
Enrique Vila-Matas (Dublinesque)
Si te parabas a buscarla, podías encontrar belleza casi en cualquier parte; sin embargo, muchas veces, la batalla para llegar al final de cada jornada te hacía olvidar que existía ese lujo, y que era gratis
Robert Galbraith (El oficio del mal (Cormoran Strike, #3))
Deprisa, sin dejar huella, sin dejar memoria, o dejándola mala, deleznable, de ceniza, que pueda una gran ráfaga barrer un día, una ráfaga que llegará un día, un luminoso viento al que no importen las cenizas.
Rafael Dieste
Pero si Alguien no vacila e repetir lo mil veces sabido es porque cree que no debe olvidarse y la millonésima insistencia no está de sobra jamás (...) Y lo que es más: olvidar sería un crimen, perdonar sería un crimen.
José Emilio Pacheco (Morirás lejos)
La confianza es un camino de dos direcciones... Todas las fortunas tienen sus límites. Hay cosas más importantes en la vida que un trozo de cristal. Las palabras, por dulces que fueran, no suavizaban la pérdida. El pasado es como un mal sueño. No se llega a olvidar del todo, pero con el tiempo pierde intensidad. las cosas no te consuelan cuando tienes miedo, ni te escuchan cuando necesitas hablar con alguien. Las cosas nunca me han hecho feliz.
Mary Burton (The Perfect Wife)
la historia la escriben los vencedores y los vencedores, con el tiempo, adquieren el poder de obligarnos a creer lo que escribieron, de hacernos olvidar lo que no se escribió y de inducirnos a tener miedo de lo que jamás ocurrió.
Matilde Asensi (El regreso del catón (Catón, #2))
—Olvidar—, dijo el ciego mientras le bajaba una lagrima por sus lustros agrietados. “Lego la nada a nadie” fue lo último que pensó antes de halar el gatillo. Y el autor de esa frase, al igual que el mnemonista, fueron olvidados para siempre.
Manuel A. Crespo-Rodríguez
El tiempo no es eterno, pero la felicidad, sí. Las horas no son eternas, pero nuestros recuerdos, sí. La vida no es hermosa, pero podemos creer que sí lo es. Porque, en efecto, hay personas maravillosas en ella que nos hacen olvidar su fealdad.
Miriam Beizana Vigo (Todas las horas mueren)
Y luego se besaron. Algo exploto dentro de su pecho, haciéndolo olvidar la tensión, la confusión y el miedo, borrando el dolor de unos segundos antes. Por un momento sintió que ya nada le preocupaba. Que a partir de ese momento todo estaría bien.
James Dashner (The Scorch Trials (The Maze Runner, #2))
Están poniendo Clerks. —Es una de mis películas favoritas —le dije. —Lo sé. Hablabas de ella el día que te conocí. —La verdad es que la cita era de Clerks II —aclaré y después me detuve—. Un momento, ¿te acuerdas de eso? —Claro que me acuerdo. Sonabas como un universitario grosero pero con la pinta de una modelo. ¿Qué hombre podría olvidar eso? —Habría dado cualquier cosa por saber qué pensaste en aquel momento. —Estaba pensando: «Oh, una becaria muy follable a las doce en punto. Descanse, soldado. Repito: ¡descanse!».
Christina Lauren (Beautiful Bastard (Beautiful Bastard, #1))
Durante unos segundos Lórim llega a sentirse Uno con el Fuego y comprende, aunque luego se le vaya a olvidar como si despertara de un sueño, La Verdad: que el Fuego destruye pero que en el calor y la energía está la semilla de todo lo que puede comenzar de nuevo.
Costa Alcalá (Ellos y nosotros (La segunda revolución, #2))
El misterio es éste: ¿por qué yo quedé mutilada y ella no? Me siento recién salida de una catástrofe. ¿Por qué no olvido? No sé por dónde empezar a olvidar. Aun estoy asombrada de no estar loca. Pero ¿se puede vivir siempre así, asombrada, enloqueciendo de asombro?
Alejandra Pizarnik (Diarios: edición definitiva)
-Pues cúrala. ¿No puedes tratar un alma enferma, arrancar de la memoria un dolor arraigado, borrar una angustia grabada en la mente y, con un dulce antídoto que haga olvidar, extraer lo que ahoga su pecho y le oprime el corazón? -En eso el paciente debe ser su propio médico.
William Shakespeare (Macbeth)
Deberías mirarte sonreír. Deberías mirarte cuando amas, cuando sueñas, cuando ayudas a los demás. Deberías verte caminar y correr y besar. Deberías ver cómo te esfuerzas. Deberías mirarte mientras vives, para no olvidar jamás lo hermosa que eres y el enorme corazón que guardas.
Ignacio Novo
Cuando el jardín de la memoria comienza a secarse -le había dicho Celâl una de aquellas noches-, uno tiembla con amor por los últimos árboles y rosales que le quedan. Los riego y los acaricio de la mañana a la noche para que no se sequen: ¡recuerdo, recuerdo que no quiero olvidar!
Orhan Pamuk (The Black Book)
Era un hombre muy maduro. Un halo de madurez lo ensombrecía, o tal vez debería decir que lo manchaba. Era como si no le faltara ni le sobrara nada. Parecía un adulto "en su punto" (...) Supongo que la gente a quien no le sobra ni le falta nada es más fácil de olvidar que los demás.
Hiromi Kawakami (Algo que brilla como el mar)
No lo había visto en casi seis meses. A veces es fácil olvidar lo mucho que extrañas a alguien hasta que vuelves a ver a esa persona. Ese no es el caso con Corbin. Siempre lo extraño. Por más que su actitud protectora pueda cansarme a veces, también es testamento de cuán cercano somos.
Colleen Hoover (Ugly Love)
Del presente recordaremos sólo aquello que la memoria quiera conservar, pero ella no es libre, se trata también de una memoria oprimida, de una memoria condicionada, tentada a olvidar, una memoria postrada y adormecida, claudicante. Aunque he tratado de mejorar su funcionamiento mediante varios ejercicios, no logré gran resultado. Estoy seguro de que si a nadie se le hubiera ocurrido inventar la escritura, gozaríamos de una memoria en mejor estado. Pero con la excusa de la palabra escrita, se ha vuelto tan perezosa que se pasa la mayor parte del tiempo durmiendo o distraída.
Cristina Peri Rossi (La rebelion de los niños)
Todos tenemos historias que van marcando las decisiones de nuestras vidas. Desde niños percibimos por medio de la intuición más de lo que nuestra mente comprende, y el alma va arrullando experiencias imposibles de olvidar. Siempre escuché que la realidad supera a la ficción y fui testigo fiel de la verdad de esa afirmación.
Sandra D. Broemser (Palabra y omisión: Historia de mujeres)
un corazón roto es un corazón que ha sido amado y que había que dar gracias a Dios por haber recibido el don de querer y ser correspondido, aunque no acabara bien. Hay que entregar el alma con cada beso, hacer el amor con los cinco sentidos y vivir como si fuera el último día, pero también hay que aprender a perdonar y a olvidar.
Patricia A. Miller (Sobre las luces de Chicago)
Olvidar supondría una bendición. Después de todo, ¿qué había que recordar?. Alguien a quien nunca podría haber tenido. Amigos muertos o perdidos. Un padre que no la quería. La taza se inclinó. El agua se deslizó sobre su lengua, fresca y deliciosa. Olvidó el dolor, olvidó dónde estaba, olvidó quién había sido, olvidó que una vez le había dado miedo olvidar.
Marie Rutkoski (The Winner's Kiss (The Winner's Trilogy, #3))
Tantas veces he querido hablar contigo, tantas como veces he fallado en mi intento de no volver a quebrarme en dos y gritar tu nombre al vacío de la soledad a la que me has condenado.
Alejandro Ordóñez Perales
Después de mi muerte un día El mundo será pequeño a las gentes Plantarán continentes sobre los mares Se harán islas en el cielo Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra Como los anillos construidos en Saturno Habrá ciudades grandes como un país Gigantescas ciudades del porvenir En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y sufre y baila (Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida) Jardines de tomates y repollos Los parques públicos plantados de árboles frutales No hay carne que comer el planeta es estrecho Y las máquinas mataron el último animal Arboles frutales en todos los caminos Lo aprovechable sólo lo aprovechable Ah la hermosa vida que preparan las fábricas.
Vicente Huidobro (Altazor)
Si aprendes a soportar el dolor, eres capaz de sobrevivir a todo. Algunas personas aprenden a aceptarlo... a amarlo. Algunos lo soportan ahogándolo en tristeza o se fuerzan a sí mismos a olvidar. Otros lo transforman en ira. Ansel, en cambio, dejó que su dolor se tornará odio, y que la consumiera hasta convertirla en alguien distinto; una persona que sin duda jamás deseó llegar a ser.
Sarah J. Maas (The Assassin and the Desert (Throne of Glass, #0.3))
tres o cuatro reglas fundamentales: no beber alcohol si conduces, no llamar la atención en tu manera de vestir o comportarte cuando no estás en tu casa o en casa de algún amigo, mantener la educación en todo momento y huir de cualquier tipo de confrontación, especialmente si se trata de locales, que no hay que olvidar en ningún momento (y ellos te aseguro que no lo hacen) que este es su país.
Asunta López (Cartas desde Dubai)
-Kat -Pronunció mi nombre como si fuera una especie de oración, y luego me dio un beso en la piel detrás de la oreja-. Romí todas las reglas de mi clase por sanarte y mantenerte conmigo. Me casé contigo y quemé toda una ciudad para mantener a salvo.He matado por ti. ¿Crees que iba a olvidar lo que significas para mi? ¿Que nada en este mundo; en cualquier mundo; sería más fuerte que mi amor por ti?
Jennifer L. Armentrout (Opposition (Lux, #5))
Kat -Pronunció mi nombre como si fuera una especie de oración, y luego me dio un beso en la piel detrás de la oreja-. Rompí todas las reglas de mi clase por sanarte y mantenerte conmigo. Me casé contigo y quemé toda una ciudad para mantener a salvo.He matado por ti. ¿Crees que iba a olvidar lo que significas para mi? ¿Que nada en este mundo; en cualquier mundo; sería más fuerte que mi amor por ti?
Jennifer L. Armentrout (Opposition (Lux, #5))
...sin la memoria, sería aún más angustiosa la vida, aunque tal vez sea aún más angustioso darse cuenta de que cuanto más crece nuestra memoria, más crece nuestra muerte. Porque el hombre no es más que una máquina de recordar y de olvidar que camina hacia la muerte. Y no digo esto con tristeza porque también es cierto que la memoria, disfrazándose de vida, convierte la muerte en algo sutil y tenue.
Enrique Vila-Matas (Montano's Malady)
Fue la primera fractura en los pilares que sostenían la majestuosidad con la que yo veía a mi padre; fue la primera vez que perdía la confianza en mi padre, y que en verdad todo hombre debe perder algún día para lograr ser él mismo. Estos sucesos, aunque nadie se da cuenta de ello, son los que determinan nuestro futuro. La ruptura puede curarse y volverse a unir, es más, hasta se puede llegar a olvidar.
Hermann Hesse (Demian / Siddharta / El lobo estepario)
En este libro no habrán de ser objeto de embellecimiento los defectos y las culpas, los fallos y las insuficiencias, propios o ajenos. Para ser honesto, hay que saber. Para ser valiente, hay que comprender. Para ser justo no es lícito olvidar. Cuando la barbarie aplasta bajo su yugo hay que luchar, no puedo uno permitirse el permanecer callado. Quien calle en un época como esta traiciona su misión humana.
Ernst Toller (Eine Jugend in Deutschland)
<<¡El cristianismo, al fin, y a pesar de la Magdalena, es religión de hombres -se decía Gertrudis-; masculinos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo...!>>. Pero ¿y la Madre? La religión de la Madre está en: <> y en pedir a su Hijo que provea de vino a una bodas, de vino que embriaga y alegra y hace olvidar penas, y para que el Hijo le diga: <<¿Qué tengo yo que ver contigo, mujer? Aún no ha venido mi hora>>
Miguel de Unamuno (La tía Tula)
Lo absurdo nace de esa confrontación entre el llamamiento humano y el silencio irrazonable del mundo. Eso es lo que no hay que olvidar. A eso hay que aferrarse, pues toda la consecuencia de una vida puede nacer de ello. Lo irracional, la nostalgia humana y lo absurdo que surge de su cara a cara, he aquí los tres personajes del drama que debe terminar necesariamente con toda la lógica que es capaz una existencia.
Albert Camus (El Mito de Sísifo)
Esa es otra cosa que los humanos no comprenden, el recuerdo es inherente al tiempo. Haberla amado durará por siempre, al igual que sus caricias en tu piel y su cuerpo tembloroso debajo de ti. Nunca vas a poder olvidarla, su sonrisa nunca será arrebatada de ti, ni de nadie. Ni la felicidad que vivió a tu lado. O su cuerpo calcinándose en la brazas de la injusticia, Lucio. Las que son como ella, nunca mueren, son eternas.
Francisco Daniel Colorado Castro (Los ojos del fantasma)
Las personas que me encontraba y las anécdotas que me ocurrían conduciendo por aquella carretera eran tan normales y corrientes como las que podía encontrar cualquier persona en cualquier calle. Ni tenían nada de especial ni tampoco vale la pena dejar constancia de ellas. Ahora bien, Buda dijo en una ocasión que «Dos personas tienen que vivir cien vidas para coincidir en un mismo barco; y tienen que vivir mil vidas para acabar convirtiéndose en marido y mujer». De manera que no podía olvidar así como así la mano que había dado, la sonrisa que había intercambiado, la conversación que había mantenido... No podía dejar marchar volando todo aquello, a merced del viento, como mi falda. Aprendí, incluso, a querer cada grano de arena del desierto. No puedo olvidar cada amanecer ni cada puesta de sol, y mucho menos puedo borrar los rostros de mis recuerdos.
Sanmao
Pero nunca debemos olvidar que una experiencia espiritual es sobre todo una experiencia práctica del Amor. Y en el amor no existen reglas. Podemos intentar guiarnos por un manual, controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento… Pero todo eso es una tontería. Quien decide es el corazón, y lo que él decide es lo que vale. Todos hemos experimentado eso en la vida. Todos, en algún momento, hemos dicho entre lágrimas: «Estoy sufriendo por un amor que no vale la pe-na.» Sufrimos porque descubrimos que damos más de lo que recibimos. Sufrimos porque nuestro amor no es reconocido. Sufrimos porque no conseguimos imponer nuestras reglas. Sufrimos impensadamente, porque en el amor está la semilla de nuestro crecimiento. Cuando más amamos, más cerca estamos de la experiencia espiritual. Los verdaderos iluminados, con las almas encendidas por el Amor, vencían todos los prejuicios de la época.
Paulo Coelho (By the River Piedra I Sat Down and Wept)
Es una especie de misterio, pero hay que intentear entenderlo, sirviéndose de la fantasía, y olvidar lo que se sabe de modo que la imaginación pueda vagabundear en libertad, corriendo lejos por el interios de las cosas hasta ver que el alma no es siempre diamante sino a veces velo de seda-esto puedo entenderlo-imagínate un velo de seda trasparente, cualquier cosa podría rasgarlo, incluso una mirada, y piensa en la mano que lo coge- una mano de mujer- sí- se mueve lentamente y lo aprieta entre los dedos, pero apretarlo es ya demasiado, lo levanta como si no fuera una mano, sino un golpe de viento, y lo encierra entre los dedos como si no fueran dedos sino...- como si no fueran dedos sino pensamientos. Así es. Esta habitación es esa mano, y mi hija es un velo de seda [...] - Edel, ¿hay algún modo de conseguir hombres que no hagan daño? Eso debe habérselo preguntado Dios también, en su momento. - No lo sé, pero lo intentaré
Alessandro Baricco (Ocean Sea)
—[...] ¿Qué es lo que tiene que nos hace olvidar nuestra voluntad? —preguntó. Julian arqueó una ceja con un gesto arrogante. —¿Yo te atraigo en contra de tu voluntad? —Para serte sincera, sí. No me gusta sentirme de este modo. —¿Y cómo te sientes? —le preguntó él. —Sexy —le contestó antes de pensarlo dos veces. —¿Como si fueras una diosa? —preguntó él de nuevo con voz ronca. —Sí —respondió sin más cuando Julian se acercó a ella. [...] —Yo puedo decirte de qué se trata —ronroneó Julian. —Es la maldición, ¿verdad? El hombre negó con la cabeza al tiempo que alzaba una mano para pasarle el dedo muy lentamente por el pómulo. Grace cerró los ojos con fuerza al sentir que la consumía una feroz oleada de deseo. Le estaba costando la misma vida no girar la cabeza para atrapar ese dedo con los dientes. Julian se inclinó un poco más para frotar su mejilla contra la de ella. —Se trata del hecho de que yo aprecio en ti cosas que los hombres de tu época ni siquiera ven.
Sherrilyn Kenyon (Fantasy Lover (Hunter Legends, #1))
-Libros -dice, acomodando sus calzoncillos bóxer y subiendo la cremallera de sus pantalones-. Son fácilmente destruidos. Pero las palabras van a vivir el tiempo que la gente las pueda recordar. Los tatuajes, por ejemplo, son muy difíciles de olvidar. -Abotona su pantalón-. Creo que hay algo acerca de la transitoriedad de la vida en estos días que hace necesario que la tinta grabe piel -dice-. Nos recuerda que hemos sido marcados por el mundo, que aún estamos vivos. Que nunca olvidaremos.
Tahereh Mafi
El mayor de todos los males es el poder_ contestó el sumo pontífice_, y es nuestro deber borrar cualquier deseo de poder de los corazones y las almas de los hombres. Ésa es la mision de la Iglesia, pues es la lucha por el poder lo que hace que los hombres se enfrentan unos a otros. Ahí radica el mal de nuestro mundo; siempre será un mundo injusto, siempre será un mundo cruel para los menos afortunados. Quién sabe,,, Es posible que dentro de quinientos años los hombres dejen de matarse entre sí. Feliz día será aquel en el que ocurra. Pero el poder forma parte de la misma naturaleza del hombre. Igual que forma parte de la naturaleza de la sociedad que, para mantener unidos a sus súbditos, por el bien de su Dios y d su nación, un rey tenga que mandar ahorcar a quienes no obedezcan su ley. ¿Pues cómo, si no, podría doblegar la voluntad de su súbditos? Además, no debemos olvidar que la naturaleza humana es tan insondable como el mundo que nos acoge y que no todos los demonios temen el agua bendita.
Mario Puzo (The Family)
La muerte era de una naturaleza piadosa, significativa y tristemente bella, es decir, espiritual; pero, al mismo tiempo, también poseía una segunda naturaleza, casi contraria, muy física y material que, desde luego, no se podía considerar bella, ni significativa, ni piadosa, ni siquiera triste. La naturaleza solemne y espiritual se expresaba en la suntuosa mortaja y ataúd del difunto, las magníficas flores y las palmas que, como se sabe, significan la paz celestial (...) Todas aquellas disposiciones claramente hallaban su sentido y su buen fin en la idea de que el abuelo había adoptado su forma definitiva y verdadera para siempre. Pero además, como muy bien captó el pequeño Hans Castorp, aunque no quiso reconocerlo, todo aquello, y especialmente a su vez, la enorme cantidad de flores (y, entre éstas, en particular de nardos) tenía otro sentido y otro fin más prosaico: mitigar ese otro aspecto de la muete que no es ni bello ni realmente triste, sino más bien casi indecente, bajo, indignamente físico; hacer olvidar o impedir tomar conciencia de la muerte (pp.43-44)
Thomas Mann
¿Y quién podría hacerlo? Preocuparse por las vidas de todos menos de la propia. Entregarse, ser olvidada por los otros y agradecer. Yo no iba a agradecer, con diecisiete años decidí que debía preocuparme por mí. Pensaba que podía abandonar a mi familia, abandonar a quien fuera necesario, arrancar para siempre y deshacerme de las consecuencias. Tenía la esperanza de poder olvidar. Ansiaba la libertad de una heroína, una vida propia, feliz. En esa época me erguía ridículamente frente al mundo, creyendo que podría vencerlo y salir ilesa.
Paulina Flores (Qué vergüenza)
Se trata de una mezcla entre dar la mejor solución técnica proporcionando una creatividad extra para contemplar además de los requisitos funcionales los requisitos técnicos. Así que es un trabajo complejo que requiere un esfuerzo intelectual muy importante. Por este motivo se entiende que los programadores rehúyen las reuniones, evitan las interrupciones y necesitan mucha concentración para su trabajo. La pérdida de esa concentración implica perder y olvidar cosas que tienen en la cabeza y que pueden tener impacto en la implementación.
Alberto de Vega Luna (Historias de developers)
Sé también que podemos permanecer serenos ante la fotografía del ser que hemos perdido y unos minutos más tarde echarnos a llorar con el sabor de un plato que nos lo recuerda, o simplemente con el zumbido de una sierra en mitad de una tarde silenciosa. Que tememos olvidar la voz, el olor, quién sabe si el rostro. Y que no hay un dolor más solitario. Escondo mis lágrimas, no por vergüenza de llorar en público, sino porque no quiero traspasar a mis padres, a mis hijas, a mi marido mis raptos dolorosos. Y porque ninguna palabra expresará verdaderamente el sentimiento.
Piedad Bonnett (Lo que no tiene nombre)
[...]otra arremetida de «Heil Hitler!». ¿Sabes? Lo cierto es que me sorprendería que alguien no perdiera un ojo o se hiciera daño en una mano o en una muñeca en medio de ese jaleo. Bastaba con quedarse mirando hacia el lugar equivocado en el peor momento o estar demasiado pegado a otra persona. Tal vez sí que hubo heridos. Por lo que a mí respecta, lo único que puedo decir es que nadie murió por estar allí, al menos físicamente. Es evidente que no podemos olvidar los cuarenta millones de personas que recogí cuando todo hubo acabado, pero esto se está poniendo metafórico.
Markus Zusak (The Book Thief)
Olvidamos todo al final. No recuerdo la primera vez que respiré, pero sí cuando estuve a punto de dejar de hacerlo. No recuerdo a la última persona a la que mentí ni a la última que le dije un atisbo de verdad. No recuerdo los sueños esperanzadores ni las pesadillas desoladoras. No recuerdo las veces que he llorado y mucho menos las que he reído. No recuerdo cuándo las cosas perdieron el sentido ni si alguna vez lo tuvieron. No recuerdo nada de lo que ocurrió después del verano de 2008. Solo hay algo que nunca podré olvidar: Hollow Hallows, el lugar que desapareció. Ahora, nadie sabe nada de esa isla condenada. Yo sí y esta es su historia
Carlos J. Eguren (Hollow Hallows)
Quando as coisas ao nosso redor perdem o sentido, é mais fácil atribuí-lo a absurdos. Foi o que acabei compreendendo. O problema de justificar insanidades é que nelas sempre encontramos o prazer mais sombrio de nossos primórdios esquecidos, aquele tempo em que não era permitido se iludir, em que não se devia olvidar por um instante sequer do que éramos: que éramos animais selvagens, violentos e traiçoeiros. Ainda somos, todos. Infelizmente, menos sob o véu da razão, que poderia melhor entender a natureza da criatura e mantê-la acorrentada, do que debaixo desse moralismo hipócrita e cínico da civilidade cotidiana. Sim, eu entendi. No final.
Camilo Gomes Jr. (Sombra)
La teoría intimida. Una de las características más descorazonadoras de la teoría actual es que no tiene fin. No es algo que se pueda llegar a dominar, no es un grupo cerrado de textos que se puedan aprender para "saber teoría". Es un muestrario inconexo de escritos que crece sin cesar, pues tanto los recién llegados como los veteranos critican las directrices anteriores defendiendo las contribuciones teóricas de nuevos autores o redescubriendo autores anteriores que en su momento habían quedado al margen. En este escenario intimidador, el protagonismo pasa sin cesar a mano de nuevos autores: "¿Cómo? ¡No has leído a Lacan! ¿Y cómo pretendes hablar de poesía sin tener en cuenta el estadio del espejo en la constitución del sujeto?", o bien, "¿Cómo puedes escribir sobre la novela victoriana sin recurrir a la explicación foucaultiana del despliegue de la sexualidad y la histerización del cuerpo de la mujer sin olvidar la demostración que hizo Gayatri Spivak de cómo afecta el colonialismo a la construcción del sujeto de la metrópolis?". Actualmente, la teoría es como una sentencia diabólica que condena a leer obras difíciles de campos no familiares, en la que el completar una tarea no supone un respiro sino una nueva asignatura pendiente: "¿Spivak? Claro, pero... ¿has leído la crítica que le hizo Benita Parry, y la respuesta posterior de Spivak?" La imposibilidad de dominarla es una de las causas más importantes de la resistencia a la teoría. No importa cuánto creas saber; nunca sabrás con certeza si "tienes que leer" a Jean Baudrillard, Mijail Bajtin, Walter Benjamin, Hélène Cixous, C. L. R. James, Melanie Klein o Julia Kristeva o bien si puedes olvidarlos "sin peligro". (Dependerá, claro, de quién seas tú y de quién quieras ser.) Gran parte de la hostilidad contra la teoría proviene sin duda de que admitir su importancia es comprometerse sin término límite a quedar en una posición en la que siempre habrá cosas importantes que no sepamos. Pero eso es señal de que estamos vivos.
Jonathan D. Culler
– La gracia conyugal es una relación, tiene la forma propia de una unión de amor, que viene de Cristo y la Iglesia pasando por los cónyuges. Por eso la gracia nunca será dada solo al individuo: su misma estructura es interpersonal. Con una bella expresión la ha definido Duns Scoto como gratiosa conjunctio animorum[63]. – A partir de aquí, esta gracia puede describirse según los bienes del matrimonio (San Buenaventura) o según sus fines (santo Tomás), sin olvidar que su referente de medida es la unión de Cristo y la Iglesia. La gracia ayudará a los esposos a mantenerse fieles a su único cónyuge, a abrirse generosamente a la vida, a superar los escollos del camino.
José Granados Garcia (Una sola carne en un solo espíritu: 34 (Pelícano))
—Sí. Realmente, a tu lado, no sé cuál ha sido el día más feliz de mi vida, si cuando me besaste voluntariamente por primera vez, o cuando al fin pasamos una noche juntos –Eva no tardó en sonrojarse—, o cuando me dijiste que sería papá, o cuando nos fuimos de luna de miel. He llegado a la conclusión de que cada día a tu lado ha sido el más feliz de mi vida—.
Virginia Camacho (Yo NO te olvidare (Hermanos Sinclair nº 1))
–Todos soñamos con volver. Es difícil de explicar. Yo no volvería ni loco. Pero sueño con volver –hice una pausa–. Ustedes también. –¿Nosotros? –Los que nunca estuvieron. ¿Para qué nos buscan, si no? Nos buscan y nos tienen miedo. Suponen que sabemos algo, que no les queremos decir, y que ustedes no quieren saber; nos envidian porque conocemos el camino y temen que se los revelemos. Dejamos un espacio preciso cuando nos fuimos, pero allá cambiamos de forma, y al volver ya no encajábamos, por más vueltas que nos dieran, en el rompecabezas; volvimos diez mil iluminados, locos, profetas malditos, y ahí andamos, sueltos por las cuatro puntas del país, hablando un idioma que nadie entiende, haciendo como que trabajamos, jugamos al fútbol, cogemos, pero nunca del todo, en algún lugar sabiendo siempre que algo nuestro valioso e indefinible quedó enterrado allá. En sueños, al menos, todos volvemos a buscarlo. ¿Entendés? No es el criminal el que vuelve al lugar del crimen. Es la víctima, bajo la tiránica esperanza de cambiar ese resultado injusto que la dañó. Andá a preguntarle a los ingleses. ¿Cuántos te crees que quieren volver? Somos nosotros, los perdedores, los triturados, los que gritamos “volveremos volveremos” cada vez que hay alguien que quiera escuchar. ¿Qué puede interesarle la revancha al ganador? El infierno nos marcó de tal manera que creemos que volviendo lo haremos paraíso, y a la noche nos despertamos llamando papá a los demonios que nos clavaban arpones riendo. ¿Sabés por qué todavía, diez años después, seguimos disfrazándonos de esta manera, reuniéndonos para organizar expediciones imposibles, reconstruyendo hasta el segundo cada uno de aquellos días que lo mejor sería olvidar? Estamos infectados, entendés, las llevamos en la sangre y nos morimos de a poco, como los chagásicos. ¿No las viste, que son iguales a pólipos? Cada año que pasa, se extienden un poco más, como esas manchas en la pared. Trauma de guerra, trauma de guerra, no es tan fácil. Estamos enamorados hasta la médula, y las odiamos. Fetichistas, adoramos una foto, una silueta, una bota vieja. No es verdad que hubo sobrevivientes. En el corazón de cada uno hay dos pedazos arrancados, y cada mordisco tiene la forma exacta de Las Islas. Tratamos de llenarlos con las cosas de acá, pero es como taparlos con estopa. ¿Sabés cuántos de nosotros nos suicidamos por ese amor?
Carlos Gamerro (Las islas)
Addie ha tenido trescientos años para practicar el arte de su padre, para reducirse a sí misma a un puñado de verdades esenciales, para aprender cuáles son las cosas sin las que no puede vivir. Y esto es lo que ha decidido: es capaz de prescindir de la comida (su cuerpo no se marchitará). Es capaz de renunciar al calor (el frío no la matará). Pero vivir una vida sin arte, sin maravillas, sin cosas bellas… eso la volvería loca. Se ha vuelto loca. Lo que necesita son historias. Las historias son una forma de preservarse a sí misma. De ser recordada. Y también de olvidar. Las historias se presentan de muchas formas: en carbón, y en canciones, en pinturas, poemas y películas. Y en libros. Ha descubierto que los libros son una forma de vivir mil vidas, o de hallar la fuerza en una muy larga. A dos call
V.E. Schwab (The Invisible Life of Addie LaRue)
El problema de jugar al escondite con tu hermana es que a veces se aburre y deja de buscarte. Y allí estás tú -debajo del sofá, dentro del armario, agazapada detrás de un árbol- empeñada en no rendirte por si acaso solo está haciendo tiempo. Pero puede que se haya marchado... A lo mejor está en el salón, viendo la tele y acabándose la bolsa de papas fritas. Esperas. Esperas hasta olvidar que estás esperando, hasta perder de vista que existe algo más allá de la quietud y el silencio; una hormiga trepa por tu rodilla y no mueves ni un dedo. Ya da igual si te busca o no; te basta con esconderte. (Ganas si nadie te encuentra, aunque no te estén buscando). Y solo sales de detrás del árbol cuando tú quieres. Es el primer aliento tras una larga inmersión. Las ramillas chasquean bajo tus pies, y el mundo te recibe, más cálido y brillante. Esté lista o no, allá voy. Allá voy, esté lista o no.
Rainbow Rowell (Fangirl)
Recordar lo que para mí han sido los primero libros me exige olvidar desde el principio todo lo que sé de libros. Ciertamente toda mi actual sabiduría se basa en la disposición con la que ya entonces me enfrentaba al libro. Pero así como en el día de hoy tema y contenido, objeto y materia, se enfrentan al libro como algo exterior, entonces se encontraba todo fundido en él, no era algo independiente de él. El mundo abierto en el libro y el libro mismo no podían separarse bajo ningún concepto: formaban un todo perfecto. De esta forma, junto al libro, también podían cogerse con la mano su contenido, su mundo, como si tuvieran asas. Y este mundo, el contenido, glorificaban a su vez al libro en todas sus partes: palpitando en él, iluminado desde él. Y no sólo anidaban en la portada o en los grabados. Su casa estaba también en los títulos de los capítulos, en las letras especiales con que empezaban, en los puntos y aparte, en las columnas, etc. Los libros no se leían sin más, no; se vivían, se moraba entre sus líneas...
Walter Benjamin
Se preguntó con desconsuelo en qué mundo estaban viviendo. Un mundo donde la gente joven intentaba quitarse la vida de algún modo. Decidió que en ese momento estaban sumergidos en una época que se podría llamar el tiempo de los fracasos. Las ilusiones que se habían forjado resultaron ser menos sólidas de lo esperado. Creían edificar una casa y lo que hacían en realidad era erigir un monumento sobre algo ya pasado y casi olvidado. Suecia se derrumbaba alrededor de él, como un sistema político de estantes gigantescos que se viniera abajo. Nadie sabía quiénes serían los carpinteros que estaban en el recibidor esperando entrar para colocar las nuevas estanterías. Tampoco sabía nadie cómo serían éstas. Todo era muy confuso, aparte de que era verano y hacía calor. La gente joven se suicidaba, o al menos intentaba hacerlo. La gente vivía para olvidar, no para recordar. Las viviendas eran escondites más que hogares acogedores. Y los policías estaban callados esperando el momento en el que vigilasen sus celdas de arresto unos hombres con otros uniformes, los hombres de las empresas privadas de seguridad.
Henning Mankell (Sidetracked (Kurt Wallander, #5))
(...) Lo que este tipo de autores pretende es un capitalismo funcionante, pletórico, en su mejor momento, acumulando a todo gas, sometiendo a nuevos sectores y quehaceres humanos bajo su férula y destruyéndolo todo, desde la naturaleza hasta la condición humana misma, sin olvidar el bien más preciado, la libertad (de conciencia, política y civil). Con él logran un máximo de consumo. Por el contrario, el capitalismo declinante, en crisis y decreciente, les indigna y subleva. Ese es su "anticapitalismo": constituir un orden neo-burgués tan perfeccionado que jamás conozca la crisis, que nunca deje de proporcionar a sus neo-esclavos más y más recursos consumibles, más y más goces del tubo digestivo, más y más barbarie hedonista, más renuncia a ser lo que son, o deberían ser y les gustaría ser, humanos. No es ocioso recordar que una revolución anticapitalista y antiestatal es necesaria también para poner fin a la sociedad de consumo, para reducir de manera drástica el derroche ilimitado, nihilismo consumista y destructividad patológica del actual orden económico y sistema de dominación. Esta es una diferencia sustantiva con los "anticapitalistas" pro-consumo, que se proponen construir "otro" capitalismo que permita consumir aún más, si ello es posible. Con hiper-consumo o con escasez extrema, el capitalismo ha de ser desarticulado y eliminado al completo.
Félix Rodrigo Mora (El giro estatolátrico: Repudio experiencial del Estado de bienestar)
El afecto, ya lo dije, no se da importancia. La caridad —decía san Pablo— no es engreída. El afecto puede amar lo que no es atractivo: Dios y sus santos aman lo que no es amable. El afecto «no espera demasiado», hace la vista gorda ante los errores ajenos, se rehace fácilmente después de una pelea, como la caridad sufre pacientemente, y es bondadoso y perdona. El afecto nos descubre el bien que podríamos no haber visto o que, sin él, podríamos no haber apreciado. Lo mismo hace la santa humildad. Pero si nos detuviéramos sólo en estas semejanzas, podríamos llegar a creer que este afecto no es simplemente uno de los amores naturales sino el Amor en sí mismo, obrando en nuestros corazones humanos y cumpliendo su ley. ¿Tendrían razón entonces los novelistas ingleses de la época victoriana, al decir que es suficiente este tipo de amor? ¿Son «los afectos caseros», cuando están en su mejor momento y en su desarrollo más pleno, lo mismo que la vida cristiana? La respuesta a estas preguntas, lo sé con seguridad, es decididamente No. No digo solamente que esos novelistas escribieron a veces como si nunca hubieran conocido ese texto evangélico sobre el «odiar» a la esposa y a la madre y aun la propia vida —aunque, por supuesto, sea así—, sino que la enemistad entre los amores naturales y el amor de Dios es algo que un cristiano procura no olvidar. Dios es el gran Rival, que en cualquier momento me puede robar —al menos a mí me parece un robo— el corazón de mi esposa, de mi marido o de mi hija.
C.S. Lewis (The Four Loves)
En oposición a ese parlamentarismo democrático está la genuina democracia germánica de la libre elección del Führer, que se obliga a asumir toda la responsabilidad de sus actos. Una democracia tal no supone el voto de la mayoría para resolver cada cuestión en particular, sino llanamente la voluntad de uno solo, dispuesto a responder de sus decisiones con su propia vida y haciendo entrega de sus propios bienes. Si se hiciese la objeción de que bajo tales condiciones difícilmente podrá hallarse al hombre resuelto a sacrificarlo personalmente todo en pro de tan arriesgada empresa, habría que responder: "Gracias a Dios, el verdadero sentido de una democracia germánica radica justamente en el hecho de que no puede llegar al gobierno de sus conciudadanos por medios vedados cualquier indigno arribista o emboscado moral, sino que la magnitud
Adolf Hitler (Mein Kampf (Mi Lucha): Para no olvidar)
Joan era dura en el exterior, pero tenía una verdadera vulnerabilidad cuando llegabas a conocerla. Casi desde el momento en que me uní a The Runaways, había habido un lazo especial entre nosotras. La gente nos había comenzado a llamar “Sal y Pimienta”, no sólo por los contrastantes colores de cabello, sino porque siempre parecíamos estar juntas. En Joan, encontré una amistad mucho más intensa, y mucho más profunda, de lo que había conocido hasta ese punto en mi vida. Éramos niñas: Joan sólo era un año mayor que yo, y me aferraba más a ella que a cualquiera en la banda, y ella hacía lo mismo conmigo. Cuando pienso en Joan y nuestra relación, todavía puedo sentir un distante temblor por dentro. Nuestra amistad fue un regalo de Dios para mí. Era profunda, y por momentos ella era la única que me mantenía cuerda. Joan era perceptiva. Casi como si pudiera leer mi mente. Dios, cómo necesitaba esa clase de conexión. Especialmente cuando me sentía tan desconectada. Creía en ella, y en el sueño que la había conducido tan lejos. Me sentía segura cuando me quedaba cerca de ella, como si fuera arrastrada por la red de seguridad de su resuelta visión de lo que estábamos haciendo. A veces nos mirábamos y yo sentía un cosquilleo en mi estómago. Su sonrisa era tibia y su actitud de amor a la diversión me hacía olvidar cuán extraño y bizarro este mundo nuevo y loco realmente era. Ella era mi ancla. ¿Cómo explico a una persona que era mi mejor amiga, alguien en quien podía confiar como una hermana, alguien que para mí se volvió una fuerte atracción sexual? Bueno, es fácil. Tan fácil como era estar con ella. Podría dejarlo en que tuve momentos con una amiga que aún hoy me hacen temblar. Y fueron algunos de los momentos más satisfactorios de mi joven vida.
Cherie Currie (Neon Angel: A Memoir of a Runaway)
Control de la mente. Vaya estupidez. Lo cierto era que todo el mundo tenía la mente controlada, y todo el mundo se congratulaba por ello. Los controladores de mente más poderosos del mundo eran los padres, y eran ellos los que causaban más daños. Los teóricos solían olvidar que nadie nacía convencional, neurótico o con prejuicios; estas cualidades requerían ayuda ajena. Naturalmente, los padres no tenían intención de causar daño a sus hijos; se limitaban a inculcarles actitudes que consideraban importantes y útiles para ellos. Los niños recién nacidos eran pequeños computadores en espera de ser programados. Podían aprender todo cuanto les fuera enseñado, desde mala ortografía a actitudes equivocadas. Como los computadores, no sabían discriminar; carecían de elementos para diferenciar las ideas buenas de las malas. La analogía era absolutamente exacta: mucha gente había comentado el infantilismo y la fidelidad literal de los computadores. Por ejemplo, si se ordenaba a un computador <>, el computadores respondería inmediatamente que no podía ponerse los calcetines por encima de los zapatos. Toda la programación importante había terminado a la edad de siete años. Las actitudes raciales, sexuales, éticas, religiosas, nacionales. El giróscopo estaba en marcha, y los niños ya podían empezar su progreso por los cauces señalados de antemano. Control de la mente. ¿Cómo llamar a algo tan sencillo como los convencionalismos sociales? ¿Estrecharse mutuamente las manos al saludarse? ¿No dar nunca la espalda en un ascensor? ¿Servir la comida por la izquierda? ¿Colocar la copa de vino a la derecha? Cientos de pequeños convencionalismos que la gente necesitaba para estereotipar las relaciones sociales; la supresión de una sola de ellas acarrearía una ansiedad insoportable. Las personas necesitaban el control de la mente. Les gustaba sujetarse a él. Sin él se sentían irremediablemente perdidas. Pero si un pequeño grupo de gente intentaba resolver el mayor problema del mundo en la actualidad –la violencia incontrolada-, de todas partes llegaban las exclamaciones: control de la mente, ¡control de la mente! ¿Qué era mejor, control o caos?
Michael Crichton (The Terminal Man)
Control de la mente. Vaya estupidez. Lo cierto era que todo el mundo tenía la mente controlada, y todo el mundo se congratulaba por ello. Los controladores de mente más poderosos del mundo eran los padres, y eran ellos los que causaban más daños. Los teóricos solían olvidar que nadie nacía convencional, neurótico o con prejuicios; estas cualidades requerían ayuda ajena. Naturalmente, los padres no tenían intención de causar daño a sus hijos; se limitaban a inculcarles actitudes que consideraban importantes y útiles para ellos. Los niños recién nacidos eran pequeños computadores en espera de ser programados. Podían aprender todo cuanto les fuera enseñado, desde mala ortografía a actitudes equivocadas. Como los computadores, no sabían discriminar; carecían de elementos para diferenciar las ideas buenas de las malas. La analogía era absolutamente exacta: mucha gente había comentado el infantilismo y la fidelidad literal de los computadores. Por ejemplo, si se ordenaba a un computador "Ponte los zapatos y los calcetines", el computadores respondería inmediatamente que no podía ponerse los calcetines por encima de los zapatos. Toda la programación importante había terminado a la edad de siete años. Las actitudes raciales, sexuales, éticas, religiosas, nacionales. El giróscopo estaba en marcha, y los niños ya podían empezar su progreso por los cauces señalados de antemano. Control de la mente. ¿Cómo llamar a algo tan sencillo como los convencionalismos sociales? ¿Estrecharse mutuamente las manos al saludarse? ¿No dar nunca la espalda en un ascensor? ¿Servir la comida por la izquierda? ¿Colocar la copa de vino a la derecha? Cientos de pequeños convencionalismos que la gente necesitaba para estereotipar las relaciones sociales; la supresión de una sola de ellas acarrearía una ansiedad insoportable. Las personas necesitaban el control de la mente. Les gustaba sujetarse a él. Sin él se sentían irremediablemente perdidas. Pero si un pequeño grupo de gente intentaba resolver el mayor problema del mundo en la actualidad –la violencia incontrolada-, de todas partes llegaban las exclamaciones: control de la mente, ¡control de la mente! ¿Qué era mejor, control o caos?
Michael Crichton (The Terminal Man)
Debo perdonar y olvidar, pero no puedo. Sencillamente, no puedo. Cuando estoy pensando las cosas más agradables aparece el feo y negro pasado, irrumpiendo en mi mente como una pesadilla.
Anonymous
ALAN: (…) Lo que realmente somos es la longitud total de nosotros mismos, nuestro entero tiempo, y cuando llegamos al fin de esta vida, todos esos seres, todo nuestro tiempo serán nosotros… el verdadero tú, el verdadero yo (…). KAY: (…) Olvidar que el tiempo no está devorando nuestras vidas… destrozando, arruinándolo todo… para siempre… ALAN: No, todo está muy bien, Kay. Te buscaré ese libro. (Va hacia la puerta, pero se vuelve). Sabes, me parece que gran parte de nuestra preocupación nace de que consideramos al tiempo como el devorador de nuestras vidas. Por eso nos precipitamos los unos sobre los otros, y nos lastimamos mutuamente. KAY: Como una escena de pánico en un barco que se hunde. ALAN: Sí, exactamente así. KAY (sonriéndole): Pero tú no haces esas cosas… ¡Tú eres tan bueno! ALAN: Pienso que es más fácil no hacerlas, una vez que se ha adoptado un punto de vista más ámplio. KAY: ¿Como si fueramos seres… inmortales? ALAN (sonriendo): Sí, y lanzados a una magnífica aventura.
J.B. Priestley
Conversamos durante horas de otros amigos vivos y muertos, de libros que nunca debieron ser escritos, de mujeres que nos olvidaron y no podíamos olvidar,
Gabriel García Márquez (Vivir para Contarla)
Por olvidar que está lleno de soledad mi vacío, te busqué en un sueño mío y andabas en sueño ajeno. Creo que anoche soñé con tu cara largo rato; por no tener tu retrato cogí el sueño y lo enmarqué.
Manuel Mejía Vallejo (Memoria Del Olvido: Poemas Y Dibujos De Manuel Mejía Vallejo)
Si de pronto saltaras, si quisieras ir a la vida de repente con el cristal de lo real y sus islas, te encontrarías con tu yo sin vuelo, con tus muros íntimos desmoronados y una triste convicción sin pudores, como si desnudarse de palabras y hechos fuera la gran mentira. Adiós quimeras, los recuerdos de antaño pálidamente os saludan; queda deshabitado el ser sin las banderas antiguas y sus colores, como si la perspectiva de venir y de irnos se desquebrajara y quedáramos sin manos, sin ojos, con nuestro camino perdido en el pasado. No, no hay fotografías del alma ni superficies lisas en que veas tus estados anímicos, lo profundamente desgarrador lo llevas en tu estrella; en sentirte en ti, en realizarte, o simplemente en olvidar que eres… pero si, con mil baches, con tropiezos, tratas de encontrarte, aunque te pierdas en el tráfago de las habitaciones y aurora y crepúsculo sean inmateriales, huidizos como el metal dorado de los mercaderes, llevarás en ti el germen de la vida exacta
Isabel de los Ángeles Ruano (Torres y tatuajes)
Escribir es olvidar. La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida.
Fernando Pessoa
Hay mucha gente. Resulta sencillo olvidar lo lleno de personas que está el mundo, abarrotado, y cada una de ellas es susceptible de ser imaginada y, por lo tanto, de imaginarla mal.
John Green (Paper Towns)
Todo estaba bien. Papá había vuelto, mamá lo amaba. No había nada de malo, y no todo lo que Tony le mostraba sucedía siempre. Sin embargo, el miedo se había instalado en su corazón, profundo y terrible, y no podía olvidar esa palabra indescifrable que había visto en el espejo de su espíritu.
Stephen King (The Shining)